Entrevista a Jim Finn

Por Luciana Calcagno, Martín Libster y Griselda Soriano

    En la sala de prensa del Abasto, El ángel exterminador conversó con Jim Finn, el realizador más políticamente incorrecto de todo el BAFICI y uno de los pocos que verdaderamente hacen honor al término "independiente". En un excelente español, y con el mismo humor que caracteriza a sus producciones, Finn habló sobre su particular estética -ubicada en un muy extraño cruce que combina, entre muhcas otras cosas, el falso documental, la comedia, el cine político, la crítica al capitalismo y la (auto)crítica al comunismo-, sobre sus ideas políticas, y sobre las condiciones de producción de este cine inusualmente divertido y reflexivo. También de su fanatismo por Trapero y Buñuel.
    Un realizador norteamericano que se atreve a alzar su voz contra el capitalismo. Un posmoderno que mezcla sin pudores los más diversos materiales y géneros, para abordar realidades que superan cualquier ficción. Un director de cine político que hace pensar entre risas. Ninguna definición termina de ajustarse a la obra de Jim Finn. Aquí, entonces, un director como pocos. Pasen y vean.


El Ángel Exterminador: ¿Cómo te iniciaste y por qué eligiste el falso documental cómo género?

J.F:
Yo estudié poesía y escritura creativa, y a la vez siempre fui muy cinéfilo, y me fui encontrando con muchos amigos que también trabajaban en cortometrajes y en fotografía. Entonces, se podría decir que vengo de una tradición de un grupo de artistas que trabajan con un cine político y también experimental. Igualmente tampoco estoy tan alineado con eso, porque mis películas tampoco son tan experimentales ni tan duras políticamente… Pero igual pienso que hay que mezclar un poco las líneas... tal vez sea medio postmoderno, no sé.
    Con mi primer largometraje, Interkosmos (2006) yo pensaba unir varias líneas provenientes de distintos cortometrajes para hacer una historia experimental, y la forma del falso documental era una forma que servía para esto. Algo parecido me pasó con las otras dos. Los tres largometrajes son documentales falsos pero con diferentes formas;
pensé en crear un personaje de “editor” que sea diferente en cada caso. En Interkosmos y en The Juche idea (2008) estoy utilizando material de archivo de distintas antigüedades: desde diez años hasta uno o dos años. En La trinchera luminosa del presidente Gonzalo (2007), este editor es izquierdista pero tampoco presenta demasiada empatía con Sendero Luminoso. El género me ayuda a contar estas historias de personajes comunistas pero de una forma más radical.


E.A.E: Con respecto a Interkosmos, la filmaste en alemán, la voz del narrador está en inglés y tiene fragmentos del Manifiesto Comunista en español. ¿Por qué esta mezcla?

J.F:
La verdad es que nunca he filmado fuera de los Estados Unidos. Filmé La trinchera… en Nueva México, The juche idea en Massachusetts, e
Interkosmos en Michigan y en Nueva York. Tenía la idea de sacar una beca para ir a Alemania y filmar, pero no tenía dinero porque cuando filmaba estaba usando 16mm, y no me alcanzaba el dinero para viajar. El problema es que aunque Estados Unidos es un país bastante rico no hay mucho dinero para el arte; hay que trabajar mucho.
    Con respecto a las lenguas, en primer lugar, Interkosmos tenia una visión internacional: la idea era que hablaran un yugoslavo, un español, un alemán, un ruso (todos idiomas “no capitalistas”), y la cosmonauta iba a ser cubana o vietnamita. Pero lo que pasó es que estaba trabajando con algunos alemanes en Chicago, y ellos son muy eficientes: hacían la traducción muy rápido y me ayudaron muchísimo. Tenía la idea de que hablaran muchos idiomas y que fuera de determinada manera, pero si no tengo una traductora rusa, ¿qué voy a hacer? Tenía traducción al alemán y la aproveché. Y la traducción en español la pude hacer porque yo hablo español, aunque la traducción ya existía, porque está tomada del texto de Marx y existe en todos los idiomas…. Al final decidí agregarle el narrador en inglés para que el documental no fuera tan "extranjero".


