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BUENOS AIRES ROJO SANGRE 2006 Por Yanina Saccani ¿Qué significa hoy el cine de terror? ¿Qué significa hoy en la Argentina que vivimos organizar un festival de cine de género? El Rojo Sangre, en sus ya 7 años de permanencia demuestra que es posible pensar en una alternativa al mismo circuito alternativo de difusión del cine, que a veces por elitismo o por incapacidad, deja afuera a una buena parte del cine más independiente y de bajo presupuesto. A raíz de este festival desde hace unos años vienen surgiendo pequeñas muestras, incursiones en distintos ámbitos de películas inusuales, que por distintas razones antes era muy difícil poder ver. De calidad y temáticas muy diversas, la programación tiene sorpresas para todos los amantes de lo distinto y lo clásico en relación a los géneros fantástico y sobre todo bizarro. Aunque de terror propiamente dicho, ya hay poco. Lo que se puede ver, en consonancia con la más reciente moda que trajeron los japoneses y luego el cine independiente norteamericano es mucho gore: sangre y tripas, efectos especiales y escenas que exhiben lo más cruento y visceral visto en los últimos tiempos. Aunque este exceso se conjuga en general con humor y escenas de sexo o desnudos, llevándolo no al terror sino a lo bizarro. Parece que la gente, en general jóvenes, que concurren al Festival, cansados de la programación de los cines comerciales y hasta del circuito alternativo (Cosmos, Malba, Centros Culturales, etc.) buscan algo un poco más exagerado, algo más fuera de lo común, algo extremo. Aunque la programación de los cines comerciales está trayendo algunas películas que siguen esta dirección. La verdad incómoda prometía aterrar al espectador con escenas documentales, aunque no tuvo mucha repercusión. El juego del miedo 3 atrajo a un caudal de espectadores enorme, después del éxito de Hostel, con el gore más extremo que se vio en los cines, y gente descompuesta en las salas. Estas muestras no son muy comunes, pero parece que cada vez más el circuito comercial está aceptando el cine de autor, los documentales, el cine independiente argentino (con la intervención del INCAA y la legislación actual) y el cine comercial apunta también a otro tipo de impacto cada vez más cercano a la sensación más visceral y primitiva, a provocar una reacción física en el espectador, una descomposición, una excitación, el miedo o la incapacidad para seguir en la sala. Pero no es casual que en los últimos años se hayan visto varias películas que provocan esta reacción en una gran cantidad de gente. No es casual que las películas prometan esto como gancho publicitario y la gente vaya a verlas buscando justamente eso. Siguiendo con el Festival, este año encontramos películas muy diversas, algunas interesantes, otras menos. En un revival del clásico de Romero se vio Song of the dead (Chip Gubera, USA, 2006), un musical de zombies que se llevó el premio del público. En lo nacional, remarcable fue la participación de 36 pasos (Adrián García Bogliano, Argentina, 2006), la nueva película de la productora de Habitaciones para turistas (2004) y Grité una noche (2005) que tuvo gran convocatoria con su mezcla kitsch de gore y comedia, de rubias y sangre. Por otro lado Mondo Psycho (Mad Crampi, Argentina, 2004/6) se llevó el premio a la mejor película. Este director ya se presentó en varios festivales con su anterior Run Run Bunny! (2003). Combina el exceso en lo visual, la saturación de colores y clichés, de música y personajes sobrecargados de aspectos notables logrando la aprobación del público particular seguidor del BARS. En la sección novedades se presentaron algunas películas en pre-estreno, como El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, España/México/USA, 2006) que se estrena en las salas comerciales a principios de Enero y Películas para no dormir (España, 2006) que reúne varias historias de distintos prestigiosos directores como Álex de la Iglesia. En los programas de cortometrajes se pudo ver una gran variedad de estilos y experimentaciones. De lo visto es posible destacar El televidente (Domino/Menegaz, Argentina, 2006) con una historia en sinfín muy bien contada y lograda audiovisualmente. El festival fue visitado por más de 8.000 espectadores, lo cual comprueba que año a año crece, con más películas y nuevos seguidores. Asimismo es un ámbito que incentiva a la producción de cine de este tipo, de bajo presupuesto, bizarro, de ciencia ficción, de terror, ya que los realizadores intentan presentar periódicamente una nueva realización, para los asiduos del género. Aunque dentro de la gran cantidad de películas (la gran mayoría digitales) hay pocas muestras de calidad y coherencia, hay líneas marcadas por directores y productoras, por grupos de gente que se abocan a desarrollar ideas y seguir filmando aunque sea de forma casera y esto es lo remarcable, el incentivo que representa un espacio donde se alimenta la creatividad, donde se intercambian influencias y se comparte una experiencia en común. Este es un fenómeno nuevo que surge como contrapartida a los ámbitos intelectuales de intercambio cultural, proponiendo otro espacio de alimentación y recepción, donde circula un grupo de gente interesada en otra forma de ver y hacer el cine, quizás más relacionada con el fanatismo con una temática que con la avidez de desarrollo formal, pero con muchas ganas de filmar e internarse a ver una maratón de películas. |
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