La mirada nostálgica


Por Jorge Medina
  
   Filmada en los últimos meses de la era Berlusconi –el año de producción del film es 2010, seguramente rodada durante 2009- La prima cosa bella nuevo film de  Paolo Virzí, cuenta una historia con mirada melancólica, nostálgica, en breves momentos, no exenta de una visión crítica al cine de la actualidad con respecto al que se hacía no hace muchos años. No solo en Italia, sino en el resto del mundo, aunque Virzí ponga el acento en la misma historia cinematográfica de su país. Así como en los primeros años noventa la mirada nostálgica estaba puesta en los años de posguerra (recordar el éxito de Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore hace veinte años ¡!)  en La prima cosa bella el acento está puesto principalmente en los años setenta. El narrador del film presupone un relato autobiográfico (el director, como sus personajes, es de Lavorno, situada en el norte industrial de Italia), donde la mayor parte del relato cae sobre la etapa de la infancia del profesor de historia que demuestra poca simpatía por su madre ahora anciana y con una enfermedad terminal, interpretados en esta etapa por Valerio Mastrandea y por el ícono Stefania Sandrelli. Motivo por el cual Virzí se vale de flashbacks para saltar y saltear todo el tiempo de una época a otra. Todo comienza –si no lo supiéramos- en un concurso de belleza en 1971, donde es coronada esta joven madre de dos niños (su hermana Valeria será también su otra responsabilidad, y su conciencia en su adultez), en un verano donde todo parece bello pero en el que Italia recibía las protestas del Vaticano por la implementación de la ley del divorcio. Los italianos esto lo recuerdan muy bien; el giro a la izquierda, las relaciones diplomáticas con China son demasiado importantes para que no se olviden, pero difícilmente le interesen al resto de los espectadores del mundo. Ahora, entonces cabe preguntarse si un film como La prima cosa bella es ingenuo, inocuo o un film que juega sobre nuestros corazones y juicios. La trama parte de este desfile, desfila por la vida del personaje principal –que no es la mamma-, la historia de Italia y su sociedad (apuntes que el director Virzí no descuida en una puesta en escena plena de pequeños detalles que van de un vestuario, un póster en una pared hasta la adaptación al italiano de “Homburg”, -la canción del grupo inglés Procol Harum, de gran popularidad especialmente en Italia-, detalles que exceden el mero manual al uso).  Este concurso de belleza es el origen de la incomprensión del hijo varón, demasiado avergonzado, quizás celoso y con una personalidad opuesta a la de su desinhibida madre. También es el motivo por el que su marido, que es machista, violento, carabinero de profesión, encima, se vaya del hogar –en realidad, ella huye de los golpes de él, llevándose los niños como una hippie tardía- refugiándose brevemente en un comité de barrio del partido comunista italiano. Virzí pone el acento en las desventuras de esta madre mirada desde el punto de vista del hijo. Para ello, hay una secuencia que ilustra como los mejores maestros que trabajaron el tema de la infancia: cuando el niño Bruno ve a su madre haciendo el amor con un hombre –la sospecha de que se “prostituye” sobrevuela todo el tiempo su mente- pero fuera de campo y por momentos de forma recortada. Era el esposo, su padre, quien la visitaba; la ley se reestablece mediante el encuadre desde el desencuadre.
   Una constante parece ser revisar el pasado italiano según la generación a la que pertenezca el realizador. Tornatore volvía a su infancia con una mirada que revisaba la historia del cine a través del personaje del proyeccionista con ese emotivo montaje final que es homenajeado hasta por la última temporada de Los Simpson (Alien se acerca peligrosamente a Ripley y le da un beso). Virzí pone en un set a esta madre joven donde Dino Risi rueda La mujer del cura en el setenta y uno, con un joven Mastroianni y un Risi interpretado por su hijo Marco  –ausente frente a esta belleza, Sophia Loren-. El cine aquí, que es tomado como una de las tantas labores por las que transita esta madre coraje, es el reflejo de una industria, de una economía pujante, una infancia que no fue feliz para este profesor. Había algo subyacente debajo de estas canciones románticas de Nicola di Bari. El título del film está tomado de la canción de Di Bari -un visitante recurrente en este país, razón para pensar un modesto éxito en cartelera-, ganadora del Festival de San Remo de ese año y refugio emocional de esta familia de tres.  El director llega entonces a un tono y un todo melodramático, con la presencia siempre de la comedia all’italiana del homenajeado Risi y también el cine de De Sica, Monicelli, de su “inventor” Pietro Germi (por el film Divorcio a la italiana, de ahí el mote) y el recuerdo que otorga la niñez como enseñó Fellini. Sobrevuela la relación edípica entre madre e hijo, siempre polémica cuando se tiene “la mamma piú bella”  con un cuerpo de “maggiorata”; la actriz Micaela Ramazzotti –actual esposa del realizador Virzí- es la madre en cuestión, que será interpretada (otro hallazgo de la puesta en escena que no necesitó de máscaras y efectos) en la tercera edad por Stefanía Sandrelli. No queremos contar nada que usted no haya visto, pero el final demuestra que la gente de Italia, como la de Europa, puede encontrarse con sus raíces, sus orígenes y saber enfrentar así todo tipo de crisis, post-Berlusconi. El mismo director de Caterina se va a Roma (Caterina va in cittá) y la conocida en ciclos Ovosodo, -el primero, el único film estrenado comercialmente en el país anteriormente- llega con La prima cosa bella, en un momento en que no se encuentran películas italianas en cartelera, con un guión sólido, sin fisuras, que apela a la mejor tradición de su cine, esa que llenaba los cines otrora.






FICHA TÉCNICA
La Prima Cosa Bella
Italia, 2010, 122'
Dirección: Paolo Virzí
Guión: P. Virzí, Francesco Bruni, Francesco Piccolo
Dirección de fotografía: Nicola Pecorini
Música original: Carlo Virzí
Montaje: Simone Manetti
Vestuario: Gabriella Pescucci
Producción: Ferdinando Bonifazi; Marco Cohen; Fabrizio Donvito; Lorenzo Gangarossa; Benedeto Habib; Gabriele Muccino; Carlo y Paolo Virzí.
Intérpretes: Valerio Mastrandea (Bruno Michelucci adulto); Micaela Ramazzotti (Anna Nigiotti Michelucci 1971-1981); Claudia Pandolfi (Valeria Michelucci adulta); Stefania Sandrelli (Anna Nigiotti Michelucci);  Aurora Frasca (Valeria Michelucci niña); Giacomo Bibbiani (Bruno Michelucci niño); Sergio Albelli (Mario Michelucci); Isabella Cecchi (tía Leda Niogiotti); Emanuele Barresi (Roberto Lenzi).

    

Estreno en Buenos Aires: 10 de noviembre de 2011