Punto de Vista

Por Pamela Gionco y Leticia Paz

 

La propuesta de esta sección apunta a dar una muestra del circuito internacional de festivales 2005-2006, tanto independientes como de la FIAPF, y de esta forma establecer un diálogo con toda la escena cinematográfica. Más allá de la cuestión comercial, en tanto productos culturales, la sección ha privilegiado siempre obras de autor, es decir, como su nombre lo indica, films que definen una política, una estética clara por parte de los directores, un “punto de vista”. Formada por once películas, dos documentales y nueve ficciones, el criterio de la selección es libre, como su propio programador declara. Eso explica la variedad de temáticas: películas sobre la guerra y sus consecuencias -Grbavica (Jasmila Zbanic, Bosnia) y Flandres (Bruno Dumont, Francia)- comparten sección con comedias ligeras - The boss of it all (Lars von Trier, Dinamarca)-, trillados dramas  -Vitus (Fredi M. Murer, Suiza), Fresh Air (Ágnes Kocsis, Hungría)- y documentales sobre cine -The pervert's guide to cinema (Sophie Finnes, Reino Unido), This film is not yet rated (Kirby Dick, Estados Unidos)-.

Es interesante constatar la multiplicidad de obras que se exhiben en la sección. Así, conviven óperas primas -The boy on a galloping horse (Adam Guzinski, Polonia), The unforgiven (Yoon Jong-bin, Corea del Sur), entre otras-, con obras de directores consagrados -Manoel de Oliveira, Bruno Dumont y Lars von Traer-. Sin embargo, la programación parece constituirse como amplio muestrario, abarcando la mayor cantidad de variantes posibles, siendo reflejo de la diversidad que presenta el campo cinematográfico en la actualidad, pero siempre respetando el sello de autor. Las propuestas emergen con claros presupuestos estéticos y, en varios casos, plantean una fuerte postura ideológica. La mirada de los autores se proyecta en sus obras, implicando en ellas la filosofía, la historia, la política que los compromete.

 

Belle Toujours

Por Leticia Paz

 

El  veterano director portugués Manoel de Oliveira, a sus 98 años, decide rendirle tributo a Luis Buñuel, al guionista Jean-Claude Carrière, y al film de ambos Belle de Jour, para lo cual continúa la trama treinta y ocho años después, conservando al actor protagonista, Michel Picolí (Catherine Denueve es reemplazada por la actriz francesa Bulle Ogier).

El Sr. Husson y Séverine se cruzan por casualidad en un concierto, y aunque ella lo reconoce, lo evita; él la sigue y logra que acepte una invitación a cenar, a cambio de su confesión.

Ella esconde un secreto: hace muchos años, mientras estaba felizmente casada con Pierre, llevaba una doble vida trabajando diariamente en una casa de citas. Husson la descubre y le dice que ha decidido contarle todo a su esposo, ahora postrado en una silla de ruedas, mudo y casi ciego a causa del violento ataque de Marcel, amante de Séverine. Pero, ¿Pierre supo alguna vez la verdad?. Husson disfruta del sufrimiento y ansiedad de Séverine: al fin puede vengarse de quien tantas veces lo despreció.

De sólo setenta minutos, con pocas acciones y muchos monólogos de su protagonista, la película logra poner al espectador en la misma posición de Séverine. Queremos saber la verdad tanto, o incluso más que ella.   

 

Belle Toujours, Portugal/Francia, 2006
70’
Dirección: Manoel de Oliveira
Guión:
Manoel de Oliveira, inspirado en el libro de Joseph Kessel
Producción:
Miguel Cadhile –Portugal- Filmbox Produçōes, Serge Lalou –Francia-Les Films d’Ici
Productoras: Filmbox Produçōes, Instituto do Cinema, Audiovisual e Multimedia (ICAM), Les Films d’Ici
Fotografía:
Sabine Lancelin
Dirección de Arte:
Christian Marti
Vestuario: Milena Canonero
Montaje:
Valérie Loiseleux
Sonido:
Mikaël Barre, Jean-Pierre Laforce, Ricardo Leal, Henri Maïkoff
Música:
Dvorjak
Intérpretes: Michel Piccoli, Bulle Ogier, Ricardo Trêpa, Leonor Baldaque, Júlia Buisel

