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Foco Afro-americano Por Sebastián Goyburu La identidad de la
comunidad afroamericana es un tema especialmente difícil, más aún en su
relación con su construcción cinematográfica. Signada por la marca de la esclavitud, recién
terminada en 1865, y por las heridas de una discriminación que hasta los ’60 estuvo
codificada en la ley, la forma de auto-percibirse de los afroamericanos fue
constituida a la vez por la visión de los otros que representó siempre un mainstream controlado por el hombre
blanco, y por una tarea de resistencia y rebelión cultural que encontró
expresión en las periferias del sistema y en la producción independiente. De esta manera, los
estereotipos pacificadores ofrecidos una y otra vez por el establishment a
través de sus distintas herramientas (una de las cuales es el cine industrial,
otra de las cuales es el canon artístico oficial) fueron puestos en crisis, una
y otra vez, por nuevas formas de verse a sí mismos, surgidas de los bordes de
su propia identidad, de los que, por naturaleza o decisión, eran excluidos del
molde aceptado. Como retrospectiva,
el Foco Afroamericano nos presentó
las complejidades de este proceso. Comenzando por Within Our Gates, respuesta de la comunidad afroamericana a The Birth of a Nation de Griffith,
primer blockbuster de la historia del
cine y clásico definitorio de las formas de narración cinematográfica
(señalando que todo canon tiene Otro que se resiste), la sección continuó con
el nacimiento de la blaxploitation (Shaft, Baadasss!), como una redefinición de la idea de hombre negro que se
niega a seguir aceptando la opresión del poder blanco pacíficamente, pero que
sin embargo construyó un estereotipo, después adoptado e impuesto por el
establishment del afroamericano como salvaje, violento y fuertemente chauvinista,
y separando su problemática de los conflictos de clase, tendencia que
encontraba su contrapunto ya durante los años ’70, en películas fuertemente
clasistas como Killer of Sheep, que
ponían en directa correlación la opresión racial con la pobreza y la
explotación. Finalmente, la sección proponía una serie de películas (Tongues Untied, Sisters in Cinema, Living
With Pride…) que, desde la diferencia de género y sexualidad, ponen en
crisis el relato identitario chauvinista predominante en su comunidad. Con un criterio a la
vez didáctico y político, adentrándonos en la comunidad afroamericana y
mostrándonos las maneras en las que el cine afecta la identidad (Classified-X, Illusions) y las formas de resistir y usarlo como arma de
emancipación (Baadasssss!, Sisters in Cinema), el Foco Afroamericano nos presentó una
selección cuidada y coherente de un cine que, por poner en crisis los
estereotipos del mainstream, nos
resultaba desconocido. Killer
of sheep Por Sebastián Goyburu Estudio sobre la vida
en el distrito de Watts, Los Angeles, Killer
of Sheep nos ofrece a la vez una visión de la experiencia de los
afroamericanos distinta a la popularizada por la blaxploitation, y una cruda representación de la pobreza en
Norteamérica. Centrada (aunque sin demasiada convicción) en la vida de Stan, un
trabajador frigorífico atrapado por la frustración resultante de su falta de
recursos y de una vida estancada en el ghetto,
la película nos lleva en un recorrido por la geografía de un barrio obrero
americano que es, a la vez, un relato acerca de las terribles condiciones de
vida de sus clases más bajas. A su vez, en el personaje de Stan, cuyo
descontento no encuentra más salida que una creciente depresión y desapego,
podemos leer una denuncia del director de las transformaciones culturales y la
disminución de las actitudes de lucha dentro de su propia comunidad. En este
sentido, la elección de la locación no es inocente: debemos recordar que Watts
fue el escenario de los disturbios de Los Angeles de 1965, que pusieron la ciudad
al borde de la guerra civil y que, hacia el momento en que era filmada la
película, era el epicentro de las luchas entre pandillas. La decisión del
director de articular el relato alrededor de la vida de Stan implica, entonces,
remitir los problemas sociales y raciales más visibles de su época a los
conflictos de clase y la desigualdad económica. Filmada con actores
no-profesionales oriundos de la zona, y con una estética documental, la
película se apoya en la fuerte carga emocional y simbolismo de las imágenes,
destacándose las escenas intercaladas de niños jugando que pueblan toda la
película y las escenas en el mismo matadero, donde la imagen de las ovejas
titulares comenta, sin necesidad de palabras, sobre la vida en el ghetto y el
destino de quienes se sometan, sin oposición, a ella. Killer of sheep, EE. UU., 1977 How to get the man’s foot outta your ass (Baadasssss!) Por Sebastián Goyburu
Para esto, Van Peebles,
construye un relato que, en muchos sentidos, puede ser considerado un paralelo
de la película que tiene como tema: si Sweet
Sweetback… trataba de un hombre negro que, en soledad, enfrentaba a la
justicia blanca y la vencía, Baadasssss!
Trata de cómo un director negro enfrentó la maquinaria de producción
cinematográfica blanca, y logró vencerla. Pero este paralelismo se construye a
costa de la historia que pretende narrarse. Si la soledad de Badass en la primera película servía
como metáfora del aislamiento y la impotencia de los afroamericanos, el mismo
aislamiento construido en torno a la figura de Melvin Van Peebles, como el
artista que lucha contra todo para realizar su visión, sólo sirve para
descontextualizar la película de la historia de la lucha de los afroamericanos.
