Entrevista a Fer Esterlich, abogada, documentalista, docente y productora ejecutiva

Por Jorge Cappelloni


    Fer Esterlich es una abogada marplatense, documentalista, productora ejecutiva, docente de legislación y comercialización de productos audiovisuales en el Instituto Bristol y critica de cine. En su breve carrera como productora ejecutiva ha realizado obras de ficción junto al director Julio Lascano como el galardonado cortometraje Animal Luminoso (2006) -premio a la mejor producción alternativa en el IV Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara, Cuba-, Metidos en Algo (2006) mediometraje docuficcional realizado en el marco de los 30 años del Golpe Militar de 1976, sobre el episodio conocido como “La noche de las corbatas”, y Felices Fiestas (2005), de Juan Barney, ganador del premio al mejor documental en CINESUL 2008.

    Inquieta, multifacética y en plena tarea de desarrollo de proyecto de su primer largo como directora, Mobbing, nos encontramos con ella en una fría tarde marplatense para tratar de interiorizarnos de la interrelación que brindan sus múltiples trabajos y develar las posibilidades de vinculación y desarrollo que proporciona el interior para una productora ejecutiva.


El ángel exterminador: ¿Cómo nace tu vinculación con el medio cinematográfico?

Fer Esterlich: Desde que tengo uso de razón me gustaba el cine de una manera particular… amaba escuchar “Soleado” que era el tema central de la banda de sonido de Nazareno Cruz y el Lobo (Leonardo Favio, 1975), me transportaba, y sabia que la película era de Favio y que el protagonista era Juan José Camero, ahí tendría 4 años…
    A los 9 veia de lunes a viernes un ciclo televisivo donde pasaron todas las películas de la época de oro del cine nacional; en pleno auge de la tele a color, fascinada me sentaba a ver películas en blanco y negro. No me alcanzaba con ver cine, quería hacerlo algún día…
    Quería estudiar cine después del secundario, pero la única opción era ir a Buenos Aires, y yo en ese momento no tenia la posibilidad de hacerlo. Estudié Derecho, empecé a trabajar en Tribunales, pero hice no menos de cinco crisis vocacionales, donde me planteaba cómo hacer para dejar todo y estudiar cine… Las dificultades eran muchas, pero a los treinta, durante el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en el intervalo entre dos películas, fui a la Escuela Federico Fellini de mi ciudad y me inscribí. Y esa fue una de las decisiones mas trascendentales de mi vida… ese día arrancó otra historia para mí, cuatro meses después di las ultimas dos materias de Derecho y me recibí de abogada. Cuatro meses más tarde conozco a un director local, Julio Lascano y me invita a trabajar con él. Empiezo a ser Productora Ejecutiva, casi instintivamente. Durante esos dos años hicimos muchas publicidades y dos trabajos de ficción, uno de ellos Animal Luminoso, que obtuvo numerosos reconocimientos. Fueron dos años muy intensos de trabajo, de aprendizaje en set y en aulas. Viajaba a Baires para aprender todo lo que pudiera sobre producción, y volvía sin dormir para ir a trabajar a las siete de la mañana. En el 2007 los deseos profesionales de ambos no iban en el mismo sentido y cada uno siguió su camino.
    Yo tenía la certeza de que solo quería desarrollar cine, que no quería trabajar más en publicidad. Y así empecé a recibir guiones y tratamientos, me sumé a varios proyectos desde la producción, y actualmente estoy desarrollando dos largometrajes documentales y uno de ficción.

E.A.E..: ¿Cómo se hace para aunar tu profesión de abogada con la docencia,  la realización documental y la producción ejecutiva? ¿Qué interrelaciones y analogías ves entre estos campos?

