Entrevista  Pastora Campos y Ernesto Flomenbaum

 Por Lorena Bordigoni, Pamela Gionco, Sebastián Goyburu y Jimena Trombetta

A pesar de que el festival terminó el 18 de marzo, nos surgió la inquietud de entrevistar a los programadores de cuatro de las secciones del Festival Internacional de Mar del Plata (Cinearte, Italia en foco, Retrospectiva Cinematografía Afroamericana y Retrospectiva Cinematografía Magrebí), que vienen ejerciendo su actividad hace tiempo. Tanto Pastora Campos como Ernesto Flomenbaum aceptaron ser entrevistados, ya aquí, en un bar de Buenos Aires. En esta entrevista de un contenido riquísimo el lector se encontrará no sólo con el nivel de criterio que poseen dichos programadores, sino también con el saber que manejan y precisan a la hora de seleccionar y armar las secciones de un festival tan masivo como lo es el de Mar del Plata.

 
EAE: Para empezar quisiéramos que nos hablaran de su trayectoria en el Cine-Club, y de su trayectoria en el festival.

Ernesto Flomenbaum: Por un lado llevamos ya 20 años con el Cine Club TEA, la actividad del cine debate: programar películas y tener ese contacto con el público, al cual se le brinda información sobre la estética del film, del director. Al término de la proyección está la posibilidad de una devolución de parte del público, con sus opiniones y poder encontrar la respuesta que tuvieron los films y la propuesta que organizamos mensualmente. Por otro lado, Pastora dentro del festival de Mar del Plata estuvo desde el comienzo de la recuperación, desde el ’96, programando en La Mujer y el Cine. 

Pastora Campos: En el año 98 hice la primera retrospectiva de Marta Meszaros, la directora húngara. Antes, si bien se hacían retrospectivas, en el festival de Mar del Plata se tomaban directores nacionales, por ejemplo Torre Nilsson, Leonardo Favio, Martínez Suárez, directores importantes pero siempre dentro del cine nacional. No se daba incentivo para las retrospectivas europeas o de otras regiones. Bueno y esta retrospectiva fue muy completa para Mar del Plata de una directora como Marta Meszaros que es una directora muy importante

E.F.: Ella lleva 11 años de festival y yo, tres. En un principio colaborando con ella con las retrospectivas, donde lo que volcamos es un criterio didáctico; lo cual implica acompañar la selección de películas con un trabajo de investigación. Este año por suerte se publicó como un anexo el trabajo teórico previo y pudo estar al alcance del público, cosa que en años anteriores no alcanzó a concretarse. Para la retrospectiva de Asia Central que fue la primera que hicimos [20° Edición del Festival, año 2005] llegamos a diseñar un dossier pero no se llegó a publicar. El año pasado, que fue la retrospectiva de África Negra...de alguna manera el trabajo conceptual se repartió entre el catálogo, la página web y las notas que salieron publicadas en el diario del festival.

EAE: El diario del festival era un ingrediente importante que este año no estuvo...

PC: Eso es bueno que lo hayan observado. Porque el diario del festival era una cosa viva, un día a día donde la gente tenía toda información acerca de qué películas había, qué figuras venían, si había un movimiento de agenda, qué cosas interesantes se iban a dar. A mi me parece que faltó esa vitalidad que le daba al festival el diario. Lo que yo noté desde el contacto con la gente, es que este año la audiencia estaba perdida.

EAE: Generaba una comunidad de intercambio y tenía el contenido cultural de las actividades por fuera de las películas.

PC: Era un nexo, una cosa viva. Yo creo que esa vitalidad quedó diluida por esa revista que sacaron para cubrir todo el proceso del festival, y que, en mi opinión, no alcanzó a cubrir ninguna franja informativa interesante. No fue buena ni siquiera como información, fijate en la última parte que salen la lista de todas las películas no aparece el año de producción: da lo mismo una película de una retrospectiva del año 70 que una película del 2006. La gente no sabía qué era lo que iba a ver.

EAE: Más bien parecía una revista del cable, el único criterio para ordenarlas fue el alfabético...

P.C.: Eso me pareció una falencia importante porque son detalles del orden comunicacional. 

EAE: Esto de la comunicación tiene que ver con nuestra primera pregunta que es ¿cómo hacen para integrar el trabajo propio del cine-club, donde el contacto y el debate con el público es directo, con el ámbito de un festival internacional donde los espectadores son miles? ¿Cómo se percibe al público y cómo se transmite esta cuestión didáctica que mencionaron al principio?

EF: Existe ya una mecánica, de tantos años de práctica de la actividad que uno ya la tiene incorporada y que casi sale sola. Por un lado presentar los filmes, este año por suerte tuvimos muchos invitados, así que lo pudimos hacer directamente con ellos. En otros años lo hacíamos igual, sin los invitados y eso va generando un clima acerca de lo que se va a ver. Y luego la posibilidad, quizás no de abrir un debate, porque los tiempos entre función y función no alcanzan, pero al menos de dialogar con el director o el productor como fue en caso de Quijote [de Mimmo Paladino, Italia, 2006]. Fue muy interesante, en muchos casos la devolución del público, sus preguntas o comentarios y muchas veces se prolongaba de la sala hacia el hall de entrada. Por ejemplo la directora marroquí Farida Benlyazid [que presentó La vida perra de Juanita Narboni y Una puerta al cielo], como ella habla muy bien el español logró una vinculación con el público casi inmediata, mucho más directa; además porque presentó dos películas que al público le encantaron. 

EAE: Además del criterio didáctico, a la hora de programar, existe evidentemente un criterio político. Hay una posición tomada respecto de las películas que se muestran. ¿Cómo se maneja este criterio de selección política en un festival internacional? Es algo quizás más fácil de manejar en un cine-club que en un contexto institucional.

P.C.: Ésa es una muy buena pregunta. Incluso en lo institucional, por más controles que haya siempre hay resquicios por donde uno puede introducirse; sobre todo si uno tiene la capacidad profesional y la solidez para argumentar tal o cual decisión. Se pueden ir introduciendo conceptos ideológicos dentro de un  marco histórico y un marco cinematográfico. Se trata de retrospectivas, es una mirada sobre algo que pasó tiempo atrás pero que sin embargo se mantiene, es una mirada viva. Por ejemplo la mirada afroamericana independiente respecto de los problemas de la discriminación, del cine de Hollywood, respecto de la violencia, respecto de lo institucional en E.E.U.U.; este es un cine oprimido como cine, es un problema que se mantiene hasta hoy en día: la opresión y la discriminación. Sin ir más lejos Charles Burnett era el presidente del jurado, con una trayectoria académica, con una filmografía importantísma y una trayectoria también importante en el movimiento del cine negro de los Estados Unidos y sin embargo ninguno de los diarios importantes de este país, ni La Nación, ni Página 12 lo entrevista. Esto es un dato acerca de cómo funcionan los medios de comunicación.

