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Sostener la
intensidad de la mirada por Daniela Espejo Una película con el título Paris je t'aime (2006) parecería el
slogan de una publicidad turística y, de hecho, muchas partes de la película
confirman esta hipótesis. Pero, claro, hay mucho más. Un combo a primera vista
atractivo y sugerente. Es decir,
antes de verlo, el film nos huele a una mezcla maravillosa. 18 directores
presentan 18 cortos en el espacio de la capital francesa, una de las tantas
ciudades míticas del globo. Y esto no solo por ser la famosa cuna de la cultura
y el amor romántico como suele aparecer en los ideales de muchos sino también,
y quizás esto sea más localizable pero no menos mítico, por ser la cuna de la
cinefilia. Filmar París, sus calles, sus noches, sus recorridos, conlleva un
homenaje implícito a los pioneros de sacar las cámaras a caminar sus calles:
los directores de Pero París
ya no es lo que era. Aquel París que inspiraba largas detenciones que hacían a
su disfrute, largas caminatas en las noches, largas charlas en bares llenos de
bohemia (como en Las buenas muchachas
-Les bonnes femmes-, de Claude
Chabrol, 1960 o en La mamá y la puta
– La maman et la putain- de Jean
Eustache, 1973, por nombrar unas pocas), se ha perdido. Pero entendámonos,
no hay aquí una vana nostalgia de lo que ya fue. No todo tiempo pasado fue
mejor y el presente es lo que vale. Aquí lo que falla deriva, como decíamos al
comienzo, de la primera impresión. Una estrategia comercial que intenta cubrir
todos los flancos: París, amor, cine, grandes directores, grandes actores. Resultado:
un cocktail que resulta excesivo. Como pasó
con 18-J (2004), el film colectivo
argentino en conmemoración de los 10 años del atentado a Por cierto,
notamos que detrás de la idea total del film estaba claramente la intención de
plasmar la diversidad actual de la ciudad. Por ende, sus historias son
protagonizadas por todo tipo de personajes: sudamericanos ("Loin du
16e", de Walter Salles y Daniela Thomas), árabes ("Quais de
Seine", de Gurinder Chadha), africanos ("Place des Fêtes" de
Olivier Schmitz). Y aquí sumamos la presencia marcada de americanos: turistas
("Tuileries", de los hermanos Coen, "14e arrondissement" de
Alexander Payne), residentes ("Pigalle" de Richard LaGravenese,
"Quartier Latin", de Gérard Dépardieu y Frédéric Auburtin) y hasta
actores de paso ("Quartier des Enfants Rouges" de Olivier Assayas).
Sorprende esta insistencia en el inglés, sobre todo teniendo en cuenta que la
producción es totalmente europea. París es
diversa y el resultado de esta película también. Hay momentos altamente originales:
el corto "14e arrondissement" en el que una cartera del sur de
Estados Unidos nos cuenta en voz over como si estuviera escribiendo una
composición para su clase de francés sus peripecias por la ciudad, o el bizarro
fragmento de Christopher Doyle (director de fotografía de las películas de Wong
Kar Wai devenido en realizador), "Porte de Choisy", enmarcado en un
barrio oriental de París. Hay momentos tiernos: "Tour Eiffel" de Sylvain
Chomet, sobre el amor entre dos mimos que se conocen en la cárcel. Hay momentos
fantásticos: "Place des Victoires" de Nobuhiro Suwa con Juliette
Binoche como una madre que no puede superar la muerte de su hijito y lo
encuentra en la puerta de su casa, o "Quartier de Y muchos momentos inclasificables enmarcados
en una ciudad y las particularidades de sus barrios. Lo cierto es que en esta
mezcla de géneros, actuaciones y rasgos autorales varios, la película pierde
impacto, pierde la fuerza que parecía tener antes de su visionado. Una
decepción que una tal apuesta no debería permitirse. |
Ficha Técnica Paris, je
t'aime |