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Competencia Latinoamericana
Por Jimena C. Trombetta, Pamela C. Gionco y Griselda Soriano
El cine
latinoamericano, como todo cine periférico, parece estar siempre
obligado a constituirse desde la diferencia, a imponerse a sí
mismo una identidad que resalte sus particularidades. Si ya el mismo
concepto de cine nacional
comienza a volverse conflictivo en épocas de
globalización, cabe preguntarse por qué se sigue buscando
englobar al cine de todo un continente bajo la idea de una pretendida
identidad común, y a partir de qué términos se
define dicha relación. Y si bien es innegable el hecho de que
entre ciertas películas latinoamericanas es posible distinguir ciertos
“aires de familia”, se debe tener cuidado a la hora de
definir el cine latinoamericano, para no terminar excluyendo y
limitando la diversidad y riqueza de nuestro continente con dicha
definición.
Al recorrer
la sección de Competencia Latinoamericana, surge entonces la
pregunta sobre el criterio que posee para conformarse como tal,
así como la pregunta por el sentido de “lo
latinoamericano” que aquí se privilegia. En varios films
de la sección se toma como denominador de dicha identidad las
dictaduras militares padecidas por la región. Esta
construcción de identidad, producida y reproducida, se conjuga
con una búsqueda de orígenes más remotos, por un
lado, y por una actualización de la identidad a partir de lo
contemporáneo, por el otro. Así, en otros films, lo
latinoamericano se hace presente desde el contexto que envuelve a las
historias, o desde la construcción de los personajes. En El violín,
por poner un ejemplo, el mexicano no es una identidad estereotipada
sino más bien que la identidad surge por la propia idiosincrasia
y no por una búsqueda forzada de la misma. Por esta razón
es que se pueden observar matices entre unos y otros personajes. Por su
parte, en Pancho Villa: la revolución no ha terminado, busca esa identidad en la historia del país. Películas como Reinalda del Carmen, mi mamá y yo o Tierra roja,
a pesar de las distancias en sus historias, respetan la
ideología y la cultura de cada persona en el contexto
histórico determinado que dan los films. En el primer caso,
cómo afronta Chile la memoria de su pasado, y en el segundo
caso, cómo se desenvuelven las familias que están
separadas de lo citadino.
Toda la
sección se encuentra atravesada por esa necesidad imperiosa de
recurrir a una supuesta identidad latinoamericana, pero encontraremos
quienes recurren a patrones ya unificados, y quienes, por el contrario,
buscan la diversidad dentro de la misma identidad. Así puede
verse aún, afortunadamente, una pluralidad de puntos de vistas
en los films, renegados a la unidad forzosa, a nuestro criterio, por
medio de un galardón como lo es el Premio Ernesto
“Che” Guevara, que implica nada más ni nada menos
que una jugosa recompensa en metálico. Entonces, si consideramos
que dicho premio lo ha ganado un film como M,
¿cuál sería la reflexión? ¿Expresa
más lo latinoamericano? ¿Refleja más la historia
del continente? ¿Por qué? ¿Qué se entiende
aquí por “latinoamericano”? Dejamos esta
cuestión como pregunta latente, como punto de partida para
comenzar a plantearnos la productividad, o no, de hablar del cine de
América Latina como una totalidad.
Cocalero
Por Jimena C. Trombetta
Cocalero,
film de Alejandro Landes, es un documental que trabaja sobre los
días previos a la elección de Evo Morales en Bolivia, y
que muestra su posterior triunfo. Curiosamente, no sólo retrata
a Evo Morales como un hombre que está siendo postulado para la
presidencia, sino como un hombre común al cual vemos
cortarse el pelo, y hacer todo tipo de actividades cotidianas,
además de las políticas. Lo mismo sucede con Leonilda
Zurita, candidata a senadora del mismo frente, que además se
desenvuelve como quien instruye al pueblo que no sabe leer para que
vote su partido.
El documental muestra un Evo
Morales fuerte y decidido ante los militares, pero peca de
propagandístico, ya que llega a representarlo como un caudillo
carismático que ejerce sobre su pueblo el liderazgo. Los
momentos en los que se demuestra un rasgo de honestidad (por ejemplo al
afirmar “no me gusta mentirle a la gente”), se ven
arruinados por las preocupaciones demagógicas con las que se
trata la imagen de campaña, donde la discusión se
sustenta sobre si es más lindo Evo solo o Evo con mucha gente
detrás. Estas son razones por las que, a pesar de la calidad
fílmica del documental, se vuelve discutible la realidad
creada.
