Lo que no se dice

 
Por Griselda Soriano

Yo busco miradas y no me encontrás,y hierven recuerdos, los puños, los ojos. Y pasan los días y tengo miedo de que cuando llegues te quiera abrazar; y con todas las cosas que cargué hasta hoy me quede mirando tus manos llenas y yo siga olvidándome de ti...


Pequeña Orquesta Reincidentes

 
       Cesc Gay ha demostrado a lo largo de su filmografía una gran habilidad a la hora de retratar conflictos existenciales, generacionales y a la vez únicos, particulares, personales. Ficción combina una situación que tiene algunos puntos de contacto con Krámpack (2000) en lo que respecta al tema de las vacaciones, del viaje, con unos personajes que, ya rondando los cuarenta, parecen ser la prolongación de los protagonistas de En la ciudad (2003). Pero aquí el director abandona el relato coral de su film anterior para construir una historia pequeña, de pocos personajes, austera, concentrada, y a la vez dotada de una fuerza que la hace merecedora del Ástor de Oro con el que fue galardonada, sin que decir esto signifique ponerla por encima del resto de los films de la Competencia Oficial, ya que, como se sabe, los premios son siempre arbitrarios y cuestionables.

Aquí el protagonista es Alex, un director de cine que, falto de inspiración, se aleja de Barcelona para instalarse por unos días en casa de su amigo Santi, en un pequeño pueblito en las montañas. Allí conocerá a Mónica, también de vacaciones, huésped de su amiga Judith, y entre ellos nacerá una historia de amor de esas que no se expresan pero que se sienten latir bajo la superficie.

De a poco iremos entendiendo que la falta de inspiración de Alex es parte de una frustración mayor, y que su viaje en busca de ideas es también un modo de escapar de una vida de la que ya no parece sentirse dueño. Pero no escucharemos nada de esto de boca de los personajes; en Ficción nada se dice en voz alta, todo se describe a partir del detalle de un gesto, una mirada, una postura, un comentario, un tono de voz, y corresponderá al espectador ir descifrando el interior de estos personajes a partir de los más mínimos elementos.

Aquí no hay grandilocuencia ni romanticismo pomposo; el director ha escogido, en cambio, mostrarnos el nacimiento de un amor a partir de los momentos más insignificantes: una cena, una caminata, una conversación, momentos que, tanto para los personajes como para los espectadores, irán resignificándose a partir de un sentimiento que no por reprimido resulta menos intenso.

Los personajes de Cesc Gay, de los que Alex, silencioso e inescrutable, parece ser el paradigma, se caracterizan más por lo que ocultan que por lo que muestran; el espectador será el único testigo de aquello que no se permiten sentir. El director ha hallado en su elenco unos aliados invaluables a la hora de la caracterización de estos seres en conflicto. Tanto su protagonista, Eduard Fernández, como Montse Germán, Carme Pla, y Javier Cámara (interpretando a un adorable veterinario), logran en cada escena el tono y la expresión justa, logrando construir personajes de pocas palabras a partir de los gestos más mínimos.  

Estos gestos son capturados a partir de encuadres cuidadosamente planificados: a partir de planos generales que envuelven a Mónica y Alex, a partir de cuidados primeros planos que focalizan sobre uno de ellos dejando al otro detrás fuera de foco (recurso que se reitera en varias ocasiones, como para exhibir esa omnipresencia difusa del otro que nace con el amor), a través de primeros planos “independientes” de cada uno, pero conectándolos a través del montaje, Gay va develando esta atracción que los protagonistas se esfuerzan por ocultar, y ganando la complicidad del espectador, que a medida que avanza el film va aprendiendo a descubrir la fuerza que ocultan las acciones más sutiles. De particular belleza es la escena del bar en la que estos recursos son puestos en función de retratar la creciente tensión entre Mónica y Alex a través de un silencioso cruce de miradas que a la vez se buscan y se evitan, escena que sintetiza la habilidad del director para narrar y conmover con elementos mínimos.

No faltará la cuota de destino o de azar que empuje a los protagonistas a estar juntos, como tampoco los obstáculos que se interpongan entre ellos. Pero a diferencia de las películas románticas clásicas, que bordeando el melodrama suelen atribuir el desenlace de la historia a una instancia superior, en Ficción la responsabilidad ante la no concreción de sus sentimientos recaerá exclusivamente sobre sus protagonistas. Aquí la lucha principal no será la del hombre contra el destino, sino la del hombre contra sí mismo; Ficción es una historia de amor, pero también es una película sobre una crisis interna, sobre lo que implica aprender a tomar decisiones, lo cual conlleva siempre el dolor de la renuncia.


 









Ficha técnica

FICCIÓN


España- 2006- 107’


Dirección: Cesc Gay

Guión: Tomás Aragay, Cesc Gay

Fotografía: Andreu Rebés

Montaje: Frank Gutiérrez

Dirección de arte: Daniel Gimelberg

Música: Cesc Gay, Xavier Salvá

Sonido: Albert Gay

Productor: Marta Esteban, Gerardo Herrero
 

Producción: Alta Films, Messidor Films