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Noche y niebla Por Lucía Rud
Con más de 80 años, Wajda retoma el tópico que se ha constituido en el leitmotiv de su vida, y, al mismo
tiempo, se propone narrar un evento histórico desconocido en el cine. En 1939,
Polonia fue repartida entre Hitler y Stalin, según lo acordado en el pacto Ribbentrop-Mólotov.
En 1940, miles [3] de soldados polacos fueron asesinados en los bosques de Katyń,
a poca distancia de Smolensk (Rusia) por el servicio secreto soviético (NKWD). Las víctimas conformaban parte de la
élite de la sociedad polaca: oficiales, profesionales e intelectuales. Entre
ellos, se encontraba el capitán Jakub Wajda, padre de Andrzej Wajda. En 1941,
luego de la ruptura de la alianza entre Alemania y Rusia, el territorio de Smolensk
fue tomado por los nazis. En 1943, el gobierno alemán
anunció el descubrimiento y la exhumación de las tumbas, atribuyéndole el crimen
a los soviéticos. En Polonia, el crimen tardó en ser informado, por lo que durante
muchos años las mujeres de los soldados esperaron el regreso. Cuando finalmente
se reconoció la masacre de Katyń en Polonia, una vez finalizada la Segunda
Guerra Mundial y con el establecimiento del régimen comunista en Europa del
Este, la URSS le atribuyó el crimen al nazismo. Si bien parte de la población
polaca intuía que la masacre de Katyń era responsabilidad del ejército ruso, esta
información fue censurada. En 1990, 50 años después de la masacre, Mijaíl Gorbachov reconoció la implicancia de Rusia y
presentó los documentos firmados por Stalin que ordenaban la ejecución de los oficiales
polacos, aunque otros sectores rusos sostuvieron y sostienen que Katyń fue obra
de los nazis. El estreno del film en el año 2007 ocasionó controversias, y el periódico
del gobierno ruso Rossiyskaia gazeta declaró
que la responsabilidad soviética en Katyń "no era obvia". La primera disyuntiva a la que se enfrenta Katyń es la dificultad/imposibilidad de narrar la muerte de muchos
en un relato cinematográfico. Al analizar las películas sobre el Holocausto, Gustavo
Aprea se pregunta: ¿Cuál
es el mecanismo que se utiliza para narrar la muerte de millones de personas?,
¿Cómo explica cada película, la “conspiración” que da origen al genocidio?,
¿Cuál es el lugar que se le otorga a quien recuerda la muerte de millones de
personas y cuál es la posición que toma quien recuerda frente a ese recuerdo? [4] Las actitudes heroicas y las acciones cobardes se suceden y contraponen.
Esta dicotomía, central en la filmografía de Wajda, puede reducirse al
siguiente diálogo entre las hermanas: Agnieska: - Tú has encontrado un lugar en este mundo,
mientras que yo estoy con Piotr. Si tengo que elegir, estoy con él.
La contracara de lo poético de las imágenes del film es la crudeza y el
estallido de la escena del matadero. Allí, la maquinaria de muerte llevada a
cabo intenta exhibirse en toda su atrocidad. Los victimarios, obreros de la
fábrica de muerte, no tienen rostro [7]. En definitiva, tampoco importa
demasiado descubrir quienes fueron. Debería ser suficiente saber que eso pudo
ocurrir –y saber que sigue ocurriendo. El dificultoso cruce entre cine e historia, a su vez, queda evidenciado
en la inserción de escenas documentales en la película. El film reflexiona
acerca de la falsa objetividad de las imágenes. Dos documentales muy similares
presentan a los soviéticos como victimarios, en un caso, y a los nazis, en el
otro. Las filmaciones son prácticamente idénticas e intercambiables, y lo que
les otorga la univocidad es la narración en over.
En algunos films, la utilización de imágenes documentales pretende disfrazar a la
ficción de realidad (así sucede en La
lista de Schindler / Schindler’s list,
Steven Spielberg, 1994). En el caso de Katyń,
el juego entre ficción y documental pone en evidencia (incluso sintomáticamente)
la imposibilidad de determinar una verdad a partir de una imagen. Como es usual en la filmografía de Wajda, los polacos se presentan como
víctimas absolutas de la Segunda Guerra Mundial (y del siglo XX), según el
trazo de una simple división entre buenos y malos. En el film, los personajes que
intentan romper esta concepción maniquea (el ruso Mayor Popov, que salva de
manera desinteresada a la mujer y a la niña polacas), en realidad, paradójicamente,
la afianzan, constituyéndose como la excepción que confirma la regla. Katyń persigue la precisión y veracidad
histórica para descubrir la mentira soviética, pero en su discurso en busca de
la completud omite mencionar que en Katyń fueron asesinados soldados de origen ruso,
bielorruso, lituano, ucraniano y georgiano, y que el engaño posterior se debió,
también, al rol de los aliados en el encubrimiento de los responsables de la
masacre. El film tiene el significativo aliciente de ser la primera película
sobre la matanza de Katyń que, pese a los casi 70 años transcurridos, sigue
siendo un tema de actualidad en Polonia. Sobre la dificultad de tomar la decisión
de realizar Katyń, Wajda dijo: Reconozco que lo dudé mucho. No sabía si
era correcto hacerlo a sólo aludir a ella. Sin embargo, creí que era imprescindible.
Piensen ustedes que sobre la masacre de Katyń no hay documentación, no hay
literatura, no existe ni una sola novela en la que yo hubiera podido basarme [contradiciendo
a esta declaración, la película se basó en la novela Post mortem - the Katyń story, de Andrzej Mularczyk]. Si hubiese existido, la decisión habría sido de otro.
En este caso, tuve que tomarla yo. Ante
esta consideración, ciertas problemáticas (la tendencia al melodrama y al maniqueísmo,
la intención de constituir un film como una verdad histórica, la omisión de
ciertas informaciones, las pretensiones excesivas), pueden ser eximidas en
tanto el film pone en escena un hecho histórico relevante y muy poco mencionado.
De ahora en más, no habría que perder de vista la utilización de este trabajo
sobre la memoria. Ocasionalmente, ciertos eventos traumáticos para la sociedad son
utilizados de manera perversa por algunos sectores (lo que Norman Finkelstein
llama “la Industria del Holocausto”[8]). Sin ir más lejos, la rememoración de
la masacre de Katyń en el año 2007 despertó controversias en Polonia, cuando el
partido de derecha PiS -Ley y Justicia- fue acusado de aprovecharse del evento
conmemorativo para promover su agenda nacionalista[9]. Entre las personas que
advirtieron y criticaron el abuso perverso de la memoria se encontraba Andzej
Wajda.
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![]() Ficha Técnica
Katyń Polonia, 2007, 118' Dirección: Andrzej Wajda Guión: Przemyslaw Nowakowski, Wladyslaw Pasikowski y Andrzej Wajda, según la historia de Andrzej Mularczyk Fotografía: Pawel Edelman Montaje: Milenia Fiedler, Rafal Listopad Escenografía: Magdalena Dipont Vestuario: Magdalena Biedrzycka Sonido: Jacek Hamela Producción: Michal Kwiecinski, Dominique Lesage, Dariusz Wieromiejczyk Producción ejecutiva: Katarzyna Fukacz-Cebula, Michal Kwiecinski Intérpretes: Andrzej Chyra, Maja Ostaszewska, Artur Zmijewski, Danuta Stenka, Jan Englert, Magdalena Cielecka, Agnieszka Glinska Estreno en Buenos Aires: 16 de julio de 2009 ![]() |