Ciclo de autores inéditos en el Rojas

por Luciana Calcagno

Durante el mes de febrero, el Centro Cultural Ricardo Rojas está presentando un ciclo sobre “Autores inéditos contemporáneos”.  Las funciones  son los días lunes y martes y la entrada es gratuita.

Las películas programadas son :  Goodbye Dragon Inn (Tsai Ming- liang,2003), A tout de Suite (Benoît Jacquot,2004), S21, la máquina de matar del Khmer Rouge (Rithy Panh,2003), La virgen desnudada por sus pretendientes ( Hong-Sang-soo,2000), El camino Irracional (Thorsten Trimpop,2005) y Café Lumiére ( Hou- Hsiao-hsien,2003).

Nos parece que, mas allá de  presentar films inéditos en nuestro país, este ciclo plantea una problemática interesante: ¿son realmente autores sus directores?.  Y, después de todo ¿cómo saberlo, si se nos presenta una ínfima muestra de su filmografía? Es interesante, para despejar estas dudas,  recordar los orígenes mismos del término autor cinematográfico.

Este término nos remite inmediatamente a la critica cinematográfica  francesa de los años 60's y su "política de los autores". En su artículo "Nacimiento de una vanguardia: La caméra Stylo"  Alexandre Astruc explica el nacimiento de esta nueva definición destinada a (algunos) directores cinematográficos : "El cine se convierte poco a poco en una lengua, una forma en la cual y mediante la cual un artista puede expresar su pensamiento  por muy abstracto que sea, o traducir sus obsesiones, exactamente igual que como ocurre actualmente con el ensayo o la novela(…). La puesta en escena ya no es un modo de ilustrar o presentar una escena, sino una auténtica escritura. El autor escribe con su cámara de la misma manera que el escritor escribe con su estilográfica".  [Romanaguera, Alsina Thevenet, 1989]

Con esta definición de autor, la critica cinematográfica francesa "reescribió" la historia del cine, rescatando a algunos directores (Hitchcock, Ford, Hawks, entre otros) que, aunque trabajaban dentro de la industria, tenían estas marcas, estas huellas personales, que se repetían de film en film y que eran claves para determinar el estilo de los mismos.

Ahora bien, han pasado casi 50 años de esta definición, y aun sigue siendo válida. Sigue siendo válida porque Spielberg, a pesar de  estar dentro de la industria y  de hacer películas de gran presupuesto, es considerado un autor. Cuando vemos aunque sea unos minutos de un film de Spielberg, sabemos que está dirigido por este. Pero esto es porque ya hemos visto muchos otros films de Spielberg y tenemos una idea de los temas que lo obsesionan, de los actores con los que trabaja, del modo  que tiene de  estructurar sus películas, etc.

Hay muchísimos directores que conocemos (y otros tantos que no conocemos) que podrían denominarse autores, ya sea trabajen dentro o fuera de la industria. Es el "título" al que la mayoría de los cineastas aspira.  Algunos lo obtienen contando con una filmografía pequeñísima (como es el caso de Sofía Coppola) y otros todavía están esperando que los reconozcan como tales (¿De Palma?).  Pero más allá de la importancia  que tiene este título, que es pasajera, lo que quedan siempre son los films, para analizarlos, para relacionarlos entre si, para encontrarle similitudes y diferencias. Porque es muy difícil entender a un director solo con un film.

Entonces volvemos al punto de inicio: ¿Es correcto que nos presenten este conjunto de películas de diferentes nacionalidades y  épocas, y que las reagrupen porque a alguien se le ocurrió que sus directores eran autores?. Aquí se da una inevitable separación entre el gran público, para quien estos directores permanecen en el anonimato, y el público cinéfilo, conocedor y visitante de festivales de cine, por  los cuales Tsai mi liang , Hou Hsiao hsien , Hong Sang- soo , Thorsten Trimpop y Benoît Jacquot han transitado, y en el caso de algunos, como Tsai mi Liang, despertando un entusiasmo que llevó a tratarlo como un autor indiscutido. También sucedió esto en con Hong Sang-soo, quien tras presentar La virgen desnudada por sus pretendientes en el BAFICI 2001 , y Tale of cinema (2005), en el festival de Mar del Plata del 2006, demostró ser uno de los directores más intransigentes con respecto a la industria actual.

Teniendo en cuenta esta situación, tal vez hubiese sido un poco más coherente, para un ciclo abierto al gran público, que exhibe sus films en forma gratuita, presentar la filmografía completa de alguno de estos denominados autores, para que la mayoría del  público pueda comparar, analizar, y elegir libremente si considera autores o no a estos directores

De todas maneras, lo rescatable que tiene este ciclo, es que sus films si pueden establecer un diálogo entre sí (el trasfondo de la nouvelle vague francesa,  y la delgada línea que separa al documental de la ficción) con lo cual, tanto para el público que los desconoce, como para los entusiastas seguidores de los mismos, fue posible hacerse una  idea de los intereses en común de estos "autores" contemporáneos.

