Conflicto en espiral
Entrevista a Kléber Mendonça Filho


Por Daniela Espejo

    En busca de una nueva manera de plasmar su cine, Kléber Mendonça Filho desarrolla, a través del documental esta vez, su visión sobre el oficio del crítico de cine en medio del esquema actual de ese arte. Así, con Crítico (2007), se da el gusto de provocar
la polémica y el conflicto tanto en críticos como en realizadores y actores, pidiéndoles una opinión sobre la función de la crítica, sus pros y sus contras. Eterno conflicto que pocas veces será dirimido. ¿Alguien algún día tendrá razón?


El ángel exterminador: En el film, se nota un trabajo casi de espía en los encuadres, en las posiciones de cámara, en las situaciones. ¿El tema de la crítica funciona como una suerte de tabú en el mundo de cine? ¿Consideran que la autorreflexividad de la crítica actual es una novedad?

Kléber Mendonça Filho:
Es un tabú, es algo incómodo. Críticos y realizadores se lastimaron mutuamente, tienen una relación llena de conflicto. En muchos momentos sentí que era un psicólogo para ambas partes, más frecuentemente para los realizadores. La cámara refleja algunas de esas sensaciones. Supongo que es un nuevo acercamiento, ya que la mayoría de los críticos no reflexiona sobre muchos de los aspectos de su trabajo, sólo continúan trabajando de forma pragmática, y eso también me molesta. La cuestión humana es muy importante para mí y siento que me preocupan ambos bandos, si bien he sido, como crítico, en el pasado, muy violento con algunos films y directores.


E.A.E.: ¿Hubo algún criterio especial a la hora de elegir a los entrevistados?

K.M.F.:
No, los entrevistados son individuos que tuve la ocasión de conocer en mi trabajo cotidiano como crítico de cine. La película fue realizada sin presupuesto de producción, pero viajé por trabajo a diferentes festivales de cine y tenía una pequeña cámara digital. El universo que presento en el film está compuesto de gente que tuve la ocasión de conocer y el proceso de edición me indicó cómo debían de ser representados en la película. La mayoría de las entrevistas fueron llevadas a cabo orgánicamente, como parte de una entrevista más larga sobre un film o una carrera. Algunos de los entrevistados se negaron a hablar del tema, para luego pedirme (30 segundos después) que prendiera la cámara y hablar unos 20 minutos seguidos.


E.A.E.: En la Argentina hay un mito muy fuerte respecto a la crítica de cine que se sitúa en la tradición francesa de los críticos de la revista Cahiers du Cinéma. ¿Esto mismo sucede en Brasil? ¿Y en otros países que haya visitado?

K.M.F.:
La influencia francesa fue fuerte en la generación de viejos críticos de Brasil, en aquellos que se formaron como críticos en los años '60 y '70. Pero también, muy recientemente, esta influencia aparece en los jóvenes críticos que se desarrollaron a partir de internet en los últimos diez años. Yo me incluiría en ese grupo, si bien no creo que me haya tomado esa influencia tan seriamente como algunos de mis colegas. Conozco la historia, leí mucho sobre el tema, todavía sigo comprando los Cahiers, soy un lector de la revista. Pero mi estilo no es el de Cahiers, al menos eso creo. Esta influencia francesa no tiene efecto en los medios culturales de hoy en día (diarios, revistas, sitios de cine) que están inundados de "críticos" con muy poca idea de lo que la crítica significa o para qué sirve, con una visión muy cerrada de lo que representa el cine a nivel internacional. Ellos parecen estar muy influenciados por la cultura "pochoclera" de Hollywood, 'chicos fanáticos' que escriben. Los pocos que cuentan con el estilo y la influencia de los Cahiers marcan una diferencia, si bien de ninguna manera ello garantiza la calidad de la crítica, pero al menos parecen comprender que hay vida más allá del cine norteamericano dominante. Creo que la cultura de Cahiers du Cinéma se convirtió realmente en un culto alrededor del mundo, tanto como los films de Godard, Rohmer o Truffaut, amados por los cinéfilos más serios. Curiosamente, una de mis críticas de cine favoritas, la americana Pauline Kael, recibe mucho menos crédito por influenciar a alguien.