 

Flandres

Por Leticia Paz

 
"Aquello fue un infierno", único comentario que Demester hará sobre su experiencia en la guerra al volver a su granja. Junto con Blondel y otros jóvenes, se vió forzado a enlistarse en el ejército y combatir en algún país desértico (¿tal vez IraK?), abandonando así a Barbe, su amiga de la infancia y ocasional amante, a la que ama en secreto. Lejos de su hogar, Demester se convertirá en un ser dispuesto a cometer todo tipo de atrocidades para mantenerse con vida y volver a salvo a su apacible vida campestre y a los brazos de su amada.

Esta película sobre los cambios que produce en un hombre la experiencia de la guerra, por momentos roza la inmoralidad y el mal gusto, al denotar voyeurismo y pornografía (1). Dumont parece no haber tenido en cuenta los consejos de Rivette, "hay cosas que no deben abordarse si no es con cierto temor y estremecimiento(…)" (2), al intentar representar la violencia de la guerra por medio de cruentas escenas de asesinatos, mutilaciones y violaciones. Flandres se debate entre shockear al espectador y, a la vez, hacerlo comprender lo difícil que es para cualquiera -en este caso, para un joven granjero devenido en soldado- arriesgar la vida en una guerra, buscando así la compasión y la empatía con Demester.

 

(1) Rivette, J.: "De la abyección". En: Teoría y crítica del cine. Avatares de una cinefilia. Pequeña antología de Cahiers du Cinéma 3. Paidós, Buenos Aires, 2005.

(2) Rivette, J. Op. Cit., p. 37.

 

Flandres, Francia, 2006
91’
Dirección: Bruno Dumont
Guión:
Bruno Dumont
Producción:
Jean Bréhat, Rachid Bouchareb
Productoras:
3B Productions, Arte France Cinéma
Fotografía:
Yves Cape
Vestuario: Alexandra Charles
Montaje:
Guy Lecorne
Sonido:
Philippe Lecoeur, Pierre Choukroun
Música:
Philippe Lecoeur
Intérpretes: Adélaïde Leroux, Samuel Borden, Henri Cretel

 

Fresh  air

Por Leticia Paz

Una historia sencilla: Viola, madre soltera y trabajadora, obsesiva de la limpieza y asidua concurrente a reuniones de solos y solas, vive con su hija Ángela, una adolescente que sueña con estudiar diseño de indumentaria y vivir en Roma. Aunque comparten departamento, no existe entre ellas comunicación alguna. Debido a que sus horarios de trabajo y estudio son diferentes, ni siquiera se cruzan, sólo comparten el fanatismo por una serie televisiva, que ven juntas sentadas en el sillón del living pero sin mediar palabra. Son dos planetas girando en órbita, cada uno con elementos particulares que les dan una identidad propia, la cual es subrayada -burdamente- en la pantalla por un uso particular de los colores: todo lo correspondiente a Viola es rojo, y lo de Ángela es verde, lo cual sumado a la abundancia de planos fijos perfectamente centrados, transmiten esa idea de soledad que parece embargar el alma de las protagonistas. Sobre el final, ante la necesidad de superar el mal momento por el que atraviesan (Viola es hospitalizada luego de haber sido violentamente golpeada al intentar defenderse de un robo, lo cual le impide volver al trabajo y hace peligrar su puesto), se produce una fusión de ambos caracteres en el cuerpo de Ángela, cerrando así el film con una mirada a cámara - una mirada hacia la nada, hacia el vacío, una mirada perdida-, que no tiene ninguna fuerza argumental ni emotiva.

