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Violencias escondidas en los flujos
del río Rodado en la
quinta sección del delta del Tigre, el film se destaca visualmente por la
calidad de su imagen. No sólo por el material utilizado para el rodaje,
-Digital HD (Alta Definición) en blanco y negro- y la posterior proyección en el
mismo formato gracias al alquiler que el BAFICI asumió del proyector
correspondiente. Es mucho más
que eso. Se trata de una precisa y muy cuidada puesta en escena; encuadre,
ritmo y movimientos de cámara también responden a estos adjetivos. Los
travellings por los canales del Tigre, lentos avances que responden al ritmo de
la corriente, del agua, permiten entrar en una suerte de hipnosis casi crítica,
donde el ojo pierde su tensión para dejarse llevar por esos flujos. En este
contexto desolado, Álvaro (Jorge Román) transita su vida entre pequeños
trabajos de hachero y encuadernador de libros. Su única comunicación con la
civilización es la embarcación "El léon", manejada por El Turu
(Daniel Valenzuela), suerte de líder de la zona que intenta imponer su impronta
masculina y violenta a fuerza de insultos, malos tratos. Álvaro genera
incomodidad en la comunidad por su manera solitaria de comportarse, porque se
sospecha de su homosexualidad. La
masculinidad es uno de los temas más notorios del film. Pero no hay aquí una
intención de afirmarla mediante clichés. Se entiende la masculinidad también en
el amor entre hombres, en la desnudez. Casi ninguna mujer en cuadro, el mundo
de La león está armado por los
hombres. En este desierto de agua al que se dificulta arribar y que se mueve en
ciclos, la homosexualidad termina siendo una cuestión de violencia. El Turu
como artífice de muertes –en el enfrentamiento anónimo con inmigrantes
paraguayos que talan terrenos usurpados -, de violencias verbales y físicas. Se nota en
el film un contrapunto fuerte entre la precisión, calidad y belleza de las
imágenes y la sordidez, dureza pedregosa y aislada de la vida en este lugar
donde el pan duro es casi un privilegio. Esta vida se acentúa en la imagen con
los rostros de los actores no profesionales, genuinos habitantes del lugar, con
sus pieles curtidas y sus discursos resignados. En esta
contradicción también aparece la música. Está presente pero es espectral: no hay
intención de que sea escuchada sino que se busca que se pierda entre el sonido
ambiente, casi desapercibida durante la proyección hipnótica. Ese espectro
que acecha en el film está escondido entre los juncos que corta Álvaro o entre
los árboles de las islas. Es probablemente la incomodidad que genera la que lo
hace aparecer en forma de violencias intermitentes, de enfrentamientos
intercalados, dolores anónimos y silentes en el desierto de agua. |
![]() Ficha técnica
La león Argentina – Francia, 80 min, 2006 Dirección: Santiago Otheguy Guión: Santiago Otheguy Fotografía: Paula Grandio Montaje: Valeria Otheguy, Sebastián Sepúlveda Sonido: Abel Tortorelli Música: Vincent Artaud Intérpretes: Jorge Román, Daniel Valenzuela |