F.E.: Mi profesión de abogada es algo que me suma al trabajo en cine y a la vida. Desde lo práctico, no necesito contratar a un abogado para que me lea un contrato de coproducción, para saber qué cosas tengo que tener en cuenta en un rodaje para no tener problemas legales de ningún tipo. Y desde lo personal, los años en la Facultad de Derecho y los nueve años que trabaje en un Juzgado Penal me forjaron el carácter. Un productor es alguien que todo el tiempo debe poner límites… y eso es algo que yo tengo incorporado a mi forma de ser, es algo que hago con naturalidad, porque siempre me moví en terrenos donde tuve que hacerlo. A los 19 militaba en política y muchas veces era la única mujer, con todo lo que eso implica… en mis años en el Juzgado lo mismo, era la única empleada mujer y la de más bajo cargo. Si bien para alguien todas estas actividades pueden ser compartimentos estancos, para mi son espacios de crecimiento, donde puedo dar rienda suelta a mi personalidad. Todas esas cosas soy yo. Me gusta haber estudiado Derecho y que hoy eso sea una herramienta muy valiosa. Disfruto de mi trabajo de Oficial Notificador en la actualidad, porque si bien es un trabajo jurídico me permite tener contacto con una realidad que no todos se toman el trabajo de ver. Estar en la calle, notificar en la periferia de Mar del Plata (La Feliz), donde la gente no debe entender muy bien el seudónimo de la ciudad. Visitar no menos de dos veces al mes las tres cárceles de Batán me da patrón de realidad…. Será por eso que en el documental es donde más plena me siento, porque puedo desarrollar lo artístico, generando conciencia social.
Y la docencia me permite ayudar a otros, puedo brindarles todo lo que aprendí, sea mucho o poco; tratar de que a ellos les cueste menos. Después cada uno elige su camino, y sigue o no mis consejos, pero siento que mi obligación es informarlos de todas las consecuencias de obrar de una manera o de otra. Que puedan empezar a abrirse camino, y que respeten su trabajo y el de los otros.

E.A.E.: En el ámbito de la producción has trabajado en diversos cortos y mediometrajes premiados en diversos festivales nacionales e internacionales, ¿qué nos podes contar al respecto?

F.E.: Los festivales, siempre abren posibilidades, en primer lugar de que mucha gente vea tu trabajo. Luego, de conocer gente, de formarte, de conocer el trabajo de otros que están en la misma lucha que vos. Son puertas inmensas que cuando se abren hay que aprovecharlas. A veces extraño la época en que sólo era espectadora y veía 45 películas en el festival de Mar del Plata; hoy no puedo hacerlo, porque si bien siguen siendo un espacio de goce absoluto, hoy son un 90% trabajo. Y representan irte al otro lado del mundo por 4 días… Hay mucha fantasía popular con los festivales. La gente escucha La Habana, Río de Janeiro, Toronto y dice "¡qué bueno, te vas de viaje!". Creen que es sinónimo de estar de vacaciones, y nada más lejos: la previa de irte a un festival es un trabajo exhaustivo de estudiar quiénes van, y organizarte la agenda, ultimar detalles de tus proyectos y de las presentaciones; llegás y no parás un minuto. Ese trabajo no lo ve quien no conoce la cocina del mundo de cine.  

E.A.E.: ¿Qué elementos ponderás a la hora de involucrarte en la producción ejecutiva?

F.E.: Sin dudas, dos elementos básicos: que me interese la historia y la mirada del director. Pero hay una condición previa que debe cumplir el director, y es su calidad humana. Como una vez dije "sólo quiero desarrollar cine", también digo "sólo trabajo con buenas personas". Obviamente que tenga tiempo suficiente para involucrarme.

E.A.E.: Sabemos que actualmente estas trabajando en una multiplicidad de proyectos, ¿por qué no nos anticipas algo al respecto?

f.e.: Estamos desarrollando con Juan Barney el largometraje documental Para todos todo, que habla sobre la crisis mundial y la autodestrucción del hombre. Se trata de un proyecto muy ambicioso tanto desde el tema que trata como desde las locaciones y los entrevistados que tendrá. Juan es un excelente realizador, misionero, autor de Felices Fiestas, que es una joya del cine documental, que si todo sale bien se estrenará en salas, ni bien el INCAA nos de la orden de ampliado a 35 mm (por premio que obtuvimos en el CINECIEN’07 Capitulo Argentino), y realicemos los tramites pertinentes. Luego hay una coproducción con Reino Unido y posiblemente Puerto Rico que se trata de la opera prima de ficción de Teilo Vellacott, que es un realizador muy sensible a las historias latinoamericanas, al que le interesa bucear en las relaciones interpersonales. En esta oportunidad el eje central de la historia es la relación padre–hija, y el contexto histórico es la dictadura militar argentina, pero vista desde afuera; se plasmará el drama de los exiliados, y cómo repercute en esa relación familiar.

