
Un festival a contrapelo Por Pablo Croci
El 2º Festival Underground de
Buenos que se llevó a cabo en 13 sedes de Buenos Aires (y varias
en el resto de Latinoamérica) del 7 a 10 de Diciembre es, ante
todo, un espacio de cuestionamiento, que va a contrapelo de todos los
festivales oficiales y comerciales, y del cual es difícil sacar
conclusiones definitivas. A partir de concurrir a tres de sus sedes en
los días que transcurrió el festival y conversar durante
varias horas con dos de sus organizadores, nos quedaron rondando en la
cabeza inquietudes sobre dos puntos específicos: criterios de
selección y las expectativas de los espectadores.
“En Buenos aires (y Santiago de Chile, Asunción del Paraguay, Lima, Bogotá, Rosario) nuestra Actitud es el cine en las grietas, autogestivo, descentralizado y de libre circulación, herramienta y ecología audiovisual para el goce, el disfrute, la contrainformación, la conexión afectiva, la desintoxicación televisiva, la cooperación colectiva, la creación social del arte, la multiplicación del cine libre y gratuito” apuntalan como uno de sus primeros pilares los organizadores del festival, un “hacer visible aquello que no tiene lugar de ser visto” y en espacios en donde implique una conexión entre esa visibilidad y lo socio-cultural. Sin embargo, este mismo criterio contiene un defecto: casi no poseer filtros. Por lo cual, hemos visto films de buena calidad junto a verdaderas porquerías (perdón por el adjetivo, juramos que no hay otro). Como ejemplo de esto podemos ver la programación del día 7 de diciembre en Mantis Club, en donde convivieron No hay nadie en casa de Mauricio Sallesses, un film con pocos hallazgos y muchos problemas de guión, junto a Anticine y Liberación de Goyo Anchou, film mezcla entre punk y dadaísta, que presenta una extensa entrevista negada al oído a través de perturbaciones sonoras, junto a lo más interesante de la noche que fue la retrospectiva de films de Mariano Peralta acompañada de una perfomance actoral. Por lo tanto, este criterio de selección desestabiliza por completo las expectativas y deseos del espectador medio de cine. Tanto el cuerpo como la mente deben ir dispuestos a otra cosa. ¿Por qué siempre que vamos al cine debemos ver obras maestras?, ¿Por qué en todos los festivales debemos hallar al nuevo Godard?, parecen preguntarse a cada momento la gente del Festunder. Incluso, la apuesta va mas lejos, y los espacios en donde pudimos contemplar los films, desacomodan al espectador de lo confortable y cálido de las salas de los cines, generándose un intercambio mucho más rico (para el espíritu) que hasta desembocó en nuestro caso en contemplar los films junto a dos linyeras (Sixto Mackenzie, inolvidable) o terminar comiendo un enorme plato de fideos con tuco (gratis) vs. los carísimos maíces inflados de los shoppings. Tal vez, el único problema que encontramos frente a estos criterios de selección y los espacios de exhibición sea el de la asistencia del público, ya que en la mayoría de las funciones no superábamos los diez espectadores. Lo que también nos hace preguntarnos: ¿que cine ven los miles y miles de estudiantes de cine de nuestra ciudad?... Crear su propio público, seguramente sea la tarea pendiente del festival. Otra tarde de festival Por Luciana Azul Calcagno Dentro de las obras que pudieron verse en el Festival de Cine Underground de Buenos Aires (del 7 al 10 de diciembre del 2006) se destacó una "retrospectiva" dedicada al realizador Diego (o Rocío) Fernándes, donde se exhibieron dos de sus tres largometrajes que fueron realizados en un año (Mujer sin n destino, Baix Erotism y Dumbo 4) . El hecho de no tener ningún tipo de criterio para seleccionar el material que se recibe es evidente: junto con la interesante obra de Fernándes pudieron verse cosas como el "ensayo audiovisual" S.O.S (Carlos Silkar, 2006). En S.O.S (Ser otro ser) Silkar intenta (a través de una edición digna de videos de