Competencia Oficial

Por Pamela C. Gionco

 

La Competencia Oficial del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata siempre nos presenta películas interesantes y promueve al debate sobre la actualidad de la industria. Siendo un festival clase A (categoría otorgada por la FIAPF, Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Filmes), el jurado se compone por reconocidos directores y productores del medio. Este año presidió el jurado Charles Burnett, importante director afroamericano. Pero, aún si pensamos en los films como productos comerciales, se hace difícil establecer los criterios de selección de la competencia. Es evidente la noción del festival como “ventana al mundo”, brindándonos la posibilidad de acceder a obras de lugares tan diferentes y distantes como Australia, Argelia, Alemania o España. Pero esta condición parece ser la única que aglutina tan disímiles propuestas cinematográficas. Nuestro país, por ejemplo, compite con dos películas – La peli (Postiglione, 2007) y Ciudad en celo (Gaffet, 2006) -, apoyadas por el público, a pesar de su discutible calidad. La búsqueda de originalidad se agota en la plena visualidad, produciendo largos y hermosos planos que no cuentan, o que cuentan lo que ya contaron. La narración ha dejado de ser lo más relevante, dejando paso a la pura imagen. Así, vemos films sin historia, como 4 elements (Rickels, 2006). En el otro extremo, una misma historia puede estirarse hasta saturar, como es el caso de Shall I cry? (Chang-hwan, 2007).

Por otro lado, en la selección de este año encontramos varios films cuyos protagonistas y conflictos están relacionados con el ámbito cinematográfico. Además de La peli, Woman on the beach (Hong Sang-soo, 2006), mención especial del jurado, y Ficció (Cesc Gay, 2006), ganadora del Astor de Oro a la Mejor Película, giran en torno a las dificultades de la creación en el cine, desde el mismo guión. Sus protagonistas, directores y guionistas, encuentran obstáculos en la redacción, por lo que se alejan de la rutina y viven su propia historia. El cine refleja al cine, pero, lamentablemente, no lo reflexiona. La búsqueda de las nuevas producciones debería superar esta barrera, como ya lo han hecho otras generaciones.

Los premios pueden ser criticados, pero la selección misma de esta edición del Festival de Cine de Mar de Plata merece, al menos, una deliberación más profunda.

 

 4 elements

Por Pamela Gionco

 

Este documental, dirigido por la joven holandesa Jiska Rickels, nos muestra la pelea entre el hombre y la naturaleza. De manera literal al título, la directora encara cuatro situaciones, distantes espacialmente, de hombres que deben luchar todos los días contra el fuego, el agua, la tierra y el aire. La primera secuencia retrata, con maravillosa fotografía, un grupo de bomberos forestales que aplacan un incendio en Siberia. Luego, vemos a la tripulación de un buque de pescadores en medio de una tormenta en Alaska. La tercera parte nos muestra a un grupo de mineros de carbón en las profundidades de Alemania. La última escena es el desafío final de unos astronautas rusos a punto de subir a una nave espacial.

La imagen se detiene sobre los elementos, verdaderos protagonistas del film enmarcados por los retratos de esos hombres que los desafían. Largos planos del incendio forestal, del mar embravecido, de la tierra escupida de la mina, de la infinidad del aire espacial, son mostrados con respeto; el mismo respeto que tienen los trabajadores que deben enfrentarlos día a día.

En sí, el film es una profunda reflexión sobre el uso de los recursos naturales y la distancia real que existe hoy en día entre el hombre medio y las fuerzas de la  naturaleza.

 

4 elements, Holanda, 2006

89 minutos
Director: Jiska Rickels
Guión: Jiska Rickels
Producción: San Fu Maltha, Frédéric Nicolaï, Fu Works
Fotografía: Martijn van Broekhuizen
Sonido: Tom Bijnen, Jillis Molenaar
Música: Horst Rickels    
Montaje: Kristian Claas
Elenco: Dauren Abayev, Steven Cieply, Walter Gontermann, Leonid Vlasov

Bled number one

Por Pamela Gionco

 

Bled number one, coproducción entre Francia y Argelia, plantea la difícil relación entre Occidente y el Oriente cercano, entre modernidad y tradición, a través de la mirada de Kamel, un argelino deportado desde Francia. El personaje, interpretado por el mismo director, se constituye como observador externo de la cultura a la que pertenece por herencia, pero no logra asimilarla. Es chocante el encuentro con amigos donde afirma que no sabe rezar, cuando de fondo se escucha uno de los cinco llamados diarios al rezo, según establece la religión musulmana.

El drama se concentra en su prima, que deja a su esposo llevándose al hijo de ambos, provocando la indignación y desaprobación de su familia y de todo el pueblo. Cuando el marido viene a buscarla, se lleva a su hijo y la tira, golpeada, en medio de la ruta. Al volver a la ciudad, será su propio el hermano quien la golpee por la deshonra que le provoca. La imagen de la mujer en el suelo, a través de una puerta entornada, es desgarradora.