Cocalero, Bolivia/Argentina, 2006.
86 minutos
Dirección: Alejandro Landes
Guión: Alejandro Landes
Producción: Alejandro Landes, Julia Solomonoff, Ellyn Daniels
Fotografía: Joge Manrique Behrens, Michael Grady
Montaje: Lorenzo Bombicci, Kate Taverna, Jorge Behrens
Sonido: Lena Esquenazi
Música: Leonardo Heiblum, Jacobo Lieberman
Intérpretes: Evo Morales, Leonilda Zurita, Damiana Vargas Gonzáles
El violín
Por Griselda Soriano
El violín
se inicia con una escena de desesperante violencia, violencia que no
volverá a repetirse en el film de un modo tan brutal, y cuyo
impacto está plenamente justificado: revela la habilidad de un
director que logra construir, con este comienzo, una amenaza latente
que recorrerá el film sin necesidad de ser explícita.
Contextualizada en épocas de un gobierno opresor que no se
especifica, pero que puede relacionarse con tantos momentos de la
historia mexicana, o del continente latinoamericano, El violín
narra la historia del viejo Plutarco, un violinista manco que,
utilizando su música y su ingenio como únicas armas, se
propondrá engañar a los militares para recuperar las
municiones que los campesinos rebeldes (entre los que se cuenta su
hijo) ocultaron en una aldea sitiada.
Esta dolorosa historia es
representada a través de una bellísima fotografía
en blanco y negro, capaz de capturar cada detalle de los rostros ajados
de sus personajes, interpretados con maestría por un elenco en
el que se destaca Don Ángel Tavira en su interpretación
del anciano violinista.
Vargas sale airoso de la
narración de un film en el que la tragedia se va tejiendo desde
el primer momento, y deja al espectador con un nudo en la garganta,
pero, afortunadamente, teniendo la delicadeza de no recurrir al golpe
bajo.
El violín, México, 2006
98 minutos
Director: Francisco Vargas
Producción: Francisco
Vargas, Hugo Rodríguez, Ángeles Castro, Cámara
Carnal Films, S.A. de C.V., Fidecine-México (Fondo de
Inversión y Estímulos al Cine), Centro de
Capacitación Cinematográfica, A.C.
Guión: Francisco Vargas
Fotografía: Martín Boege Paré
Sonido: Isabel Muñoz Cota, Matías Barberis, Enrique Greiner, Marco A. Henández
Música: Cuauhtémoc Tavira, Armando Rosas
Montaje: Francisco Vargas Quevedo, Ricardo Garfias
Elenco: Don Ángel Tavira, Dagoberto Gama, Fermín Martínez, Gerardo Taracena, Mario Garibaldi
En obra
Por Jimena C. Trombetta
En obra,
el primer film de Eduardo Pérez, es un documental sobre un grupo
de obreros. No sólo eso; es también un documental acerca de una
familia y su propio mundo. La película posee dos partes: la
primera está destinada a observar cómo los obreros se
desenvuelven dentro de la obra, su compañerismo que va desde la
construcción hasta la ritualidad con la que se sientan a
almorzar; en la segunda parte, se los ve en la casa de Rosa (la
única mujer que trabaja dentro de la obra) disfrutando de una
fiesta.
A nivel fílmico, el
director parecería no dedicar mayor atención a la hora de
trabajar los encuadres, y elegir las angulaciones de un
modo totalmente arbitrario.
Quizás alguna elección de los primeros planos sea
justificada por la intención de mostrar más de cerca a
sus reales personajes, sobre todo cuando uno de ellos habla. Pero la
escucha se vuelve realmente dificultosa y más de una vez no se
llega a captar lo que estos simpáticos personajes dicen.
Quizás la única
búsqueda real dentro del film haya sido retratar una familia de
obreros que posee un sentido de lo que es la vida para ellos y una
identidad en común. Eso es notorio y logrado en el film, por el
hecho mismo de encontrarnos frente a personas que se expresan con total
libertad, pero es una pena que sea tratado con tan poca
técnica.
