Caro Diario y Aprile: Un viaje a través de la ironía.

                                                                        Por Jesica Guinzburg

   “Qué linda sería una película hecha solo de casas. Panorámicas de casas” nos dice Nanni Moretti viajando sobre su moto en Caro Diario (1993) mientras recorre diferentes ciudades de Italia, como Garbatella, Pueblo Olímpico, Tufelio, Vigne Nouve y Monteverde. No obstante, en ese preciso momento observamos las fachadas de casas y edificios por medio de panorámicas, mientras en un primer plano vemos el rostro de Nanni obnubilado por esa vista. Caro Diario, película del cineasta italiano Nanni Moretti es sin dudas una película de viajes, es ella misma un viaje, a través de Italia, a través de sus ciudades, un viaje a través de islas como Lipari y Stromboli y finalmente, un viaje más personal del cineasta a través de consultorios y clínicas médicas. En este film, tal como dice Néstor Tirri, el autor se filma a sí mismo recorriendo los alrededores de Roma en un paneo significativo, porque esta no es la Roma de los monumentos ni de las guías turísticas (Tirri 2006: 261). Caro Diario está estructurada en lo que podemos decir tres partes. La primera, el viaje en motoneta de Nanni vagando por la ciudad, yendo de un lado hacia otro, reflexionando sobre la situación actual de su país, sobre la producción cinematográfica y también sobre la crítica, pero siempre de forma irónica e incluso satírica, rozando casi lo grotesco. En principio, entendemos el concepto de ironía como denuncia social y más específicamente como medio de la transposición cómica donde los hechos se disponen de modo que una situación idéntica se reproduce por nuevos personajes (Bergson 1991: 84). La escena donde Nanni luego de ver el film Henry, llovizna de sangre porque una crítica la catalogó como buena, y por ende aconsejable, va hacia la casa del crítico que la escribió y se la lee entre sueños, es claramente una escena irónica. Esta ironía en algunos momentos se suaviza tendiendo a lo cómico tradicional (puro entretenimiento) cuando el director/actor busca desesperadamente a la actriz protagonista de Flashdance (Jennifer Beals) o cuando se le mete en la cabeza hacer una comedia musical de un pastelero trotskista en la Italia conformista de los años ‘50 (lo cual llevará finalmente a cabo en su Film Aprile [1998]). No obstante, podríamos considerar como el momento más serio de esta primera parte a la evocación que hace Nanni del director italiano asesinado, Pier Paolo Pasolini (quien de forma diferente a Moretti, pero al igual que él, observaba en su tiempo crítica y comprometidamente a su país). Presenciamos en este momento una larga escena de viaje en motocicleta por lo que parece cada vez más un descampado, llegando finalmente al lugar de asesinato de Pasolini (Ostia, localidad cercana a Roma) y el registro de un monumento al director, primero a través de un alambrado pero que la enunciación atraviesa para tomarlo más de cerca.

     De esta forma el cineasta entremezcla ya en la primera parte del film situaciones y escenas cómicas e irónicas con un discurso reflexivo y crítico en primera persona. Un discurso político en su momento histórico y en su lugar. Su trabajo se ajusta a las características que Néstor Tirri observa en la comedia italiana, como “animada por un espíritu contestatario o crítico- reivindicativo” (Tirri 2006: 194). Bergson refiriéndose de manera general a lo cómico señala que la risa tiene una función social y que se dirige a la pura inteligencia, es una actitud intelectual (Bergson 1991: 15). Consideramos que la risa en la producción de Moretti tiene esta función.

    En la segunda parte de Caro Diario el viaje tiene lugar a través de las islas peninsulares como Lipari y Stromboli donde Nanni pretende escribir el guión de su nueva película. Se encuentra con un amigo quien hace años está estudiando el Ulises de Joyce y comienzan a recorrer las angostas callecitas de la primera isla. Sin embargo, debido al ruido de los autos ambos no logran concentrarse. De esta manera irán recorriendo otras islas, donde en una de ellas y muy cómicamente “gobiernan los niños”. Su amigo, mientras tanto, estereotipo de intelectual, comenzará a ver la televisión hasta casi obsesionarse con las novelas de la tarde. Aquí podemos observar una sátira (como forma de la comedia donde casi se pasa a lo grotesco) de la dependencia del hombre por la televisión. En la escena final de esta parte su amigo huye despavorido cuando se entera que en una de las islas no hay electricidad y por ende, no hay televisión (aunque allí han encontrado por fin la paz y como dicen sus habitantes no existe el narcisismo, problema de toda Italia). Creemos que esta crítica de Moretti se ajusta al contexto social de Italia en los años 90 pues Tirri señala que en el cine italiano de los ‘80 al 2000 el código televisivo cumplió un importante papel en la apelación de lo cotidiano (Tirri 2006: 295). Moretti en este caso, ironizaría este código.