fiestas de quince) hacer un recorrido por 250 films, para extraer de ellos un costado "sociológico". La idea es, a través de 11 episodios, ver como el cine ha tratado temas como la otredad, la anormalidad, la muerte, el amor, el cuerpo, etc. El planteo es original y hasta puede resultar bien si se lo trata con un poco más de seriedad, ya que en este film resulta muy difícil encontrar un concepto detrás de todas esas imágenes mechadas sin ningún tipo de conexión (más la forzada que le da el nombre de cada capitulo, y alguna frase de algún célebre escritor o filósofo que acompaña estas imágenes) Así, cuando tenemos que ver como trata el cine el tema de la muerte, lo único que aparece son planos detenidos de diversos personajes con pistolas, como si todo el asunto se acabara allí (y además, reduciendo el tema a una iconografía estúpida y trillada). Supuestamente la idea de este ensayo es detener la imagen fílmica para analizarla y extraer de ella algún tipo de verdad acerca de cómo "nos ve" el cine. Es evidente que en la parte referida a lo diferente, aparezcan imágenes de Freaks (Tod Browning, 1932), de Alien (Ridley Scott, 1979) ilustrando como el cine generalmente muestra lo distinto como algo feo, deforme. ¿La moraleja es que lo otro no es horrible, que merece también un lugar y no ser discriminado? Sería mucho más interesante ver por qué el cine muestra al otro de esa manera, y no sencillamente ilustrarlo para decirnos una cosa que ya todos sabemos, pero Silkar no lo hace. Muy distinto es el caso de Rocío Fernándes, quien sin tantas pretensiones investiga mucho más sobre la imagen cinematográfica y sus componentes. Su primera película, Mujer sin destino (2006) fue exhibida en la edición pasada del festival de Mar del Plata con diferentes recibimientos. Llevando un formato de diario íntimo femenino, y a Diego Fernándes como actor y director (él es también Rocío Fernándes) esta obra fue una de las pocas realmente innovadoras que se pudieron ver en la sección " Vitrina Argentina". En el Festival de Cine Under se pudieron ver sus dos obras posteriores: Baix Erotism( 2006) y Dumbo 4 (2006). Baix Erotism es la historia de un triángulo amoroso entre Diego (o Rocío), su amigo Pedro y una española. Fernándes utiliza fotografías fijas, subtítulos con expresiones inentendibles y un montaje que disocia por completo imagen y sonido. Las actuaciones rozan lo frenético, tal vez sea debido a que todos allí llevan la impronta repetitiva-obsesiva del mismo Diego, pero eso es lo que dota de estilo y vitalidad a la película. Baix Erotism tiene muchísimo diálogo (como los otros dos films de Fernándes), y de algunos de estos diálogos se desprenden situaciones realmente cómicas, que tienen que ver sobre todo con la manera de expresarse y de actuar de todo ese grupo de gente de clase media que no tiene mucho para hacer. O tal vez sí, pero en las películas de Fernándes no se hace nada, todo se dice y es por eso que la imagen adquiere un poder especial, separándose de los diálogos cotidianos (pero no por ello menos hilarantes) y cobrando vida propia. En Dumbo 4 se plantea la autorreferencialidad: aparece el teatro dentro del cine y con éste los ensayos, los castings, y todos los conflictos que estos traen aparejados. Aquí la participación de Fernándes es menor, y hay un alter-ego que ocupará su lugar. Dumbo 4 tiene aun más situaciones cómicas que Baix Erotism, pero se experimenta menos con la imagen, dando lugar a una larga muestra de este making off que conlleva una cierta reflexión sobre el cine, pero no avanza más que eso. Baix Erotism es más rica en texturas y en experimentación, pero con Dumbo 4 Fernándes sigue dando muestras de su particular estilo (que si bien no tiene pretensiones de vanguardia, sea tal vez lo más vanguardista que tenemos en el cine nacional) y se muestra como uno de realizadores a los que tanto la crítica como el público debe conocer y tener en cuenta. |
![]() |