En obra, Argentina, 2007.
73 minutos
Dirección: Eduardo Pérez
Guión: Eduardo Pérez
Producción: Rolo Azpeitía
Productora: Azpeitiacine SRL
Fotografía: Tobías Brunz
Dirección de Arte: Eduardo Pérez
Montaje: Juan Sturgon, Eduardo Pérez
Sonido: Juan Sturgon, Eduardo Pérez
Música: Gustavo Pomeranec
Intérpretes: Cristián Mori, Alejandro Mendoza, Rosa Mori, Belén Mendoza, David Mendoza.
Los pasos de Antonio
Por Jimena C. Trombetta
Los pasos de Antonio
de Pablo Baur trata sobre la vida de Antonio, su abuelo de noventa y
cuatro años, que ha hecho la promesa de caminar hasta la iglesia
y rezar en su puerta todos los días. El documental, que fue
filmado durante cuatro años y respeta el orden
cronológico de las imágenes, muestra como Antonio ha
tenido ciertas dificultades a lo largo de los años, por el
natural transcurso del tiempo, a pesar de lo cual continúa cumpliendo su
palabra.
Tanto en el desarrollo de la
historia, de la observación de Antonio, como el tiempo que le
dedica el director a planos de transición (por ejemplo, las
pertenencias del abuelo, sus herramientas o su propia casa), se
pretende retratar la vida de un hombre que ha vivido mucho pero que no
por eso debe negarlo. No estamos de acuerdo con la posición
crítica que afirma que el documental trata sobre el deterioro de
un hombre, no acordamos con la idea de que éste sea una muestra
de la degradación de un ser humano, por las siguientes razones:
los planos detalle de las manos de Antonio reflejan el esfuerzo y
marcan el camino que emprende todos los días, muestran el
ingenio de un hombre. Cuando Antonio cae enfermo y no puede caminar, se
lo respeta a partir de un plano general de su casa mientras transcurre
una tormenta. Por estos motivos, creemos que el cuidado que deposita el
director en cada plano es justamente para dar una visión
positiva de su abuelo y no para exhibir su degradación.
Los pasos de Antonio, Argentina/España, 2007.
76 minutos
Dirección: Pablo Baur
Guión: Pablo Baur
Producción: Josetxo
Cerdán, Martín Sappia, Guillermo Iparraguire, Master
Documental Creativo – Universidad Autónoma de Barcelona,
Estudios El caminante
Fotografía: César Boretti
Montaje: Pablo Baur, Martín Sappia
Sonido: Martín Sappia, Mauro Beccaria
Intérpretes: Antonio Álvarez, Juana Pérez, Ivana Rocío Pérez.
M
M,
el primer largometraje de Nicolás Prividera, fue el film ganador
de la Competencia Latinoamérica. Retrata su propia historia, su
propia búsqueda como hijo de una desaparecida.
La película empieza
con un llamado, alguien que conocía a su madre, una profesional
que trabajaba en el INTA de Morón. Como disparador
efímero, Nicolás lleva a cabo una investigación,
con tantas preguntas que se desdibuja el propósito del
documental. El recorrido de diversos organismos, oficiales y no
oficiales, nacionales y municipales, se convierte en un deambular sin
respuestas. Nicolás se enoja con los empleados públicos
por no saber, cuando en realidad es el mismo Estado que no sabe o que
oculta. Nicolás se enoja con los hombres y mujeres que vivieron
el Proceso y no quieren hablar. El director/protagonista, quien
inició una causa penal contra Jorge Zorreguieta, el padre de la
actual princesa de Holanda, no puede comprender las reacciones de las
personas que estuvieron ahí, que trabajaron con su madre. No
comprende que el silencio fue, terriblemente, el mayor éxito de
la dictadura.
Más allá de la
extensión del film, se reduce la técnica documental al
seguimiento cámara en mano, con algunos agregados
poéticos, tales como el plano de Nicolás
metiéndose en el bosque. Las placas negras con letras recortadas
(y viceversa) se usan con efectismo innecesario. Cargado de relaciones
y reacciones emotivas, la historia refleja la búsqueda de uno
que debería ser la búsqueda de todos.
Esa búsqueda personal
debe verse en realidad como la búsqueda de tantos otros hijos,
de tantos otros cuya identidad es ambivalente, llena de inseguridades.
