Caloi en su tinta

Por Lorena Bordigoni y Gisela Cavallo 

    Si algo define a la muestra Caloi en su tinta como conjunto es su heterogeneidad: se trata de 121 cortos y un largometraje de las más diversas nacionalidades; múltiples (y en algunos casos renovadoras) técnicas y materiales: dibujo tradicional y no tradicional, animación digital 2D o 3D, animación con plastilina, muñecos, fotos, manzanas, arena, actores…. La música de Saint-Saëns, de Madonna, de Leo Masliah y las fuentes pictóricas (Raquel Forner, el constructivismo ruso) también contrastan; así como las temáticas: desde la biografía melancólica de una abuela, hasta una propaganda de chocolatín. La sección se organizó en dos áreas principales, según región (Animación Internacional y Animación Nacional) y el Homenaje a Aardman Animation. 

    La edición anterior se había propuesto un cierto sentido cronológico: los cortos premiados en el Festival de Annecy (“una encantadora ciudad alpina del sur de Francia, que reúne a todo el arte de la animación”) desde 1960 en adelante; el material era muy variado pero al agruparse por décadas se lograba cierto sensación de recorrido histórico. Este año la separación nacional-internacional fue una invitación al intercambio, había cortos argentinos en los programas internacionales y una producción extranjera en un programa nacional (el caso de L’ homme sans tête dirigido por Juan Solanas, argentino radicado en Francia). En una inmensa mayoría, propuestas de excelente calidad, imposible enumerarlas todas, imposible hacer una selección, imposible agruparlas. Un dato que no debe olvidarse: excepto por el largometraje Renaissance (2006) que fue proyectado en copia de 35 mm, el resto de la programación se exhibió en formato digital. 

Animación Internacional

Contó con 4 programas de cortometrajes y 1 largo. Trajo maravillosos y mágicos mundos que se esconden un poco más allá, como Swoosh (Shambi, 2005), corto de la India, que nos cuenta la historia de un niño que admira a su abuelo y busca aprender las técnicas samurai. con la magia del dibujo sobre papel nos sorprende con un final inesperado. También sorprendió Tower Bawher (Ushev, 2005), animación de constructivismo ruso realizada en Canadá, en donde todo crece, todo va hacia arriba con mucho arte moderno; y Piñata (Hollands, 2004), una divertidísima animación 3D australiana, que nos muestra lo que se puede llegar a sentir ser una piñata. 

Un destacado internacional, por la innovación: The lightning doodle proyect / Proyecto garabato iluminado (2006) de Takeshi Nagata y Kazue Monno. La ficha acusa “dibujos con luz” como técnica y es exactamente eso: siluetas producidas por la estela de luz que produce, por ejemplo una linterna (u otra fuente puntual de luz) al agitarla, las figuras flotan en el aire y se mueven entre los propios dibujantes. Este experimento urbano nipón nos muestra que hasta la superficie del aire puede ser soporte de un dibujo. 

Un destacado internacional, métodos tradicionales que aún funcionan: Dreams and Desires: Family Ties/ Sueños y deseos - Lazos familiares (2006) de Joanna Quinn. Una ácida caricaturización de las reuniones familiares, la estética del video casero, la cinefilia, desde una perspectiva femenina. Un sentido del humor muy efectivo. 

Animación Nacional 

Sumó un programa de animación ATP y otro para mayores. Nos demuestra que el ingenio local no se perdió y que las historias están a la vuelta de la esquina. Clemente (Caloi, 2006) en la hinchada Argentina del mundial Alemania 2006 nos enseña que sigue presente en los corazones argentinos y que se va actualizado, ahora con animación 3D; M’Appelle (Mrad, 2005) con una técnica impecable de animación de objetos y fotografía; y Jubilados (Valiente, 2002), una triste y alegre mezcla de realidad y fantasía, una lucha contra lo inevitable. 

Un destacado nacional: Un corto de dos metros (2007), de Javier Mrad, como su nombre lo indica los protagonistas son una cinta métrica, un metro de madera plegable y un reloj. Con estos tres objetos contra la superficie de un piso (más una frazada a la hora de representar el mar y algún otro detalle) logra dar vida a seres y espacios dentro de una historia; frente a nuestro ojos el metro se convierte en perro, la cinta en caracol sin dejar de ser jamás un metro y una cinta reales, corpóreos y utilitarios. Una representación bidimensional con objetos tridimensionales. 

Homenaje a Aardman Animation

Esta productora independiente nos presentó su admirable técnica y trabajo, no sólo a nivel cinematográfico sino también publicitario. El programa marcó una excepción dentro de la sección, ya que fue más homogénea que los otros panoramas, dada la impronta propia que le da el estudio Aardman a su producción. El festival contó además con la presencia de Peter Lord y David Sproxton, directores de Aardman, quienes dictaron dos Clases Magistrales (jueves 15 y el viernes 16 de marzo, respectivamente), donde mostraron su forma de trabajo y producción como líderes en el cine stop motion de plastilina, desde la creación de su propia productora hasta la explicación de todo el proceso creativo y de producción que lleva cada uno de sus trabajos.

