El silencio antes de Bach
Por Jorge Medina
Antes de poder comenzar con Die Stille
vor Bach / El silencio antes de
Bach (2007) de Pere Portabella, debemos recordarles a los jóvenes (y no tanto) espectadores y lectores la importancia
de este señor para el cine español. Portabella es titular de Films 59,
productora, entre tantas películas, de El
ángel exterminador (1962), y fue nada menos productor de Viridiana (1961), ambas de don Luis Buñuel, de El cochecito (1960) del siempre
recordado Marco Ferreri, y de Tren de
sombras (1997) de nuestro reciente visitante José Luis Guerín. En el 2006
se pudo ver en Buenos Aires una muy completa retrospectiva de su obra fílmica como director, en
este mismo festival. La pregunta es entonces: ¿se enteró y pudo ver el filme
presentado este año? Posiblemente coincida con nosotros –en caso de que la respuesta
sea sí- en afirmar que El silencio antes
de Bach es una de las obras más inquietantes presentadas no en el marco del
festival, sino ya de lo estrenado este 2008.
No podemos arriesgar si lo que
vimos lo soñamos o sólo fue un divertimento menor, pasajero. Sus imágenes
construyen viñetas que parecen no tener razón, ni conexión. Por ellas desfilan
un camionero que interpreta las Variaciones Goldberg con su armónica, una
pianola o piano mecánico “interpretando” Bach de una manera casi perfecta, una
amazona de la escuela española (esto es una austríaca) danzando con su corcel la
música del maestro, un travelling en
los vagones de un subte con una veintena de jóvenes violonchelistas librando
una batalla al ruido de la vida moderna (ejecutando al unísono la más célebre
de las piezas del maestro: Suite nº 1 en Sol Mayor, y ya el lector repite en su
mente la melodía), un afinador de pianos ciego con su lazarillo, la siempre
seductora figura de una bella mujer desnuda tocando un cello. A esto se le suma
la vida ilustrada de Johann Sebastian Bach (o Bass, como lo pronuncian en
antiguo alemán en la película) con actores en trajes de época, con sus hijos y
hasta una actual descendiente, o la leyenda del mayordomo de Mendelssohn que
encuentra una partitura con un locuaz carnicero y de esta manera su patrón
redescubre el genio para la posteridad del entonces olvidado maestro de
Leipzig.
Lo que se obtiene de semejante enumeración es un camino a recorrer por
cada espectador, como lo hizo Buñuel con La Vía
Láctea (1969): si antes el recorrido era el del camino
a Santiago, aquí es el de la música de Bach. Además, es posible encontrar una coincidencia
con el film de Guerín -allí con la plástica, aquí con la música- presentado
también en este Bafici, En la ciudad de
Sylvia (2007): la visión del cine de Portabella como reservorio del arte
occidental europeo.
Esta es la otra gran preocupación
del cine ¿cómo filmar la música? O como pregunta Jean-Louis Comolli en el
recientemente traducido y editado en Argentina Ver y Poder: ¿Cómo filmar la música mientras se ejecuta? Comolli
responde: no filmando a un músico interpretando. A excepción, claro, de Bach en
Petite Chronique de’Anna Magdalena Bach
(1969) de los Straub-Huillet. A la que ahora nosotros sumamos arrogantemente El silencio antes de Bach de Portabella
“por la duración de los planos y rigor de los encuadres (…) distancia de visión
que el recorte cinematográfico impone como distancia de audición.” (p. 315)
Dieciséis años median entre la
última película de Portabella y esta; y aquí queda bien puntualizado que –como sucede
con su discípulo Guerín, o con Víctor Erice- no hace falta tener un ritmo
febril y llenar las enciclopedias de filmografías para ser recordado en la Historia del Cine.
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FICHA TÉCNICA
El silencio antes de Bach
España, 2007, 102'
Dirección: Pere Portabella
Guión: Xavier Alberti, P. Portabella, Carles Santos
Fotografía: Tomás Pladevall
Dirección de Arte: Quim Roy
Sonido: Albert Manera
Música: Álex Brendemühl, Georgina Cardona
Producción: P. Portabella – Films 59
Intérpretes:
Álex Bremdemühl, Féodor Atkine, Christian Brembeck, Daniel Ligorio, G. Cardone,
George C. Biller
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