el angel 14

Entrevista a Andrea Molfetta

Por Lorena Bordigoni y Griselda Soriano

 

Andrea Molfetta es Licenciada en Artes por la UBA y Doctora en Cine por la Universidad de San Pablo. Después de residir 14 años en Brasil volvió a Buenos Aires con el proyecto de generar un espacio que nucleara el heterogéneo mundo de de la investigación, la realización y la crítica audiovisual en Argentina, una asociación de pares sin fines de lucro. Brasil había vivido con éxito un proyecto similar y la idea fue recibida con entusiasmo por profesionales de todo el país, en especial del interior. Gracias a los aportes de los que se fueron sumando, la flamante ASAECA (Asociación Argentina de Estudios de Cine y Audiovisual) está en marcha desde 2008. En ocasión del Primer Encuentro Anual de la asociación la entrevistamos para que nos cuente algo del camino recorrido

El Ángel Exterminador: ¿Cómo surge la idea de la asociación?

Andrea Molfetta: Yo participé en la asociación brasilera (SOCINE) desde su creación y tengo probado que la idea de una asociación civil es buena, funciona. En Brasil la situación era similar: éramos un montón de investigadores trabajando el mismo objeto-problema, el audiovisual, pero desde diferentes disciplinas. Existía, entonces, una fragmentación muy grande en los estudios sobre cine y uno tenía que aprovechar los pequeños rincones para poder encontrarse con los pares.

La necesidad de conformar una asociación civil se hace más patente cuando el sistema de pos-graduación brasilero empieza a ampliarse y a sistematizarse más. ¿Por qué? Porque entonces aparecen necesidades profesionales específicas. Se necesitan profesores para tutoriar las tesis, para conformar jurados y todo esto se hace necesariamente a partir de las relaciones que uno va estableciendo. No se puede invitar a un jurado a gente de una misma universidad exclusivamente, porque no es legítimo; la defensa de una tesis, por ejemplo, exige la presencia de profesores de otras casas de estudio. Más aún cuando sabemos que en torno al problema del audiovisual hay tantos otros problemas, es una especialidad pero que contiene muchas problemáticas adentro: sociología del cine, antropología del cine, trabajos sobre lenguaje, diferentes períodos históricos. Realmente era necesario promover un lugar donde se aglutinasen todas estas perspectivas y fomentar un área de estudios. Insisto: al igual que acá en Argentina, no nació de nadie en particular  sino como solución frente a un sistema de investigación que está en desarrollo y que necesita empezar a nuclearse para lograr su lugarcito.

En las universidades en que los concursos están sistematizados y se producen recambios en las cátedras estas son necesidades del grado, además de las de posgrado. Por otro lado, la asociación cubre estas necesidades de la universidad pero también funciona como un gran organismo de formación de recursos humanos

Todo esto no es ninguna novedad en cuanto a producción científica: muchas de las llamadas ciencias humanas cuentan apenas con unos ochenta años de vida y no cuentan con estas asociaciones, mucho menos en América Latina. Pero en otros países (y en nuestro país en otras áreas como la física) las asociaciones científicas tienen muchos años, más de un siglo en muchos caos. Ningún tipo de segmentación favorece la producción de conocimiento científico, no es conveniente ni para los formados, ni mucho menos para los que están en formación.

En Brasil funcionó muy bien, por un lado por cierta cordialidad idiosincrática que los caracteriza, pero por otro lado por una cuestión de recursos. Cuando uno tiene un hueso para roer entre cien personas las relaciones entre estas personas van a ser mucho más complicadas que cuando se tienen cincuenta huesos ¿se entiende? Lamentablemente en nuestro país esto determina comportamientos, hábitos profesionales (no hablo de lo personal, sino de lo social), prácticas intelectuales que deterioran bastante el tejido social. La asociación surge como una propuesta de solución a toda esta serie de problemas. El desafío que nos proponemos es llevar el ejercicio democrático a las esferas de la micro política.

 EAE: ¿Cómo fue tu experiencia fuera del país?

A.M: A mí me tocó una época muy extraña. En el 94, cuando me fui del país, como licenciada en Artes trabajaba plenamente en el área: tenía tres empleos. Por supuesto estaban mal rentados, pero tenía trabajo. El problema es que no tenía mucha perspectiva de crecimiento profesional. No había posgrados en el área y las pocas becas de la UBA eran de la FADU (Facultad de Arquitectura y Urbanismo), en Filo (Facultad de Filosofía y Letras) no había, era difícil hacer investigación.