E.F.: Yo creo que en estos momentos vivimos una tendencia en la que se favorecen este tipo de propuestas y retrospectivas. Pero que no se ve reflejado en los medios. El año pasado la invitación a Susan Sarandon y Tim Robbins tuvo una cobertura que ocupó una cantidad de páginas y que venía de la mano con el hecho de que eran críticos al régimen de Bush. De alguna manera es un resquicio como el que mencionábamos, si bien no dejan de ser figuras blancas. Nosotros ya veníamos trabajando e investigando el cine de África, este año lo profundizamos. A Charles Burnett en un principio lo habíamos propuesto como invitado, luego el director del festival  al ver el currículum de él y toda su trayectoria le interesó que fuera miembro del jurado y finalmente quedó como presidente. Existió una cierta sintonía para poder enfocar en esa dirección el trabajo de la retrospectiva. Al margen del trabajo de investigación teórica que en el catálogo quedó reducido a una mínima expresión. 

P.C.: Ahí tuvimos que apretar a la producción porque nosotros queríamos que el trabajo saliera en el catálogo. Por cuestiones de espacio no se pudo. Pero después pensamos en esta negociación de que saliera aparte, porque mucha gente no compra el catálogo, que sale $25, mientras que estas dos hojitas, que eran de distribución libre, circulaban en las filas, en las salas en las que se proyectaba la retrospectiva y era un plus que se le daba a la gente para poder saber qué era lo que iba a ver, con cierto contenido cultural. Era de entrega gratuita y eso fue muy bueno, pero profesionalmente para nosotros fue muy malo porque el catálogo tiene difusión internacional, para nuestro trabajo sí era importante que saliera en el catálogo, era un arma de doble filo. Pero bueno, quizás para el próximo año podamos hacer que aparezca en los dos lados. De todas formas Miguel Pereira colaboró mucho para que podamos hacer las retrospectivas, no sé el nuevo director que venga qué incidencia tendrá sobre los programadores. Hasta ahora los programadores nos movemos con  libertad, este es un bien que no tiene precio para mí: nadie te dice qué tenés que poner ni qué tenés que decir. Eso es importantísimo y más en un espacio institucional en los que no suele haber mucha libertad. Sin embargo Miguel Pereira es un tipo muy abierto, que nos respeta, en este sentido yo me lamento de que el año que viene él no esté. Y no sé quién vendrá y si la persona que venga nos va a dar la misma sensación de oxígeno. 

E.F.: En cuanto al manejo político del festival se vio claramente en las fotos de quienes entregaban los Ástor de Oro a los homenajeados. El hecho de que esté Cristina [Fernández de Kirchner] Scioli y Solá...ahí se ve claramente. No hay un condicionamiento implícito o encubierto hacia la programación sino una incidencia que se ve claramente.

P.C.: Pero nosotros pudimos de alguna manera hacer un cuña. Nosotros dijimos: bueno, Monicelli va a ser el homenajeado pero a Monicelli lo queremos, antes que nada en el cine con la audiencia. La primera aparición que yo negocié fue que él estuviera con la audiencia presentando su película y eso lo hicimos antes de que nosotros mismos lo lleváramos al Salón Versalles [en referencia a la recepción oficial] donde lo dejamos, saludamos y nos fuimos.

E.F.: Por ahí nos favoreció el temporal...[risas] porque si no el homenaje oficial iba a ser el día anterior en el Auditorium. En cambio así él tuvo primero el encuentro con el público, el auténtico, la expresión espontánea y directa.

P.C.: Y más teniendo en cuenta la audiencia popular que es Mar del Plata y que lo ovacionó de una manera increíble. Después de ese día pensamos “bueno, casi nos podemos ir” fue realmente increíble.

E.F.: Estaban todos los funcionarios: el embajador, el cónsul, los funcionarios de Mar del Plata, el del instituto italiano de cultura, que es un amigo...

P.C.: Y no dejamos cucharear a nadie.

E.F.: ...una parte de la delegación italiana y yo tenía que ir nombrando a todos empezando por los funcionarios, siguiendo por el área de cultura y el último era Monicelli. Y simplemente al mencionar su presencia  la gente empezó a aplaudir y a ponerse de pie y...bueno sólo faltaba que se parara él y darle el micrófono. Salió redondo, fue muy emocionante. Recién después de esto lo llevamos a la ceremonia oficial, donde estaban todos los invitados especiales, saludamos y nos fuimos.

P.C.: Yo no sé si eso tendrá consecuencias después. Yo creo que esas son pequeñas cosas que si uno tiene habilidad, las puede hacer. 

EAE: En cuanto al desarrollo del festival en el tiempo nosotros notamos que cuando comienza la gestión de Pereira el festival crece muchísimo, se agregan secciones y aumenta el número de películas en general. Pero también crece la sección de La Mujer y el Cine, se vuelve competitiva y llegan jurados del exterior, por eso nos llamó la atención la decisión de este año de quitar una sección que venía creciendo. Si se estaban perdiendo los contenidos de género ¿por qué no se intentó reformarla  antes de sacarla? 

