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No se puede escapar del pasado
por Daniela Espejo
Vallejos, un pueblo chico de la provincia de Buenos Aires con todos sus encantos es el escenario remoto de esta película donde presenciamos nada menos que el regreso de una estrella nativa, Peter Cascada (Horacio Fontova), o Pedro, para los que lo conocían desde la infancia, 23 años después de su partida. El motivo de su regreso es participar del festejo de los 100 años del club del lugar. Y en este retorno, se encontrará con sorpresas variadas e inesperadas.
Peter es un cantante que se fue a Miami a triunfar, siguiendo su pasión por la música y lo logró. Se convirtió en un auténtico showman latino. Sin embargo, en el pueblo, es uno más, su familia no tiene muy claro cuáles fueron sus éxitos ni qué hace en Estados Unidos. Al parecer, tampoco él se ocupó de que se supiera. De hecho, una de las premisas claras de Peter y de sus canciones fue dejar el pasado atrás. Pero veremos que no le será posible.
El mismo día en que llega a Vallejos, se entera de que su hermano Lucho (Rubén Stella) se casó con Anabella (Mausi Martínez), la mujer que fue su novia y que nunca olvidó. Pero no es sólo eso. De su relación con Peter ella tuvo un hijo, Diego (Nahuel Pérez Biscayart) que ya tiene 23 años.
En la tercera película de Néstor Montalbano (Cómplices -1998-, Soy tu aventura -2003-), aparecen estéticas diversas, que confluyen en una película de humor con toques retro. El pueblo, testimonio de una Argentina del pasado, es el escenario perfecto. La peluquería de Anabella donde se reúnen a chusmear todas las vecinas, la ferretería de Lucho en una esquina de techos altos que nos recuerda El dependiente (1967) de Leonardo Favio, espacios pueblerinos característicos.
La película explota la riqueza del lenguaje coloquial para lograr el humor y se apoya básicamente en la actuación de Horacio Fontova para lograrlo. El cuerpo del actor, con sus arrugas y el intento fallido de esconder su pelada, lleva el peso del tiempo y del pasado en sus espaldas. De hecho, el relato comienza con el personaje contándole a la cámara mientras conduce hacia Vallejos una anécdota de sus primeros tiempos en Estados Unidos. Aparecen flashbacks de su relación con el pianista gay con el que grabó su primer disco que finalmente resultó ser Sammy Davis Jr. El personaje es un típico macho argentino con algunas transgresiones a su reputación en su haber. El colmo del asunto es que descubre que su hijo no sólo es homosexual sino también transexual. Pero comparte con él la pasión por el canto que lo llevará a protagonizar con Peter la escena más sorprendente del film.
Se destaca entonces la actuación de Nahuel Pérez Biscayart (El aura -2005-, Glue –aún sin estrenar-) quien con un vestuario afeminado y un cuerpo sin duda andrógino responde con especial sensibilidad al papel, claramente fuera de lo común si pensamos en el estereotipo del homosexual que propone la comedia argentina a la que está apelando el film (las películas de la tradicional dupla Alberto Olmedo y Jorge Porcel, entre otras). Diego no es el marica común afectado y con voz aguda, sino un personaje con una clara orientación sexual representada con una mirada más realista.
Otra conexión que nos revela el film es con el falso documental de Mariano Llinás Balnearios (2002) cuando, en uno de sus capítulos, se ponderan los encantos de los pueblos de provincia a orillas de ríos. Sus personajes característicos, como el tesorero del club que poco comprende del espectáculo de Lucho, además de ferretero, ventrílocuo; los paseos al aire libre, la tranquilidad y la inocencia pueblerina.
La dirección de arte trabaja con colores fuertes y objetos retro. Las casas decoradas con abanicos antiguos y los teléfonos de ENTEL, objetos y espacios que nos retrotraen al pasado. Los vestuarios bien coloridos y con toques bizarros como el saco de Peter en sus presentaciones, lleno de brillos y trazos violetas.
La estructura temporal del film es casi lineal, a pesar de los flashbacks ya mencionados que tienen como objetivo situarnos en el tipo de vida que llevaba Peter en Miami. Sin embargo, llama la atención cómo hay una línea argumental que se presenta apenas empezado el film y no se retoma más que al final. Casi olvidamos haber visto la escena donde la ex pareja de Diego, Félix (Damián Dreizik), despechado busca datos sobre su paradero. Al final lo vemos llegar a Vallejos y herir de un tiro a Peter, aunque destinado a Diego. Este detalle estructural del relato contribuye a la sorpresa del espectador que no se espera un final tan trágico. Sobre todo porque la escena del tiro tiene lugar justo antes de la presentación de Peter en la celebración del club.
Una película sobre los efectos del pasado en el presente. Aquel pasado que Peter quiso olvidar, con el que cortó todos los lazos y solo pudo desahogarlo en sus canciones, una de ellas, "Anabella" se escucha intermitentemente en el film del que salimos, claro está, cantando.
Ficha técnica:
Título original: El regreso de Peter Cascada
Año de estreno: 2006
País de origen: Argentina
Director: Néstor Montalbán
Guión: Sergio Bizzio
Productor ejecutivo: Luis Barone
Director de Fotografía: José Guerra
Música original: Nicolás Posse
Intérpretes:
Horacio Fontova: Peter Cascada
Mausi Martínez: Anabella
Rubén Stella: Lucho
Mabel Manzotti: Tía Nora
Nahuel Pérez Biscayart: Diego
Damián Dreizik: Félix