E.A.E: Nos llamó la atención que en tus tres películas estés usando idiomas que no son el tuyo.

J.F:
Sí, eso puede ser, tal vez ahí surge un problema... porque se piensa que como soy norteamericano, entonces estoy burlándome de otras culturas, pero lo que yo quiero hacer es justamente criticar a mi país y a mi cultura, pero desde un punto de vista desede "afuera" del país; por eso creo estas ficciones.
Para crear una ficción creíble que está criticando los Estados Unidos tengo que estar fuera del país.
    Otro error que comete la gente de otros países es pensar que si uno es de otra cultura tiene un punto de vista más claro; para mí eso no es cierto porque en cada país la gente tiene cierta confusión a nivel político y todos estamos intentando darnos cuenta de lo que está pasando. Y aunque yo tengo mi idea de la izquierda también tengo contradicciones: hay ideas de la izquierda que me atraen mucho, como la idea de un mundo que no corre por la competencia, y otras que no tanto, como las ideas patriarcales de los maoístas y los comunistas. 


E.A.E: De todas maneras, si bien hay una critica al capitalismo, también aparece una visión crítica frente al dogmatismo de la izquierda: en La trinchera luminosa… las actrices parecen estar leyendo un guión.

J.F:
Bueno, vuelvo a lo anterior: tengo que hacer películas muy baratas; en este caso, lo que pasó es que estábamos filmando y algunas de las mujeres eran actrices de teatro (a las que les tengo un poco de miedo porque actúan demasiado) pero también había no-actrices, que tenían dificultades para memorizar el guión. Fue una mezcla rara pero funcionó bastante bien, que ellas dijeran los textos de memoria estaba bien para la película, porque Sendero Luminoso fue bastante dogmático, fue como un culto bastante duro… Por ejemplo, yo viví en México y en Guatemala en los ‘90, con los zapatistas, y conocí mucha gente a favor de los zapatistas y en contra de Sendero: la verdad es que los dos llevan armas, los dos tienen vínculos con el comunismo y están en contra del Estado... entre ellos hay muchas líneas que me parece interesante ver. Me interesa jugar un poco con la ironía y con las ideas políticas. Por eso es que creo que estoy corriendo un riesgo; es posible que sea un fracaso lo que estoy haciendo.


E.A.E:¿ Qué nivel de investigación documental llevaste a cabo para La trinchera luminosa…?

J.F:
Yo estudié mucho para eso… y los elementos "falsas" no son las que en general se piensan: por ejemplo, los guardias no entraban nunca al pabellón, ellas tenían mucho poder ahí adentro, llevaban armas y manejaban toda la organización desde las cárceles, pero la verdad es que había muchísima más gente. En la película sólo hay treinta mujeres, porque para hacerla necesitaba utilizar menos gente. Y otra cosa que cambia es que las mujeres en mi película son más "guapas"... porque las actrices suelen ser mas guapas; fue todo un problema el trabajo de selección, ya que buscábamos mujeres más "promedio".
    Ya había documentales sobre Sendero Luminoso, pero yo no vi ninguno que siguiera a sus integrantes todo el día, en sus clases, en sus charlas, con sus críticas y autocríticas, con sus "oraciones" (el final es casi una oración al presidente Gonzalo). Yo lo pensé como una forma de "escuela católica" del maoísmo... no es exactamente El señor de las moscas pero es algo así. Es una crítica un poco dura, pero también tengo bastante empatía hacia ellos. Hay una parte de mi carácter que es maoísta y se pregunta por qué la izquierda siempre tiene que perder y si no debería ser tan dura como la derecha, pero es una idea contradictoria porque yo creo en la democracia también.
    Una de las críticas que la película ha recibido es que es de propaganda; la otra es que es una parodia… Entonces no sé exactamente qué puede significar eso, lo que sé es que a mí me gusta discutir con la gente acerca de esta película; la gente de izquierda que la ve quiere discutir y hablar, quieren denunciarme o cuestionarme -y hablo también de realizadores experimentales y políticos que tienen muchas dudas sobre lo que estoy haciendo-;me interesa ver la reacción que genera esto.
    Si me burlo de la izquierda, me estoy burlando de mí también, es una autocrítica, yo tengo una parte maoísta en mi cabeza; en mi vida, cuando era más joven, tuve un carácter un poquito más serio... aunque también tenía mucho humor, pero yo pensé durante mucho tiempo que el humor era un invento capitalista para quitarle la seriedad a la vida. Ahora pienso que estaba exagerando.


