Heterodoxia

 Por Pamela C. Gionco 

    La sección Heterodoxia ha planteado siempre una posición controversial, tanto de la selección de sus films como de la relación con el público en general, que suele verse defraudado con las obras exhibidas, ya que no cumplen sus expectativas. Así, el espectador de esta sección debe estar preparado para ver películas que ponen en crisis el concepto de cine. La pretensión de un público especializado hace huir al gran público, marcando una barrera entre los objetivos del Festival y esta sección. Es evidente que se quiere mostrar lo innovador, o al menos lo diferente, pero la selección carece de una coherencia que englobe todas las propuestas. Que en una misma sección se presenten Container, film en blanco y negro de búsqueda trascendental, y Funky forest: the first contact, de lenguaje televisivo, declara, aún sin quererlo, que la programación no tiene un criterio claro de selección. La “heterodoxia” se da también ahí donde debería haber una conexión. Así como no hay una razón clara para que los films estén en la sección, nada impide que no estén, causando una paradoja.

          Una manera de salvar estas abrumadoras distancias sería apreciar la imagen como pura imagen, excediendo lo puramente cinematográfico. Dijimos antes que las obras de esta sección ponen en crisis el concepto de cine. La exploración sobre los recursos cinematográficos sigue siendo la punta de lanza de estos realizadores. El montaje ya no pretende una narración lineal, sino una construcción de un sentido, en varios casos, plástico. Song and Solitude nos muestra hermosas imágenes.  Circa 1960 trasmite la transformación de la imagen desde la propia bidimensionalidad del plano. Pero también la provocación y la violencia visual tienen lugar en la sección. Container y Heart, beating in the dark giran en torno a esas ideas.

          Esta cobertura es sólo un aporte al intento de comprensión de una de las secciones más conflictivas del Festival. La subjetividad, más que la heterodoxia, definen las propuestas y la programación. La sección está ahí, pero sin reflexión, sin construcción de sentido o con sentidos intersubjetivos, como las mismas obras.

Cantico das criaturas

Por Pamela Gionco 

Dentro de la sección, se presentó este film portugués que comienza con un recorrido por la ciudad de Asís, siguiendo a un hombre con campera de jean que deambula por esta ciudad medieval, tocando su guitarra. El paisaje de las colinas amuralladas es acompañado por una versión musical de “Cántico de las criaturas” o “Cántico del hermano Sol”, oda escrita por San Francisco de Asís en el 1200.
Esta primera secuencia del film continúa con la representación casi teatral de los versos. El fondo ya no son las vistas panorámicas de la ciudad donde nació el Santo, sino un telón pintado con plantas y colinas. En vez del moderno trovador, una monja, Santa Clara de Asís, despierta a San Francisco. E intenta recordarle quién es, a partir de sus enseñanzas y de la sugerencia de una relación entre ambos. Un bosque de cartón los rodea.
El deambular de la primera parte, reafirmado visualmente por la cámara en mano y la expresividad de los planos, se contrapone con la teatralidad de la segunda. El sonido y la musicalidad adquieren en ambas secuencias una importancia relevante. Es evidente que al principio, la canción se impone ante los planos generales de la ciudad. De manera opuesta, los planos cerrados del final se llenan de sonidos de animales. En ambas, se representa el Cantico das criaturas. 

Cantico das criaturas, Portugal, 2006
23 minutos
Dirección: Miguel Gómes
Guión: Miguel Gómes
Producción: Luís Urbano, Sandro Aguilar
Productora: O Som e a Fúria
Fotografía:
Rui Poças
Montaje:
João Nicolau, Miguel Gómes
Música:
Mariana Ricardo
Sonido: Miguel
Martins
Intérpretes:
João Nicolau, Mariana Ricardo, Paolo Manera
 

Container

Por Pamela Gionco

El director de este film manifestó su intención de molestar a la audiencia, en relación a A Hole in my heart (2002), su anterior película, presentada en la 20º edición del Festival de Mar del Plata. Al parecer, esta convicción se mantiene en Container (2006). Pero, en esta ocasión, sus chocantes intenciones rupturistas se combinan con sus creencias religiosas. “Jesús en el estómago de María” es la forma que encuentra Moodysson para describir una de las situaciones que se suceden el film. Las imágenes en blanco y negro, de alta calidad fotográfica, son narradas por una voz monocorde de mujer. Esta voz se mantiene durante toda la obra, siendo el único aporte sonoro (“una película en blanco y negro con ruido”, según palabras del director). La voz confirma o anula la imagen, a partir del valor de verdad de sus afirmaciones. No cuenta una historia, sino que regurgita situaciones, estados de ánimo, emociones. La voz se convierte en visceral y la imagen en fragmentaria. El fluir de la voz y la imagen se “desborda”, pierde el aparente control que le imponía el dispositivo. El resultado es, así mismo, fragmentario. No hay un sentido cierto de finalización del relato. La voz sigue retumbando en nuestra cabeza.

