Editorial nº 14


Por Lorena Bordigoni y Luciana Azul Calcagno


En estos primeros días del 2010, año de nuestro bicentenario, ve la luz un nuevo número de El Ángel Exterminador sobre Cine Latinoamericano. Desde el staff encaramos uno y otro con el mismo empecinado optimismo. Después de un 2009 bastante agitado para varios de nosotros,  retomamos nuestra queridisima publicación dispuestos a explorar toda la variedad de oportunidades que el 2010 nos ofrezca.
Uno de los ideales del Nuevo Cine Latinoamericano (cuando a partir de los encuentros en Viña del Mar y Mérida se propuso pensarse a sí mismo como movimiento) fue la unidad en la diversidad.
Cuarenta años después el paisaje del cine latinoamericano se distanció en muchos puntos de lo que soñaban Birri, García Espinosa y el resto de los patriarcas; a veces deliberadamente, otras  no.
Pero también creemos que la variedad de producción es, en muchos aspectos, lo que mantiene vivo a este ideal. Parte de esto intentamos recuperar cuando armamos este número, que además de empecinado y optimista es, ante todo, diverso.
 Diversidad de películas: que van desde la militancia del documental de Santiago Álvarez hasta el híbrido fantástico y folclórico del dino western (un género que ha sido tan poco difundido como estudiado). Diversidad de colaboradores: algunos fieles número a número, otros viejos amigos que vuelven, algunos nuevos que se suman; artículos de diversos orígenes y con puntos de vista, estilos y caligrafías, en algunos casos muy diversas de la que hasta hoy nos caracterizó.
Nuestra revista, con este humilde número, intenta contribuir a la comprensión de aquel cine (incluye una entrevista a Jorge Sanjinés, uno de los pilares del cine boliviano de los ‘60 y ‘70) así como de otros filmes posteriores. Por ejemplo, con un análisis sobre uno de nuestros directores estrella, quien estuvo en su momento a la vanguardia de la realización cinematográfica y resultó una fuerte influencia en la generación de cineastas que le sucedieron: Alejandro Agresti. También con el análisis de films casi desconocidos (Chuquiago, El acto en cuestión, The beast of hollow mountain) y la revisión de otros que ya son emblema del cine latinoamericano (Now, 79 primaveras, Tierra en trance, Macunaíma) queremos contribuir a pensar la diversidad como espacio de resistencia, donde la idea de otros cines sea posible.
También incluímos una breve reseña dedicada al Festival de Mar del Plata, que con el pasar de los años y los cambios de directivos también pasó por diversos perfiles, pero continúa resistiendo. Hoy por hoy se posiciona en un lugar tal vez distinto al que siempre tuvo, pero aún así sigue siendo un festival muy necesario. Esta resistencia es la misma que  caracteriza al cine Latinoamericano, que, ya desde los 60s busca construir una imagen propia, diferente de la que impusiera el “Primer Mundo”, intentando escapar de cierta mirada paternalista europea y de la marginalidad impuesta por la industria norteamericana.
Con un acotado (pero intenso) número damos la bienvenida al año y esperamos haber contribuído, aunque sea mínimamente, a brindar nuevas miradas sobre los films que ayudaron (y ayudan) a pensar nuestra identidad regional. Desde este lugar El Ángel Exterminador (también) resiste.

Imágenes: Vista de la marquesina del V Festival de Cine, Viña del Mar, 1967, póster del film "Ya no basta con rezar" (Aldo Francia, 1972)

http://www.memoriachilena.cl



"5° FESTIVAL DE CINE DE VIÑA DEL MAR
1° AL 8 DE MARZO 1967
Encuentro de Cineastas Latinoamericanos"