E.A.E:¿En Interkosmos no hacen un chiste con respecto a eso, cuando cantan la canción y dicen que parece "una canción romántica capitalista"?

J.F: Es que es eso, aunque yo quiero decir que el amor puede ser algo revolucionario también. Creo que en las ultimas épocas aprendimos que la revolución sin la democracia va a ser problemática, hay demasiada tentación para abusar del poder sin la democracia, y la revolución sin amor, sin humor y sin un sentido de ironía, y sin el arte y lo que puede traer el arte también sería un fracaso.


E.A.E:¿Pensás que el arte puede ayudar a la revolución?

J.F: Yo pienso que sí, pero
no solamente el arte tiene que funcionar para ayudar la revolución, sino que la revolución tiene que apoyar al arte, y la gente debería poder desarrollar sus ideas a través de él.


E.A.E:¿Tenés algún interés especial por el maoísmo? ¿Cuál es tu opinión sobre la situación de Cuba?

J.F:
Lo que más me interesa es su tradición teatral y sus excesos; para mí Sendero Luminoso es el grupo más surrealista de todas las líneas de la izquierda. Y de Cuba... no sé exactamente; pienso que debería estar más abierta pero también quiero que siga desarrollando una forma socialista, pero más democrática. El problema es que el PC tiene cuarenta años, y si hay una elección van a perder; ellos saben que los derechistas van a ganar, tienen ese miedo, porque es obvio, una vez que los derechistas ganen van a quitar todo el apoyo social... ese es el problema.


E.A.E: ¿Vos participaste en la composición de las canciones de La trinchera luminosa..., o están tomadas de lo que era Sendero Luminoso?

J.F: Las canciones fueron trabajadas con mis amigos músicos de Chicago -donde hay una gran tradición de música indie, porque Chicago es una ciudad más o menos barata-; yo les di algunas ideas, a partir de grupos como los Guaraguao de Venezuela, o música romántica de otros países, pero ellos ya tenían sus propias ideas y eso se ve reflejado en el film.
   En Interkosmos, por ejemplo, la música que hicieron fue completamente diferente respecto a mi idea; la película estaba en un nivel y con la música que hicieron ellos saltó a otro nivel. Lo mismo con la dirección de arte. En Interkosmos hicimos la música después, pero en La trinchera luminosa... la hicimos antes de realizar la película.
    La filmamos en un club que se llama 4h donde se cuidan animales, y una vez por año, durante dos semanas, grupos de jóvenes van a Albuquerque y se quedan en este dormitorio; el edificio fue hecho en los 60' y es igual a una cárcel de Latinoamérica. Allí hicimos los murales y los vestuarios, y las actrices no tenían tiempo de pensar en actuar ya que estaban totalmente inmersas en la cultura de Sendero Luminoso. El rodaje duró diez días; como tengo experiencia en realizar películas baratas, sabía que moverme me resulta caro, así que como teníamos una sola locación, la invadimos y estuvimos ahí ocho días. Filmamos como cuatro o cinco días durante todo el día, y antes hicimos algunos ensayos con un grupo teatral de Albuquerque que nos ayudó mucho. 