Uno de los films presentados en el ciclo es A tout de suite, del francés Benoit Jacquot, que fue presentado en el BAFICI 2006, y que cuenta con la actuación de la brillante Isild Le Besco (quien dirigió y escribió  el film Demi-Tarif (2003), que también estuvo presente en dicho festival). Con una clara referencia a las épocas de la nouvelle vague, este film  cuenta una  historia de amor adolescente entre Lili (Isild Le Besco) y Bada (Ouassini Embarek) que deriva en una road movie de fugitivos y finaliza con el pasaje a la madurez de su protagonista. A tout de suite se divide en dos partes, la primera  está teñida de una cierta inconsciencia adolescente: cuatro jóvenes llenos de dinero escapando por Europa, viviendo en hoteles lujosos y haciendo gastos innecesarios. Pero todo lo bueno se termina, y  esta parte finaliza con la desilusión del primer amor y lo que era felicidad y despilfarro se convierte en desesperación por la supervivencia. La cámara  seguirá a  Lili por la ciudad de Grecia tratando de rehacer su vida. La joven vivaz del comienzo del film se ha convertido en una chica perdida, sola en la ciudad, que tiene que dormir con hombres solamente para poder pasar la noche en algún lugar, o iniciar una relación con una mujer para poder tener trabajo y comida. La inconsciencia y la liviandad son reemplazados por la angustia que implica crecer en un medio hostil y en la más absoluta soledad. Pero esta situación no es retratada de un modo melodramático, sino como un aprendizaje, que incluso la propia Lili vive de un modo desinteresado. Este infinito deambular, esta inconsciencia de los personajes, esta supuesta falta de sentimiento es lo que asemeja a A tout de suite con las películas de la nueva ola francesa (sobre todo con la obra de Godard). Dice Deleuze a propósito de los films de la nouvelle vague: “Aquí nace una raza de personajes encantadores , conmovedores, rozados solo apenas por los acontecimientos en que se ven envueltos, aun por la traición o la muerte, y padecen o actúan acontecimientos oscuros que  concuerdan tan mal como las porciones del espacio cualquiera que recorren” [Deleuze, 1984, 296]. A tout de suite utiliza el formato de road movie como metáfora del viaje de Lili hacia su propio crecimiento y logra, al mejor estilo de los viejos  films franceses, un retrato personal y fresco, lejos del dramatismo que puede implicar un tema como el pasaje de la adolescencia a la adultez.

Otro de los films que también tiene el espíritu de la  nouvelle vague es  La virgen desnudada por sus pretendientes. Esta película fue presentada en el BAFICI del 2001 y tiene la particularidad de ser una historia que está contada dos veces. En este film se presenta un triángulo amoroso entre la bella Soo jung y dos amigos que se la disputan. Uno de ellos, Young soo (que no casualmente, es cineasta) en un momento del film dice : “ la manera independiente es la única manera de hacer films”. Podemos pensar que está hablando por boca del mismo director, quien sin duda ha elegido una manera más que personal de contar una historia, explotando todos los recursos del cine, reflexionando sobre la ficción, desde la ficción. Este film se divide en dos partes y a su vez ellas lo hacen en varios capítulos, los cuales se repiten en estas dos partes, ya que de lo que se trata es de narrar la misma historia de amor cambiando el punto de vista. Al presentarse la primera historia, creemos que Soo Jung esta completamente desinteresada en el amor de uno de sus pretendientes, pero luego, con la llegada de la segunda versión, la situación parece revertirse y  el supuesto desinterés se transforma en pasión. Si bien la mayoría de las escenas se repiten, el cambiar el punto de vista hace que sean radicalmente diferentes, y que incluso en algunas aparezcan datos o detalles que en las narradas por la primera versión no estaban. Este interesante experimento  sobre la narración en el cine hace de La virgen desnudada por sus pretendientes una película también cercana al cine de vanguardia francés. 

         Es curioso que estos films integrantes del ciclo,  denominados de autor, tengan tantos puntos en común con la nouvelle vague, corriente de críticos devenidos en directores, quienes dieron origen al término y luego fueron considerados ellos mismos los autores más importantes de la historia del cine. También es interesante que otro de los films que integra el ciclo (Café Lumiere) sea un homenaje a Ozu, “el autor” del cine oriental.

          ¿Será que los cineastas contempéranos aun no pueden romper con sus ‘’padres” a la hora de hacer su camino?. El cine francés tiene que superar la nouvelle vague para poder seguir adelante, así como el cine oriental tiene que superar a Ozu. No nos parece casual que dentro de este ciclo de “autores” se elija a aquellos que emulan a los viejos autores. Con lo poco que se nos muestra, podemos relacionar los films entre sí, y darles una identidad de acuerdo a otros, no a los mismos directores como autores. Este ciclo puede servir para darnos una idea de que  las preocupaciones estéticas y artísticas de un grupo de cineastas contemporáneos no se diferencian mucho de las preocupaciones de hace 50 años y esta situación no es para nada alentadora.

Bibliografía:  

Deleuze, Gilles: La imagen movimiento, estudios sobre cine 1, Paidos, Barcelona, 1984.
 

Romanaguera Ramio Joaquín, Alsina Thevenet Homero (Eds.) Textos y Manifiestos del cine, Cátedra, Madrid, 1989.