P.C.: En esa ocasión yo escribí una carta no sé si a ustedes les llegó. La Mujer y el Cine nace en los años ochenta. En ese momento hay dos directoras importantes nada más Lita Stantic y María Luisa Bemberg. Y María [Herminia] Avellaneda que hacía T.V. y tenía algunas películas hechas. No había tampoco escuelas de cine en donde las mujeres pudieran participar, realmente las mujeres tenían una participación muy pobre; tampoco estaba instalada una mirada de género con respecto a la representación de la mujer en el cine. Alrededor de esos años considero que fue muy importante la intervención de la fundación La Mujer y el Cine. Pero en los últimos años la sección fue perdiendo cada vez más contenido, se fue empobreciendo tristemente. Yo decido irme para hacer retrospectivas hace tres años, porque no logro que la directora de la sección Marta Bianchi reformule la situación de la mujer en el cine y de las directoras. Yo participo en la asociación durante seis años, es una asociación muy pequeña compuesta por seis o siete personas, donde ella es reelegida todos los años como presidenta. Yo era siempre la voz discordante, yo planteo en lo últimos años que empecemos a incorporar a varones que tengan mirada de género y además que podamos incorporar otros formatos, las mujeres no se expresan solamente en 35 mm. Hay otros formatos que son muy interesantes. Pero se niegan y lo más importante es que se va perdiendo la perspectiva de género. En el año 1999-2000 yo me enojo mucho porque presentan una película Julia vuelve a casa de Agnieszka Holland [Julie Walking Home (2002)] no sé si la vieron. Holland es la que hizo Europa-Europa y otras películas más. Es una directora realmente muy buena, pero ideológicamente es muy reaccionaria, es muy católica, es retrógrada. Es una película acerca de una mujer que tiene un affaire extramatrimonial, por el cual Dios la castiga y entonces uno de sus hijos contrae cáncer. Conoce a una especie de sanador pero finalmente ella vuelve a la casa con el marido. Yo la vi y les dije “Chicas, no podemos poner esta película en La Mujer y el Cine” yo era prácticamente el único voto en contra. Pero como ella era la presidenta dijo que era importante tener nombres, presentar a las directoras importantes y que el contenido no le interesaba. Incluso cuando se trata de una película discriminatoria y condenatoria de la mujer, yo tenía vergüenza de presentar una película así. Yo pensaba “esto se va convirtiendo en una casa de té de viejas gordas que quieren tomar el té a la tarde, acá no tengo ningún lugar”. Estuve un tiempo pensando cómo reformularme a mí misma en el festival, porque no quería perder mi posición y porque a mí este trabajo me gusta y lo sé hacer, yo conozco mucho de cine de mujeres. Yo traje a Claire Denis [además de sus trabajos como directora asistente de Rivette, Costa-Gavras, John Cassavetes y, fundamentalmente, Wim Wenders y Jim Jarmusch] a La Mujer y el Cine, traje a Marina de Van, coguionista de Ozon, con In my skin, en la que fue guionista, actriz y directora brillante. Y me costó mucho traer esa película y que la comprendieran, era muy duro incorporar a otras mujeres con otras miradas que se salieran de lo convencional. Películas rupturistas que había que explicar. Además ya no tiene sentido agrupar a las mujeres por sexo, me parece discriminatorio “bueno, mañana hagamos una sección de gordos”, decía yo.

E.F: Además en cuanto a la reformulación, el problema fue que la sección La Mujer y el Cine apareció como un festival dentro del festival, antes de 1996 era un festival independiente y tenía otro cuerpo, otros miembros.

P.C.: Esa fue la mejor época, y la independencia fue lo que yo siempre defendí, si es necesario se hace un festival clase “C” pero no una sección dentro de un festival. Está bien como para meter una cuña, como para no desaparecer, pero si uno realmente quiere hacer un festival sobre cine mujeres hay que tener en vista que los únicos que sobreviven en el mundo no son los que están metidos en una sección dentro de otro festival si no los que tienen vida propia.

EAE: El Festival Diversa es un festival hecho por mujeres y sobre cine de mujeres, si bien es mucho más abierto la gente de Diversa Films tuvo una respuesta muy negativa, repudiando la eliminación de la sección.

E.F.: Lamentablemente no lo leímos.

P.C.: Yo no lo leí, pero me encontré con muchas colegas que me preguntaban si había firmado la carta de apoyo, y yo contestaba que no porque estaba en contra y además hablaban de la Asociación como si fueran cientos de personas y son 5 o 6 personas ¿qué es eso? Es un sello muerto que iba a morir por muerte natural, entre otras cosas porque no metían gente nueva. Cuando yo me voy y echan a María Rivera, que es la que hace las master class, ellas meten en la asociación a Julia Solomonoff y a alguien más como para renovar pero ¿quién sigue siempre de presidenta? La Señora. ¿Cómo puede ser así? Algo que tiene que ser horizontal es completamente verticalista, hay una persona que baja el dedo y lo sube. Yo trabajé en muchos grupos de mujeres, fui una de las fundadoras de la comisión por el derecho al aborto en la Argentina, jamás funcionó así, éramos horizontalistas, jamás hubo una presidenta, éramos todas iguales y veníamos todas de distintas disciplinas.

EAE: Además se supone que se intenta romper con ciertas lógicas de funcionamiento del poder.

P.C.: ¡Exacto! No se puede repetir los modelos del poder. Entonces entiendo que la carta que ellas mandaron a todos los diarios causaba mucha confusión porque todo el mundo decía que había que firmar, que era discriminatorio. Hasta que un día me enojé e hice una carta analizando la pérdida de contenidos y de sentido.

E.F.: Además se trataba de una sección de una fundación dentro del festival y se cobraba un sueldo, que provenía del INCAA, casi tan importante como el del director del festival o los productores. Entonces significa que existía otra jerarquía dentro del festival, ese ya es otro tema. Además ella es una mujer con muchos contactos políticos y empieza a pedir una sección con premios, lo que implica traer jurados del exterior, e implica también la estatuilla...

P.C.: Y eso es lo que ella consideró la ‘renovación’. Cuando yo le hablo de renovarla a ella se le ocurre esto de la ‘competencia’, pero ¿competir quién?, competían óperas primas, una mina que hace su primera película, con autoras ya consagradas. ¿Qué tienen que ver?

EAE: Pero hacer que una sección sea competitiva ¿no puede también ser causa de que se pierdan los contenidos?, si hay una competencia ya no se puede hacer una selección con criterios ideológicos, o de género o didáctico, porque todos tienen que tener derecho a competir.

P.C.: Pero ante todo uno tiene que poner a competir pares, nunca óperas primas con obras consagradas. En La Mujer y el Cine todas competían en calidad de mujeres. Para mí era mucho más importante que las mujeres se incorporaran a las demás secciones del festival, que es lo que yo traté con Miguel Pereira. Él también tuvo muchas discusiones conmigo respecto de La Mujer y el Cine, porque yo no tenía la postura de Marta Bianchi, sino que tenía otra: a mí me parece bien que las mujeres intervengan pero en todas las secciones del festival, yo las quiero ver en Ventana Documental, las quiero ver en la competencia oficial en la competencia latinoamericana pelándole a los varones los 50.000 dólares, las quiero ver en todos lados, no las quiero ver reunidas en un guetto.

