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Panorama - Música Luca Por Pablo Russo
Luca Prodan se merecía esta biografía. ¿Y quién mejor para concretarla que su amigo Rodrigo Espina, que lo filmaba durante las presentaciones de Sumo? El director se tomó su tiempo para armar este retrato fílmico de quien se convertiría en un mito del rock local. No le fue nada fácil, pero valió la pena después de tantos años. Luca cuenta con precisión y detalles las anécdotas dispersas entre la tribu rockera, centrándose en sus años previos a su llegada a la Argentina en 1981. Para eso entrevista a quienes conocieron al músico de cerca: amigos europeos, novias, artistas locales y algunos familiares. Desfilan y se entrecruzan los testimonios de su hermano Andrea, la madre desde Italia (personaje increíble), los que luego formaron Las Pelotas (Germán Dafuncio y el “Bocha” Alejandro Sokol), Superman Troilo, Stephanie Nuttal (baterista del primer Sumo), etc. Es decir, no falta casi nadie; los dos ausentes importantes se perdieron de participar de la mejor película que se hizo sobre Prodan, que por la calidad de sus testimonios, la dedicación del realizador y la música del Luca solista a principio de los ochenta, difícilmente sea superada jamás. Además, este primer largometraje de Espina –que alguna vez filmó un corto llamado El día que reventaron las lámparas de gas, con el mismo Luca como protagonista-, cuenta con una rareza: los casettes-cartas que el músico le mandaba a su familia, un rescate antropológico único. Luca es un oportuno homenaje a veinte años de ausencia de quien, a pesar de su origen tano y acento inglés, se constituyó como una bisagra en el rock nacional. Global Metal Por Martín Libster
Global Metal es uno más de los documentales decepcionantes sobre rock n’ roll que nos deparó la última edición del BAFICI. En esta película, un narrador que insiste en esgrimir su título de sociólogo y en proponer un análisis de la cultura rock desde un punto de vista similar a los estudios culturales (lo que podría haber tenido un resultado interesante, de haber sido realizado por Marshall Berman), llevándonos de paseo por el mundo a la caza de los más extraños fans de un género especializado en reclutar freaks de todos los colores. A la sombra del insistente sociólogo y su omnipresencia en la pantalla (armado de su mochila y sus remeras de batalla), somos conducidos en un viaje alrededor del mundo y tenemos la posibilidad de escuchar a algunas leyendas del metal decir nada en absoluto y a algunos músicos y fanáticos desconocidos que sólo destacan por sus raros peinados y atuendos no muy nuevos. El paseo por el mundo es tedioso, por superficial, y todo es demasiado previsible; la llegada a cada ciudad es acompañada de unas imágenes de sus íconos (como si fueran fotos extraídas de Wikipedia) y las típicas caras norteamericanas (en este caso, canadienses) de “no-entiendo-el-idioma” de Dunn. De modo que el estudio del impacto de un género occidental como el heavy metal sobre culturas orientales queda reemplazado por una cadena de entrevistas inconducentes. El propósito original es prontamente olvidado (hay, sobre el final de la película, unas palabras de compromiso) y todo queda teñido por la figura del director, a quien su propia cultura termina vedando al acceso al pretendido objeto de su estudio. Berlin Lou, Lou, Lou Por Daniela Espejo
La sección Panorama Música, que se viene repitiendo hace varios años en el BAFICI, y de la que forma parte esta película, confirma que la relación entre el cine y la música como temática está bien arraigada. Si 34 años después del fracaso de Berlin (1973), Lou Reed decide hacer una gira para homenajear ese disco, era necesario que quedara un registro. La repetición genera hipnotismo y aquí, el recital, como una obra de teatro filmada, se repite sobre la pantalla. La hipnosis que, ciertamente, genera el cine es reforzada por el hecho de estar mirando un recital en una pantalla. No hay saltos ni gritos en el público, no hay aplausos ni se entonan los estribillos. Emocionado, el público contempla la venganza del viejo Lou. Pero no sólo se repite el recital filmado. Las canciones del disco emblemático vuelven del pasado, como si fuera una obra totalmente nueva. Schnabel, además, se ocupa de ilustrarlas con pequeños cortos que se proyectan detrás de los músicos, a cuyo grupo habitual se agregan un coro y una orquesta, que aportan a esta versión de Berlin. Y finalmente, los versos de ciertos temas que vuelven una y otra vez. Así, el texto de Sad Song cantado una y otra vez, la canción Caroline Says que aparece en versión I y II. La actriz que reaparece en cada corto, como contándonos una historia. Ahora que es un mito viviente, quizás sea el momento para Reed de volver a aquellas viejas épocas y resignificarlas, darles una vida nueva. Schnabel acompaña este camino para dar a luz, con su cámara, a la nueva-vieja obra. Too Tough to Die: A Tribute to Johnny Ramone Por Martín Libster
