El arte de pensar en negativo


Por Nancy Miranda

    En el primer largometraje del noruego Bard Breien, la incomodidad para el espectador atento se instala desde la primera secuencia del film. Una psicóloga y sus cuatro pacientes, en un encuentro de terapia grupal, establecen una frontera muy clara al insistir en la dinámica de cómo se debe pensar en positivo porque ello fortifica, y de cómo no se debe pensar en negativo sencillamente porque hace mal.
    El rebelde Geirr (minusválido en silla de ruedas) ha vivido encerrado en su casa desde el accidente. Pasa su tiempo mirando películas, fumando marihuana, bebiendo alcohol, escuchando música; negándose a socializar, a ingresar al programa de tratamiento psicológico.
    Tori es una profesional agresiva en cómo se deben hacer las cosas para que el proyecto de autoayuda no fracase; su ambición es publicar los resultados de tanto trabajo en un libro. Su saber profesional enmudece a los personajes que son quienes viven en su propio cuerpo las imposibilidades que poseen. La estratégica visita de Tori y sus pacientes a la casa de Geirr deviene en poderoso encierro y las confrontaciones estallan en situaciones absurdas, cargadas de humor negro y crueldad. El caos los hace tocar fondo vociferando toda la basura que guardaron en el  esfuerzo por pensar  de una sola manera: en positivo.
    También quedarán al descubierto las parejas de estos personajes discapacitados, quienes en la cotidianidad de la lástima y la falsa culpa se aferran también a pensar positivamente para querer disimular que la vida continua, sin cambios. 
    Los claros intertextos, como los films Apocalypse Now y El Francotirador, y la música de Johnny Cash, enmarcan muy bien al protagonista, quien con sus provocaciones conducirá a todos a sacarse la careta moral. La noche es larga, la catarsis dolorosa; sin embargo en el nuevo día podrán conectarse a partir de haber asumido la propia negatividad de la realidad que están viviendo.
    El director propone un film inteligente, hilarante por ratos, y crudo, que estimula  la reflexión sobre temas naturalizados en la positividad de las categorizaciones del poder social (capitalista-globalizado-salvaje-tecnológico), el cual acostumbra a cercenar
del  proceso (sin querer queriendo…) la mirada inclusiva hacia la negatividad de las diferentes situaciones de la vida. El arte de pensar en negativo radica en dejar que la dialéctica complete su proceso  hacia la  superación de  la negación  planteada, y tal vez  eso suceda al final del film, cuando Geirr sube a su esposa a su regazo, quien lo declara su héroe en nombre del amor.  El arte de decidir cómo vivir a pesar de las (dis)capacidades que todos tenemos.






FICHA TÉCNICA
El arte de pensar en negativo
Kunsten â tenke negativt
Noruega, 2006, 80'
Dirección y guión: Bârd Breien
Dirección de fotografía: Gaute Gunnari
Música original: Steine Berge Svendsen
Montaje: Zaklina Stojcevska
Sonido: Gisle Tveito
Vestuario: Bente Ulvik
Producción: Dag Alveberg y Jan-Erik Gammleng
Producido por Maipo Film-org TV Produksjon
Intérpretes: Fridtjov Sâheim (Geirr); Kjersti Colmen (Tori); Henrik Mestad (Gard); Marian Saastad Ottesen (Marte); Kari Simonsen (Lillemor); Kirsti Eline Torhaug (Ingvild)