El exótico Hotel Marigold

Por Jorge Medina

   El Exótico Hotel Marigold está dirigido por John Madden, quien fue, recordemos, el responsable de una abominación llamada Shakespeare apasionado (1998). No vamos a discutir ahora el film laureado con Oscar, pero hizo tanto por el Cisne de Stratford-upon Avon como Avon por la higiene personal y como seguramente hará El cuervo (2012, James McTeigue) por la obra de Edgar Allan Poe. Difundir los textos a niveles masivos (ya son de por sí autores populares) pero pauperizándolos, con productos bastardos. Aquel Shakespeare igual tenía sus mejores momentos cuando Judi Dench aparecía como la reina virgen Isabel I de Inglaterra. En este nuevo film de Madden se retoman las historias corales, varios personajes que confluyen, en este caso rápidamente, en una historia compartida. También vuelve a trabajar con Judi Dench, a estas alturas una de las mejores actrices británicas de su generación y de la actualidad. Justamente su papel es protagónico, casi el principal, y es a través de ella que se cuenta el relato por medio de una voz over de clara connotación literaria, en relación con la autora de la novela escrita por Deborah Moggach, como si fuera su alter ego.
   Este tipo de films corales, por su manera de contar la historia a través del punto de vista de varios personajes, tuvo su éxito popular con Magnolia de Paul Thomas Anderson. Hasta de forma algo poética lo coral se reemplazó por lo fractal, por su cualidad de construcción del relato, término extraído de la matemática y la biología. Pero es Robert Altman quien será recordado por la gente cuando se piensa en películas con muchos personajes, los cuales irán cruzándose en un punto o chocándose por azar en el film. Con mejor o menor resultado, están en films como Nashville y Short Cuts, ésta conocida aquí como Ciudad de ángeles, uniendo varios cuentos de Raymond Carver, muy conocidos a raíz del film. Algo distinto es tener varios personajes con diferentes puntos de vista contando, centralizando una misma historia (el crimen en Rashomon, la vida de El Ciudadano). Por supuesto, si hablamos de hoteles, la primera conexión que nos viene a la memoria es el film de 1932, Grand Hotel, un film ómnibus como dijo Pauline Kael, donde paraban las mejores estrellas de la Metro; probablemente el primero de los films con tantos personajes en igualdad de protagonismo (la Garbo, los Barrymore, la Crafword). Lo que le dio mucha popularidad a la autora de la novela Vicki Baum, que tuvo continuidad con una adaptación en Broadway, una versión original en el cine alemán –el edificio estaba en la Berlín de entreguerras, lo que generó su continuación Hotel Berlín en 1945, a punto de la caída del nazismo –y una remake con Ginger Rogers, donde el albergue era el mismo Waldorf Astoria (Aquí empieza la vida, también de 1945). Todo hotel, siempre y cuando tenga huéspedes, es ideal para contar varias historias a la vez; así tampoco se salvó el mencionado Orson Welles en Hotel Internacional, “una obra mediocre de la Metro, pasada de moda” según el actor, pero del que recuerda con cariño a Maggie Smith, quien hoy, en El exótico Hotel Marigold, compone a una antipática viejita que por costos se va a operar en la India de la cadera –algo confuso, pues en Gran Bretaña hay un sistema de salud pública gratuito como el nuestro, seguramente con iguales problemas de presupuesto. Una disquisición: ¿sabía usted que la India cuenta con un Ministerio de turismo de la salud? País con un gran número de profesionales universitarios, recibe un boom turístico que va a tratarse de diferentes dolencias, especialmente de EE.UU. donde hasta una guardia médica en un hospital público debe ser pagada.