En suma, una película que refleja lo incomprensible de ciertas tradiciones, una crítica desde la misma sociedad.

 

Bled number one, Francia/Algeria, 2005

97 minutos
Director: Rabah Ameur-Zaïmeche
Guión: Rabah Ameur-Zaïmeche, Louise Thermès
Producción: Rabah Ameur-Zaïmeche; Sarrazink Productions, Les Films du Losange
Fotografía: Lionel Sautier
Vestuario: Sabrina Cheniti
Sonido: Timothée Alazraki
Música: Rodolphe Burger
Montaje: Nicolás Brancilhon
Elenco: Rabah Ameur-Zaïmeche, Meriem Serbah, Abel Jafr

Honor de caballería

 

Por Jimena C Trombetta

 

Honor de caballería, de Albert Serra, retoma el libro Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, para dejar en imagen fílmica los tiempos muertos de la obra; todo el film va a tratar sobre los momentos previos a la acción del Quijote y su fiel caballero Sancho Panza. Pero surge el problema de que, más allá de lo rescatable del film, como la fotografía, o la plasticidad con la que se trabaja ciertos planos, se vuelve agotador para el espectador estar sentado durante 110 minutos ante un film que cada tanto genera una situación grotesca, cada tanto reflexiona sobre la vida o cada tanto refleja la soledad de los personajes. Porque más allá de que ese es el objetivo, que desde un comienzo el espectador reconoce, reflejar la soledad de los personajes, excede en tiempo la dedicación que le da a esta sensación, al punto de que linda con el aburrimiento. Más allá de querer refugiarse en el argumento, de que los personajes también experimentan ese aburrimiento y, entonces, el film cumple con su cometido, consideramos que también falla porque no se puede sostener durante casi dos horas al espectador sentado en la butaca sin que pase nada, no sólo a nivel de la acción, sino también al nivel del mensaje. Por eso creemos que es un film que tiene algunos momentos interesantes, donde juega con el absurdo, con la comicidad, con lo poético, pero que su duración se encarga de agotarlo.  

 

Honor de cavallería, España, 2006

110 minutos
Director: Albert Serra
Guión: Albert Serra, basado en un argumento de Albert Serra, Jimmy Gimferrer y Montse Triola (a partir de la novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes)
Producción: Albert Serra, Montse Tripla, Adolfo Blanco, Andergraun Films, Notro Films, Eddie Saeta
Fotografía: Christophe Farnarier y Eduard Grau
Dirección de Arte: Jimmy Gargafeti
Sonido: Joan Pons, Jordi Ribas, Ricard Casals
Música: Ferrant Font
Montaje: Ángel Martín
Elenco: Lluis Carbó, Lluis Serrat



Jardins en automne

Por Pamela Gionco

 

Este film de Otar Iosseliani, que recibió un premio especial del jurado, recrea maravillosamente la atmósfera de las comedias de Jacques Tati. Vincent, un hombre de Estado, pierde su trabajo a mano de otro político. Este cambio radical en la vida del protagonista lo lleva a reconstruirse. Su vida lujosa, su mujer consumista, su entorno, desaparecen con su trabajo. Así, debe volver a su vida anterior, a su familia, a sus viejos amigos, a sus antiguas parejas. En casa de su madre (un irreconocible Michel Piccoli), se rodeará de un ambiente cálido que le faltaba en su frío trabajo. Las noches de copas con amigos le harán recobrar la posibilidad del diálogo ameno y despreocupado.

La absurdidad es el denominador común de varias escenas, como, por ejemplo, el traspaso de poder, que se muestra con el desalojo físico y el puro movimiento de objetos, ante la mirada pasiva de Vicente y la postura pedante del nuevo ministro. El bucólico final de un almuerzo en un jardín francés es una cuidada apoteosis, mostrando, a manera de elogio, a todos los personajes femeninos que giraron alrededor de Vincent.

Este divertido film nos permite, así como al mismo protagonista, reencontrarnos con el disfrute de los pequeños placeres simples de la vida.

 

 

Jardins en automne, Francia/Italia/Rusia, 2006

115 minutos
Director: Otar Iosseliani
Guión: Otar Iosseliani
Producción: Martine Marignac, Pierre Grise Productions, Cinemaundici, Cinema Without Frontiers Llc
Fotografía: William Lubtchansky
Dirección de Arte: Manu De Chauvigny
Sonido: Jérôme Thiault
Música: Nicolas Zourabichvili
Montaje: Otar Iosseliani
Elenco: Séverin Blanchet, Jacynthe Jacquet, Otar Iosseliani, Lily Lavina, Denis Lambert, Michel Piccoli, Pascal Vincent, Moonha N’diaye, Muriel Motte, Salomé Bedine-Mkheidze, Lou Wenzel, Albert Mendhy, Mathias Jung, Christian Griot



La peli

 

Por Luciana Calcagno

 

En La peli (2006) Postiglione decide contar la historia de un cineasta (Diego, interpretado por Carlos Resta) que está realizando un film con pretensiones políticas, pero que al romper con su pareja entra en una crisis y se transforma en dos "Diegos" diferentes, interpretados por Norman Brisky y Darío Grandinetti.

