El mito postergado
Por Jorge Cappelloni


   La película Prometeo vuelve a poner sobre el tapete una vieja definición en boga en los años sesenta que afirmaba que la ciencia ficción sería la mitología del siglo XX, algo así como el cuento de hadas de la era espacial. Y es así que el director Ridley Scott vuelve a abordar el género tras varias años de alejamiento, valiéndose en pleno siglo XXI de la mitología griega en pos de construir una fábula donde busca interrogarse sobre el origen y el destino final de la humanidad, en un intento por reflexionar y encontrar respuestas existenciales en este mundo competitivo y sobretecnificado. Y para ello lo hace utilizando varios tópicos medulares de la literatura sci-fi (viajes espaciales, variaciones y fuga del hombre, distopía, mundos improbables, techno thriller, ambientes futuristas, etc.).
    Expone el tema del viaje como deseo proyectado del ser humano por descubrir sus orígenes y civilizaciones precedentes que expliquen su orfandad en el cosmos. Retoma la figura de la nave (Prometheus) como insignia, guía que viaja surcando el vacío galáctico conduciendo a su variada tripulación (una pareja de arqueólogos altruistas, un magnate corporativo y su hija que dirige la misión, un geólogo, un paleontólogo, etc.) a la búsqueda de certezas científicas que confirmen en el espacio exterior una hipótesis sobre el origen de la naturaleza humana y sus creadores. Escenificando no solo la amenaza que plantea la estructura que blande el misterioso planeta al que arriban, sino las apetencias, miserias y paranoia que atraviesan los propios personajes que componen la misión.
    Sin embargo, en la película todo transcurre con absoluta linealidad, sin matices ni grandes puntos dramáticos, con personajes que solo parecen ejecutar precisas instrucciones pero que carecen de construcción dramática y psicológica, gozando de cierto tono neutro que les resta convicción y empatía con el espectador. Se ofrece un espectáculo donde sabiamente se combina entretenimiento con personajes convencionales que operan como partenaires del espectacular background visual. Es una fusión de estéticas cercanas al videojuego de roles (Mass Effect) y destinada sin dudas al consumo de un nuevo tipo de público que asiste a las salas de cine.
    En la faz actoral tal vez la salvedad resulte Michael Fassbender, quien juega el rol de un androide que desea emular al ser humano; misterioso, con toques viles, plantea y se plantea interrogantes, introduce cierta pulsión filosófica en el film. Obra en su intento por personalizar a la máquina como un robot extraído de los mejores textos de Asimov. Junto a una imperturbable Charlize Theron actúan en la historia como el motor antagonista de la pareja de protagónicos (Noomi Rapace y Logan Marshall-Green) que no lucen del todo convincentes.
    También en Prometeo hay lugar para la autorreferencialidad (Blade Runner, Alien) y correlaciones con experiencias previas (2001: Odisea del Espacio, El Vengador del Futuro, Brazil, Starship Troopers), revisitadas con la impostura que brinda la tecnología 3D y el sesgo de esta época donde el discurso visual se constituye en tónica dominante de la construcción del relato, en evidente desmedro de la estructura del guión.
    Pero tal vez lo que hoy ya no asombre -merced a esta posibilidad digital de crear capas, fondos, efectos y transformaciones varias- es que esos “mundos imaginarios” del futuro, delineados en la vasta prosa de la ciencia ficción literaria  hard y soft, ya no conmueven de la misma forma ni impactan como antaño, pues muchos de los enigmas han sido develados o resultaron visualmente corporizados. Integran una vasta iconografía de la que se ha nutrido también la televisión, las historietas y los videojuegos.
    Sin duda esta saturación en la circulación de imágenes sobre los “otros mundos" y los "alienígenas” ha generado una banalización, haciendo que el espectador actual no tenga ya la expectativa y candidez de aquel que asistiera a ver las películas del género rodadas en décadas anteriores.
    Es que Prometo funciona como una película que se inscribe en la expectativa de las grandes majors sobre los mecanismos y valores actuales que debe tener el mercado del cine y sus espectadores. Scott debe adaptarse a las nuevas reglas productivas (precuelas/secuelas) que fija la industria  para mantenerse activo, sabe que hoy le resultaría difícil per se intentar la re-creación de aquel universo distópico de Blade Runner o el mix de terror claustrofóbico y viaje espacial que presentara Alien, pero no desde las posibilidades que brinda la tecnología digital y los efectos de post producción, sino de contar con la necesaria complicidad de una audiencia frente a la mayor complejidad de aquellas tramas argumentales.
    Sin dudas se percibe que han transcurrido más de tres décadas desde que Ridley Scott realizara aquellos filmes basales del género; el inexorable paso del tiempo ha significado no solo la madurez del director en términos personales, sino un cambio radical sin precedentes en los términos productivos y tecnológicos en la sociedad, y por ende en el cine, hasta tal punto que se han modificado profundamente las coordenadas epocales y sus paradigmas visuales.






FICHA TECNICA
Prometeo
Prometheus
EE.UU.,2012,124’
Dirección:
Ridley Scott
Guión:
Jon Spaihts y Damon Lindelof
Dirección de Fotografía:
Dariusz Wolski
Producción: M
ichael Costigan, Michael Ellenberg, David Giler, Walter Hill, Mark Huffam, Teresa Kelly, Nicholas Korda, Damon Lindelof, Ridley Scott y Tony Scott
Música:
Marc Streitenfeld
Montaje:
Pietro Scalia
Diseño de producción:
Arthur Max
Dirección de arte:
Alex Cameron, Anthony Caron-Delion, Peter Homes, Paul Inglis, John King, Adam O´Neill y Karen Wakefield
Efectos especiales:
Weta Digital, fx3x, Fuel VFX, Halon Entertainment, Luma Pictures, The Moving Picture Company, Lola Visual Effects, Company 3, Rising Sun Pictures, Invisible Effects, Prologue, Hammerhead Productions, Plowman Craven Associates, FB-FX, LifecastReelEye Company, Special Eye Effects y The Visual Effects Company
Compañia productora:
Brandywine Productions, Dune Entertainment y Scott Free Productions
Intérpretes:
Noomi Rapace (Elizabeth Shaw), Michael Fassbender (David), Charlize Theron (Meredith Vickers). Idris Elba (Janek), Guy Pearce (Peter Weyland), Logan Marshall-Green (Charlie Holloway), Sean Harris (Fifield), Rafe Spall (Millburn), Emun Elliott (Chance), Benedict Wong (Ravel), Kate Dickie (Ford), Patrick Wilson (padre de E. Shaw) y Lucy Hutchinson (E. Shawn de joven)

Estreno en Buenos Aires 14 de junio de 2012