Editorial - Nº 15: Directores / 12º BAFICI


Por Griselda Soriano

    El 15º número de El ángel exterminador ve la luz luego de una larga, larga espera. Nos vemos en la obligación de comenzar esta editorial, entonces, con un agradecimiento a nuestros colaboradores y lectores: por alentarnos, por preocuparse, por convencernos de que vale la pena seguir adelante, por acompañarnos más allá de las pausas y demoras que siempre amenazan a toda publicación independiente. El ángel exterminador sigue vivo, y esperamos poder demostrarlo con esta edición especial cargada de contenidos.
    Este número -un poco por azar, otro poco por elección- puede leerse a partir de dos ejes, uno excesivamente amplio, y el otro de lo más concreto; ambos, sin embargo, se entrecruzan sin problemas. Por una parte, como todos los años, ofrecemos una variada cobertura del 12º Festival de Cine Independiente de Buenos Aires; esperamos que a pesar del tiempo transcurrido sirva a los lectores para recordar y repensar las películas vistas en el pasado festival, o bien como un incentivo para descubrir y rastrear aquellas obras que se perdieron.
    El segundo eje que vertebra nuestro número, como decíamos, suena muy poco específico, tanto que elegimos denominarlo "Directores". Desde hace varios números ronda en el staff la idea de dedicar algunas ediciones a las distintas áreas de la realización cinematográfica. Y si bien somos conscientes de que en el cine la idea de un director-autor es tan atractiva y operativa a la hora del análisis como cuestionable por cualquiera que haya participado o conozca la experiencia de un rodaje, no pudimos comenzar sino por aquí.
    En los Análisis de este número, entonces, intentamos abordar esa problemática a partir de diversos puntos de vista y en realizadores de las más diversas latitudes y contextos. Nuestros temas fueron la práctica vanguardista del cine de Jean Epstein, la relación director-actor, o cómo un director puede ser “autor” también de ciertos cuerpos, el problema del realismo como marca de autor en el realizador iraní Abbas Kiarostami. A esto se sumó un texto que es más bien un tardío y afectuoso homenaje a uno de los realizadores que perdimos a lo largo de este año: el legendario Eric Rohmer.
    Pero dijimos que este número se situaba en la intersección de ambos ejes. Y es que, como siempre, el Bafici nos permitió asomarnos al trabajo de una serie de brillantes realizadores, algunos debutantes, otros con una trayectoria impresionante, todos comprometidos pensadores del cine y del rol del director. La sección Análisis se completa con un escrito dedicado al documentalista japonés Kazuo Hara -una de las figuras más interesantes del Festival, sino lafigura de este Bafici-, que parte de los films que presentó en el marco del Foco dedicado a los 40 años del Forum de Berlín para rastrear aquellas líneas que atraviesan su cine. El texto se complementa con una entrevista realizada a Hara en conjunto con la página chilena amiga La Fuga (www.lafuga.cl).
    La sección Entrevistas trae, además -para completar esta idea de un número dedicado a los directores-, dos diálogos con otros dos documentalistas que visitaron Buenos Aires con ocasión del Festival: el eslovaco Peter Kerekes y la joven realizadora paraguaya Renate Costa, completando así este tríptico de visiones diversas acerca de la realización.
    Para cerrar la editorial, queremos advertirle al lector que va a encontrarse con una novedad: la flamante sección de Debates, que se inaugura con una también tardía pero productiva discusión acerca de la comentadísima El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009). Esperamos que esta nueva sección nos permita experimentar con nuevas formas de pensar el cine desde la subjetividad, una subjetividad que, por una vez, se atreve a adueñarse del primer plano.
    Como siempre, nuestro deseo es que este ángel exterminador que ya tiene vida propia encuentre nuevos caminos para seguir creciendo. Y que puedan acompañarnos en el recorrido.