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El tiro por la culata
Por Luciana Azul Calcagno
Dear Wendy podría formar parte de la trilogía de Lars von Trier que comenzó con Dogville y continuó con la recientemente estrenada Manderlay: Presenta un tema polémico, como lo es el de la tenencia de armas, acompañado de una profunda crítica a la sociedad norteamericana y se desarrolla en un pueblucho inhóspito, al igual que las dos películas antes referidas.
La historia que nos cuenta es la de los perdedores del pueblo, que van descubriendo una pasión conjunta: las armas. Si bien se denominan pacifistas, deben salir siempre con ellas encima para sentirse seguros y acompañados. Pasan horas enteras jugando a disparar, investigan datos sobre sus viejas armas y les ponen nombres a las mismas, tratándolas como sus amantes.
Las similitudes con la trilogía sobre Norteamérica son razonables, ya que el guión, que es sin duda el punto más flojo del film, fue escrito por el mismo Von Trier. Pero la dirección de su protegido Vinterberg agrega el preciosismo a la hora de la puesta en escena: las locaciones, el vestuario, la dirección de fotografía, la elección de los actores( todos ex losers del reciente cine americano : Jamie Bell, ex Billy Elliot, Mark Weber, ex Story Telling y Chris Owen, ex American Pie) son impecables, marcando un contrapunto constante entre el virtuosismo formal del director y la historia que nos está narrando.
Esto se debe a que este virtuosismo se debe enfrentar con la necesidad moral del film: "las armas corrompen tarde o temprano" y ahí comienza el desequilibrio. No sólo porque este objetivo moral es logrado a medias ya que las armas elegidas son armas de época, únicas, y hasta en algún punto ( y por aquí pasa lo peligroso del film) bellas, sino también porque para lograr el objetivo moralista el guión introduce una situación insólita en la que se usa a una anciana negra que tiene miedo a salir de su casa como "disparador" para el desastre. Esta escena lamentable opaca los bellos momentos de la primera mitad del film, que se asemeja a una película de adolescentes: amigos compartiendo en secreto una diversión, acompañada de la excelente música de The Zombies . Cabe destacar la elección de la mina del pueblo como lugar donde se desarrollará la mayor parte de la acción: un lugar subterráneo y oculto para el descubrimiento de la nueva pasión conjunta. Ese lugar al que no podían ( ni querían) acceder de día, y que los había transformado en perdedores, es ahora el lugar en el que sentirán la libertad de ser ellos mismos, y donde se transformarán en los vengadores absolutos de su condición.
Dear Wendy no puede escapar a cierta estética de video-clip, sobre todo en las escenas que son acompañadas de collages, fotos fijas con escrituras encima, o las tomas de planos dibujados (otro elemento clásico de los films de Von Trier) que sirven para corporizar el espacio laberíntico de la mina. El claro ejemplo de estos planos intervenidos es la escena del tiroteo final, que además de ser absurda, viene acompañada de gráficos que nos muestran donde irán a parar las balas disparadas.
Dear Wendy es un extraño experimento, ya que la estetización absoluta de un hecho enfermo hace que no podamos dejar de admirarlo: las armas nos parecen bellas, el acto de disparar se transforma en una descarga y el final ,en su intento de ser completamente serio, termina siendo una artificiosa lección moralista.
La voz en off constaste de Bell, y el hecho de que todo el film sea una carta dirigida a Wendy ( su novia-arma) no es más que otro detalle para mostrarnos la obsesión de estos muchachos, que se hacen llamar los dandies, se visten con ropas estrafalarias y lo único que hacen es investigar datos sobre heridas de entrada y de salida. La llegada de Sebastian (Danso Gordon) al grupo sirve para incluir a alguien que va a representar la "normalidad" del exterior, pero que va a terminar nuevamente corrompido por las armas, ya que tiene un pasado delictivo. No está de más agregar que este chico negro, que nos va a mostrar que Dick Dandelion ( Jamie Bell) encima es racista, es el que va a generar todo el desenlace, ya que es su abuela la que tiene temor a salir de casa. ¿O sea que de no ser por la presencia del chico negro, que además, es ex delincuente, los chicos nunca se hubieran corrompido, nunca hubieran salido a matar policías?
No lo sabemos, lo más posible es que ni Vinterberg ni Von Trier sean racistas, o al menos, no conscientemente. Lo que sabemos es que quisieron hacer un alegato contra las armas y terminaron haciendo todo lo contrario.
Ficha técnica:
Dear Wendy (Dear Wendy, 2005)
Producción: Sisse Graum Jørgensen
Dirección de fotografía: Anthony Dod Mantle
Montaje: Mikkel E.G.
Nielsen
Guión: Lars Von Trier
Intérpretes: Jamie Bell, Bill Pullman, Michael Angarano, Danso Gordon, Novella Nellson, Mark Weber, Chris Owen
Dirección: Thomas Vinterberg