Yo empecé estudiando video arte y no tenía a nadie que me alentara, nadie que supiera sobre eso y me pudiera guiar ¿cómo iba a hacer para  ingresar en el sistemas de becas sin director? Cuando finalmente lo encontré se dio una situación muy particular: la beca que yo iba a cobrar equivalía al triple de lo que él ganaba como profesor universitario ¡era algo completamente injusto! Hace quince años la situación era mucho más grave de lo que es hoy.  Yo trabajé durante más de un año en mi proyecto y lo envié a la FADU y paralelamente al exterior. Fue aceptado en tres lugares diferentes y elegí Brasil porque era lo más cercano, porque mi preocupación siempre estuvo en Argentina y Latinoamérica y no me interesa estudiarlos a distancia, perdiendo contacto con el objeto de estudio. Mis objetos- problema siempre tuvieron relación con la Argentina, durante los catorce años que pasé afuera seguí estudiando nuestra cultura.

 
EAE: ¿Y cómo fue que decidiste volver?

A.M: El desarraigo no es fácil. Llegó un punto en el que yo no quería vivir afuera y venir una vez por año de visita, así que cuando supe del programa de reinserción armé un proyecto y me vine. Decidí volver a la Argentina en parte por la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que no existía. Este gobierno tuvo la voluntad política de volver a poner dinero en ciencia, en tres años se triplicó el presupuesto de CONICET,  fue un notición para los que vivíamos en el extranjero. Suena feo, pero todo trabajo (en el sistema en que vivimos) necesita ser asalariado y sabemos que la ciencia necesita mucho tiempo para generar soluciones. Ahora hay una gran llamada a becas de todo tipo, un programa de reinserción de científicos y existe el programa RAICES para sostener vínculos permanentes con investigadores en el exterior.

 
EAE: Y a partir de este programa surgió la propuesta de la asociación…

A.M. Yo propuse una cosa bastante insólita al CONICET pero les interesó. Por un lado un proyecto de investigación, que fue evaluado y recibió muy buenas devoluciones. Pero, por otro también les interesó que yo propusiera una acción de política científica: fundar la asociación e intentar generar un área que nos nucleara.

Lo cierto es que el área está muy madura, especialmente si uno lo compara con la situación de hace quince años. Las publicaciones del área audiovisual crecieron exponencialmente y ya hay investigadores formados que a su vez están formando recursos humanos, pero la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria), por ejemplo, todavía no tiene un área de comunicación reconocida como tal. Hay mucho por hacer, faltan iniciativas. Así que empecé por mandar un mail a los que conocía, hablando de la necesidad de dar visibilidad al área para auto-legitimarnos y así buscar más recursos para nuestro sector. Y gracias a esta dinámica que tiene Internet  todo el mundo se enganchó, no paraban de llegar mails y teléfonos, cada vez éramos más. Fueron dos meses bastante locos (marzo y abril del año pasado) en los que paré de trabajar y me dediqué exclusivamente a organizar esto. Mientras tanto mi propuesta estaba en evaluación en el CONICET, porque aprobado o no por el CONICET, el bondi ya estaba en camino.

Así, a partir de estos contactos,  se armó la asociación. Llamamos a la asamblea fundacional el 2 de abril del 2008. Silvio Fischbein, profesor de FADU consiguió el Salón dorado de la UBA. Yo no tenía idea cómo funcionaba la UBA, me impresionó mucho semejante salón para nosotros, pero nos encontramos, nos conocimos y charlamos para saber un poco más cómo armar esto.

 EAE: ¿Y cuáles fueron las dificultades que detectaron primero?

 A.M: Tenemos un problema muy serio, uno de los daños que sufrió nuestra sociedad es que la gente no sabe lo que es una asociación civil, una sociedad de pares, está acostumbrada a ordenamientos verticales y no a las redes horizontales.

Plantear una propuesta democrática es todo un rollo. Yo estoy intentando no ser omnipotente, una acción democrática tiene que ser sostenida por el conjunto, si el conjunto no se pone las pilas y, en cambio, se alinea nuevamente en una estructura vertical no funciona. La comisión directiva llegó a la conclusión de que esto es apenas nuestro intento de que funcione. Los cuatro estamos con la condición de que sea un espacio plural y para mucha gente. Por eso mi idea es siempre estar con las bases, siempre recurro a las asambleas cuando aparecen crisis. Porque la tecnología tiene muchísimas ventajas, pero también despersonaliza y abre espacio para cosas inhumanas; en cambio cuando nos vemos las caras queda claro que somos un grupo humano y entonces es necesario hacerse cargo de lo que se dice.

Por otro lado, no se sabe lo que es sociabilizar la información. No tengo dudas de que si todos aprovecháramos el espacio habría mucha más información que la que circula hoy. Creo que también tiene que ver con esto de que hay muy “pocos huesos”.