 

Friss levegö, Hungría, 2006
109’
Dirección: Ágnes Kocsis,  Andrea Roberti
Guión: Ágnes Kocsis,  Andrea Roberti
Producción: Ferenc Pusztai, KMH Film, Academy of Film and Drama of Budapest
Fotografía: Adám Fillenz
Vestuario: Fanni Halmi
Montaje:
Tamás Kollánvi
Sonido:
Attila Madaras
Música:
Bálint Kovács
Intérpretes: Izabella Hegyi, Júlia Nyakó, Antia Turóczi, Zoltán Kiss, Béla Stubnya

 

Grbavica

Por Leticia Paz

 

Esma y su hija Sara viven en el  barrio de Grbavica, en Sarajevo, donde la vida está siendo recompuesta poco a poco luego de la Guerra de los Balcanes. A pesar de contar con la ayuda de un subsidio otorgado por el gobierno, Esma debe trabajar de noche como camarera para poder mantener su hogar. Con motivo de obtener un descuento en un viaje de estudio organizado por el colegio, Sara le pide a su madre un certificado que acredite que su padre murió sirviendo a su país, lo cual la lleva a descubrir su verdadera identidad.
La película de Jasmila Zbanic pone en el candelero un tema tan difícil como doloroso: la vida luego de la tragedia. Transcurre diez años después de la guerra; aún son visibles sus consecuencias: edificios en ruinas, huérfanos hijos de mártires, heridas abiertas que no cicatrizan.

Esma asiste a un grupo de autoayuda, donde otras mujeres cuentan sus terribles experiencias y, aunque suele permanecer callada, luego de confesarle a su hija que su concepción fue el resultado de una violación en el campo de prisioneros -en una escena violentamente desgarradora-, comienza a contar sus vivencias durante la guerra. Este primer paso para vencer sus terribles traumas es acompañado por una escena final en la que madre e hija parecen comprenderse y recomponer su dañada relación.
Con una estética cuidada, evitando los golpes bajos y aludiendo al pasado sin recurrir a los flashbacks, el relato delinea la historia de Esma y Sara que, aunque conmueve, permite el necesario distanciamiento para encuadrarla en un marco más amplio, el de una sociedad que, abatida por la guerra, se esfuerza por superar un pasado lleno de horror y sangre derramada. Sin intentar la dramatización de lo acontecido ni una mirada retrospectiva de aquel dolor, es desde el presente que Grbavica nos habla sobre el destino de los sobrevivientes.

 

Grbavica, Austria/Bosnia/Herzegovina/Alemania/Croacia, 2005
90’
Dirección: Jasmila Zbanic
Guión:
Jasmila Zbanic
Producción:
Barbara Albert, Damir Ibrahimovic, Bruno Wagner
Fotografía:
Christine A. Maier
Montaje:
Niki Mossböck
Sonido:
Igor Camo, Tom Weber
Música:
Enes Zlatar
Intérpretes:
Mirjana Karanovic, Luna Mijovic, Leon Lucev

 

 

The boss of it all

Por Griselda Soriano

        Lars Von Trier va a sorprender con este film tanto a sus fanáticos como a sus detractores. Incluyéndose (a excepción de algunos films) la escritora de esta reseña en el segundo grupo, es necesario destacar que la sorpresa fue, en su caso, sumamente positiva. Von Trier vuelve aquí a uno de sus temas predilectos, las relaciones de poder, pero esta vez en clave de comedia; género para el que se demuestra hábil, arrancándole risas constantes al espectador a lo largo de más de una hora y media de metraje.

      En The boss of it all, el dueño de una empresa, que sólo quiere que lo quieran, se hace pasar por uno más de los empleados, atribuyéndole todas las medidas desagradables que debe tomar a un omnipresente pero nunca conocido por nadie “jefe de todo esto”. Este planteo inicial, ya de por sí absurdo, se torna aún más hilarante con la llegada de un actor al que el jefe “encubierto” contrata para personificar a esta autoridad invisible, lo cual desencadena una serie de gags y situaciones ridículas dignas de la mejor comedia de enredos, que a la vez son una reflexión acerca del poder, y también acerca de la actuación y el mundo del teatro.

     Con un particular uso del montaje, y con la “desprolijidad” a la hora del encuadre y la habilidad para la dirección de actores que lo caracterizan, Von Trier construye un film interesante y muy divertido en el que hasta se da el gusto de hacerse presente a través de una voz en off que va comentando la historia, y demuestra que, dejando de lado su habitual deseo de provocación, puede ser un realizador inteligente.