EAE: Bueno, de hecho, excepto en la Competencia Oficial la presencia femenina fue muy importante en todo el resto de las secciones.

E.F.: Bueno pero en Competencia Oficial el año pasado ¿no ganó una mujer? [suponemos que se refiere al Premio Especial del Jurado para  Molly's Way de Emily Atef (2002)] y este año el premio de Mejor Dirección lo compartieron una directora italiana Marina Spada [Come l´ombra, Italia, 2006] y una película coreana. [Woman on the beach, 2006 de Hong Sang-Soo]

P.C.: Además yo noto que la gente se banca más las películas porque va librada de prejuicios, entonces se encuentran quizás sorpresivamente con una películas hecha por una mujer. Y esa película quizás estaba en la competencia latinoamericana. Otra cosa que ella provocaba era que las mujeres compitieran entre sí. O, por ejemplo, yo hablaba con una directora y ella me contestaba “mirá, yo prefiero mandarla primero a la competencia, si me la rechazan te la mando a La Mujer y el Cine” y a mí me parecía bárbaro, porque cómo le vas a decir a una mina que tiene la posibilidad de competir internacionalmente “No, tenés que ir a La Mujer y el Cine” de ninguna manera, andá y peleala. Pero ella [Marta Bianchi] me decía que no hiciera eso, porque así no iba a venir nadie. Para mí era un deber moral.

E.F.: Es más, muchas artista europeas, por ejemplo las danesas, en cuanto las invitaban a una sección de mujeres lo rechazaban.

P.C.: Tengo un montón de cartas de directoras danesas y de una española que no aceptamos estar agrupadas en un festival simplemente porque somos mujeres. Con la película de Susan Seidelman Tardes de Gaudí (2001) el productor me dijo que no quería, y tuve que exlplicarle, digamos, que en la Argentina todavía...pero además esto no es cierto, porque ahora en las escuelas de cine hay casi un 50% o un 60% de mujeres. No se puede estar con el mismo planteo feminista de los '70. Yo también soy feminista pero la situación es distinta.

EAE: ¿Ustedes piensan que hoy en día una mujer tiene las mismas posibilidades y está en pie de igualdad con los hombres a la hora de hacer una película?

P.C.: Las mujeres no están en pie de igualdad en ningún lugar del mundo ni para hacer cine. Quizás en países como Alemania, Dinamarca, los países nórdicos; en el resto siguen peleando sus lugares pero ya no desde un punto de vista como se puede pelear en Latinoamérica, con ese machismo tan sembrado que hay acá. Siempre hay un poco de miedo de parte de las productoras a la hora de poner todos lo dinerillos en manos de una mujer, pero tampoco todas las productoras son así, porque algunas han descubierto que las mujeres son más audaces, que gastan menos en la producción.

EAE: Existen ya productoras dirigidas por mujeres.

P.C: ¡Exacto! Todo eso cambió muchísimo, además hay mujeres que ya no quieren estar confinadas, sino que quieren estar en lugares compartidos. Cada vez hay más mujeres guionistas, directoras, editoras más mujeres que hacen cine

E.F. : De hecho Lucrecia Martel, Paula Hernández, cuando les preguntaron si hacían cine de mujeres se negaron rotundamente a quedar encasilladas.

P.C.:Y tampoco es sólo para mujeres yo quiero que lo vea todo el mundo. Quizás tengo mi mirada de género pero ¿Qué quiero para mi película? Lo mejor, que llegue a todo el mundo.

E.F: En estos cinco años de gestión de Pereira puede verse una continuidad, él trató de desarrollar su idea, de darle más importancia al cine de la región latinoamericana en el festival; y, bueno el broche fue este premio Ché Guevara.

EAE: También hubo un flujo importante de películas orientales, en especial si nos remitimos a la situación de diez años atrás.

E.F.: Bueno, ahí, en realidad está el punto en común con el BAFICI, pareciera que los festivales compitieran por tener las mismas películas. Y hay como una tendencia, cuando a nivel mundial se va imponiendo una cinematografía todos los festivales la quieren tener, como las coreanas. En los festivales se perciben las tendencias, se nutren entre sí, se mira qué programó el otro y se terminan pidiendo las mismas películas.

EAE: En cuanto a la sección de la retrospectiva Afroamericana, vemos que se dejan de lado ciertas producciones que pertenecen al mainstream, pero que también pertenecen a la comunidad afroamericana, quizás con reclamos de la organizaciones más centrales de esa comunidad como la NAACP. ¿Esto es simplemente para dar espacio a ‘otro’ cine o porque creen todo cine mainstream es homogeneizante? Porque desde el catálogo se deja entender que siempre que se homogeiniza, se homogeiniza para el lado del poder. Y sin embargo existen películas que pertenecieron al mainstream y que creemos que han causado un efecto positivo en la comunidad norteamericana y que pudieron llevar a la pantalla masiva reclamos importantes.

E.F: Es complicado abordar todo el fenómeno dentro de la limitación que tenemos nosotros en cuanto a la cantidad de películas que podemos mostrar. Hay un recorte que necesariamente tenemos que hacer. Este enfoque que le dimos, este denominador común de la identidad, estuvo asociado principalmente con el cine independiente y dentro mismo del cine independiente hubo limitaciones respecto de las películas que podíamos conseguir. Contactamos directores y directoras de los cuales no pudimos mostrar nada, pese a lo que queríamos y entonces se generan ciertos baches o agujeros. Podemos mencionarlos en el catálogo o en el trabajo de investigación pero lamentablemente no podemos traerlos. El ideal sería mostrarlo todo, lo más posible. Dentro del mainstream mencionamos las películas de Sidney Poitier como una etapa interesante en la historia, dentro del cine de Hollywood pero existen dificultades para conseguir las copias. Por ejemplo, ya que se presentaba la película de Oscar Micheaux [Within our gates] como la respuesta a Griffith al director artístico le interesaba presentar también la película de Griffith. Pero a nosotros nos pareció que esa es una película mucho más conocida y accesible, pero que además si ponemos esa queda otra afuera. Lamentablemente uno empieza a especular.