 
EAE: Es algo que comentábamos porque lo vemos todo el tiempo. El clima está tan viciado que la gente apenas atina a guardarse para sí lo poco que encuentra, sin darse cuenta de que la socialización es lo que permitiría que todo el campo avance.

A.M: Es que en el origen de este problema está la falta de reconocimiento y valoración: es un círculo vicioso. La falta de reconocimiento así como la falta de dinero es lo que genera estos hábitos ¿cómo cambiar esta rueda? ¿Por dónde empezar? Nosotros hablamos de auto-reconocimiento, y esto es lo que permite la asociación: el reconocimiento de mis pares. El reconocimiento no es sólo dinero. Si alguien saca un libro y toda la lista de pares le envía sus felicitaciones eso es muy importante, es la señal de que uno está en el camino correcto.

Por eso hablamos de un campo de auto-legitimación: nosotros tenemos que ser los primeros en valorizar nuestro trabajo y eso se hace, para empezar, bajando el copete de la crítica y poniéndose a escribir.

El problema no es identificar dónde publicar como si fuera encontrar una piedra preciosa, hoy cualquier grupo abre su publicación con ISSN. El problema hoy es producir, tener las suficientes ideas, el talento y la creatividad como para escribir lo que nos pasa... porque nos pasan muchas cosas así que aquel que crea que no hay campo suficiente de trabajo está equivocado. También creo que faltan recursos, pero nuestro país siempre funciona así, si uno no pone primero la cosa no funciona, por eso pienso que tenemos que ponernos a trabajar y a mostrar y compartir lo que hacemos.

Hay varias áreas sin desarrollar: la historia de la recepción, la teoría propiamente dicha, por ejemplo en nuestro país no se han terminado de introducir los estudios culturales. Campos de trabajo hay a montones, hay que pensarlo, a medida que nos juntemos nos vamos a ir dando cuenta dónde estamos y hacia dónde vamos.

El trabajo que todos hacemos en la cultura que estamos viviendo, en este campo intelectual, en las condiciones en que está, hay que agradecerlo, siempre. Cada libro que sale y cada película que se estrena, antes que nada, yo me saco le sombrero, felicito a su gente porque lo logró. Puedo tener mis diferencias intelectuales pero eso es otra cuestión, el campo del intercambio y el debate de ideas es una segunda instancia. Desde la asociación no discriminamos posiciones partidarias ni posturas teóricas. Apenas estamos nucleados en torno de un objeto-problema, puede venir cualquiera con la más decimonónica de las ideas, y yo agradezco su esfuerzo e invito a un debate para sostener estas ideas.

Si no hay reconocimiento todo se vive como una agresión. ¿cómo dar vuelta esta rueda? Bueno, hay más plata para investigación. Empieza a haber dinero para ciencia y tecnología, hay más proyectos y espacios. Para detonar el crecimiento los dos elementos indispensables son: los recursos y la organización en una sociedad civil.

Por eso, desde un principio yo insistí para que fuera una asociación científica y no otra cosa, no una asociación de “amigos”. Necesitamos pedirle dinero al Ministerio de Ciencia y Tecnología y al INCAA para investigación científica, porque es dinero que está asignado pero los investigadores no van a pelear esos espacios (muchas veces porque no se sabe).

Por ejemplo, una de las primeras propuestas fue que la comisión directiva tenía que formarse sólo con doctores. Esto cayó mal y era lógico, porque hay toda una generación de investigadores que llevan años trabajando en los márgenes de los recursos, publicando y difundiendo, pero apenas licenciados. Ahí chocás con un perfil profesional muy precarizado: hay gente con un gran nivel intelectual, que trabajó toda su vida con salarios muy malos. Es muy complejo disputar espacios, una cuestión humana muy delicada.

La única forma de salvarlo es con cordialidad, con una discusión política y humana, por eso, repito que creo en la asamblea, en el encuentro cara a cara para generar más hábitos colaborativos

EAE: ¿Cómo se organiza la asociación?

A.M: Se trata de una asociación de pares. Eso significa que todos tenemos los mismos derechos y también las mismas obligaciones. Una sociedad de pares busca organizar las fuerzas de la base. Legalmente es necesario designar a un presidente, un vice, un tesorero y una comisión directiva con ciertas características, pero nuestro objetivo, como dijimos, es la horizontalidad. Las propuestas de la base se organizan en grandes núcleos, en comisiones  para direccionar estratégicamente nuestras áreas de interés. La primera fue la Comisión de Publicaciones (en ciencia los “porotos” se cuentan en publicaciones, es imprescindible publicar) a partir de ella se armó nuestra revista Imagofagia. Espontáneamente apareció el tema de los archivos fílmicos y del mal estado en que se encuentran, así se creó la Comisión de Archivos y Patrimonio, que está terminando un manual para el investigador audiovisual. La tercera es la Comisión de Relaciones Institucionales, para representarnos como organismo frente a otras instituciones.