 

The boss of it all, Reino Unido/Austria/Países Bajos, 2006. 
100´
Director: Lars von Trier
Guión: Lars von Trier
Producción: Meta Louise Foldager, Vibeke Windeløv, Signe Jensen, Lene Børglum, Zentropa Entertainments21 ApS
Fotografía: Lars von Trier
Dirección de Arte: Simone Grau
Sonido: Kristian Eidnes Andersen
Montaje: Molly Malene Stensgaard
Elenco: Jens Albinus, Jean-Marc Barr, Casper Christensen, Benedikt Erlingsson, Fridrik Thór Fridriksson, Peter Gantzler

 

 

The pervert's guide to cinema

Por Leticia Paz

 

Decía Jean-Luc Godard, en una entrevista del 22 de marzo de 2000: "Las películas son la única cosa de la que todo el mundo puede hablar sin que ello moleste. (…) El cine es como el fútbol: nadie duda en dar su opinión" (1). Sin embargo, en Manual de cine para pervertidos es Slavoj Zizek, uno de los filósofos y psicoanalistas contemporáneos de mayor renombre, quien nos habla de cine. Dividido en tres episodios de cincuenta minutos cada uno, este documental nos propone un recorrido por gran parte de la cinematografía mundial, donde nuestro guía-narrador es el propio Zizek, quien, postulando riesgosas hipótesis, ofrece al espectador interpretaciones(que podrían ser consideradas de pseudo-psicoanalíticas) de escenas clásicas.

Por momentos hilarante, sobre todo cuando Zizek entra a formar parte de las películas que “psicoanaliza”, el film plantea que la perversión del cine residiría en el hecho de que nos enseña cómo desear en lugar de enseñarnos qué desear, para luego desarrollar diversas temáticas en cada uno de los episodios: el cinematógrafo como una máquina de crear ilusiones, la relación cine-realidad, el complejo de Edipo, la pulsión de muerte, la fantasías y lo fantasmático, etc. Son muchas las filmografías a las que echa mano para fundamentar e ilustrar sus ideas, pero por la constante recurrencia a ellas sobresalen las películas de Alfred Hitchcock y David Lynch.  

(1) Godard, J.L.: "Futuro(s) del cine. Entrevista con Jean-Luc Godard. Declaraciones recogidas por Emmanuel Burdeau y Charles Tesson, 22 de marzo de 2000. En: Teoría y crítica del cine. Avatares de una cinefilia. Pequeña antología de Cahiers du Cinéma 3. Paidós, Buenos Aires, 2005. p. 200.

 

The pervert's guide to cinema, Reino Unido/Austria/Holanda/Eslovenia, 2006
150´
Dirección:
Sophie Fiennes
Guión:
Slavoj Zizek
Producción:
Martin Rosenbaum, The Kasander Film Company, Amoeba Film, Mischief Films, Lone Star Productions (UK)
Fotografía: Remko Schnorr
Montaje: Ethel Shepherd
Sonido:
Ab Grooters
Música:
Brian Eno  
Intérpretes:
Slavoj Zizek
 

The unforgiven

Por Leticia Paz

 

¿Podría uno perdonarse por ir en contra de sus principios?, ¿disculparse por haberse convertido, al menos por un momento, en aquello que siempre rechazó y vivir con las consecuencias? ¿Es posible entender que algunas circunstancias nos hacen actuar de maneras que creemos incorrectas, sin que por ello dejemos de ser quienes somos? ¿Podría un único error borrar todos nuestras actitudes anteriores desencadenando una serie de eventos funestos? Estas son algunas de las preguntas que plantea esta ópera prima de Yoon Jong-bin, al narrar las vicisitudes de los jóvenes soldados coreanos enlistados en el servicio militar obligatorio, describiendo con gran sensibilidad, pero prescindiendo de golpes bajos, la humillación, degradación y desprecio con que son tratados por sus  superiores. Así, la historia se centra en la relación que Seng-Young, un estudiante universitario en franco desacuerdo con la manera en que los superiores (mal)tratan a sus subordinados, que establece con su superior Tae-Jung, antiguo compañero y amigo del secundario.