P.C.: Además esa era por sí misma un plato fuertísimo para todo cinéfilo y para todo estudiante de la historia del cine. Vino todo el mundo la noche de la performance. Nosotros programamos la apertura de la sección con la película Puertas adentro [Within our gates] de Oscar Micheaux de 1920 junto con una performance de música contemporánea, del siglo XXI compuesta especialmente para esa película por Adriana de los Santos. Fue una pena que tanto esfuerzo se diera una sola vez y de trasnoche, pero, bueno, los críticos se hicieron una panzada, había gente hasta en los balconcitos trabajamos mucho esa noche. Fue un disfrute esa confrontación entre la película del año ’20 con la música contemporánea en la que la autora había utilizado múltiples recursos como un violín toba, una frase de Stravinsky para luego quebrarla, y a su vez una música consustanciada con el contenido del film. A diferencia de lo que se hace generalmente con el cine silente que es acompañamiento de piano. Era una película que nunca se había visto en la Argentina. Estábamos muy contentos además porque habíamos abarcado todo un espectro, inclusive los negros que son discriminados dentro de su propia comunidad que son los homosexuales, por ejemplo la película “Lenguas desatadas” o la de Ruth Ellis.

EAE: Dentro de la retrospectiva afroamericana eligen mostrar los márgenes de esa identidad. Nos preguntamos si se proponían mostrar una identidad o romper los patrones o modelos de esa identidad tan conflictiva

E.F.: En esa construcción de la identidad afroamericana con la lucha por los derechos civiles en los '60, también empiezan a surgir los movimientos gay o lesbianas..

P.C.: Las feministas...

E.F.: ...las feministas, también aparece la influencia musulmana, los panteras negras. Hay movimientos desde distintos lugares: los que reivindican su vínculo con África, con las raíces y están los que no, los que surgen a partir de un cambio generacional que consideran que ya queda muy poco como para retrotraerse a esos orígenes y plantean una construcción nueva a partir de la experiencia de la esclavitud y su abolición y empezar a construir desde ahí esa nueva inserción en la sociedad norteamericana. Vemos que es muy complejo el tema, y la idea era justamente mostrar esta complejidad. En cuanto a los estereotipos las películas que plantean un nuevo héroe como Shaft o Swett Sweetback Baadassss song que no la conseguimos, pero que Badass (How to Get the Man's Foot Outta Your Ass) (2003) la recrea, están mostrando un eje centrado en el varón, chauvinista, machista y una mujer negra que queda sometida y relegada a un objeto sexual, deseado pero manejado. Es importante mostrarlo porque fue un hito en la historia del cine, y sin embargo uno también lo puede cuestionar. La propuesta también era desde estos otros márgenes Marlon Riggs o Yvonne Welbon empezara mostrar otras cosas

P.C.: Son muchas vertientes distintas dentro de la propia comunidad y a veces son conflictivas y encontradas; el caso de Marlon Riggs es interesante porque por un lado era un catedrático muy ilustrado y por otro era un Pasolini un cine salvaje y plantea dentro de su propia comunidad ¿por qué no acostarse con un hombre blanco? ¿Quién dijo que es una traición?

E.F.:Y después tenés problemáticas como las que comentaba Burnett que es que siempre en las películas de negros tenés que tener violencia, drogas, conflicto racial y él toma otro aspecto muy alejado, por ejemplo de Spike Lee que se ha tomado como referente del cine contestatario negro. En cambio, las películas de Burnett tienen una orientación de clase y otra sensibilidad frente al cine. Son visiones o posturas contrastadas de las problemáticas de la comunidad negras, además uno vive en Los Ángeles y el otro en Nueva York, son experiencias distintas, hay otro imaginario en el que quedan metidos y del que no pueden abstraerse. Spike Lee tiene cosas muy buenas pero que están teñidas de esa violencia y de esa tragedia, que es seguramente lo que él vivió en las calles y es lo que transmite en sus historias.

EAE: Lo que vemos como constante en todas sus retrospectivas, desde aquella primera de Asia Central, es siempre la perspectiva del ‘otro’, de aquello que no se consigue, que no circula, que no se conoce. Incluso a la hora de periodizar el cine italiano se define ‘un’ cine italiano y un ‘otro’ cine. Transitar, dentro de los ‘otros cines’, por sus circuitos de producción independientes resulta más fácil en el caso del cine afroamericano o italiano que en el de áfrica negra o magrebí. Ahí vemos más coproducciones con dinero europeo, o películas como Indigènes que formal y narrativamente resulta una película tradicional, con un sistema de personajes propio del género Bélico. Habla de otras cosas y el punto de vista sigue siendo el del ‘otro’, el del africano en Europa y es ahí donde se ancla el compromiso.

E.F.: La película de Bouchareb es tradicional en cuanto al desarrollo narrativo pero el valor es el contenido, el tipo de denuncia que hace. Bouchareb también es importante como figura, produjo la película de Bruno Dumont Flandres (en Punto de Vista) que fue muy interesante en el abordaje de la guerra, y también fue productor ejecutivo de otra película del foco magrebí Vivre au paradis, ahí se toma a los inmigrantes argelinos en los suburbios de París y sus condiciones de vida antes de la independencia. Hay un compromiso de parte de él con esta presencia de la comunidad argelina en Europa, el tema del extranjero y su inserción en la sociedad. Esta película termina con los acontecimientos de Octubre del ’61 cuando hubo una persecución y masacre de los inmigrantes que eran arrojados al Sena. Siempre se hablaba de cuando se tiraban los inmigrantes al río, pero recién ahora se están contando estas historias focalizada directamente en estos acontecimientos, es una película que no pudimos traer, pero de alguna manera Vivre au paradis con muchos años de antelación ya mencionaba estos hechos. Esto también está vinculado a lo que está viviendo ahora Europa con respecto a la presencia inmigrante.

