
|
Contagio Por Luciana Calcagno
Hay algo en Contagio que cae mal. Y no nos referimos al innecesario plano de la cabeza de Gwyneth Paltrow abierta en dos, ni a la extrema pericia para indagar en la desconfianza que suele implantarse en una sociedad en estado de pánico, ni a sus personajes básicos que lavan sus culpas con actos “solidarios”. O no solo a eso. Soderbergh quiso hacer un film sobre el brote de una epidemia e indagar en el funcionamiento de ciertas instituciones (la OMS, la CDC) bajo este contexto. Durante la primera media hora del film, es decir, cuando todavía el brote no ha estallado y se trata, sobre todo, de averiguar de dónde puede provenir y cual es su grado de reproducción, hay una cuota de suspenso –mezclada con una dosis de paranoia importante- que marca el ritmo de todas las escenas y que hace que el film (imágenes experimentales mediante) parezca algo que no es, porque luego, cuando las intrigas se van despejando y el asunto comienza a hacerse público (y sobre todo en ese período desde que se hace público hasta que se puede encontrar la formula de la vacuna) es inevitable también cubrir esta cuestión, y el manejo de estas instituciones al respecto, y aquí es donde comienzan los problemas. En esta segunda parte comienzan a mezclarse las paranoias típicamente norteamericanas (“¿puede hacerse un arma de destrucción masiva con este virus?") con los cuidados institucionales y, cómo olvidarlo, la connivencia entre la industria farmacéutica y estas mismas instituciones. Esta relación es, en un principio “denunciada” por Alan Krumwiede (Jude Law), quien dice cosas bastante sensatas pero no es más que un patético blogger (y seguramente twitstar) que para nosotros como espectadores pierde todo tipo de credibilidad cuando demuestra que solo le interesa asegurarse unos cuantos pesos (y, por qué no, unos cuantos seguidores) mientras trata de ganarse un lugar como periodista “de denuncia”. Dejar la instantcia de denuncia en manos de este personaje es un acto de cobardía notable que es empeorado junto con los innecesarios actos de “solidaridad” de algunos de los personajes pertenecientes a estas instituciones. Tomemos por ejemplo el caso de la historia de la Dra.Leonor Orantes (Marion Cotilllard): Ella pertence a la OMS y ha ido a Tokio a investigar el desarrollo del virus, pero resulta que es secuestrada (sí, secuestrada) por su colega, que pretende salvar a su pueblo obteniendo cien dosis de vacunas a cambio de la bella Marion. Una vez realizado el “intercambio”, la sufriente doctora descubre que a los integrantes del pueblo se les ha entregado un placebo en vez de la verdadera vacuna; entonces deja solo a su colega en medio de un aeropuerto, partiendo con rumbo desconocido. De todas las historias (sí, lamentablemente, es otra “película coral”) esta es la única que no se “cierra”, generando un notable hueco en el guión. Otro personaje” ejemplar” es la Dra. Ally Hextal, (Jennifer Ehle), quien también pertenece a las instituciones de la salud, y en un acto de heroicidad extrema, en plena noche de navidad, decide quedarse probando ella misma la posible vacuna. Podríamos seguir enumerando los factores que hacen de este film un fallido intento crítico cargado de “buena consciencia”, pero tampoco podemos omitir que, durante su primera parte, no solo maneja los tiempos narrativos de un modo magistral sino que además experimenta con la imagen, con lo sensitivo y on nuestra propia noción de tiempo y espacio, y esto nos da la pauta de que podría haber sido un gran film, ya que además de los incuestionables aspectos técnicos (los azules de Soderbergh, ya lo sabemos, deben ser los más bellos filmados en mucho tiempo) en esta primera parte demuestra que estamos ante un gran narrador. La película entonces, termina siendo (si eso es posible) un terrible híbrido entre una obra maestra en su primera parte y una sosa película coral con una narración caprichosa y cobarde en su segunda, pero que, al menos al final, tiene la decencia de ponerse del lado del espectador y regalarnos un hermoso (y aterrorizante) epílogo compuesto por unos muy pocos planos que nos describen cuan azaroso y sencillo puede ser el nacimiento de un nuevo virus. ¡Alegría! |
![]() FICHA TÉCNICA
Contagio Contagion, Estados Unidos, 2011, 106'. Dirección y fotografía: Steven Soderbergh. Guión: Scott Z. Burns. Montaje: Stephen Mirrione. Diseño de producción: Howard Cummings Música: Cliff Martinez. Intérpretes: Matt Damon, Kate Winslet, Jude Law, Gwyneth Paltrow, Laurence Fishburne, Marion Cotillard, Elliot Gould, John Hawkes, Bryan Cranston y Jennifer Ehle. |