De esta manera, la historia del artista-héroe es contada, apoyándose en clichés
como el desdoblamiento del personaje entre su yo auténtico y la máscara social,
a costa de presentar personajes más bien esquemáticos y una historia que varias
veces peca de anecdótica. How to get the man’s foot outta
your ass (Baadasssss!), EE. UU., 2003 Tongues
untied Por Sebastián Goyburu Denuncia de la doble discriminación
a la que es sometida la comunidad gay afroamericana, y relato de sus
estrategias para sobrevivirla, Tongues
Untied abandona las estructuras narrativas tradicionales a favor de una
forma más poética, a tono con la colaboración que prestó para su realización
Essex Hemphill (reconocido poeta afroamericano). Esta tendencia no
está dada sólo porque a través del film se reciten distintas poesías sino que
se presenta en la manera en que la película está montada, en la articulación
entre los testimonios, dramatizaciones, narraciones y material de archivo que
hacen este documental. En él, las distintas partes se entrelazan y crean
sentido a través del ritmo, resignificando su contenido. Así, por ejemplo, en
la escena inicial, las imágenes en silencio de las marchas por los derechos
civiles de los años ‘60, seguidas por las imágenes con pleno sonido de los gays
afroamericanos marchando, nos hablan de la continuidad de una lucha y de la
necesidad de tomar la palabra. Podemos poner como muestra también la forma en
que las imágenes del ataque a un hombre homosexual, intercaladas con los
material de archivo de pastores negros condenando la homosexualidad y
fragmentos de una rutina homofóbica de Eddie Murphy, gracias a su sucesión
rítmica, remarcan el carácter violento de estas expresiones y expresan la
dificultad de este grupo, golpeado aún por el resto de su comunidad. Tongues Untied logra entonces, por medio de los
recursos poéticos, vincularnos emocionalmente con la experiencia, difícilmente
repetible por otros medios, de vivir una identidad doblemente periférica e
intensamente problemática. Tongues untied: black men loving
back men,
EE. UU., 1990 Living with pride: Ruth Ellis @ 100 Por Sebastián Goyburu Si algo puede decirse
acerca de los valores cinematográficos de Living
with pride… es que son escasos. Con el estilo de una película casera y con
recreaciones actuadas que recuerdan a las de cierta televisión sensacionalista
nacional, la potencia de esta película de Yvonne Welbon reside exclusivamente en
su protagonista principal, y la directora lo sabe. Ruth Ellis fue
considerada, hasta su muerte en 2000, la mujer abiertamente lesbiana más
anciana de la que se tuviese memoria. Habiendo salido del closet en 1915, y con
una experiencia cercana de la opresión (sus padres vivieron los últimos años de
la esclavitud), la vida de Ellis se entrecruza de manera particular con la
historia de la libertad en Norteamérica. Es tal vez por esta
razón que la historia narrada por Ellis no puede ser más que optimista, una
historia donde las libertades todavía no adquiridas pueden conseguirse, y una
vida que anima a vivir, haciendo caso omiso a los prejuicios y las presiones
sociales. Activista por los
derechos civiles y mujer de negocios, militante GLTB y apasionada por el baile
a los 100 años, Ellis parece ignorar la triple opresión que implica su carácter
de mujer, afroamericana y lesbiana, desconociendo los límites y los estándares
impuestos para vivir su propia vida. A través de su historia, va ignorando
alegremente las prohibiciones de su sociedad (terminando el secundario siendo
afroamericana, abriendo un negocio siendo mujer, organizando fiestas lésbicas y
gay en su casa) y triunfando casi sin proponérselo. Frente a este tipo de
personaje, fuertemente carismático y con una historia que habla con fuerza por
si misma, no queda más que encender la cámara y dejarlo hablar, y es esto lo
que, fundamentalmente, tiene para ofrecernos Welbon con esta película. Living with pride: Ruth Ellis@100, EE. UU.,
1999 Within our gates Por Laura
Lafit Dirigido por Oscar
Michaux, padre del cine independiente negro, Within our gates nos acerca a la lucha racial establecida en los
Estados Unidos al conformarse como nación, al lugar que los afroamericanos
ocuparon en esta sociedad en formación, consagrándose como parte de los
llamados “filmes de raza”. El intertexto es
claro: El nacimiento de una nación (1915), la consagración de D.W.
Griffith; Within our gates se
postula como la respuesta negra a este film. Recurriendo, como Griffith, al
género del melodrama, Michaux va formulando las inquietudes de los negros del
sur, exhibiendo los conflictos acerca del acceso a la educación y la
posibilidad de fomentarla. La política de una escuela, conducida por un maestro
negro, de educar sin costo a los miembros de su comunidad para que conozcan sus
derechos, y así empiecen a defenderse provoca un conflicto entre los blancos
que históricamente se habían aprovechado de ellos gracias a su ignorancia. El
film denuncia el racismo, el “salvajismo” blanco, exhibiendo el intento de
violación de una muchacha negra por quien resulta ser su padre, la brutalidad
con que linchan a una familia por un crimen que no han cometido, el desprecio
entre blancos por aquellos que fomentan la educación de los negros. Aunque la
crítica se enfoca en los abusos de los blancos, y se realiza una marcada
defensa hacia la comunidad afroamericana que quiere progresar, se incorpora
también una reflexión crítica sobre algunas conductas de esta comunidad. Whitin our gates nos acerca, sin minimizar el conflicto como un
enfrentamiento entre buenos y malos,
al otro costado de la sociedad estadounidense, la comunidad afroamericana, que
toma la palabra y manifiesta su punto de vista. Whitin our gates, EE. UU., 1920 |
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