EAE: Esta denuncia y este compromiso para con la situación del inmigrante también se ve reflejado en algunas de las películas del Foco Italiano como Cartas del Sahara o en Nuevo Mundo, también está un conflicto del italiano que se enfrenta a una serie de circunstancias terribles para ingresar en ese paraíso

E.F.: Hay una diferencia a nivel histórico, en ciertos períodos es necesaria mano de obra, entonces hay una discriminación producto de la capacidad del inmigrante, como para aprovecharla. Ahora directamente no se quiere que venga el inmigrante, se cierran las fronteras y surge la explotación en negro. Habría que analizarlo desde lo histórico: a fines del siglo XIX y principios del XX un mundo del capitalismo en desarrollo, necesitaba mano de obra y estaban dadas las condiciones como para mover esas grandes corrientes inmigratorias, se hacía una suerte de filtro “este sirve, este no”. Pero no era esta discriminación total, como es ahora que las oleadas vienen en una situación de miseria extrema, es una situación análoga a la de los que se trasladan del campo a la gran ciudad, en mayor o menor escala. Ésa es la diferencia histórica entre la película de Crialese (Nuovomondo) y la de De Seta (Lettere del Sahara). De Seta es un autor de más de ochenta años y una producción esencialmente orientada hacia el documental y siempre preocupado por la cuestión social.

EAE: Ustedes plantean una división en Italia, entre un cine que deviene pasatista, y dentro del cual incluyen a Benigni; y otro cine que reflexiona sobre el contexto histórico como Nanni Moretti. Nos preguntamos cuáles creen que fueron las circunstancias que hicieron que el cine italiano flaqueara y se produzca esta fractura entre cine un pasatista y un cine más reflexivo

E.F.: Hay una crisis que se marca alrededor de los ’80, producto en parte del recambio generacional: ya los grandes maestros van muriendo. También hay otra situación de cambio cultural al interior de la sociedad: se van cerrando salas más que nada las de arte y ensayo, los medios de comunicación de la etapa de Berlusconi ahí empieza más que nada. También la preeminencia de las películas de Hollywood, la gente que se acostumbra más a ver T.V. que a ir al cine, poco riesgo en las inversiones departe de los productores. La RAI una cadena televisiva empieza a producir películas y eso condiciona el tipo de guiones y de historias que se cuentan. Que también lo vivimos acá con las películas de Francella es un público que lo mira por la televisión y espera en la pantalla grande ver exactamente lo mismo, es lo más parecido si queremos comparar las situaciones. Luego fenómeno intenta revertirse, igual siempre surge algún director importante como Davide Ferrario, es un director nuevo y lo mencionamos en el catálogo aunque no se vio nada de él en Argentina.

P.C.: Pero son muy pocos porque la tradición del cine italiano se va perdiendo. Los grandes maestros con importantes diferencias entre sí, la época de Antonioni, Monicelli  y todos ellos, cada uno tenía su propia firma su propia caligrafía para filmar y eran riquísimos todos, el mismo Pasolini. Ahora con las nuevas películas vemos que algo siempre queda de la historia o del pasado pero la sustancia se fue perdiendo

E.F.: Mario Sorrentino es otro director importante para tener en cuenta, aunque acá tampoco se estrenó nada de él. Nos pasó también de pedir material a cierta productora muy importante y que nos decían “si ustedes están armando un foco de cine italiano qué raro que no nos pidieron tal película que está teniendo un éxito impresionante” y cuando llegó y la vimos no se imaginan lo que era, una estudiantina.

EAE: Lo que más charlábamos a la hora de preparar la entrevista era que cada una de las secciones que preparan tiene una coherencia interna y una posición tomada respecto de lo que se programa, que incluso trasciende cada sección. Es claro que lo que programaron para Italia tiene que ver con lo que trajeron de África, etc. Esto se evidencia, en especial cuando se las compara con otras secciones del festival. ¿Esta coherencia interna y esta postura no proviene de la experiencia del cine-club?

E.F: Justo la sección de Italia la preparamos prácticamente en dos meses tuvimos que ver un montón de películas en poco tiempo. Pensamos, tenemos por un lado cine de grandes maestros como Monicelli y De Seta, pero también autores nuevos. A su vez una película como Quijote que es la ópera prima de un artista plástico, alguien que viene de otro lugar y también tuvo mucho éxito en el público. Conociendo al público de Mar del Plata apuntamos a un cine popular pero siempre manteniendo contenido y con muy buen nivel; exigirles al público un poco más.

P.C.: Una película como Per non dimenticari trata un tema tan complejo como la maternidad y la experiencia del parto durante la posguerra, a diferencia de lo que pasa en la postmodernidad. Es una película que narrativamente no va a partirle la cabeza a nadie, pero es ver ese concepto social histórico de cómo iban a parir las mujeres. En ese sentido era interesante ponerla en una audiencia como es la de Mar del Plata.

EAE: Es un público muy particular el de Mar del Plata, muy heterodoxo...

P.C.: Son realmente incondicionales, ellos van a ver lo que vos pongas ahí y además aplauden desde el primer spot. En el BAFICI al spot lo chiflan. A veces pasa que mostrás a la lesbiana más legendaria de EE.UU., de repente el público se encuentra con otra realidad y te aseguro que la asimilan. Nosotros escuchamos la opinión de la gente, por ejemplo del programa de Cine-arte, que tiene un alto contenido artístico, bastante novedoso y original y que a la gente le gustó. ¡Ojo! La gente no come vidrio.

EAE: Pasando al tema de Cine-Arte, es el primer año que lo presentan. Lo que más nos llamó la atención como constante es la relación entre la plástica y la música. ¿Qué es lo que definen como cine-arte? ¿qué es lo que tenían en común todos estos cortos que los hacían ingresar al programa a diferencia de otros que deben haber quedado fuera de la selección?, ¿era esta relación entre la plástica y la música?

P.C.: Es una introducción a lo que es la ruptura de la narrativa tradicional y sin embargo es cine. Pero que también se manifiesta plásticamente una arquitectura, se manifiesta el tema del espacio. Nosotros tratamos de destacar este tema espacial.

EAE: El tiempo también era uno de los temas principales de la mayoría de los cortos

P.C.: Tiempo, espacio y cómo se articulan en estos nuevos directores. Porque tampoco eran películas experimentales. Algunas quedaron afuera, entre otras cosas porque no nos autorizaron presupuesto para esta sección, esperemos que el año que viene, si la volvemos a hacer nos lo otorguen. Hay películas que fueron vendidas a galerías de arte y que tampoco pueden encasillarse dentro del “cine” a secas, y bueno los directores están vendiendo las obras y me parece bien que se les pague por las proyecciones, porque así apoyamos a directores que están haciendo cosas muy innovadoras en cine.

EAE: ¿Por qué no las consideran películas experimentales si en todas se pueden percibir claramente una investigación particular entorno de los lenguajes?