         Es interesante este aspecto del film de que un mismo personaje sea interpretado por tres actores diferentes, siendo obviamente el Diego de Brisky el más logrado. Pero más allá de esto, La peli resulta ser un film demasiado extenso y pretencioso, ya que en su afán de abarcar tantos aspectos distintos (el proceso de realización de un film, una historia de amor que se termina, la relación del protagonista con otras mujeres, la  "metamorfosis" de Diego, etc.) termina siendo una enumeración de situaciones, de posibles historias para contar en varios films, pero sin duda no en uno solo.

        Ya desde el título y desde la profesión del protagonista podemos darnos cuenta de que, nuevamente, veremos un poco de cine dentro del cine. Las peripecias del complicado rodaje de Diego, y la parodia que  Postiglione hace del tipo de film que éste pretende rodar, hacen de las escenas vinculadas al rodaje las más hilarantes de La peli. Sin duda el gancho que tienen estas escenas se debe a Jazmín Stuart y Raúl Calandra, que interpretan a la perfección a un dúo casi tan decadente como el film que protagonizan.

        La peli funciona a través de citas cinéfilas, de parodia y de homenaje. Así como se parodia al cine bizarro, el cine negro tiene sus escenas de homenaje en las secuencias en que se nos narra la obsesión de Diego con Ana, su ex. En éstas la pantalla se tiñe de blanco y negro, y el clima del film cambia por completo, intentando generar una suerte de breve homenaje al cine policial.

    Pero como La peli es demasiado extensa y Postiglione se puso un poco megalomaníaco, en el film, además de todo lo anterior, hay escenas de sexo innecesarias, una metamorfosis inexplicable, un affaire con Natalia Oreiro, un asesinato a un critico de cine (!) y demás etcéteras que ni vale la pena mencionar.

 

La peli, Argentina, 2007

159 minutos
Director: Gustavo Postiglione
Guión: Gustavo Postiglione
Producción: Gustavo Postiglione, Claudio Jonson, Marcelo Altmark, Irene Goncalvez, Fernanda Taleb
Fotografía: Héctor Molina
Dirección de Arte: Guillermo Haddad, Ana Julia Manaker                
Sonido: Carlos Rossano
Montaje: Lucio A. García
Elenco:Darío Grandinetti, Norman Briski, Carlos Resta, Noelia Campo, Jazmín Stuart, Natalia Oreiro, Raúl Calandra, Tito Gómez, Soledad Gilmet, Diego Lerer, Fito Paez, Jaqueline Delleville, Gustavo Guirado, Roberto Moyano




Ten canoes

 
Por Pamela Gionco

 

    Ten canoes, presentada en el anterior Festival de Cannes, fue codirigida por el holandés Rolf de Heer y el australiano Peter Djigirr, quien pertenece a la tribu Ramingining, protagonista de la historia.

    Filmada en escenarios naturales y en el diálecto propio de la tribu, la película cuenta, en blanco y negro, la historia de un joven que está enamorado de una de las esposas de su hermano. En un viaje de cacería, espacio mítico, uno de los ancianos de la tribu le narrará una antigua leyenda de la tribu con el mismo conflicto, como reflejo de su situación. Esta historia dentro de la historia se enunciará a color, planteando la duda sobre cuál es la historia real y cuál es la historia mítica. Entre ambas, la moderación de un simpático y despreocupado narrador off de habla inglesa, que habla en primera persona (“mi gente, mi tierra”). Un elogio a la tradición oral tribal, al igual que los mitos, el film trata sobre las regulaciones sociales, castigando a quien las exceda.

    Sin caer en una mirada antropológica, esta película es una excepción dentro de la competencia dado que, más allá del efectismo visual y la cuidada fotografía, la narración -no sólo oral sino también a través de las imágenes- es el elemento preponderante y más significativo.

 

 

Ten canoes, Australia, 2006

90 minutos
Director: Rolf de Heer y Peter Djigirr
Guión: Rolf de Heer
Producción: Rolf de Heer, Sue Murray
Fotografía: Ian Jones
Dirección de Arte: Beverley Freeman
Sonido: James Currie, Tom Heuzenroeder
Montaje: Tania Nehme
Elenco: Richard Birrinbirrin, Johny Buniyira, Peter Djigirr, Frances Djulbing