Por Cristián Arone 

Container es la quinta película del director sueco Lukas Moodysson, y la segunda que se presenta en el festival de Mar del Plata, siendo la primera la controversial A hole in my Heart (2004).
La película narra el conflicto interno de, aparentemente, una persona famosa, que no sabemos si se trata de un hombre o de una mujer, porque ese es su conflicto: no saber exactamente qué es. La experiencia del espectador es vivir ese conflicto desde adentro, desde su psiquis, y es la libre asociación la manera de hacerlo. Imágenes en blanco y negro como flashes de momentos recordados o imaginados y la voz de una mujer que nos confiesa un sinfín de reflexiones aparentemente absurdas. Se trata de un discurso al que le es imposible avanzar, porque se dice y se desdice, siguiendo la lógica de un problema sin solución y siendo su naturaleza misma la contradicción.
Container
es un ensayo fílmico como The Diaries of Vaslav Nijinsky (2001) de Paul Cox; en ambos casos un desquiciado nos enseña su forma de pensar sin ninguna vergüenza. Sólo que quien nos habla no será Nijinsky explicándonos ballets de Stravinsky, sino una persona común que nos comentará su deseo de fornicar con Paris Hilton.

Containter, Suecia, 2006
74 minutos
Dirección: Lukas Moodysson
Guión: Lukas Moodysoon
Producción:
Lars Jönsson, Tomas Eskilsson
Productoras: Memfis Film & TV, Film i Väst, SFI- Svenska Filminstitutet/ Swedish Film Institute, Canal +, televisionAB
Fotografía: Jesper Kurlandsky, Lukas Moodysson
Dirección de Arte:
Åsa Staffansson
Montaje:
Jesper Kurlandsky, Lukas Moodysson, Andreas Nilsson
Sonido: Hans M
øller
Música: Eric Holmquist, Jesper Kurlandsky

Funky forest: the first contact

Por Pamela Gionco

Los tres directores de esta obra integran la productora japonesa Naisu no mori. El lenguaje televisivo que se utiliza en el film, similar al Cha cha cha de Alfredo Casero, evidencia la producción de una empresa dedicada a la publicidad. Dos extravagantes presentadores vestidos de blanco, en un decorado también blanco, se intercalan entre diversas situaciones, que se van repitiendo con variaciones a lo largo de la película. Así conocemos a extraños personajes como los Guitar Brothers (dos orientales y un joven occidental), el grupo de solteros o las gemelas intergalácticas.

Las situaciones son más hilarantes que reflexivas. Al pasar el límite de lo escatológico, cambia (o se renueva) el código de comicidad. Ahí es donde para mí pierde interés. Convengamos que un film con esta estructura y con una duración de más de dos horas difícilmente pueda mantener una espectación pasiva por parte del público. Quizás esta sea la intención de los directores.

Naisu no mori: the first contact, Japón, 2005
150 minutos
Dirección:
Katsuhito Ishii, Shunichiro Miki, ANIKI
Guión:
Katsuhito Ishii, Hajime Ishimine, Shunichiro Miki
Producción:
Harada Norihisa, Itou Taiti, Wadakura Kazutosi
Productora:
Phantom Films, Naisu no mori Seisaku Iinkai
Fotografía:
Hiroshi Machida, Kousuke Matsuchima
Dirección de Arte: Shinji Inoue
Montaje: Katsuhito Ishii, Shunichiro Miki, ANIKI
Música:
Midorikawa Tooru
Intérpretes: Andrew Alfieri, Chizuru Ikewaki, Ryo Kase, Takahiro Sato
 

Heart, beating in the dark

                                                                      por Soledad Pardo   

La función de Heart, Beating in the Dark, del japonés Shunichi Nagasaki, comprende dos films con este mismo título. El primero, del año 1982, narra la historia de Inako y Ringo, una pareja que sufre desequilibrios emocionales y termina matando a su propio bebé. En la segunda versión, de 2005, se alterna una remake de esta película (protagonizada esta vez por otra pareja de actores, cuyos personajes son los mismos pero reciben nuevos nombres), con la continuación de la historia de Ringo e Inako, protagonizada por los mismos actores de la primera, que se reencuentran luego de veintitrés años.
Lo extraño es que en este segundo film ambas parejas de personajes, que funcionan como el pasado y el presente de la misma, van a cruzarse e interactuar. Las dos historias alternadas devienen una mezcla de ambas, en la que todos los personajes dialogan entre sí;  a lo cual se le agregan imágenes a modo de backstage del director y sus actores planificando las escenas.