P.C.: No pertenecen al género experimental propiamente dicho, no todo lo distinto es experimental.

E.F.: La coherencia que ustedes mencionan no surge sólo de la experiencia o el conocimiento cinematográfico, sino también desde una formación cultural, de una posición ideológica, de una mirada sobre el cine. Hay cosas con las que no estamos de acuerdo, a veces con tendencias que se avalan o se inflan desde la crítica, al menos desde mi punto de vista hay cosas que no se justifican sino desde cierto snobismo de mostrar simplemente algo diferente. En algunos casos reconocemos películas que sí tienen  valores, dentro de una búsqueda del lenguaje, pero hay otras que muestran más bien el agotamiento. Por ejemplo en torno a Honor de cavallería [de Albert Serra, España 2006] que estuvo en la competencia oficial, hubo mucho debate entre los programadores; y a nosotros nos pareció un corto que se estiró, o sea una muy buena idea pero que estiró en dos horas y resultó insoportable. Es decir que este trabajo sobre los tiempos muertos ya había sido trabajado por otros directores hacía ya mucho tiempo y mucho mejor también. Ese fue el debate que tuvimos con los colegas

P.C.: Lográs que la gente se aburra. Había quienes lo defendían y decían que era bressoniano, yo les decía ¡pero estudiá a Bresson! Los debates fueron durísimos

E.F.: Para uno que ya vio la vanguardia del '20, que vio las películas de Andy Warhol, consideramos que hay cosas que ya no pueden volver a hacerse. Podés filmar si querés, como Godard, pero vas a estar fuera de época. Creo que a Boulez le preguntaron una vez “¿qué pasa si un alumno quiere componer como Schumann? ¿qué le decís?” , y él contestó “bueno, yo le puedo enseñar, pero Schumann lo hizo mucho antes y mucho mejor”. Hay que adecuarse al tiempo presente, que es un tiempo de mucha confusión hay cierta crítica postmoderna que cree que ya no hay modelos, que se puede mezclar todo, que todo vale y que por ahí toman una partecita y lo amplifican.

No tenemos un modelo para definir “esto es lo que vale”; la cuestión pasa por qué es lo que se considera como bueno. Por ejemplo, la última película de Tsai Ming-Liang: a nosotros nos pareció una especie de repetición de lo mismo, un cierto declive más que nada en comparación con lo que venía haciendo hasta ahora. Y sin embargo la crítica habla como si fuera la mejor película, y lo mismo todos los que siguen a Tsai Ming-Liang. Estamos en esta misma situación de lo que la industria había generado como género cinematográfico para compartimentar el público y decir “a este público específico le damos esto” pero teñido de un tono vanguardista, o de autor o de festival. Como que hay un público de festival, así como una crítica de festival. Los cánones que se están construyendo pasan por ahí, se construye un determinado público para el BAFICI, un determinado público para determinadas películas y para determinados autores, y a nosotros no nos interesaba nada de todo eso. Por ejemplo a nosotros nos pasó en el cine club cuando empezó a circular el cine iraní, por ejemplo El sabor de la cereza había mucha gente que no la entendía o que no le gustaba y que preguntaba ¿qué le vieron? Y que costó mucho explicarles porque había una estética nueva ahí. Pero así como hay un cine que abre unas nuevas posibilidades hay otro que está inflado o sobrevaluado y que sirve para recorrer estos circuitos, los de festivales.

P.C.: También existe un circuito de los críticos, qué críticos también: qué dijeron los de El Amante, los de Página 12, los de Clarín; nosotros tampoco nos ajustamos a lo que dicen ellos porque consideramos que también existe una crítica que en un punto resulta comercial. Son muy pocos los que yo respeto y voy a leer lo que dicen porque me interesa. Críticos, no tengo ningún crítico que me interese en particular, quizás Castaña pero también por un vínculo emotivo y personal que tengo con él.

E.F.: También existe un problema generacional y de formación. Anteriormente la crítica se basaba en un fundamento, se exponían cuáles eran los puntos de vista de cada uno, los intereses. Hoy no encontrás puntos de vista al mismo crítico le puede gustar tanto una cosa como la otra, a la misma persona, se entra en contradicción porque  no existe una base sobre la cual apoyarse.

P.C.: Un invento de los críticos fue cuando se impuso el Nuevo Cine argentino y apareció “lo nuevo de lo nuevo” no existió nunca eso de lo “lo nuevo de lo nuevo”, hubo cosas nuevas. Es un grupito que se realimenta de sus propios medios. 

EAE: ¿Puede el video-clip definirse como cinearte?

P.C.: Yo creo que eso depende de los valores que exprese la obra. Pienso que puede ser tan artístico un video-clip como un corto de 5 o 6 minutos.

EAE: Entonces, es algo implícito en la obra, ¿o también influye la motivación del artista?

P.C.: La obra está hecha por el artista, eso es la representación en sí misma. Cuando la obra está expresada, y a ese trabajo acuden otras disciplinas, que están expresadas en la obra misma o que influenciaron la obra en sí, que pueden ser la arquitectura, la plástica, el color, los volúmenes, todo lo que interviene plásticamente, es decir, la materia como tal, como está descripta, como materia en sí; cómo aparece representada también la materia, cinematográficamente y narrativamente. Ahora, eso me hizo acordar lo que decía Ernesto sobre el cine iraní, por ejemplo, que es un cine donde la materia cobra un cuerpo plástico y artístico dentro del propio cine iraní, como valor en sí mismo. En algunas películas, sobre todo en las de Kiarostami.

E.F: Lo que vos planteas como comparación, lo podemos llevar también al campo de la publicidad gráfica. Un afiche, ¿cómo lo ves? ¿Como una propaganda? O, por ahí si tiene determinados valores que utiliza, obviamente a nivel constructivo, ciertos recursos del lenguaje, ¿lo ves como una obra plástica? Lo que pesa es la funcionalidad, está hecho al servicio de tal cosa. No es algo que el artista lo creó por una inquietud propia, ya ahí esta condicionado como una obra por encargue. La Iglesia o el noble le encargaban o al pintor o al músico... Entonces, está condicionado ya el video-clip, por una forma, un formato, un modo de difusión. Está al servicio de la música. Va a tener elementos artísticos obviamente, pero no es lo mismo que la libertad que puede tener el artista para abordar la materia, como decía recién Pastora; qué recurso va a utilizar y qué forma narrativa le va a dar.

