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La soledad en sí misma
Por Florencia
Blumetti A
partir de la vida de Koistinen, un guardia de seguridad, se plantea el tema,
que si bien atraviesa al personaje, llega a plasmarse de tal manera que lo
trasciende, convirtiéndose en el eje principal de la película: la soledad. Una
soledad que traspasa lo particular siendo una característica intrínseca de la
sociedad en la que vivimos, de un sistema que funciona y se sostiene a través
de la marginación. Koistinen
es uno y todos aquellos que no pueden, aunque lo deseen, formar parte de un
mundo, donde los espacios y las posibilidades de superación le son negados,
acorralándolos en la desolación. La historia se centra en su vida, la cual está
signada por el trabajo que realiza y es el motivo por el cual otros personajes
entran en escena y sacan partido. Una
representación despojada y sin mediaciones emotivas, la cámara fija, y la falta
de contacto visual entre los personajes hace que el espectador se encuentre con
un sentimiento crudo de aislamiento, rechazo y hostilidad. Aquí se ve la
destreza de Kaurismaki, representando el vacío, con el vacío mismo. Y la
caracterización del personaje responde a esta idea, carece de toda expresión,
está inmerso en una pasividad que le impide reaccionar ante las agresiones
diarias. Hay
dos tangos que forman parte de la banda sonora, “Volver” y “El día que me
quieras”, sus letras actúan como síntesis argumental y es a través de la música
donde se trasmite el carácter melancólico y dramático del film. Kaurismaki retrata de una manera impecable la soledad, no solo la soledad personal sino sobre todo la social, llevando al mínimo la expresión y plasmando el sentimiento puro, la esencia en sí misma.
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![]() FICHA TÉCNICA
Luces al atardecer (Light in the
dusk) |