No se puede vivir mirando al cielo

Por Jimena C. Trombetta

 

Carlos Diegues, realizador de films como  Um trem para as estrelas (1987) y Deus é brasileiro (2003) entre otros, presentó en el Festival de Mar del Plata de 2007 su último film, O maior amor do mundo (2006), ganador de una mención especial. La película resulta de una increíble sensibilidad poética al relatar la vida de un hombre que revalora su existencia a partir de su inevitable muerte. Un hombre que desde su solitario cielo baja a la tierra para recuperar, antes de que sea tarde, uno de los placeres más exquisitos de la vida: el amor.  

Un travelling vertical bajando desde la enorme luna hacia un basurero, que no deja de tener una estética cuidada, poética y casi fantástica. Una explosión estelar, que ilumina el rostro del protagonista. Para ese entonces, aparecerá una adolescente que le preguntará a Antonio cuál es su estrella. En ese contexto se desarrollará una historia dispuesta a mezclar tanto espacios fantásticos como psicológicos para que el espectador tenga la total libertad en su interpretación sobre el film.

 Parte de esta libertad se construye desde la riqueza temporal de la cual está compuesto el film. El juego que se realiza entre el presente y el pasado rompe con las estructuras temporales, no sólo porque la película comienza el transcurso de su trama desde un flashback, sino porque ese salto temporal –desde Antonio en el basurero a Antonio como profesor de Astrofísica, con sus obsesiones y desprecios- se expone sin demasiadas marcaciones.

 Los pasajes temporales en el transcurrir de la historia nos harán comprender el orden de la misma. Antonio, en el primer flashback, visita a su padre en busca de respuestas. Respuestas que su padre niega, pero que el recuerdo no. Respuestas que encuentra gracias a Mamita Santera, una mujer vidente que vive con su nieto Robinson en una favela. A partir de varias respuestas de Mamita Santera, Antonio recuerda su infancia, su adolescencia, la distancia hacia su padre, el amor que le tenía a su madre no biológica, sus amigos, la dictadura y su propia posición frente a ella. Pero esta reconstrucción del orden temporal, que nos ayuda a comprender la psicología del personaje, se ve alterada por la presencia de la adolescente que aparece en varios planos temporales.

 Desde un comienzo sabemos que Antonio va a morir, sabemos que él lleva un tumor cerebral que lo está destruyendo. Vemos cómo a su padre no le interesa lo que le sucede, y también vemos que le recuerda constantemente el día de su nacimiento, cuando Brasil perdió el Mundial, como si quisiera hacerlo sentir culpable. Vemos cómo Mamita Santera lo afronta con total naturalidad, y también vemos cómo la adolescente lo acompaña en varios momentos, del mismo modo en que aparece en otros momentos anteriores al nacimiento de Antonio, siempre conservando su juventud, siempre merodeando por el basurero. Este personaje será descubierto lentamente, pero lo más llamativo y misterioso es descubrir que dicha mujer es amiga de aquélla que le hará conocer el amor a Antonio: Luciana, una muchacha que además va con Mamita Santera para que le lea las cartas.

 Pero el film es mucho más que su misteriosa historia, es bello en su composición, desde la fotografía hasta la elección en cuanto a la dirección de arte; gran parte de lo enigmático se da a partir de la saturación de los colores en los recuerdos, y varias veces la luz se encarga de resaltar el clima fantástico. En muchos casos juega con la oscuridad, para generar mayor dramatismo, como en el momento en el cual muere el protagonista. En ese instante, el contraste de una luz que se puede atribuir a algo divino, fantástico o psicológico, se contrapone con la oscuridad reinante en el resto del cuadro. Pero en sí todas las escenas son cuidadas y elaboradas estéticamente, aún en los sitios que desde una visión realista no tendrían por qué ser bellos, por ejemplo, el basurero.

 Por otro lado, tiene un trasfondo social propio del Brasil, que lo vuelve realista y consciente de su historia. Se trabaja sobre la dictadura y sus persecuciones, se deja en claro las distintas posturas a través del mejor amigo de Antonio, a quien matan finalmente, y la postura de Antonio. Es un film que retrata las favelas, el problema de las drogas y los códigos con los que se manejan en estos ámbitos. Se muestra la violencia que ejerce la policía sobre las personas que habitan las favelas. Todas estas cuestiones sociales son contrapuestas -con el fin de mostrar las distintas realidades- a la ideología de Antonio, que, por supuesto, va mutando a medida que transcurre el film.

 Quizás por esto O maior amor do mundo sea un film tan completo, que pasea entre la fantasía de un hombre, o lo fantástico según se quiera, lo psicológico, el contexto social realista del Brasil según su época, la reflexión sobre éste. Y un mensaje que todo ser humano debe recordar: no se puede vivir mirando al cielo.


 








Ficha Técnica

El amor más grande del mundo

Brasil-2006

106’- 35 mm- Color

Director: Carlos Diegues

Intérpretes: José Wilker, Sérgio

Britto, Léa Garcia, Tais Araújo,

Sergio Malheiros, Ana Sophia

Folch

Guión: Carlos Diegues

Fotografía: Lauro Escorel

Dirección de arte: Tulé Peake

Sonido: Jorge Saldanha

Música: Chico Buarque, Guto

Graça Mello

Montaje: Quito Ribeiro

Producción: Renata Almeida

Magalhaes, Globo Filmes

Lereby Producions, Natasha

Filmes, Luz Mágica, Columbia

TriStar Filmes.