Las siete diferencias

Por Daniela Espejo

    Partiendo de una típica frase de diván, Juan Taratuto se propone en su segundo film como director, ¿Quién dice que es fácil? (2006), ahondar nuevamente en la comedia, un género que, sabemos, no es fácil. Pero si bien aquí en un primer momento hay una clara búsqueda del humor, de la risa que surge de la diferencia, a medida que avanza la proyección este humor irá virando.
    La diferencia es el tema base del film, aquella que hace preguntarse a algunos críticos si esta historia sería posible en la vida real (y nosotros pensamos: ¿Por qué no? Y de última: ¿Es eso lo importante?)
    Una fotógrafa embarazada, Andrea (Carolina Peleritti), le alquila a Aldo (Diego Peretti) una vivienda ubicada al fondo de la suya. Éste, dueño también de un lavadero de autos, es rápidamente descrito en algunas imágenes (las medias preparadas dentro de los zapatos, el cuidado con el que prueba que no haya escapes de gas en la cocina) que lo ubican cerca de los adjetivos "meticuloso", "prolijo", "ordenado", por no decir hasta cierto punto "obsesivo", "rutinario" y hasta "aburrido". Ella, por supuesto, será en pocos minutos tildada de lo contrario: "desordenada", "despreocupada", "liberal". Si se le agrega el hecho de que no sepa ni quiera saber quién es el padre del hijo que está creciendo en su vientre, el combo se vuelve la excusa perfecta para hacer correr todo tipo de prejuicios barriales.
    Aldo y Andrea serán entonces los opuestos que se atraen y los gags estarán basados en gran medida en resaltar esa diferencia. Un travelling simbólico para marcar esa oposición muestra a Andrea yéndose a dormir al amanecer mientras del otro lado de la medianera a Aldo le suena el despertador y se levanta para ir a trabajar.
    Luego de un encuentro sexual torpe e infructuoso, Aldo se irá enamorando de ella. Se acercará con miedo y titubeante y hasta previamente intentará curar su "problemita", o más bien su eyaculación precoz, mediante un método de libro y ayudado por Betty (Lidia Catalano), la señora que limpia su casa. Aquí, la situación linda lo grotesco, más allá del puro humor, cuando Betty se arremanga para una sesión de masturbación asistida.
    Sin embargo, da gusto ver que el personaje se va soltando, va perdiendo los miedos o los va olvidando, a tono con la ansiedad que le genera la situación amorosa con la vecina. La medianera será aquí también y durante todo el film un elemento representativo de las fases de la pareja: mientras al lado hay una fiesta, Aldo en su casa trata de dormir y llama a su abogado para que lo ayude. Quiere quejarse y termina bailando desatado.
    Luego se procederá a abrir la medianera a mazazos y a tapiarla cuando la relación decaiga. Allí es cuando el humor vira, entonces ya no hay risas, ya no hay alegría. Cuando la diferencia se hace tan abismal que parece irreconciliable. Los prejuicios, la búsqueda de la "normalidad" para él, la férrea decisión de mantenerse fiel a sí misma para ella. La vida de él se basa en el recuerdo del pasado, de su madre muerta, de las experiencias de la infancia (representadas en un par de flashbacks). Ella prefiere olvidar el pasado, mirar hacia delante, no hacer pie en las tradiciones ni la nostalgia.
    El film resulta entonces una comedia no totalmente lograda, en tanto en cierto momento se torna triste, desesperanzada. De la misma soledad que él hizo un bunker para protegerse, ella hizo un viaje desesperado por el mundo y por las experiencias. La diferencia que hace al humor de los comienzos del film es la misma que los separa, que los detiene. Y en el final feliz, cuando la soledad los une y el amor es posible, todo parece volverse demasiado fácil.





Quién dice que es fácil? (Argentina, 2006)
DURACION: 108 minutos
DIRECCION: Juan Taratuto
GUION: Pablo Solarz
FOTOGRAFIA: Marcelo Iaccarino
MONTAJE: Pablo Barbieri
MUSICA: Lucio Godoy
INTERPRETES: Diego Peretti, Carolina Peleritti, Laura Pamplona, Carlos Portaluppi, Eugenia Tobal
FECHA DE ESTRENO EN BUENOS AIRES: 8 de febrero del 2007