Esa búsqueda de identidad, esa necesidad de información
debe imperiosamente proyectarse a toda la sociedad argentina.
M, Argentina, 2007.
140 minutos
Dirección: Nicolás Prividera
Guión: Nicolás Prividera
Producción: Pablo Ratto, Nicolás Prividera
Producción ejecutiva: Vanesa Ragone, Pablo Ratto
Productora: Trivial
Cámara: Carla Stella, Josefina Semilla, Nicolás Prividera
Montaje: Malu Herdt
Sonido: Demian Lorenzatti
O ceú de Suely
Por Jimena C. Trombetta
O ceú de Suely
de Karim Aïnouz recibió una mención especial en el
Festival de Mar del Plata de 2007 al competir dentro de esta
sección. El film trata de una joven de 21 años, Hermila,
que habiendo sido feliz con su novio Mateus y teniendo un hijo, vuelve
a la casa de su abuela en Iguatu, mientras espera que su novio la siga.
Como esto nunca sucede, ella romperá su rutina con una
estrategia bastante extraordinaria que le llevará la
crítica de todo su pueblo.
El cielo de Suely
como se llamó aquí, es de una riqueza visual
increíble, mediante los colores de la ciudad, sobre todo de las
luces nocturnas y de las fiestas a las que asiste Hermila,
imprimiéndole al film una belleza particular. Durante toda la
película se jugara con las sombras y las luces, volviendo a
Hermila un personaje cambiante y fragmentado por su historia. La
composición de la puesta en escena refleja el pensado
trabajo de arte, que reconstruye un pueblo a veces feliz.
Pero quizás sea esta
contradicción entre la fragmentación de la luz, su
ruptura, con el colorido de la escenografía y el vestuario lo
que vuelva tan original esta obra, que a pesar de ser la vida de una
mujer que intenta retomar su camino tiene más que dramatismo
para ofrecer.
O ceú de Suely, Brasil/Francia/Alemania/Portugal, 2006.
88 minutos
Dirección: Karim Aïnouz
Guión: Mauricio Zacharias, Felipe Bragança, Karim Aïnouz
Producción: Dedete
Parente Costa, Walter Salles, Mauricio Andrade Ramos, Hengameh Panahi,
Thomas Häberle, Peter Rommel
Fotografía: Walter Carvalho
Dirección de Arte: Marcos Pedroso
Montaje: Isabela Monteiro de Castro, Tina Baz Le Gal
Sonido: Leandro Lima, Waldir Xavier
Música: Berna Ceppas, Kamal Kassin
Intérpretes: Hermila Guedes, María Menezes, Zezita Matos, João Miguel, Georgina Castro.
Pancho Villa: la Revolución no ha terminado
Por Pamela C. Gionco
La primera función de Pancho Villa: la Revolución no ha terminado
en el marco del Festival contó con la presencia del director,
Francesco Tabeada Tabone. El realizador comentó la primera
proyección del film frente a jóvenes que no sabían
muy bien qué era la Revolución Mexicana. Así, daba
cuenta de uno de los propósitos de la obra: la permanencia de la
memoria, el reflejo de la constitución de la identidad del ser
mexicano, a partir del hecho más importante de su historia
moderna. El otro objetivo, como reflejo de ese mismo, es la
crítica a la política actual de México y al
Partido Revolucionario Nacional, que se mantiene en el poder desde hace
más de 100 años, gracias a la corrupción y al
fraude.
La férrea defensa de
la identidad se demuestra a través de los protagonistas del
documental: hombres y mujeres que participaron en la Revolución.
Ancianos, en definitiva, que mantienen viva su memoria. El director
emprende la honrosa tarea de proyectar esa memoria a las nuevas
generaciones. Uno de los momentos más geniales del film es la
reunión de la hija de Pancho Villa y la hija de Emiliano Zapata,
rememorando, como viejas amigas, las campañas de sus padres.
El documental, que utiliza la
técnica de la entrevista en planos medios, tiene eminentemente
un objetivo político. En la Revolución Mexicana, Pancho
Villa invade el territorio norteamericano. El mensaje que trasmite al
resurgir este héroe nacional es la herencia de un pueblo que
lucha, incluso contra el máximo imperio moderno.