E.A.E: ¿Cómo es el circuito de recepción de estas películas en Estados Unidos?

J.F:
Como yo vengo de una tradición underground, los festivales que me apoyaron son experimentales, pero es muy difícil seguir con estos festivales porque no hay ningún apoyo estatal,  y no tienen tanto público. Pero hay varios microcines en distintas ciudades, y también en las universidades, donde hay una tradición de cine experimental. He organizado dos giras internacionales con mis videos. Ahora, como estoy haciendo largometrajes, tengo más posibilidades, porque no sólo esos cines under muestra mis películas sino que los festivales independientes también.


E.A.E: ¿Y cómo ha sido la respuesta del público?

J.F: Interkosmos fue bastante popular, es una película difícil y experimental pero a la audiencia le gustó mucho y yo siento que tuve mucho éxito aunque no he recuperado todo el dinero. La música, la dirección de arte, el guión, fueron un éxito allá y mis cortos también son muy populares... en uno aparecen Jimmy Carter como un profeta y Reagan como un alien [se refiere a Decision 80]; es un video muy popular en los Estados Unidos, porque en cuanto a Jimmy Carter, es como si no hubiera sido presidente… era casi centroizquierdista, pero en mi país eso es casi como ser Hugo Chávez; si Clinton que en realidad es de centroderecha ahora es llamado de centroizquierda...
    La trinchera luminosa... no tuvo tanto éxito. Alguna gente piensa que es mi mejor trabajo, pero la verdad son pocos. Yo pensé que esta película iba a ser conocida en más países latinoemaericanos, pero la estoy mandando a festivales y ni responden; creo que algunos son tal vez muy conservadores, o tienen ideas determinadas con respecto a la política...  creo que ellos tienen una idea de qué es lo que hay que hacer con Sendero Luminoso, y yo no creo que sea así. Aunque por ahí no, y por ahí es mi culpa, pero no lo creo.


E.A.E: Lo que a nosotros nos interesó de tus películas es que, aunque en general las películas políticas son muy maniqueas, no es este el caso de las tuyas, que parecen estar como "en el medio"...

J.F:
Bueno, a mí me interesa trabajar con la ironía; yo vengo de la tradición literaria de Swift, mi familia es irlandesa, y Mark Twain era de mi estado, Missouri. Creo que ellos dos tenían una ironía muy fina, y eso es lo que yo trato de hacer en mis películas. También me gusta mucho Nicanor Parra, que es de una ironía sutil. Ellos son mis modelos.


E.A.E: Suponemos que la izquierda tradicional se encuentra un poco confundida con tus películas ¿Recibiste alguna respuesta? Aunque tampoco sabemos cómo es exactamente el movimiento de izquierda en Estados Unidos...

J.F: Es más marginal... Aunque todos los de la izquierda, incluyéndome a mí, nos enojamos con la mistificación de Reagan; allá nadie habla de su relación con la dictadura latinoamericana, es algo muy teorético allá, pero sin embargo nosotros vemos con mucha claridad el vínculo Reagan-CIA y los secuestros de niños, las torturas… También los vínculos con Guantánamo, pero la gran mayoría de la gente de Estados Unidos lo tiene como una gran confusión, y la izquierda quiere clarificar eso, quitar la niebla de la cuestión.
    Pero por otro lado yo creo otra cosa, que es que la mayoría de la gente sabe que es una mierda el gobierno, muchos piensan que Bush es responsable de las Torres Gemelas... yo no creo eso, hay una especie de confusión ahí, pero tampoco voy a explicarlo en un documental político; no tiene sentido porque de todas maneras ese tipo de público van a preferir ver VH1 y The OC.
    En cambio, al crear unos videos con sentido del humor raro y con ideas contradictorias, estoy creando un diálogo y planteando ideas, porque reflexionar es también responsabilidad de los espectadores. Yo podría decir “Reagan fue malo”, pero la verdad es que no serviría de nada; si el espectador no hace el trabajo de estudiar e informarse no va a servir de nada. Además, tengo la responsabilidad como artista de desarrollar mis propios medios, y si hago algo que ya fue hecho y es fácil, me aburre y me siento irresponsable, siento que estoy siendo irresponsable como artista.