Peter Lord, Director Creativo, y David Sproxton, Director Ejecutivo, se complementan en este estudio que desde los ‘80 cosecha éxitos y premios.Más o menos premeditadamente, la presencia de Lord resulta graciosa desde el estampado de su camisa, su exposición fue efusiva, ágil y plagada de chistes; su discurso era rápido pero accesible, ante todo mostraba entusiasmo al hablar de lo que hace y ante la cantidad de gente que lo escuchaba.  Su recorrido por la historia personal y la del estudio se apoyaba en las imágenes: comenzó con una serie de fotos sobre la cultura británica, a la hora de hablar de su amistad con Sproxton mostró las fotografías escolares donde se los ve juntos desde los 13 años, y a la hora de hablar del crecimiento de la empresa lo ilustró con fotos de los empleados, cuyo número iba creciendo de año en año.

Hizo especial énfasis en el aspecto artesanal de la técnica de stop-motion, la inmediatez y espontaneidad que propone la plastilina como material al estar en contacto directo con el artista. Explicó algunas de las técnicas que pasaron por el estudio como para diferenciarlas: la combinación de actores con modelados en plastilina, el uso de audio real (que les valió un oscar en 1989 por Creature Comforts), la estabilidad que se logra al agregar a la plastilina un esqueleto de alambre u otro material más firme, etc; la perspectiva era más bien la del demiurgo, el mago que muestra sus trucos y secretos.

Si bien diferenció su trabajo del de otros directores como los hermanos Quay (los calificó como Art directors ¿Eso significa que sus propias animaciones no son artísticas?), expresaba cierta nostalgia al explicar las primeras épocas del estudio en las que el trabajo en equipo no estaba tan especializado e impersonalizado como hoy, donde todos los colaboradores se ayudaban entre sí y cumplían todo tipo de tareas. Ejemplo de este tipo de producción fue el videoclip Sledgehammer (Peter Gabriel, 1986), en el que trabajaron varios animadores hoy famosos, empleando todo tipo de técnicas y materiales. Destacó la importancia del trabajo actoral que debe llevar a cabo el animador, para imaginar los movimientos y la gestualidad de su personaje, lo esencial según él es lograr una expresividad viva y creíble para el espectador. En cuanto a dificultades y logros en la distribución, explicó cómo trataron de quebrar el prejuicio que relaciona la animación con un público estrictamente infantil, tanto en circuitos comerciales como en circuitos de festivales europeos, hasta llegar a Annecy; y la necesidad de renovarse continuamente, incorporando artistas jóvenes y nuevos estilos.

Por su parte, Spoxtron mostró un perfil bajo, un tono pausado y algo más oscuro. Las cifras y otros detalles fácticos hilaron su exposición: cuántos estudios se emplearon en hacer el primer largometraje, cuánto pesan los muñecos protagonistas de Chicken run (2000), qué porcentaje de storyboards son desechados a lo largo del trabajo, cuántas personas fueron empleadas en tal o cual realización, qué proporción del público que consume sus filmes es menor de 17 años, etc. El énfasis estuvo puesto en las dificultades que aparecen en todo proyecto y cómo las sortearon: algunas dificultades técnicas a la hora de construir los muñecos, ciertas herramientas digitales para definir los movimientos faciales, por ejemplo, pero lo esencial para él era la construcción de un guión sólido, en función de un género, de personajes con volumen, la definición de un final convincente y la correcta proporción de gags cómicos que seduzca la mayor variedad de público posible. Quizás desde una forma de trabajo ya tercerizada: el trabajo en equipo se vuelve una tarea de logística para poder combinar las distintas habilidades de cada uno. En cuanto a las dificultades de distribución habló de los mercados extranjeros y de la coproducción con Dreamworks, por ejemplo en Wallace & Gromit: The Curse of the Were-Rabbit (ganadora de 4 premios Oscar 2005, en nuestro país: Wallace & Gromit: la maldición de los vegetales) la estrella del filme era Peter Sallis, el responsable de lo voz de Wallace en todos los episodios de la serie. Era un artista muy conocido en Reino Unido pero la dificultad radicaba en imponer como estrella a un actor de más de ochenta años, desconocido en Estados Unidos. Vemos que en el siguiente trabajo con Dreamworks realizado mediante la técnica digital de animación 3D,  Flushed away (2006, en nuestro país Lo que el agua se llevó), el problema se solucionó apelando a estrellas (británicas casi todas) pero internacionalmente reconocidas como Hugh Jackman, Kate Winslet, Ian McKellen, Jean Reno, etc. para prestar las voces de los personajes. Se trató, como vemos de decisiones en torno a la figura del productor ocupado, por ejemplo, en pactar el estreno con otros estudios para no “pisarse”; alejado quizás de esa sensualidad del contacto con la masilla que definitoria del trabajo de animación según Peter Lord. Hacia el final de la charla uno de los oyentes señaló una serie de guiños y citas cinéfilas en el estilo del estudio y preguntó si eran adrede: Sproxton contestó primero: “a Nick (por Nick Park) le gusta mucho el cine”, Peter Lord inmediatamente se asumió: “como realizador, amo el cine”.