E.A.E.: ¿Cómo son sus experiencias personales dentro de la profesión? ¿Alguna vez llegó a cuestionarse la utilidad de su trabajo al punto de querer abandonarlo?

K.M.F.: En días malos, simplemente me sentí mal con la naturaleza del trabajo en sí, especialmente cuando algo que debería ser 'orgánico' se convierte en 'industrial'. Algunas veces, un jueves (las películas se estrenan en los cines los viernes en Brasil), cuando tengo que escribir dos, tres o hasta cuatro críticas de films comerciales que, personalmente, no me dicen nada, de hecho lo siento como algo muy malo. El hecho de que esas películas no me digan nada a mí no quiere decir que sean necesariamente malas películas, sólo que no me hablan. Es esencial que el crítico de cine se conecte con una obra para poder escribir un buen texto crítico, sea a favor o en contra, pero la total obligación de tener que decir algo sobre un film que, por diferentes razones, no te dice nada, es incómodo. A fin de cuentas, por supuesto, si estás en un buen día, puedes encontrar un juego de palabras interesante e ideas, y todo sale bien. En un mal día, me he preguntado '¿Cuál es el sentido de hacer esto? ¿A quién le importa?' En un sentido mucho más profundo, y esto es algo que aparece en Crítico, puedes llegar a enfrentarte con el hecho de estar escribiendo sobre un pequeño film, cuyo director conocés. Un film cuya importancia en el esquema general de la cuestión no es enorme y ahí estás confrontándote con alguien con quien no te sientes demasiado inspirado para confrontar. Al final, todo es una cuestión de inspiración. Si el crítico está inspirado por la vida y por las películas, es maravilloso. Si sucede que no está inspirado, y esto ocurre bastante seguido, la crítica se convierte en una carga para el crítico.


E.A.E.: El film Crítico es una investigación autorreflexiva sobre la profesión de la crítica de cine. ¿Cómo es su experiencia con la ficción?

K.M.F.: Crítico es un film personal, tan personal como mis otros films de ficción. La mayor diferencia es que, cuando hago ficción, yo armo las películas en mi cabeza y luego hago una segunda película con una cámara, actores y montaje. La segunda película debería ser una copia suficientemente buena de la que imaginé, obviamente incorporando nuevas ideas en el proceso. Con Crítico, un documental, no tenía idea de cómo sería el film, especialmente porque no escribí los diálogos de mis personajes. Con mis películas de ficción pasé un proceso de edición muy largo hasta que me di cuenta de que estaba exhausto y feliz con ellas. Con Crítico hicimos un proceso de edición muy largo, exhaustivo y finalmente la abandoné y la di por terminada. Abandonar un film es algo que nunca había experimentado antes, pero esa es la naturaleza de los documentales. Podría seguir editándola hoy en día. Supongo que la ficción puede ser más exacta.


E.A.E.: Se dice que muchos críticos son cineastas frustrados. ¿Considera que este puede ser su caso?

K.M.F.:
¡Yo creo que muchos cineastas son críticos frustrados! Ese es un antiguo cliché que suele ser verdad en muchos casos. Puede ser real porque la inteligencia, el ingenio y el arte de entender imágenes no tiene nada que ver con la inteligencia, el ingenio y el arte de crear imágenes. En mi caso, hice una serie de films personales que encontraron una recepción muy cálida por parte de muchas personas, y que también recibieron el tipo de aceptación 'oficial' ganando muchos premios y siendo exhibidos en festivales como Cannes, Clermont Ferrand, Hamburgo, Rotterdam, Tampere o Uppsala (Vinil Verde estuvo en la Quinzaine des Realisateurs de Cannes, Eletrodoméstica estuvo en el Festival de Clermont Ferrand, Friday Night Saturday Morning estuvo en el Festival de Rotterdam, etc). Así que, supongo que a muchas personas les encantaría tener herramientas para acusarme de ser un cineasta frustrado, pero todavía no tuvieron la ocasión de hacerlo.


E.A.E.: Otros críticos, en cambio, consideran que su vocación es la escritura. ¿Desde qué aspecto del cine considera que le fue señalado el camino de la profesión? ¿Qué aspecto del cine lo introdujo y lo motivó a volcarse a la crítica de cine?