E.A.E:¿Cómo financiás tus películas? ¿Siempre a través de becas, o tratás de rebuscártela de otro modo?

J.F:
Bueno, es más fácil recibir una beca para una película en contra del gobierno o en contra de las empresas… y no contra el capitalismo en general. Aunque la gente que otorga las becas es gente más o menos de izquierda, pero el problema es que mis películas están usando una forma de ironía bastante fina y como además uso idiomas fuera del inglés, creo que tienen miedo…
    Últimamente estuve por conseguir una beca de
30.000 dólares, pero hace una semana me enteré de que no la recibí; cuando me pasa esto me deprimo y digo "me voy a poner un blog y nada más"… Creo que esto sucede porque no se entiende bien lo que yo estoy haciendo; tienen miedo de que un güero piense que me estoy burlando de otra cultura. Yo creo que con las becas pasa esto, que no quieren tomar riesgo, tal vez temen que si apoyan mi película después vengan a criticarlos, a preguntarles quién soy yo, y demás.
    También quiero agregar que para ustedes que ven esto en el BAFICI les parece mas fácil de entender... en Estados Unidos nadie ha escrito algo tan interesante sobre la serie de La loteria (2005) como se ha escrito aquí, y yo estoy muy agradecido por esta retrospectiva que me hacen en el festival. Hay algunos festivales en Chicago y en Nueva York que conocen mi trabajo y enseñan una película cada año, pero ir a un lugar nuevo y que pasen toda tu obra es muy bueno.


E.A.E: ¿Estás trabajando en algún proyecto nuevo?
J.F: Tengo esta nueva cámara que me regaló mi hermana [saca una pequeña cámara digital y filma a los entrevistadores], y tengo el proyecto de realizar una trilogía sobre la liberación; estoy pensando en Camilo Torres, el cura radical de Colombia, y algún tema sobre la liberación latinoamericana... pero todavía no está bien desarrollada.
    Me gusta que se llamen El angel exterminador porque Bueñuel es uno de mis directores favoritos, sobre todo en la etapa mexicana donde tuvo que trabajar dentro de un sistema de estudio; ahí aparecen las contradicciones entre un género como melodrama y el surrealismo, por eso Simón del desierto (1965) es mi favorita, aunque El ángel exterminador (1962) también me gusta mucho pero esa ya es bastante surrealista... me interesa más cuando se plantea la contradicción.


E.A.E: Qué directores contemporáneos te gustan?
J.F: Me interesan algunos experimentales en los Estados Unidos, como Deborah Stratman y John Gianvito, que está acá en el festival.
    En cuanto a directores internacionales. me gusta mucho Pablo Trapero, El Bonaerense (2002) y Mundo Grúa (1999), aunque esta última ya no la recuerdo mucho... pero El bonaerense todavía vive en mi cabeza. Me gustaría conocer a este director. Bueno, también me gustan directores como Fassbinder, Val Lewton, el productor de Jacques Torneur, pero que era casi director también y su obra es genial.


E.A.E: ¿Estuviste viendo películas acá en el festival?
J.F: No, no tuve mucho tiempo pero me están regalando copias para ver después. Y además estuve buscando documentales sobre grupos izquierdistas de Latinoamérica, como Tupamaros, ERP, Montoneros, y encontré como tres o cuatro documentales sobre esos grupos, porque es imposible encontrar documentales sobre estos temas en los Estados Unidos.



Fotografías: Luciana Calcagno