Documental de cuño televisivo, no se trata, como podría suponerse a través de su título, de un tributo al legendario guitarrista, sino más bien de la filmación de un concierto-homenaje llevado a cabo por sus amigos en la ciudad de Los Angeles, dos días antes de su muerte. Es así como todos los puntos potencialmente interesantes del “homenajeado” (ya que no “biografiado”) son dejados de lado para dar paso a una sucesión caprichosa de canciones tocadas en el evento –y aquí destaca, por lo mala, la performance de los Red Hot Chili Peppers- y el consabido desfile de los personajes alquilados para cuanto documental sobre los Ramones haya: Clem Burke, Chris Stein y Debbie Harry de Blondie, John Frusciante, Flea y Anthony Kiedis de los ya mencionados RHCP, más los testimonios de los sobrevivientes Marky y C. J. Ramone y un largo etcétera. Es así como lo que comienza mal –la desazón sobreviene desde el primer plano de la película, de irritante estética MTV- acaba peor, desdibujado por la falta total de estructura. La película fluye sin término ni dirección aparente, todo se limita a una mezcla de canciones mal ejecutadas y testimonios intrascendentes (el alivio llega, justo es decirlo, cuando una improvisada formación de ex Ramones y allegados toman los instrumentos y aportan la única ejecución que no hubiera avergonzado al pobre Johnny). La única sorpresa –pues todo lo demás se ha sido visto en otra parte y/o es fácilmente previsible- es que, entre los testimonios grabados en el cementerio el día de su entierro, aparezca el discurso de un emocionado Nicholas Cage, al que –creo- pocos sabían o suponían ramonero empedernido. Once Simple y emotivo Por Daniela Espejo
Una película sencilla es todo un logro. Casi un milagro, a esta altura de las circunstancias. Y aquí, en este pequeño destello de luz cinematográfica, está concentrada la sencillez, la alegría, la cotidiana belleza. Una chica y un chico se conocen en la peatonal de Dublín, donde él toca sus canciones con una guitarra esperando unas monedas a cambio. La asociación, al principio resistida por él, poco a poco irá develando su costado creativo. Ella también hace música, es pianista, y dicha característica se descubre inesperadamente rica. Se ponen a hacer canciones juntos y todo fluye. Sin embargo, no hay romance, no es una típica historia de amor-conexión. Ambos tienen sus propias historias personales que los ocupan y los angustian. La relación se basa en un cariño y una amistad a través del arte. Filmada en dos semanas y con bajo presupuesto, el film es sencillo y sentido. Hay emoción, música genial y amaneceres deslumbrantes. Se subraya la potencia del arte como canalizador y sanador. Más allá de los problemas, está la música, está aquello a lo que van a apostar siempre. Y aunque son poco experimentados, deciden grabar un disco, deciden animarse. Y este es el valor más conmovedor del film. Joy Division Por Martín Libster
Un documental sobre Joy Division es, a priori, algo muy prometedor: una banda poderosa, una muerte trágica, el nacimiento y muerte del punk rock, todo ello incluido en un período de tres años (entre 1977 y 1980). Y la oportunidad es muy bien aprovechada por Grant Gee quien, lejos de detenerse en la anécdota morbosa o lo que el propio Bernard Sumner denomina en la película “el merchandising de la memoria”, intenta una mirada abarcadora. La película se abre con una cita de Marshall Berman, y ese espíritu científico y poético a un tiempo atraviesa la totalidad del documental, que, más que la historia de un grupo y un destino, intenta narrar las conflictivas relaciones entre una ciudad, una banda y un momento histórico (la modernidad –ese período de la historia en que “todo lo sólido se desvanece en el aire”). Joy Division, signada desde el principio por la fragilidad (las tensas relaciones entre sus miembros, la enfermedad de Ian Curtis y su conflictiva vida matrimonial, la dificultad para inscribirse en el movimiento punk, la extrema juventud de sus integrantes), es, a este respecto, un perfecto exponente del mundo de fines de la década de ’70; el mundo de la crisis del petróleo y de la revolución neoconsevadora de Thatcher y Reagan. El film utiliza los recursos del documental clásico (gente que habla a cámara desde una silla) pero destaca por la calidad de los testimonios y la delicadeza en la combinación de éstos con material de archivo, fotos de los lugares de los hechos tal como se encuentran hoy en día, y, principalmente, por la coherencia en el desarrollo de una tesis cuya demostración es la película misma. Un desarrollo que, científico y poético a un tiempo, ilumina y emociona por igual. |
![]() FICHA TÉCNICA Luca Argentina, 2007. 90’ Dirección: Rodrigo Espina Dirección de Arte: Abel Facello Fotografía: Atahualpa Edición: Alejandro Soler Producción: Aníbal Esmoris, Marcelo Schapces ![]() FICHA TÉCNICA Global Metal Canadá, 2007. 93' Dirección, Guión y Producción: Sam Dunn, Scott McFadyen Fotografía: Martin Hawkes Sonido: Fred Brennan Montaje: Lisa Grootenboer, Christopher Donaldson Producción Ejecutiva:David Reckziegel, John Hamilton, Noah Segal ![]() FICHA TÉCNICA Berlin Estados Unidos, 2007. 85’ Dirección: Julian Schnabel Producción: John Kilik, Tom Sarig Fotografía: Ellen Kuras Montaje: Benjamen Flaherty Sonido: John Harris Música: Lou Reed ![]() FICHA TÉCNICA Too Tough to Die: A Tribute to Johnny Ramone Estados Unidos, 2007. 80' Dirección: Mandy Stein Fotografía: John Pirozzi Montaje: Rebecca Beluk, Jonathan Del Gatto Producción: Jonathan Del Gatto, Rick Ross, Mandy Stein Producción Ejecutiva: Karen Ahmed, John Beug, Cactus Three, Robin Hurley ![]() FICHA TÉCNICA Once Irlanda, 2007. 85’ Dirección: John Carney Guión: John Carney Producción: Martina Nilands Fotografía: Tim Fleming Montaje: Paul Mullen Sonido: Niall Brady Música: Glen Hansard, Markéta Irglová Intérpretes: Glen Hansard, Markéta Irglová, Hugh Walsh, Gerard Hendrick, Alaistair Foley ![]() FICHA TÉCNICA Joy Division Reino Unido / Estados Unidos, 2007. 93' Dirección: Grant Gee Guión: Jon Savage Fotografía: Grant Gee Sonido: Rashad Omar Edición: Jerry Chater Producción: Tom Atencio, Jacqui Edenbrow, Tom Astor Compañía Productora: Hudson Productions, Brown Owl Films |