A través de constantes saltos en el tiempo -se intercalan escenas del día de descanso de Seng-Young con sus casi dos años de servicio militar-, vamos viendo su evolución y la de su relación con los demás soldados: comienza siendo un idealista que sueña con cambiar las relaciones jerárquicas de la milicia, para terminar aceptando las reglas del juego en pos de sobrevivir. Sería arriesgado tildar de homosexual la relación que establece con Tae-Jung, ya que Seng-Young parece estar buscando más un mentor, alguien que los ayude a lidiar con sus conflictos internos, que un amante.

La estructura del relato, el recurso de los saltos temporales y la repetición, sobre el final, de una escena -mientras que la primera vez vemos a los protagonistas de frente, la segunda lo hacemos de espaldas-, está al servicio de esta potente historia, de un joven coreano en la milicia, impidiendo una total identificación con los protagonistas, pero, aún así, posibilitando una mirada reflexiva.

 

Yongseobadji mothan ja, Corea del Sur, 2005
121’
Dirección: Jong-Bin Yoon
Guión:
Jong-Bin Yoon  
Producción:
Yong-bae Choi y Dong-joon Lee
Fotografía:
Byung-Chul Kim
Dirección de Arte: Jong-Bin Yoon, Sang-Bum Sohn  
Montaje:
Woo-il Kim  
Sonido:
Jong-Bin Yoon  
Intérpretes: Jang-won Suh, Jung-woo Ha, Jong-bi Yoon

 

 

This film is not yet rated

Por Pamela Gionco

 

Este film, a pesar de lo que declara su título, sí está clasificado. La MPAA (Motion Picture Asociation of America), la organización que asigna las clasificaciones cual considerada guía para padres, le otorgó la peor categoría del mercado cinematográfico: NC-17 (prohibido para menores de 18), anteriormente X. Esto implica no poderla estrenar en las salas comerciales. Gracias a que fue producida por una productora independiente, la distribución es posible agregando la placa “this film is not yet rated” (este film no está todavía clasificado) con la que empieza el film. También afirma, con un gracioso uso del lenguaje escrito, que “nunca nunca lo estará”.

This film is not rated es el séptimo documental de Kirby Dick. Con un montaje más cercano a lo televisivo, lo original de la denuncia que hace contra la institución que decide el futuro de los films dentro del circuito comercial, es la necesidad de revelar lo oculto. Los miembros de la asociación son secretos, así como también sus criterios, reuniones y debates. Dick contrata a una detective privada para averiguar quiénes son, revelando conexiones con los grandes estudios de Hollywood. En el proceso, prestarán su testimonio en contra de la MPAA directores como Kevin Smith (Clerks), Matt Stone (South Park), Kimberly Peirce (Boys don’t cry) y Darren Aronofsky (Requiem for a dream). La principal crítica es no saber qué criterio usan: se acepta casi indiscutidamente la violencia extrema, mientras que el goce, especialmente femenino, es desaprobado, con la sugerencia que se elimine la secuencia para su reclasificación. Dick pone a Jack Valenti, director de la MPAA, como continuador ideológico de Hays, máximo censor de la industria de Hollywood.

La denuncia se hace más ácida cuando Dick intenta presentar este mismo film para su clasificación (como debe hacerlo todo film que se estrene en EE. UU.), demostrando las incoherencias del sistema.

 

This film is not yet rated, EE. UU., 2005
126’
Dirección: Kirby Dick 
Guión: Kirby Dick, Eddie Schmidt
Producción:
Eddie Schmidt, Alison Palmer Bourke, Evan Shapiro, Michael Donaldson, Lisa Callif, Donaldson & Hart 
Fotografía:
Shana Hagan, Kirsten Johnson , Allan Palmer, Amy Vincent 
Montaje:
Matthew Clarke
Sonido:
Frank Smathers 
Música:
Dondi Bastone

 

 

To get to heaven first you have to die

Por Leticia Paz

 

La película de Usmonov cuenta la historia de Kamal, un veinteañero provinciano con problemas de erección. Al viajar a la ciudad para consultar con un especialista sobre la imposibilidad de desvirgar a su joven esposa, y descubrir que esta incapacidad no es producto de impedimento físico alguno, decide retrasar la vuelta a su pueblo. De visita en la casa de su primo, y siguiendo su consejo, intenta sin éxito mantener relaciones sexuales con una prostituta. Kamal no coincide con las ideas de su primo, un playboy habituado a engañar a su esposa y pagar por sexo, y parece preferir pasear en autobús, elegir al azar mujeres y seguirlas, intentando que ellas se fijen en él, para finalmente poder "curarse".

