Sin duda, Murphy era irlandés

Por Pamela Gionco

Ley de Murphy: "Si algo puede salir mal, saldrá mal"


    En principio, es necesario comentar lo evidente: el título elegido para el estreno en la Argentina de este film no es más que una estrategia para apropiarse de la permanencia en el imaginario de Cuatro bodas y un funeral (1994), película británica protagonizada por Hugh Grant y Andie MacDowell, que poco y nada tiene que ver con esta. Varias críticas han mencionado además la posible referencia a la también inglesa Muerte en un funeral (2007), que revivió hace poco el humor negro y despiadado de larga tradición en aquella isla.
    Ahora bien, se puede decir que la irlandesa A film with me in it pertenece a dicho género. Lo interesante es que se construye narrativamente en base a una suposición, un "what if": qué pasaría si el protagonista de la película mata a alguien, pero algo sale mal. Tal cual es la premisa que el amigo del protagonista, un postergado realizador cinematográfico, anuncia, casi pensando en voz alta su próximo proyecto de guión. Así, toda la hilarante sucesión de hechos fatídicos se superponen unos sobre otros a modo de un juego de bloques para niños, que puede parecer frágil e inconsistente, pero nos satisface al mantenerse en pie.
    Pero volvamos a empezar. Mark Doherty, guionista y protagonista del film (el "me" del título original), es un actor desempleado y con poca iniciativa, especialmente con las cuestiones domésticas. Hace tiempo que le debe el alquiler al dueño (Keith Allen) del sótano donde vive, su mujer (Amy Huberman) está a punto de dejarlo y, para completar el cuadro, su hermano (David O'Doherty, quien además es el hermano real de Doherty) está postrado en una silla de ruedas, imposibilitado del habla y la motricidad.
    Su amigo, vecino y confidente, Pierce (Dylan Moran), no se diferencia mucho en el cuadro general: en lugar de la parentela, tiene problemas con el juego y el alcohol. Entre ambos construyen un par de patéticos perdedores, que, en el medio del caos sin sentido que genera el azar y un hogar sin mantenimiento, procuran evitar que la ley malinterprete los hechos y los acuse ni más ni menos de asesinato.
    Lo cierto es que en el film hay cinco muertes, algo que el título intentó ocultar. La primera, tan irónica y patética como la vida de Mark y Pierce, es la de su perro (el perro de la mujer de Mark, de hecho), a quien le cae una estantería en la cabeza. El film podría haber elegido el camino más triste de todo esto, pero en cambio dispone en el departamento de Mark toda una puesta en escena en la que se van a ir sucediendo las muertes del título.
    El director, Ian Fitzgibbon, muestra cierta maestría al fragmentar el espacio, realizando osados encuadres y planos inclinados, cuando ya no hay mucho para decir y los protagonistas ya no saben qué hacer. Los sutiles planos detalle de objetos y rincones de la casa anticipan o justifican las muertes por venir. La dirección de fotografía regula las sombras de esta oscura comedia, teñida de ocres y un impávido azul.
    El film fue financiado por la estatal Irish Film Board y ha recorrido cierto camino en festivales internacionales como el de Toronto o el de Estambul, donde recibió un premio especial del jurado.
    Vale la pena recordar que Irlanda fue el primer país europeo en entrar en la crisis económica que no termina aún. Y este film nos recuerda que, en medio de las crisis, las ideas pueden primar. Con pocos recursos y mucha metatextualidad (que va desde el nombre y el argumento, hasta las referencias fílmicas) se puede hacer una interesante película. Aun a pesar de Murphy.







FICHA TÉCNICA

Cuatro muertos y ningún entierro
A film with me in it, Irlanda, 2008
89 minutos.
Dirección: Ian Fitzgibbon
Guión:Mark Doherty
Producción:Alan Moloney, Susan Mullen
Diseño de Producción: Eleanor Wood
Fotografía: Seamus Deasy
Montaje: Tony Cranstoun
Música: Denis Woods
Intérpretes: Mark Doherty, Dylan Moran, Keith Allen, Amy Huberman, Aisling O'Sullivan, David O'Doherty

Estreno en Buenos Aires: 15 de diciembre de 2011