Pancho Villa: la revolución no ha terminado, México, 2006.
90 minutos
Dirección: Francesco Taboada Tabone
Guión: Francesco Taboada Tabone
Producción: Manuel Peñafiel
Fotografía: Manuel Peñafiel
Montaje: Francesco Taboada Tabone
Sonido: Francesco Taboada Tabone
Música: Maximino Chavez “El Gatillero De Durango”
Regresados
Por Jimena C. Trombetta
Regresados
de Cristian Bernard y Flavio Nardini, es la historia de un grupo de ex
alumnos que se vuelven a reencontrar luego de haber renunciado a todas
sus expectativas de vida. Esta comedia retoma de un modo irónico
los arrepentimientos del pasado y los fracasos tanto laborales como
afectivos del presente que afrontan los protagonistas.
El film se estructura a
partir de tres historias que surgen de la reunión escolar. La
primera representa el fracaso afectivo. Guido, por carecer de
compañera, y Melina, por estar disconforme con su matrimonio,
intentarán formar una nueva pareja recordando los viejos
tiempos. En esta historia, los recursos melodramáticos se
exageran con el fin de generar comicidad. Lo mismo ocurre con la
segunda historia, donde Luís María, el matón del
curso, quiere reconstruir su bondad cuidando al compañero que
enloqueció durante su cursada. La infinidad de situaciones
grotescas serán las que marquen el transcurso de esta historia.
La tercer narración tratará sobre Lito, quien vuelve de
España exclusivamente para la reunión para reencontrarse
con dos “amigos” de su juventud.
Las tres historias mechan lo
cómico y lo dramático, generando efectos irónicos
en algunas y grotescos en otras, quizás sea esta
combinación, muy bien desarrollada, lo que vuelve al film tan
entretenido a la hora de sentarse en la butaca.
Regresados, Argentina, 2007.
95 minutos
Dirección: Cristian Bernard, Flavio Nardini
Guión: Cristian Bernard
Producción: Cristian Bernard, Flavio Nardini
Fotografía: Wilson Rodríguez
Dirección de Arte: Pablo Racioppi
Vestuario: Magda Banach
Montaje: Santiago Marti, Felipe Guerrero
Sonido: Sergio Iglesias
Música: Adrián Iaies
Intérpretes: Diego
Capusotto, Roberto Carnaghi, Carlos Garric, Carlos Issa, Diego Leske,
Constanza Marino, Francisco Nepomuceno, Luis Sabatini, Marcelo Sein.
Reinalda del Carmen, mi mamá y yo
Por Jimena C. Trombetta
Reinalda del Carmen, mi
mamá y yo de Lorena Giachino Torréns, es un film
documental que refleja la memoria desde lo subjetivo, en un primer
momento del film, reflejando la amistad entre la madre de la directora,
que perdió la memoria, y Reinalda del Carmen, militante
desaparecida por la dictadura chilena, y, en un segundo momento,
apoyándose en la memoria objetiva, basándose en la
investigación de documentos y testimonios de aquellas personas
que se ocupan hoy en día en Chile de reconstruir la
verdad.
Lo más interesante del
documental se encuentra en el tratamiento ético que genera
la directora, a la hora de hacerle recordar a su madre tan nefasta
historia. Es un documental en el que el resultado final se construye a partir de las
reacciones propias de la madre. Por su necesidad de descansar frente a
situaciones estresantes. En todo momento, su madre expresa la
dificultad que le provoca rememorar determinados recuerdos, y la
entrevistadora se hace cargo de ir observando el proceso a
través de preguntas que refieren al sentir. Una vez que
Lorena comprende la necesidad de continuar sola y de develar la verdad
sobre Reinalda, el film se aleja de los planos bellos sobre la madre,
disminuye la emoción que le pueda provocar al espectador, pero
de un modo inteligente, explota la verdad objetiva, los hechos, que
vuelven al film aún más interesante.
Reinalda del Carmen, mi mamá y yo, Chile, 2006.
85 minutos
Dirección: Lorena Giachino Torréns
Guión: Lorena Giachino Torréns
Producción: Lorena Blas, Paola Castillo
Fotografía: Pablo Valdés
Montaje: Guillermo Cifuentes
Sonido: Juan Pablo Manríquez
Música: Camilo Salinas
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