Ambas películas muestran un universo de personajes violentos, cuyas conductas incluyen desde golpes a un bebé hasta agresiones sexuales. La cámara, por momentos en mano, contribuye al clima de permanente inestabilidad. Se destaca en la segunda versión el trabajo de mezcla de temporalidades en un mismo espacio, y el juego con el ocultamiento y manifestación del artificio cinematográfico; aunque es inevitable la impresión de que hay, tanto en ésta como en la primera, un cierto regodeo en mostrar escenas de violencia explícita de excesiva intensidad.

Yamiutsu Shinzo, Japón, 1982
75 minutos
Dirección:
Shunichi Nagasaki
Guión:
Shunichi Nagasaki
Producción:
Bungeiza, Cinema Hauto, Sodai, Sinekan
Fotografía: Kiichi Mut
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Intérpretes:
Takashi Naitô, Shigeru Muroi, Taro Suwa

Yamiutsu Shinzo, Japón, 2005
104 minutos
Dirección:
Shunichi Nagasaki
Guión:
Shunichi Nagasaki
Producción: Miyuki Sato, Yoshihiki Higashi, Satoshi Kouno
Fotografía: Masami Inomoto
Dirección de Arte: Yohei Taneda
Montaje: Sumiyo Mitsuhashi
Sonido: Hitoshi Yamada
Música: Otomo Yoshihide
Intérpretes:
Muroi Shigeru, Naito Takashi, Honda Soichi, Eguchi Noriko, Suwa Taro


L’homme des Flandres

Por Pamela Gionco

El director de este documental, Sébastien Ors, es coautor de un libro dedicado a Bruno Dumont, que ha dirigido films como Twentynine Palms (2003) y  La vie de Jesús (1997).
Los objetivos del documental, definido a partir de las situaciones que Ors elige mostrar, son, por un lado, la relación entre el director Bruno Dumont y los actores no profesionales que protagonizan el film Flandres (2006), presentado en este mismo festival, y, por el otro, la de esos actores con el personaje que representan, como dos pasos hacia la construcción del personaje y la historia. Dumont promueve a sus actores a sentir en primera persona. En algunos casos, la provocación y el hostigamiento pueden ser la única manera para que una actriz llore. Aún cuando llega a ese punto, Dumont prefiere hacerlo en voz baja, al oído.
En Flandres, un hombre vuelve de la guerra. El actor, un joven de la campiña francesa, busca e interpreta a su personaje. Un hombre simple que construye emociones complejas.
Dumont prefiere no difundir toda la historia. Así, quienes actúan en la película mantienen la tensión y dan vida a personajes también preocupados por su destino.
El film se debe entender entonces no sólo como un backstage del film Flandres, sino también un documento sobre la metodología de Dumont como director.

L’homme des Flandres, Francia, 2006
47 minutos
Dirección: Sébastien Ors
Guión: Sébastien Ors
Producción: Gaëlle Jones
Productora: Ch
âteau-rouge Production, Images Plus, 3B Productions
Fotografía:
Sébastien Ors, Thomas Faverjon
Montaje:
Anne-Catherine Mailles, Catherine  Mantion
Sonido:
Sébastien Ors, Philippe Garnier
 

Song and Sollitude

Por Pamela Gionco

Este film muestra diversos planos fijos, en los cuales lo importante no es lo que narran sino las cualidades plásticas de la imagen. Este uso del lenguaje del cine puede parecer tedioso, pero, por el contrario, las imágenes, de gran calidad fotográfica, generan una atmósfera de tranquilidad y paz.
El director Nathaniel Dorsky y Susan Vigil en la fotografía representan imágenes de una profunda sensibilidad. Su expresividad se basa en una búsqueda del paisaje interior, según afirma Dorsky. Incluso así, en ciertos planos logran representar la luz, a la manera de los pintores vanguardistas de principio de siglo XX. El paisaje se convierte en el protagonista.
Este film es un retorno a la simplicidad y a la pureza de la imagen. Se perderán de algo maravilloso aquellos que busquen una historia y no puedan detenerse a admirar las hermosas imágenes que se proyectan en la pantalla.

Song and sollitude, EE. UU., 2006
21 minutos
Dirección: Nathaniel Dorsky
Producción: Nathaniel Dorsky
Fotografía:
Nathaniel Dorsky, Susan Vigil
Montaje:
Nathaniel Dorsky