Debate sobre El Estudiante (2011) de Santiago Mitre


Por Griselda Soriano, Jorge Medina, Pamela Gionco,
Luciana Calcagno y Lorena Bordigoni*


    Retomando nuestra sección Debate, El Ángel Exterminador se reunió para discutir uno de los títulos más comentados del año que se fue. He aquí el resultado.

Lorena Bordigoni: Bueno para empezar ¿estamos todos de acuerdo en que la película está inflada?

Pamela Gionco: Sí.

Jorge Medina: A mí hubo ciertas cosas que me gustaron, y otras que no.

Luciana Calcagno: Hubo varias cosas que me gustaron, pero principalmente me gustó que fuera una película independiente argentina donde los actores actúan, son creíbles, y donde hay una narración que podríamos llamar “clásica” y que funciona. Hay muchas películas independientes que están infladas, que no tienen nada de esto, y a las que el público directamente no puede "entrar". Esta es una película que sí, engancha ¿o no? A mí me enganchó muchísimo

L. B.: A mí también me enganchó; la verdad es que me parece muy bien narrada, es atrapante. La fotografía es muy buena…

P. G.: Sí, la calidad técnica es definitivamente muy buena.

L. B.: … en general me parece muy bien hecha; simplemente difiero en lo ideológico, en esta cuestión de que la política es mera traición. Me pareció un poco redundante con esto.

L.C.: Yo no estoy tan en desacuerdo con eso … 

L. B.: A mí me parece que no hay matiz, son todos traidores, todos matices de la traición: incluso el padre de Valeria (la chica que lo recibe en la casa al principio), es un tipo “limpio” que no tuvo la oportunidad de traicionar, pero deja la idea de que si hubiese podido lo habría hecho. Y todos se regodean en eso, en su capacidad de traicionar y de cambiar de bando…

L.C.: Es un poco hija de nuestra generación …

Griselda Soriano: Me parece que eso obedece, también, a que la película tiene un guión muy clásico. Como en todo guión muy clásico hay un conflicto, ese conflicto aparece de todas las formas posibles, y todo gira alrededor de eso

L.C.: Es una película de tesis, y la tesis es esa: la política es rosca y es traición.

L.B.: Bueno, sí, pero aún así… podría haber matices, y la verdad es que nadie escapa a esa lógica: la política es discurso vacío. 

P. G.: Es que la verdad es que no hay personajes, hay tipos. “El trosko” por ejemplo.

L.C.: Esto se comentó en El amante: nunca se deja en claro la ideología de la agrupación donde él milita. No son kirchneristas, ni peronistas, tampoco son de ultra izquierda… ¿son de Franja Morada? Yo no conozco mucho la política universitaria de ahora, se han armado muchos bloques y alianzas. ¿Dónde podríamos ubicarlos?

P. G.: Y además están completamente subordinados a un profesor.  El protagonista termina siendo la excepción que confirma la regla… de que la política es una mierda. Yo creo que el problema es la generalización; uno se queda con la idea de que toda la política universitaria es así.

L.B.: Es una película sobre la política pero nadie habla de política, son una seguidilla de discursos vacíos, nadie dice absolutamente nada, ni por error.

L.C.: Bueno, en ese sentido digo que es hija de nuestra generación; repite esta idea de que en la política son todos garcas, todos corruptos y bueno… “que se vayan todos”…

G.S.: Yo la vi en el contexto del BAFICI y después de haber visto casi todas las películas argentinas en competencia era clarísimo que algo iba a ganar. Porque más allá de que a algunos les pueda gustar más o menos, es una película que tiene personajes y un guión que funciona: empieza, se desarrolla y termina. Eso, hay que decirlo, no abunda en el cine argentino (por lo menos no en la competencia del BAFICI). Y con esto no quiero decir que sólo las películas de estructura clásica son válidas y/o tienen un buen guión: toda película empieza, se desarrolla y termina, así sea una película experimental, y tiene que hacerlo bien, más allá de la narrativa en la que elija pararse. Acá los personajes son jóvenes y no están deprimidos mirando una pared en blanco y negro; son personajes a los que les pasan cosas, se relacionan, van a una fiesta, van a la facultad. ¿En cuántas otras películas argentinas jóvenes recientes vemos eso? 

L.C.: Muestra espacios como el Roca, la Facultad de Ciencias Sociales, que están muy bien fotografiados. La escena en que hablan bajando las escaleras en Sociales... Son espacios que están muy lindos y se pueden reconocer fácilmente.

P.G.Bueno, eso hasta que aparece la voz over diciendo: “Esto es la política”, y que es plenamente aseverativa, es muy sentenciosa.