   Cuando el hotel es la excusa –casi siempre es la excusa- para contar una historia de ascenso y superación, como la saga familiar de El Hotel New Hampshire, la novela de John Irving que llevó al cine Tony Richardson con el nombre de Secretos de hotel, se logran cotas de buenas historias. El film de Madden tiene eso: una buena historia, que parte de una adaptación literaria, un reparto de lo mejor salido de Inglaterra –aquí está Tom Wilkinson, un roba escena absoluto-, y nada menos que la India profunda con cámara documental. Probablemente la relación que tiene Inglaterra con la otrora joya más importante de la corona, sea difícil de entender para nosotros. Los indios se sacaron el yugo inglés a través de la no violencia, por eso la mirada de ellos no es de rencor, más allá y a raíz de esto, de su religión. Y aunque el film es inglés (y no Bollywood) esta sensación se puede ver en pantalla. Por lo que el resultado es un film sobre pensionados de cierto privilegio –un juez, un matrimonio de funcionarios de carrera, una cazafortunas venida a menos, un viejito verde (lo verde, lo picante, lo prohibido en inglés es blue), una anciana en silla de ruedas racista y xenófoba, pero que era una simple y descartable nana, y una viuda que quema sus últimos ahorros-, viajan miles de kilómetros, para pasar sus últimos días –para algunos literalmente- en un lugar paradisíaco, que así se vende por Internet. La realidad, por obvia, es un golpe muy fuerte por los grandes contrastes de la India, tantos como los de su país Inglaterra.
   Efecto de comedia: choque de culturas y generacional, barreras idiomáticas y gastronómicas, maneras diferentes de entender la vida. Una intocable en la película nos dará una lección edificante, Meddan queda eximido de semejante alegoría por lo transparente de su puesta en escena, con momentos de emoción sin golpes bajos y mucho humor inglés. Justamente lo más descuidado del film sea la historia del joven nativo que administra el hotel (Dev Patel conocido por su Oscar por Quién quiere ser millonario); tampoco su actuación esquemática ayuda. La India por los indios –o hindúes- es un país extraño, aunque cada vez más occidentalizado en su clase media.
   El mejor episodio es –aunque tocado brevemente- el tema de la industria de los call-centers en países periféricos. Abre el film: reclamar por teléfono y obtener una respuesta humana en vez de una máquina, pero que funciona como una máquina. En tiempos que favorecía el cambio (el cambio para ellos, antes del derrumbe de muchas economías europeas como el caso español) Argentina tenía una cantera de telemarketers, jóvenes con educación media y universitaria, con necesidad de trabajar, capaces de hacerlo a destajo por unos pocos pesos, cuando en Europa deberían pagar muchos euros. La India, por ser excolonia inglesa, tiene el mismo problema, solo que para ambos es negocio. El personaje de Judi Dench se gana la vida instruyendo a estos jóvenes de manera amable, a diferencia de las españolas que venían a capacitar a los argentinos como si estuvieran antes del 25 de mayo de 1810. El autor de esta nota lo escribe con conocimiento de causa.
   El film es un válido y sentido retrato universal sobre los “Golden years”, (“No me dejes escucharte decir que la vida te está llevando a ningún lado, ángel” canta David Bowie en una canción del mismo nombre) los años dorados, como dicen los angloparlantes a nuestra tercera edad, allí donde los humanos, no importan de donde sean, se enfrentan no con lo que uno cree –eso es inevitable a toda nuestra especie-, sino a la soledad, la propia y la ajena. De eso habla el film, cuando vea El exótico Hotel Marigold, se dará cuenta de qué hablamos.


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FICHA TÉCNICA
El exótico Hotel Marigold
The Best Exotic Marigold Hotel
, Inglaterra, 2011, 124'
Dirección: John Madden
Guión:
Ol Parker, sobre una novela de Deborah Moggach
Dirección de fotografía:
Ben Davis
Música original:
Thomas Newman
Montaje:
Chris Gill
Dirección de arte:
Peter Francis, Andrew Rothschild
Producción: Graham Broadbent, Peter Czernin, Malina DeCarlo, Sarah Harvey, Caroline Hewitt
Producción ejecutiva:
Jonathan King
Intérpretes:
Judi Dench (Evelyn Greenslade), Tom Wilkinson (Graham Dashwood), Bill Nighy (Douglas Ainslie), Penelope Wilton (Jean Ainslie), Maggie Smith (Muriel Donnelly), Lucy Robinson (Judith), Celia Imrie (Madge Hardcastle), Ronald Pickup (Norman), Dev Patel (Sonny Kapoor), Tena Desae (Sunaina), Lillete Dubey (Sra. Kapoor), Neena Kulkarni (Gaurika)

Estreno en Buenos Aires: 24 de mayo de 2012