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El cine vive Por Evangelina Ramos
Pina es un videodanza que nos habla sobre Pina Bausch, sobre el modo de transmitir su danza, de vivirla, de crearla. Este género, cuya definición, según el teórico y realizador Douglas Rosemberg, es la construcción literal de una coreografía que sólo vive cuando está encarnada en un film, permite a Wenders mostrar la grandeza característica de la artista. Para ello reconstruye, a modo de homenaje, la vida de la bailarina, por medio del montaje de fragmentos de danzas —algunas coreografiadas por la gran Pina y otras por sus alumnos—, dada la repentina muerte de la coreógrafa durante los preparativos del rodaje del film. También conoceremos su vida, a partir de entrevistas realizadas a sus bailarines, integrantes de la “Tanztheater Wuppertal Pina Bausch”, compañía de danza por ella fundada. Estas nos permiten acercarnos aún más a la artista, saber quién era y qué significaba para ellos, cuál era el modo de compartir su danza, así como el recorrido personal que ella les proponía para alcanzar una verdadera expresión a través de la herramienta más preciada: el cuerpo. Es destacando las posibilidades expresivas de éste, al igual que lo hacía Pina, que Wenders deja hablar a los diversos bailarines. La puesta en escena del film se encuentra al servicio de la expresividad, los movimientos de cámara persistentes —en ocasiones apenas perceptibles— siempre acompañan a los bailarines en sus danzas. La música, por su parte, nos sumerge en la poesía más pura, en la experimentación de distintas sensaciones, ya sean de libertad, ternura o, simplemente, a partir del ritmo, haciendo al espectador transitar por diversos estados. La magnificencia de cada una de las imágenes —algunas del orden de lo onírico—, llenas de amor, dolor, angustia, entrega, es una constante en cada una de las escenas. A través de unos primeros planos que destacan la expresividad de los rostros y que nos acercan a los bailarines de un modo mucho más intimista a como nos encontramos acostumbrados en el teatro, y del uso de la profundidad de campo, que nos distancia de esos cuerpos y nos hace percibirlos en conjunto o por separado, cercanos y alejados a la vez, el espectador queda hipnotizado, colmado de emoción, sorpresa, admiración. Por otro lado, la utilización de imágenes archivo, en especial las que son en blanco y negro, es responsable de inmortalizar de un modo único a la bailarina; por no decir que el film en su totalidad es un modo de "momificarla". La cámara registra, logra captar la unicidad de los momentos sublimes —del que el film se encuentra poblado—, y el recurso del 3D es un elemento esencial para que el espectador se sienta parte, justo en el interior de los espacios donde transcurren las danzas, como si todo sucediera a una distancia muy corta, casi imperceptible. El contraste generado a partir de las diversas intervenciones de los espacios urbanos y naturales de Wuppertal, ciudad alemana en la que Pina vivió durante 35 años, con los diversos cuerpos de los bailarines que danzan en soledad o acompañados, pero siempre ofreciendo “su alma”, marca una huella en el espectador, que no cesa de fascinarse ante cada una de las escenas del film, y lo convocan al despertar de sus sentidos a partir del contacto de los cuerpos con elementos de la naturaleza. Es que Pina vive; lo hace en la danza de cada uno de sus bailarines que, a modo de ofrenda, danzan para el público, pero también para sentirse un poco más cerca de su maestra. Wenders es un cineasta muy prolífico, uno de los más destacados exponentes del Nuevo Cine Alemán y es sabido que, en sus películas, los viajes son un tema recurrente. Podemos decir que, nuevamente, viajamos; esta vez, para conocer la vida de una mujer increíble, como de otro mundo. En este sentido, no podemos dejar de remarcar la aparición del tren aéreo que aparece en diversas escenas, en una de las cuales notamos, como en varias de sus películas, un claro guiño al cine americano; Spock dice presente en el tren con su saludo tradicional. No alcanzan las palabras para describir semejante obra de arte o doble obra de arte; la de Pina, pero también la del elocuente cineasta alemán, que, al igual que en dos de sus films —Tokio Ga (1985) y Buena Vista Social Club (1999)—, logra sembrarnos un amor demasiado profundo; esta vez, por la inolvidable Pina. |
![]() FICHA TÉCNICA
Pina Alemania/Francia/Reino Unido, 2011, 103' Dirección y guión: Wim Wenders Fotografía: Helène Louvart, Jörg Widmer Montaje: Toni Froschhammer Producción: Wolfgang Bergmann, Gabriele Heuser y Dieter Schneider Intérpretes: Regina Advento, Malou Airaudo, Ruth Amarante, Pina Bausch, Rainer Behr, Andrey Berezin, Damiano Ottavio Bigi, Bénédicte Billet, Ales Cucek, Clementine Deluy Estreno en Buenos Aires: 6 de octubre de 2011 |