
¿La soledad era esto? Por Luciana Azul Calcagno
En Corazones,
último film de Alain Resnais, hay seis personajes que se van
encontrando de diferentes modos. Pero la verdadera relación
entre ellos es que todos viven en una soledad absoluta e intensa que
sólo logran reafirmar durante los encuentros que se van
sucediendo en el film.
Nicole y Dan son una pareja en decadencia que busca un departamento para convivir, aunque en realidad ambos saben que esto es un engaño, ya que la pareja ha terminado mucho tiempo atrás. Dan es un asiduo bebedor del bar del hotel, en el que atiende Lionel, la única persona a la que Dan le confía sus penas. El padre de Lionel está gravemente enfermo, y es atendido por Charlotte, agente inmobiliaria que trabaja con Arthur, el encargado de buscarles apartamento a Nicole y Dan. La hermana de Arthur, una chica que se encarga de conseguir citas mediante avisos de diarios, conseguirá un encuentro con Dan. Y así es como estos seis personajes quedan conectados de un modo lejano, pero certero. Todos tienen diferentes edades pero pertenecen a la misma clase social, y las relaciones que establecen no salen de ese estrato. Corazones intenta hacer un retrato de un sector social en una época (la nuestra) en la cual es casi imposible establecer vínculos humanos. Hubiera sido interesante plantear la situación de soledad de alguien perteneciente a otra clase, pero la película se encierra en ese círculo como si la soledad fuese una problemática exclusiva de la clase media alta francesa. Los seis cubren un espectro generacional bastante amplio y funcionan como una muestra de algunas de las diferentes situaciones amorosas que pueden ir sucediéndose en la adultez. Pero es muy remarcable que ninguna de las parejas termine unida, salvo la de Artur y Gaelle, donde ya hay otro tipo de vínculo (el familiar) que si bien también podría resultar fallido, es el único en el que Resnais pone un poco de esperanza. Esto es irónico ya que son los dos que menos comunicación tienen a lo largo del film, pero son los únicos que se hacen compañía en los duros momentos del final. No está mal que esto suceda porque si no tal vez la película caería en un nihilismo indigerible para el público. Pero queda claro que esta unión final es absolutamente forzada. Es notorio el hecho de que todos busquen algún tipo de relación amorosa, pero nadie busca una amistad (salvo Dan con Lionel, que ni siquiera busca una amistad, ya que cuando llega el momento de que Dan escuche al barman, rápidamente se aburre y vuelve a hablar de él mismo). Además de haber un descreimiento del amor, en Corazones hay principalmente un descreimiento de la amistad, se la anula por completo, es algo que no preocupa a ninguno de los personajes, quienes están demasiado ocupados con sus propios conflictos (y porque alguien se interese en ellos) como para dedicarse a otras cosas. Todos los personajes, al igual que los escenarios, son retratados fría y artificialmente. En ninguna de todas las escenas faltará la nieve, para subrayar esta frialdad presente en el nivel formal y argumental del film. Se ha definido a esta película como una comedia romántica. Lo cierto es que tiene algunas (pocas) situaciones cómicas, y el resto es de una amargura difícil de soportar. Si bien más arriba se refería que los personajes están retratados fríamente, éstos pueden generar las más variadas emociones en el espectador: algunos generan incomprensión (como Charlotte) y por eso mismo caen en la antipatía, otros enojo o bronca (Dan), otros lástima. Pero todas estas emociones son manejadas a la distancia, ya que el espectador nunca deja de estar consciente de que está ante una ficción y de que la vida tal vez puede ser un poco menos amarga que en el film. |
![]() Ficha técnica: Corazones Coeurs, Francia, 2006, 120’ Dirección: Alain Resnais Guión: Jean Michel Ribes, sobre obra teatral de Alan Ayckbourn Fotografía: Eric Gautier Montaje: Hervé de Luze Producción: Bruno Pésery Música: Mark Snow Dirección de arte: Jean-Michel Ducorty Intérpretes: Sabine Azéma, Pierre Arditi, André Dussolier, Laura Morante, Isabelle Carré, Lambert Wilson. |