Cuando la ficción es traicionada


Por Jorge Medina

    Un recaudador de impuestos, Harold Crick (Will Ferrell), lleva una vida entre números, y un día escucha lo que nosotros escuchamos: la voz omnisciente de una narradora. Hasta que entiende, luego de consultar médicos y psiquiatras, que su gris existencia está siendo escrita por alguien más, un otro al que tendrá que ir a su encuentro a riesgo de volverse loco o perder la vida. Esta primera reacción es simétrica a la que puede sentir el espectador, que está acostumbrado a la voz en off en el relato de la fábula, pero es más reticente a la voz over que remarca la acción; en Más extraño que la ficción estas voces están mezcladas, trabajando en una doble función. Primer rasgo de la inteligencia del guión, cuando el personaje oye esta voz o se trata de un santo o es un idiota. En una comedia, el espectador reconoce qué es lo que el director le va a contar a continuación.
    En el imaginario cinéfilo parece que desde los films de Frank Capra y la época del New Deal del presidente Roosevelt no se ven empleados estatales (salvo los brazos armados de la ley, claro). Como si éstos no existieran, pues vivir del Estado no está bien visto en los Estados Unidos. Entonces qué mejor que un burócrata del IRS (el equivalente a nuestra AFIP) para representar la vida más monótona, mecánica, vacía y solitaria del americano promedio. El objeto de su deseo, por ejemplo, será obviamente lo opuesto, una panadera insólitamente anarquista. Pero asimismo Crick manifiesta el arma más filosa con la que debe enfrentarse el ciudadano común: el control sobre sus impuestos. El cine hecho en los años de la administración Bush también refleja que los impuestos deben estar al día, si hay que financiar una guerra en Irak. El nombre de Crick significa tortícolis, contractura, y su dureza lo hace impertérrito aún revisando las cuentas de su ser amado. A pesar de ello Crick no es curado por la ciencia, sino por la literatura; sin contar detalles el film se torna efectivamente muy divertido. El personaje del profesor Hilbert (Hoffmann) algo cínico y un gran humanista y la autora (Thompson) megalómana y sociópata forman el otro tándem de opuestos. Hilbert presta servicios a la comunidad y da a entender que formó a muchos escritores famosos. La escritora en cambio, visita a gente moribunda en los hospitales para buscar inspiración. Además imagina diferentes y violentas muertes para su personaje, cuyas escenas son realmente perturbadoras para cualquier espectador.
         Hasta aquí el material original tiene todos los elementos para ser una obra maestra (gran parte del film es de una inteligencia asombrosa que recuerda al Hollywood más clásico), pero le faltó ese “morceau de bravoure” –quizá desde el guión mismo- para lograrlo, en particular cuando Crick se da cuenta que su vida está siendo escrita. Pirandello, Beckett, Borges, nos mostraron que los personajes también tienen autoconciencia, que su destino es creado por un artífice mayor. Sin embargo el film se aproxima más a lo que John Updike hiciera con su personaje Conejo (en la saga de Corre, Conejo, incluso el revuelo en el mundo literario cuando decidió su “muerte”). ¿Acaso el film no podría plantear que la escritora está siendo soñada por Crick? Pero al fin y al cabo “That´s entertainment” (es un entretenimiento) como canta el grupo The Jam en la banda sonora del film. Forster desaprovecha la oportunidad que pudo haber aprendido de dos films excelentes, que son antecedentes directos de Más extraño que la ficción: Hechizo del tiempo (Groundhog Day, 1993) de Harold Ramis y The Truman Show (1997) de Peter Weir. Y eso que la delicadeza de estos films se revive aquí… hasta el final complaciente tan típico de un nuevo cine norteamericano. No solamente feliz –como en este caso-, sino indulgente. Uno de los males del cine independiente actual, el de Sundance fagocitado por Hollywood, es la manera concesiva de ver el mundo, en general acotado a los Estados Unidos. Directores como Neil La Bute, Kevin Smith, Spike Jonze, Michel Gondry entre otros (podemos exceptuar a Atom Egoyan, a la sazón canadiense), pueden trabajar con las historias más originales pero con unas puestas en escenas puramente técnicas y resolviéndolas de manera conservadora. En este sentido Más extraño que la ficción parece un film independiente con mega estrellas.
    El dicho dice que la realidad es más extraña que la ficción, entonces podríamos arriesgar la siguiente hipótesis: si el cine es la traición de la realidad, el cine de Más extraño que la ficción es la traición (al espectador) de la traición.





Ficha técnica

Título original: Stranger Than Fiction
Año:2006
Duración: 113 min
Director: Marc Forster
Guión: Zach Helm
Música: Britt Daniel, Brian Reitzell
Fotografía:Roberto Schaefer
Reparto: Will Ferrell, Dustin Hoffman, Maggie Gyllenhaal, Emma Thompson, Queen Latifah, Tom Hulce, Linda Hunt, Tony Hale.