Así, seguimos a Kamal a través de distintos viajes en ómnibus, viajes de autoconocimiento pero también de búsqueda de aquello que cree poder encontrar paseando por la ciudad, ¿acaso cree en el amor a primera vista?, o ¿sólo  busca a una mujer con la cual no tenga tanta intimidad como con su esposa pero sí más que con una profesional del sexo, creyendo que esto le permitiría lograr un buen desempeño sexual? En uno de sus viajes, conoce a Vera, obrera de una fábrica, con la cual tendrá sexo, pero no sin antes verse implicado en actos delictivos, convirtiéndose así en un criminal.

Un relato en el que abundan los planos fijos, los silencios, los espacios vacíos, los tiempos muertos, imprime al film un tono serio, incluso, por momento, solemne, que contrasta bruscamente con muchas de las situaciones (la consulta al médico, el fiasco con la prostituta, la "confesión" de su impotencia al marido de Vera, etc.) por la que atraviesa el patético Kamal.

 

Bihisht faqat baroi murdagon, Francia/Tayikistán/Alemania/Suiza, 2006
95´
Dirección:
Djamshed Usmonov
Guión:
Djamshed Usmonov
Producción:
Denis Carot, Marie Masmonteil
Fotografía:
Pascal Lagriffoul
Dirección de Arte:
Maslodov Farosatshoev
Montaje: Jacques Comets
Sonido: Patrick Becker
Música:
Pierre Aviat
Intérpretes:
Khurched Golibekov, Dinara Droukavora, Maruf Pulodzoda

 

Vitus

Por Leticia Paz

 

Esta historia no es nueva: Vitus es un niño prodigio de sólo cinco que años toca el piano con maestría y lee enciclopedias mientras sus compañeros del jardín estás aprendiendo a escribir. Sus padres vislumbran un gran futuro para él, por lo cual lo obligan a tomar clases particulares y le exigen que practique a diario. Paulatinamente, Vitus va descubriendo que no es tan genial ser más inteligente que el resto -es rechazado tanto por sus compañeros de clase como por los profesores, a los que desafía constantemente mostrando su superioridad intelectual- y que prefiere pasar más tiempo en el taller de su abuelo y llevar una vida normal. Idea un plan para engañar a padres y expertos: finge un accidente que incluye un fuerte golpe en la cabeza, lo cual le permite simular una disminución de su coeficiente intelectual, logrando así tener el control de su propia vida.

Con las actuaciones destacadas de Frabrizio Borsani y Teo Gheorghiu interpretando al protagonista, y la participación de Bruno Ganz en el papel de un muy particular abuelo, sumadas a una corrección formal, Vitus entretiene haciéndonos partícipes de un mundo ideal en el que casi todo es posible, si somos lo bastante inteligentes y valientes para asumir nuestra propia identidad y arriesgarnos a buscar la felicidad.

 

Vitus, Suiza, 2006
100´
Dirección:
Fredi M. Murer
Guión:
Peter Luisi, Fredi M. Murer, Lukas B. Suter
Producción:
Christian Davi, Christof Neracher, Fredi M. Murer, Vitusfilm GMBH
Fotografía:
Pio Corradi
Dirección de Arte: Susanne Jauch
Montaje:
Myriam Flury
Sonido:
Patrick Storck
Música:
Mario Beretta
Intérpretes:
Teo Gheorghiu, Fabrizio Borsani, Julika Jenkins, Urs Jucker, Bruno Ganz, Kristina Lykowa, Tamara Scarpellini