Todo esto sigue la teoría del “Tercer sector”: el estado es un sector, el privado es otro. El tercer sector es aquel que no es ni huérfano del estado, ni víctima de las empresas. El estado tiene el objetivo del bien común, las empresas tienen por objetivo el lucro. La acción civil no busca ni una cosa ni la otra, busca dinamizar las relaciones entre esos dos sectores para traer beneficios al sector. Pero no desde una posición exclusivamente demandante (siempre pidiendo lo que uno necesita) hay que ser propositivos, si no hay nada para proponer… ¡entonces hay que sentarse y pensarlo! Tampoco se trata de la prestación de un servicio que brindamos a otros, se trata de un intercambio de intereses, ni más ni menos. Hay que aprender a ser socios, a establecer relaciones para satisfacer los intereses de todos. Ese es el objetivo de la comisión de relaciones institucionales. Además existen la Comisión Científica y de Enseñanza y la Comisión Organizadora del Congreso Anual. 

 
EAE: ¿Cuál es el balance que hacés después de un año de trabajo y un primer congreso?

El balance es muy bueno, ya somos casi cien investigadores y constantemente hay socios nuevos y mucho entusiasmo de los estudiantes. El primer congreso fue un golazo. Estuvimos un año en asambleas, hablando de política y yo no veía al ahora de empezar a hablar de cine. Este primer congreso en el que efectivamente hablamos de conocimiento fue maravilloso, hubo mucho entusiasmo. De las ciento doce personas que fueron a Tandil un veinte por ciento eran extranjeros, y eso no es poca cosa, somos una asociación que acaba de nacer, pero que generó gran expectativa en el plano nacional e internacional. La organización fue bastante complicada, pero… bueno, parece que es normal, fue el primero. Hubo algunas críticas sobre la conformación de las mesas, quizás se podría haber trabajado mejor para favorecer el diálogo. Quizás muchas de las ponencias eran más bien papers o capítulos de libros, que es otro género, otro estilo de escritura, una ponencia tiene que ser una provocación, una idea para ponerse en discusión. Pero un congreso no es sólo la lectura de las ponencias, tuvimos una ciudad como Tandil, en baja temporada. O sea que toda la ciudad era para nosotros, entonces el encuentro y el diálogo eran permanentes.

La asociación vivirá mientras tenga un espacio de publicación y regularidad de encuentros. Estas son las dos acciones medulares porque responden a nuestro interés más importante: el de constituir un campo de discusión heterogéneo y continuo, un espacio para mostrar nuestro trabajo a los colegas, para divulgar el saber. Por eso agradezco muchísimo a todos los compañeros que se acercaron y a los que vengan.

 

El sitio de ASAECA es: http://www.asaeca.org

La revista IMAGOFAGIA tiene abierta su llamada a publicación. Para enviar artículos imagofagia@asaeca.org


 

 

 

 

 



"Ningún tipo de segmentación favorece la producción de conocimiento científico, no es conveniente ni para los formados, ni mucho menos para los que están en formación".


 

 

 

 

 

 


"Este gobierno tuvo la voluntad política de volver a poner dinero en ciencia, en tres años se triplicó el presupuesto de CONICET". "Suena feo, pero todo trabajo (en el sistema en que vivimos) necesita ser asalariado y sabemos que la ciencia necesita mucho tiempo para generar soluciones".




























"El área de audiovisuales está muy madura, especialmente si uno lo compara con la situación de hace quince años. Las publicaciones del área audiovisual crecieron expo- nencialmente y ya hay investigadores formados que a su vez están formando recursos huma- nos. Pero todavía no está reconocida como tal. Hay mucho por hacer, faltan iniciativas".













"Una acción democrática tiene que ser sostenida por el conjunto, si el conjunto no se pone las pilas y se alinea nuevamente en una estructura vertical, no funciona".
















"Cuando uno tiene un hueso para roer entre cien personas las relaciones entre estas personas van a ser mucho más complicadas que cuando se tienen cincuenta huesos" "Lamentablemente en nuestro país esto determina comportamientos, hábitos profesionales (no hablo de lo personal, sino de lo social), prácticas intelectua- les que deterioran bastante el tejido social".























"Nosotros hablamos de un campo de auto-legitimación: nosotros tenemos que ser los primeros en valorizar nuestro trabajo". "El trabajo que todos hacemos en la cultura que estamos viviendo, en este campo intelectual, en las condiciones en que está, hay que agradecerlo, siempre".