E.A.E.: En el último Festival Internacional de Cine de La Habana fuiste seleccionada para realizar el seminario Iberoamerican Films Crossing Borders, ¿por qué no nos comentás algo de esa experiencia?

F.E.: El Festival de La Habana es impecable. Es admirable la organización y la calidad de las películas que se exhiben. En ese marco se realizaba el IFCB, donde tenías clases y reuniones individuales con los tutores, que te hacían la devolución sobre tu proyecto. Tener la posibilidad de que Jan Miller (Canadá), que es una de las mejores instructoras de pitch del mundo, te dé su opinión, es soñado; o John Durie (Reino Unido) que es especialista  en marketing y ha trabajado para películas de Almodóvar, los hermanos Cohen y Tarantino entre otros, te de consejos sobre la gráfica de tu película, es un privilegio que jamás podría pagar. La dedicación y el respeto con el que Renate Roginas (Alemania) te hacía una exhaustiva devolución... Poder escuchar las experiencias de Camilo Vives y de Fernando Pérez como productor y director de Suite Habana (Fernando Pérez, 2003)... todas experiencias increíbles. Allí tuve además la oportunidad de hacer amigos de Colombia, Cuba, Venezuela, Puerto Rico, España…


E.A.E.: ¿ En qué instancia se encuentra tu debut en la dirección con el film documental Mobbing, con la violencia en la balanza?

F.E.: Va de a poco abriéndose camino; está en etapa de desarrollo de proyecto, y ha crecido mucho en el último año, te diría que en los últimos 6 meses. Luego de la experiencia de formación en Cuba he modificado su estructura, pero la esencia esta intacta. Mobbing intenta mostrar el fenómeno del maltrato laboral, del acoso psicológico, pero ejercido por jueces sobre sus empleados, que son quienes deberían dar respuesta a los empleados del sector privado y público que acudan pidiendo ayuda a la Justicia. Más allá de ser un tema que lamentablemente conozco muy bien, y me tocó padecerlo casi 7 años, mi motivación para filmarlo es que todos los trabajadores estamos en peligro mientras existan jueces hostigadores de sus empleados. Por suerte hay mucha gente que trabaja para desterrar este flagelo que con el silencio como mejor aliado ha destruido a muchas personas: algunos se han quitado la vida, otros quedaron en intentos, y la gran mayoría queda con secuelas irreversibles en su capacidad laboral. Yo ya no soy una víctima, soy una sobreviviente. Pude reinsertarme laboralmente y tengo una vida normal, pero mi obligación moral para todas esas víctimas y para todas las que día a día siguen sufriendo humillaciones y maltrato es estrenar esta película y generar conciencia. Echar luz sobre un tema oscuro, que tratan de ocultar corporativamente, sin importarles los daños invaluables que causan.

  
E.A.E.: Por último, ¿cómo surge la idea de establecer una productora para dar cabida a nuevas expresiones del espacio  audiovisual  documental y experimental?

F.E.: Sinai surge como un espacio de creatividad, de libertad, esa es la idea… Desde “Fer Estelrich Producción Ejecutiva”, se desarrollan los proyectos de largometraje más complejos, los que necesitan financiamiento de sectores públicos y privados, que van por circuitos de  exhibición y comercialización tradicionales digamos, y desde Sinai los proyectos que tengan que ver sólo con expresar, sin importar el formato, la duración, la estructura narrativa; se va perfilando como un espacio para desarrollar lo que no tendría cabida en otro lugar, donde poder crear en forma colectiva con amigos.