Lo que quisimos hacer, de alguna manera, con este programa es poder plantear una posición que tienen ahora los artistas en relación con el medio audiovisual, de qué manera lo utilizan. 

EAE: El uso del lenguaje es evidente, por ejemplo, en el caso de la obra de Matarazzo con las fotos. No era un planteo de “voy a contar una historia”, sino “voy a actuar directamente sobre esto”.

P.C.: Cómo intervengo en la obra. Y ahí se ve la intervención del artista. Se toma una foto fija y el artista interviene sobre una obra que ya está hecha. Y qué comunicación establece con la audiencia, y qué expresividad y qué contenido le da. Porque de ahí se produce todo un efecto transformador. Eso es, más o menos, lo que nosotros buscábamos en los materiales a mostrar, como elemento nuevo. Por eso yo te decía lo de experimental, que ya se hizo hace muchos años y hay cosas que se siguen repitiendo.

E.F.: Hay una actitud del artista o director, que queda expresada en la obra. Lo de las fotos, esta idea de utilizar la tecnología y darle un nuevo sentido. Ahí no juega lo azaroso, el “a ver lo que sale”. Hay una búsqueda que es muy precisa, y que a su vez tiene ese plus, de que una vez que está terminada, puede trasmitir otras cosas que el artista conscientemente no las pensó. Que él mismo se puede llegar a sorprender con algunos resultados. Eso es lo que quisimos mostrar en esta selección y vinculándolo con otros materiales que se plantean en esa misma dirección que por ahí no tienen la misma fuerza o esta misma búsqueda, donde aparece muy claro esa marca del artista.

P.C.: Tampoco quisimos hacer un programa que distanciara al artista de su audiencia, sino mostrar trabajos que de alguna manera la gente los pudiera tomar, percibir y asimilar. Que no les fuera  algo ajeno o incomprensible, porque sensiblemente podían entender las obras. No importa si tenés o no una preparación cultural para abordar determinados códigos de la cultura. Pero sí, si tenés una sensibilidad para entrar en esa obra, que ayuda a elevar el nivel de abstracción para poder percibirla. 

E.F.: Es mucho lo que se juega ahora con la cuestión de la provocación, que es un poco el texto de Heterodoxia.

EAE.: Es claramente distinto el enfoque. Lo que hace Heterodoxia es poner en crisis el concepto de cine. En el programa de CineArte, no era el interés del artista definir qué es cine o no. En Heterodoxia se apunta a una postura conflictiva de los directores. Container era provocadora.

E.F.: La otra, Hamburger lektionen.      

P.C.: Esa la discutimos con Mauro.

E.F.: Dos o tres planos fijos de un alemán leyendo el texto de un clérigo en la mezquita, en Hamburgo. Todo el tiempo. Y comentando cosas del Corán. Sin ningún interés. De última, leés un libro. 

P.C.: Una compañera nuestra de cine dijo “poné la radio”. Yo le dije: “Mauro, no vas a tener éxito con esto”. Tampoco ayuda a la audiencia.

EAE.: Lo que me pasó con Heterodoxia es que no encontraba coherencia en la sección. Que en una misma sección estén Container y Funky Forest, no nos habla de una lógica a la hora de programar…

P.C.: El Cha Cha Cha japonés! Que si hubiera durado 30 minutos, está bien. Pero dura 2 horas y es repetición, más repetición, más repetición.

E.F.: Era eminentemente televisiva la propuesta y que vuelvan a aparecer personajes...

EAE: Hay una fuerte diferencia de criterios con lo que se muestra. ¿Qué responsabilidades toman al programar en un festival de clase A, que además se hace desde la periferia política, social, estética, económica?

P.C.: A mí me parece fundamental tener en cuenta la audiencia, porque me parece que lo más importante que tiene el Festival de Mar del Plata, el seguimiento de la gente, es esa permeabilidad que vos ves.  La gente es como una materia que está ahí, expuesta, está para recibir lo que vos le des. Entonces, tenés que ser cuidadoso, me parece. Yo tengo este respeto. Quiero ofrecer películas que puedan entenderse, que la vea la mayor cantidad de gente. Para eso se hacen las películas, para que puedan disfrutarlas y aprovecharlas, pero que también sirvan para un aporte cultural, que la gente sensiblemente salga enriquecida. Eso da un trabajo, porque tenés que estar atento a todas estas cosas, pero conservar el nivel, tratar de pasar películas buenas, interesantes y despertarlo [al público]. Hay películas que le pueden costar esfuerzo, bueno, que cuesten esfuerzo para entenderlas, pero no bajar el nivel. Esa es la idea que tengo como programadora. Tampoco traer películas para una élite, no me interesa un grupo de cinéfilos que la entiendan solamente y el resto de la gente, nada. Que tengan llegada. Es esencialmente popular el Festival de Mar del Plata, no es el BAFICI.

E.F.: Aparte, siendo un festival, uno le puede dar la oportunidad a la gente de ver películas o cinematografías a las que no tienen acceso. Entonces, el poder mostrárselas también dentro de un contexto. En el caso de las retrospectivas, que puedan entender cómo surgieron, qué valor tienen y demás. Entonces, ahí esa responsabilidad respecto a lo que uno programa. Volviendo a Heterodoxia, el año pasado programó una película filipina de 10 horas [Evolución de una familia filipina]. Y ahí no quedó nadie.

P.C.: Eso yo lo discutí y me pareció una falta de respeto. Con dineros públicos, darte el gusto de programar algo sólo porque le interesa a uno, tu gusto personal y exquisito. Me parece mal para los empleados del cine que no pudieron trabajar bien, para la audiencia.

E.F.: Claro, en 10 horas podían entrar 5 películas. También hay otro colega que dice que al público no hay que orientarlo, que se encuentren con las películas. No hay que darle todo predigerido, pero tampoco podés, en algunos casos, exponerlo a films....

P.C.: … sin prevenirlo, porque es una manipulación eso. Es un derecho que tiene el espectador a estar prevenido y poder elegir.

E.F.: Porque el concepto de cine es diferente para todos. Porque el público va al cine a buscar determinada película y por ahí no coincide con lo que uno está programando, hay que ponerlo en conocimiento de lo que va ver

EAE: El dossier que publicaron sobre los focos dan muestra de cómo se trabaja la sección.