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Lo que
no se dice
Aquí el protagonista es Alex, un director de cine que, falto de
inspiración, se aleja de Barcelona para instalarse por unos días en casa de su
amigo Santi, en un pequeño pueblito en las montañas. Allí conocerá a Mónica, también
de vacaciones, huésped de su amiga Judith, y entre ellos nacerá una historia de
amor de esas que no se expresan pero que se sienten latir bajo la superficie. De a poco iremos entendiendo que la falta de inspiración de Alex es
parte de una frustración mayor, y que su viaje en busca de ideas es también un
modo de escapar de una vida de la que ya no parece sentirse dueño. Pero no
escucharemos nada de esto de boca de los personajes; en Ficción nada se dice en
voz alta, todo se describe a partir del detalle de un gesto, una mirada, una
postura, un comentario, un tono de voz, y corresponderá al espectador ir
descifrando el interior de estos personajes a partir de los más mínimos
elementos. Aquí no hay grandilocuencia ni romanticismo pomposo; el director ha
escogido, en cambio, mostrarnos el nacimiento de un amor a partir de los
momentos más insignificantes: una cena, una caminata, una conversación, momentos
que, tanto para los personajes como para los espectadores, irán resignificándose
a partir de un sentimiento que no por reprimido resulta menos intenso. Los personajes de Cesc Gay, de los que Alex, silencioso e
inescrutable, parece ser el paradigma, se caracterizan más por lo que ocultan
que por lo que muestran; el espectador será el único testigo de aquello que no
se permiten sentir. El director ha hallado en su elenco unos aliados
invaluables a la hora de la caracterización de estos seres en conflicto. Tanto su
protagonista, Eduard Fernández, como Montse Germán, Carme Pla, y Javier Cámara
(interpretando a un adorable veterinario), logran en cada escena el tono y la
expresión justa, logrando construir personajes de pocas palabras a partir de los
gestos más mínimos. Estos gestos son capturados a partir de encuadres cuidadosamente
planificados: a partir de planos generales que envuelven a Mónica y Alex, a
partir de cuidados primeros planos que focalizan sobre uno de ellos dejando al
otro detrás fuera de foco (recurso que se reitera en varias ocasiones, como
para exhibir esa omnipresencia difusa del otro que nace con el amor), a través
de primeros planos “independientes” de cada uno, pero conectándolos a través
del montaje, Gay va develando esta atracción que los protagonistas se esfuerzan
por ocultar, y ganando la complicidad del espectador, que a medida que avanza
el film va aprendiendo a descubrir la fuerza que ocultan las acciones más
sutiles. De particular belleza es la escena del bar en la que estos recursos son
puestos en función de retratar la creciente tensión entre Mónica y Alex a través
de un silencioso cruce de miradas que a la vez se buscan y se evitan, escena
que sintetiza la habilidad del director para narrar y conmover con elementos mínimos. No faltará la cuota de destino o de azar que empuje a los
protagonistas a estar juntos, como tampoco los obstáculos que se interpongan
entre ellos. Pero a diferencia de las películas románticas clásicas, que
bordeando el melodrama suelen atribuir el desenlace de la historia a una instancia superior, en Ficción la
responsabilidad ante la no concreción de sus sentimientos recaerá
exclusivamente sobre sus protagonistas. Aquí la lucha principal no será la del
hombre contra el destino, sino la del hombre contra sí mismo; Ficción es una historia de amor, pero también
es una película sobre una crisis interna, sobre lo que implica aprender a tomar
decisiones, lo cual conlleva siempre el dolor de la renuncia.
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![]() Ficha técnica
FICCIÓN España- 2006- 107’ Dirección: Cesc Gay Guión: Tomás Aragay, Cesc Gay Fotografía: Andreu Rebés Montaje: Frank Gutiérrez Dirección de arte: Daniel Gimelberg Música: Cesc Gay, Xavier Salvá Sonido: Albert Gay Productor: Marta Esteban, Gerardo Herrero Producción: Alta Films, Messidor Films |