L.C.: Y sí, la voz over en un principio parece descriptiva pero es también sentenciosa; marca por ejemplo que él entra en la política y deja los estudios, como si una cosa llevara necesariamente a la otra. “Baja línea” desde esta perspectiva del mundo: el que milita no tiene tiempo de estudiar porque está todo el día rosqueando 

L.B.: Es que eso en parte es real, es cierto, existe gente así y por eso es verosímil; el problema es que la película trata de imponer que todos son así, y eso es nefasto. Reforzar la idea de que en la universidad son todos unos vagos, en un momento de tanta “visibilidad” y discusión sobre la educación pública, me parece mal, no estoy de acuerdo. 

P.G.Bueno, pero por eso hay que hablar de lo “verosímil”, que no es la realidad, es una representación ficcional de una parte de la realidad. Y como tal, es subjetiva y fragmentaria. 

G.S.: Al fin y al cabo es una película. Es cierto que si uno se mete con ciertas cuestiones vinculadas a la política van a llover críticas desde ese lado. Pero me parece que la película no hace tanto hincapié en ese aspecto, no sé si le interesa verdaderamente entrar en un debate político, más bien trabaja dando referencias cruzadas para borrar las referencias directas a la política actual.

L.C.: … al punto que, como dijimos no podemos saber cuál es la ideología del él ni del grupo.

L.B.: Es que me parece que la idea es esa: no importa de qué partido o agrupación seas o cuál sea tu ideología, todos son igualestodos son corruptos y todo es “rosca”. Yo no creo que eso sea “despegarse” del tema de la política; la función de la voz over es establecer la conexión entre la política universitaria y la política nacional (como cuando mencionan a Alfonsín). O sea que en el fondo toda la política es así.
    Refuerza prejuicios horribles; mirá lo que escribe Diego Lerer:

“Roque atraviesa los pasillos de la facultad como un forastero recién llegado a un mundo apocalíptico en pleno caos. Ve paredes con pintadas que no comprende del todo, gente que va y viene pegando carteles... [ver crítica en Clarín]”

    ¿Esta es la imagen de la facultad? ¿Un agujero apocalíptico lleno de carteles?

P.G.: En ese sentido la profundidad de campo está muy bien usada. Siempre hay partes en foco y partes fuera de foco, en planos cortos y cerrados. Eso genera una sensación muy claustrofóbica, genera la idea de que hagas lo que hagas no se puede salir.

L.B.: Es muy oscura.

L.C.: Medio que te expulsa de la Facultad. 

G.S.: También refuerza visualmente el hecho de que toda gira en torno del protagonista, que él es el eje de la narración. Es una historia de autorrealización, una especie de Bildungsroman.
    Para mí, repito: su intención no es documentar con precisión cómo fue la militancia universitaria en Sociales durante 2009 y 2010.  No le interesa eso. Para mí es una cuestión de tomar la UBA como contexto, incluyendo conflictos que cualquiera que haya pasado por la UBA reconoce fácilmente, y contar esta historia.
    Si planteamos que es una película de tesis, creo que la tesis sería algo así: “En cualquier ámbito, ya sea a pequeña escala, como en la universidad, o a gran escala, como en un país, las luchas por el poder funcionan de la misma manera”.

L.C.: Pero al fin y al cabo, él entra en la política para levantarse a una mina, y eso no es menor. ¿Qué es  más apolítico que eso?

G.S.: Para mí, eso también tiene que ver con la construcción del personaje dentro de la construcción del guión. Él es un pibe del interior medio perdido, que empezó ocho carreras, no terminó ninguna y cae causalmente en el mundo de la política para levantarse a una mina. Esto hace a su caracterización como personaje, así como ella tiene la suya: es militante desde adolescente y pasó por muchas agrupaciones. Marca qué tipo de historia va a contar. 

L.B.: Pero eso no lo hace menos político. Más allá de las razones por las que “entre” existen razones por las que se queda y continúa y hace lo que hace. 

L.C.: El prototipo de militante que yo conozco es gente que viene de familia militante, que tiene una mínima idea de dónde se mete y por qué. Gente que se compromete y que, por más que suene ingenuo, quiere cambiar el mundo; militan por algo, no por una minita. 

L.B.: A mí me parece que existen los militantes como decís vos y existen también muchachos como este, es completamente creíble como personaje. El problema, justamente, es que la película toma este ejemplar y pretende imponer la idea de que todos son así: todos los militantes son vagos que no quieren estudiar y sólo les importan las minitas. Toda la política estaría hecha de gente así. Y ahí yo no estoy de acuerdo. 

