Cine (clásico) dentro del cine (clásico)

Por Griselda Soriano

    
    El artista es puro cine dentro del cine, una película-homenaje que celebra, en superficie, al período mudo. En blanco y negro, sin sonido a lo largo de casi todo su metraje -pero con una partitura hiperexpresiva-, en formato 4:3, con un trabajo de actuación basado en la gestualidad, intertítulos y alguna que otra referencia como guiño a los espectadores, todo parece indicar que las formas acompañan el contexto de la historia: el Hollywood del pasaje del mudo al sonoro, un momento de quiebre violento, más que de transición, más que analizado en los libros de historia, y que el cine ha abordado en múltiples oportunidades. Las referencias ineludibles son, por supuesto, 
El ocaso de una vida (Sunset Boulevard, de Billy Wilder; 1950) y Cantando bajo la lluvia (Singin' in the rain, de Gene Kelly y Stanley Donen; 1952), films con los que El artista tiene varios puntos de contacto, sobre todo en lo argumental: la película narra los movimientos inversamente proporcionales de decadencia y ascenso de dos estrellas de Hollywood, George Valentin (Jean Dujardin, flamante ganador del Oscar por su interpretación), un actor que ve diluirse su carrera -y su vida- con la aparición de los talkies, y Peppy Miller (Bérénice Bejo), la diva que nace cuando las películas aprenden a hablar. Y, por supuesto, la relación que va creciendo entre ambos.
    Cantando bajo la lluvia y El ocaso de una vida miraban hacia atrás desde la conciencia privilegiada que les daba ubicarse ya casi en las postrimerías de la época de oro del cine de Hollywood; una desde la luz y el color, la otra, con un poco más oscuridad. Pero el pasado al que observaban aún no las había abandonado. Lejos, muy lejos de eso, El artista puede volver la vista ya sin ningún trauma ni limitación, al menos en principio. Y su posición está lejos de ser inocente, pero tampoco escoge adentrarse en los caminos de la ironía posmoderna.
    Ahora bien; si escarbamos un poco a través de la superficie, sin dejarnos llevar por las gacetillas, se vuelve evidente que El artista está muchísimo más cerca del cine clásico
que del silente, en lo que a formas respecta: su estructura narrativa, sus personajes, el desarrollo de su conflicto y su plácido y (casi) transparente transucrrir la acercan mucho más a las películas de la época dorada del sonoro. El trabajo de Hazanavicius está lejos, por ejemplo, del de un realizador que es imposible no mencionar si hablamos de homenajes al cine mudo: Guy Maddin. Un autor que se apropia y reelabora los recursos específicos del período, y crea a partir de ellos formas nuevas que a la vez los resucitan y los transforman. El homenaje de El artista es mucho menos revulsivo y ambicioso; más amable y apto para todo público, si se quiere. El artista le sonríe sin cuestionamientos a ese Hollywoodland que hizo que Hollywood sea lo que es hoy. No es de extrañar, entonces, su éxito en los Oscar.
    El artista no es, probablemente, una película extraordinaria; el ejercicio que lleva adelante Hazanavicius es divertido y bien logrado, pero también convencional, y está lejos de ser la relectura más interesante del cine silente que ha dado el cine contemporáneo. Pero tampoco es una película defenestrable; el clasisismo del relato y el carisma de su protagonista (tampoco hay que olvidar a John Goodman como un productor entrañable) la conducen a buen puerto, y debe reconocérsele el mérito de ser capaz de sostener el interés desde lo puramente visual y musical. Puede que no sea la obra maestra que se ha intentado vender, pero mucho menos constituye una ofensa al séptimo arte, como parecen decir algunos por ahí. Más bien es una de esas películas-burbuja, redondas y livianas, que nos dejan contentos y luego se van desvaneciendo de a poco.








FICHA TÉCNICA
El artista
The Artist, Francia/Bélgica, 2011, 100 minutos.
Dirección y Guión: Michel Hazanavicius
Diseño de Producción: Laurence Bennett.
Fotografía: Guillaume Schiffman
Montaje: Anne-Sophie Bion y Michel Hazanavicius
Música: Ludovic Bource
Intérpretes: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller, Ed Lauter, Malcolm McDowell, Missi Pyle

Estreno en Buenos Aires: 16 de febrero de 2012