K.M.F.:El amor por las películas, espero, y el talento por la palabra escrita. Esta combinación debería ser al menos el comienzo de un buen crítico.


E.A.E.: Habiendo conocido a tantos críticos en el mundo, ¿es más común encontrar críticos formados académicamente o, al contrario, mayormente los críticos se forman en las redacciones de los medios gráficos?

K.M.F.: Creo que alguien como el crítico francés Michel Ciment, que aparece en la película, y que ronda los setenta años, tuvo una formación muy diferente y probablemente mira el cine de una manera muy distinta a como lo hace un crítico joven. No es necesariamente mejor, pero es diferente, o quizás puede llegar a ser considerado mejor en ciertos aspectos, depende cómo se mire. Su generación aprendió a mirar películas pero también leyó mucho, estudió profundamente las artes plásticas, quizás música, historia, política. Es el "crítico de cine renacentista". Algunas de sus características son muy próximas a los tiempos en los cuáles él se formó. Hoy en día, la sociedad visual sólo piensa diferente, la reacción ante las imágenes es diferente, el tiempo es diferente, si bien uno puede todavía llegar a convertirse en un "crítico de cine renacentista", capaz de estudiar diferentes lenguajes y temas. La idea de "formación académica", sin embargo, no tiene nada que ver con la idoneidad, si bien puede darnos alguna indicación de ello. Actualmente, con toda la información que se puede extraer de libros, internet, películas que se pueden bajar a la computadora, la idea de abrirse al mundo es muy excitante. Tuve mucha suerte de haber tenido oportunidades, antes de la era de internet, de estar en contacto con muchas películas y cines diferentes de todo el mundo, ya que crecí en Inglaterra en los años '80 y fui bombardeado con información. Un adolescente de hoy con una gran pasión por el cine puede desarrollar un gran sentido del cine usando la información disponible actualmente. Lo veo suceder no sólo de la forma en que los nuevos cineastas están apareciendo alrededor del mundo, geográficamente distantes de los llamados "centros" (las grandes ciudades culturales y financieras) sino también como un reflejo en la forma en que están apareciendo los nuevos críticos (o observadores del cine). Esto es genial y, por supuesto, habrá una selección natural para todos, teniendo en cuenta que la tecnología permite que casi cualquier persona desarrolle ideas (escritas o filmadas).


E.A.E.: En el film se hace un amplio desarrollo del tema de la valoración en los films, a través de la referencia a opiniones buenas o malas, muñequitos, heridas a la sensibilidad de los cineastas, etc. ¿Consideran que es imprescindible que el crítico ejerza el rol de juez en el ámbito del cine?

K.M.F.: Por mucho que queramos transformar a la crítica en una actividad etérea, renunciando lo más posible a los aspectos relacionados con el "juicio", al final es lo que es. Los humanos aceptan o rechazan aspectos de la vida, salís de una obra de teatro o de una película con ideas que serán traducidas en sentimientos positivos o negativos, opiniones. Este juego de aceptaciones es parte de la vida, este juego de rechazos. Puede ser maravilloso y frustrante, pero es lo que es.


E.A.E.:Habiendo participado de tantos festivales en el mundo, ¿cuál es su impresión del BAFICI? ¿Qué es lo que hace a sus ojos su especificidad?

K.M.F.: Tuve la impresión de que el BAFICI está organizado por cinéfilos, y que las personas que llenan las salas también son cinéfilos. Mi reacción inmediata fue comparar al BAFICI con los festivales de mi país, y tengo un problema con los festivales en Brasil. La mayor parte de las personas que está detrás de estos festivales me da una fuerte impresión de que podrían estar organizando exitosas convenciones para dentistas o trabajando en el comercio del turismo. No son cinéfilos y, en mi cabeza, los festivales de cine deberían ser organizados por gente de cine. El BAFICI es un festival de cine internacional, y creo que es un festival muy excitante, hice contactos muy interesantes, tiene un equipo de cinéfilos detrás y también me gustó mucho ver la gran cantidad de público que llenaba siempre las salas, hasta para una pequeña película sobre el cine como la mía.