El morbo como camino no reflexivo.


Por Jimena Cecilia Trombetta

    El último rey de Escocia es un film de Kevin Macdonald, un documentalista que también ha realizado films como Tocando el vacío (2004) y Un día de septiembre (1999). Esta película, basada en la novela de Giles Foden El último rey de Escocia, trata sobre la historia de Nicholas Garrigan, un doctor escocés recién recibido que viaja a Uganda en busca de aventuras.
    El último rey de Escocia. El director nos muestra desde arriba del micro que lleva a Nicholas hacia la aldea bellísimos paisajes africanos que contienen la contradicción entre el verde y el naranja, entre la miseria, el clima caldeado por un dictador y el lujo de unos pocos. 
    En ese entorno, el doctor Nicholas Garrigan (James McAvoy) es seducido por el carisma de Amin (Forest Whitaker, ganador del Globo de Oro como mejor actor y nominado al Oscar como mejor actor) el presidente de Uganda. Garrigan deja de ayudar en la aldea en la cual trabajaba para ir a curar las no enfermedades del presidente y los posibles conflictos políticos. Amin le hace creer en el respeto hacia sus opiniones, aunque en verdad nunca lo escucha realmente. Su única misión es hacerlo sentir a Nicholas como su hijo, para ganar aliados.
    Incluso, hasta este punto, el film resulta cómico, el humor está a la orden del día y no se muestran mayores conflictos. Ahora, cuando Nicholas y Thomas (otro médico del hospital del presidente) escuchan los tiros que provienen de la cárcel donde tienen como prisioneros a los opositores, el film da un giro en la historia, y en cuanto al relato se vuelve más detallado. Primeros planos y planos detalle pasan a tener el protagonismo, y el morbo y la violencia toman las riendas  
    A partir de allí surgen, inevitablemente, las siguientes preguntas: ¿Cómo mostrar a un dictador? ¿Qué mostrar de las torturas? ¿A quién pertenece el morbo explicitado en el film? ¿Sólo al dictador, o la cantidad de planos detalle lo vuelven parte al director? ¿Por qué creemos que la elección de un plano detalle resulta tan importante a la hora de hacer un recorte de la realidad?
    Creemos que la elección en la escala de planos es primordial ante una escena de tensión. En el film hay determinadas escenas de violencia, o resultados de la misma, que se muestran no sólo en un plano detalle, sino en una, dos o tres angulaciones distintas que no creemos necesarias al momento de comprender de qué se trata la tortura.
    Queremos recalcar que esta historia está basada en hechos reales y que la reiteración de escenas morbosas, sea ver a un hombre colgado de la piel o a una mujer muerta con sus extremidades intercambiadas, no hacen más que generar rechazo en el espectador con la única intención de volver a su casa a no pensar.
    Y por sobre todo también es importante dejar en claro que la cantidad de contrapicados sobre Amin, con sus distintas reacciones viscerales, no hacen más que juzgarlo como a un loco y no como a un criminal, teniendo en cuenta que semejante dictador sabía perfectamente lo que hacía.
    Por todas estas razones, consideramos que El último rey de Escocia no logra llevar a cabo un análisis reflexivo de la historia, sino que parece haber tomado los hechos históricos para realizar una película efectista a base de sangre, planos detalle, torturas, primeros planos, contrapicados y locura. En definitiva, dicho film ha elegido el morbo como camino no reflexivo, ha tomado los hechos reales pero no ha sabido desenvolverlos con cuidado, dejando toda la historia relegada al cerrar de ojos compulsivo de aquellos que no nos interesa regodearnos en las atrocidades humanas.






Ficha técnica

El último rey de Escocia
 The last king of Scotland

USA/Inglaterra, 2006
Duración: 123 min
Dirección: Kevin Macdonald
Guión: Jeremy Brock y Peter Morgan
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Música: Alex Heffes
Montaje: Justin Wright
Producción: Lisa Bryer, Andrea Calderwood, Christine Ruppert y Charles Steel
Interpretes: Forest Whitaker, James McAvoy, Kerry Washington, Gillian Anderson, Simon McBurney, David Oyelowo