G.S.: Si es 100% realista o no, no me importa; eso a una película extranjera nunca se lo criticaríamos, se lo criticamos a esta porque es argentina. Las críticas de tipo “en la realidad no es así” y las discusiones sobre la facultad impiden que se discuta la película en sí misma (aunque estoy de acuerdo con que eso no se puede dejar afuera, no es lo único). Así como las críticas de El Amante, que están infladísimas y que dicen que es la mejor película de la historia también impiden que se discuta lo que pasa en la película. [1]

L.C.Bueno, eso es también una señal de que la crítica como institución funciona, y hace que una película con distribución independiente y casi sin publicidad tenga las salas llenas 

G.S.: La crítica funciona en esos sectores en donde funciona siempre, y esta vez, quizás, un poco más allá. Uno va a la Lugones y encuentra (obviamente) gente vinculada a la universidad, pero también el público de clase media característico de esa sala. Ahí actuó la crítica y también el boca-a-boca. Esta película funcionó para el público del BAFICI, funciona para el público que lee El Amante, funciona para la gente de la universidad y también funciona para un público más amplio. Y eso, con las películas independientes argentinas no es muy normal.

L.C.: Volvemos al principio: es una película clásica que funciona, historia atrapante, buenas actuaciones. 

L.B.: ¿Y por qué se la infla tanto? 

L.C.: Con Historias Extraordinarias pasó algo parecido. 

G.S.: Todos los años en el BAFICI pasa lo mismo: se "elige" un título argentino para "inflarlo"; este fue el de este año. En ese contexto era claramente la mejor, y a mí me gustó, pero todas las críticas super panegíricas en algún punto le pueden jugar en contra. A mucha gente que la vio después del BAFICI tras la bola de nieve que generaron no le gustó tanto. Generaron expectativas de cosas que la película no tiene y que ni siquiera busca.
    Ideológicamente no sé si estoy de acuerdo con el planteo de la película. Pero a mí me resulta interesante el hecho de que también pueda haber un cine argentino independiente que cuente cosas, que tenga un guión donde pase algo, (algo no necesariamente espectacular, como cuando uno ve Transformers, aunque en Transformers también puede no pasar nada) y que la pueda ver gente que normalmente va a al cine a ver cualquier cosa menos cine argentino independiente. Y que salga y no diga como siempre “Mhh… no sé, no entendí muy bien”. Muchos directores 
creen que están "rompiendo el relato clásico” pero en el fondo parece que simplemente no saben lo que hacen. Para romper algo, primero hay que conocerlo.
    Otro detalle muy festejado fue la producción independiente, sin apoyo del INCAA, y el estreno “reducido”
en el MALBA y en la Lugones, con varias funciones por día. Le fue muy bien. Una película así en el Village sale perdiendo, se la comen cruda a los pocos días. La distribución es un tema muy complicado, siempre. ¿Cómo se hace para que las películas se vean?
    Pero también hay otras cuestión, que no se suele tener en cuenta, y es que “una producción independiente” muchas veces significa que hay gente trabajando gratis. Eso no suele estar previsto cuando hablan de “los costos”, y es medio un autoengaño.

L.B.: Eso en las entrevistas lo mencionan: que filmaron como podían, que mientras tanto todos trabajaban de algo más, y apenas cubrían los viáticos de todos.  También señalan que ingresar al sistema de subsidios es hoy más difícil que antes, y muchas veces las que ingresan no obtienen buenos resultados. Pero sí… es un orgullo discutible. 

G.S.: En realidad, estos casos también demuestran que si es posible hacer una película así (con estos resultados y en estas condiciones), mientras muchos otros proyectos subsidiados tienen problemas gravísimos de guión, por ejemplo,  hay algo que no funciona bien en el INCAA. Una película con subsidio del INCAA debería tener como mínimo un guión bien hecho y buenos técnicos.
    Por otra parte, este modelo de producción independiente tampoco no es para generalizar; no todo el mundo puede trabajar gratis, y personalmente creo que la gente tiene que recibir un sueldo por su trabajo. 

L.B.: Claro, no se debe generalizar como modelo, no es algo para festejar. 

G.S.: A mí la película me dejó pensando que en diez años de “Nuevo Cine Argentino” nadie va a la facultad; no existe como espacio, ni pasan por la puerta.

P.G.: ¿Será un tabú? [risas]

L.C.: Es verdad; ojalá el tema no quede clausurado así, ojalá haya muchas más películas sobre este tema.



NOTAS
 

[1] Noriega dice que la caja de la fotocopiadora es un “eco” de la caja de la ANSES.


Al respecto, ver
Entrevista a Santiago Mitre  por Griselda Soriano (en nuestro número anterior)

*Desgrabado y editado por Lorena Bordigoni







FICHA TÉCNICA

El estudiante
Argentina, 2011
124 minutos.
Dirección: Santiago Mitre
Guión:
Santiago Mitre
Producción:Agustina Llambi Campbell, Santiago Mitre, Fernando Brom
FotografíaGustavo Biazzi, Soledad Rodríguez, Federico Cantini, Alejo Maglio
Montaje Delfina Castagnino
Intérpretes:Esteban Lamothe, Romina Paula, Ricardo Félix, Valeria Correa