  Finalmente la tercera parte comienza con un plano de Nanni sometiéndose a una quimioterapia, y por medio de un flashback cuenta cómo fue el proceso de descubrimiento de su enfermedad. Su viaje, en este caso más personal, pero de todas formas público, consta de ir de médico a médico intentado descubrir que es lo que le produce su prurito. Es un viaje de hospital a hospital pero también un viaje para conocer una verdad demasiado fuerte. El erróneo diagnóstico de los médicos, y más aún, el diferente diagnóstico de un mismo caso, roza lo cómico. Sin embargo, el tema de la enfermedad se hace presente al mismo nivel de importancia. Coincidimos con Eric Bentley cuando señala que hay casos donde la amargura y la tristeza suelen asomarse a la superficie de la comedia (Bentley 1964: 275).

    El siguiente filme de Nanni Moretti es también una película de viajes. Aprile (1998) podría ser dividida en tres partes pero a diferencia de Caro Diario no está estructuralmente separada, sino que las tres historias confluyen. Este es un film más político podríamos decir, o al menos, más directamente político. La película comienza con un discurso de Silvio Berlusconi en 1994 cuando la derecha ganó las elecciones en Italia. Debido a esto, Nanni decide hacer un documental sobre la política de su país. Un periodista francés se lo dice y él lo repite: “nuestro país debe volver a reflexionar sobre sí mismo”. Esta cita refiere a aquellos “maestros”, que han reflexionado sobre su patria. “El momento en que Moretti comienza a filmar coincide con la declinación de lo que se considera “el gran cine italiano”, el de los maestros…” (Tirri 2006: 252). Los maestros justamente, son aquellos que han reflexionado sobre Italia anteriormente: Rossellini, De Sica, Pasolini, Fellini, etc. Moretti sigue reflexionando políticamente, pero desde una mayor subjetividad y en primera persona, incluyendo su vida familiar y la humanidad cotidiana en el relato. Mientras observamos el proceso de producción del documental, y las imágenes que Moretti retrata (como el aniversario de la liberación de la ocupación nazi en Milán), también presenciamos el embarazo de su mujer Silvia y el nacimiento de su hijo Pietro. Tal como los padres de la isla en Caro Diario, aquellos que dejaban gobernar a sus hijos, Nanni se convierte con el pasar de los años en un padre a quien nada ya le importa excepto el nacimiento de su hijo y claro, su comedia musical del pastelero trotskista que todavía está en su cabeza y pretende por fin concretar.

    Más allá del fuerte sentido político, lo cómico sigue estructurando el film. El musical es una escena muy risible, donde todo transcurre en una cocina con tonos pasteles. Asimismo, dentro de una escena política como un debate por TV entre los partidos de derecha e izquierda, Nanni le pide al candidato de la izquierda que reaccione, “que diga algo de izquierda, o que al menos diga algo”. Sin embargo, Moretti señala que “esta no es una película de Sordi” y tal como nos señala Tirri sobre la película, aquí está claro que el director nos da a entender que su film no es un espacio de puro entretenimiento sino de reflexión y polémica (Tirri 2006: 263). Se entremezclan nuevamente la comedia con la crítica social, pues como anteriormente dijimos, la risa cumple esa función, más aún la ironía y la sátira entendidas como denuncias sociales.

   Finalizando, en este film además el discurso metatextual está muy presente. Todo el tiempo se está haciendo referencia a la representación. Representación de un documental político, de una publicidad, del musical, del nacimiento del bebé. Cada una de estas representaciones significa un viaje que, en este caso, se muestran simultáneamente. Un viaje a través de la subjetividad del director.

    Podemos decir entonces que tanto Caro Diario como Aprile son filmes de viajes. El primero quizá más explícito que el segundo. Ambos son filmes políticos, el segundo quizá más directo que el primero. Ambos son filmes cómicos que se encuentran atravesados por la reflexión crítica y la ironía de un director excepcional, y también militante, como Nanni Moretti.   


Bibliografía:

Bentley, Eric. La vida del drama. Paidós. Buenos Aires. 1964.

Bergson, Henri. La risa. Ensayo sobre el significado de lo cómico. Losada, Buenos Aires, 1991.

Tirri, Néstor. Habíamos amado tanto a Cinecittà. Ensayos sobre el cine italiano. Paidós, Buenos Aires, 2006.









Ficha técnica:

Título: Caro Diario


País: Italia

Año: 1993

Duración: 100 min

Dirección: Nanni Moretti

Producción: Nella Banfi, Angelo Barbagallo, Nanni Moretti

Guión: Nanni Moretti

Música: Nicola Piovani

Fotografía: Giuseppe Lanci

Intérpretes: Nanni Moretti, Jennifer Beals, Alexandre Rockwell, Renato Carpentieri, Giovanna Bozzolo, Sebastiano Nardone.

Premios: Mejor director en Festival de Cannes. Mejor película en David de Donatello.


Ficha Técnica:

Título: Aprile


País: Italia / Francia

Año: 1998

Duración: 75 minutos

Dirección: Nanni Moretti

Producción: Angelo Barbagallo, Jean Labadie, Nanni Moretti

Intérpretes: Nanni Moretti, Silvia Orlando, Silvia Nono, Pietro Moretti, Agata Apicella Moretti, Nuria Schoenberg, Angelo Barbagallo, Salvia Bonucci