Declaración de principios

 

Decía el director François Truffaut “El arte cinematográfico existe gracias a una traición bien organizada de la realidad”. Tome el lector cualquier otra declaración, máxima, o definición sobre el cine conocida  -o de su preferencia-, y enfréntela con esta. Verá que aparte de su poética visión, hay una concepción del cine que continúa vigente por su simplicidad y honestidad. 

Truffaut sabía que el cine no existe sin una puesta en escena y por ende una manifestación y control del azar. Y esta es la principal diferencia no ya entre el cine pasado y el del presente, sino entre los directores que hacen cine y los directores de meras películas. 

Un grupo de amigos en los que se encuentran periodistas, críticos, estudiantes e investigadores de cine –cinéfilos en definitiva- crean esta revista bautizada “El ángel exterminador”.  Una revista de cine que busca alejarse de lugares fáciles desde el título (el mercado editorial reciente es pródigo en este sentido: ‘Haciendo cine’, ‘Leer Cine’; que seguía, ¿‘Yendo al cine’?); un homenaje al querido y algo olvidado Luís Buñuel pero no específicamente adscriptos a su obra. Como la figura bíblica, los críticos de cine tienen una connotación negativa y construyen su discurso para destruir. Así ha sido desde el inicio de los tiempos. 

El ángel exterminador en cambio, nace no para traicionar la realidad cinematográfica sino para “tratar las noticias honestamente” como firmaba Orson Welles en El ciudadano, aquella declaración de principios de sólo dos puntos. Inauguramos este espacio apuntando a una crítica que guíe el ojo del espectador, revise o descubra la historia, conozca mediante entrevistas exclusivas aspectos menos conocidos de la producción nacional y mundial. Un espacio en definitiva, que lo invita a la reflexión y a la pasión por el cine; y siempre con respeto hacia los derechos de los seres humanos. 

Eso sí, quizás lo más importante que compartamos con la obra de Buñuel, además del título, sea que una vez que empiece la lectura no pueda abandonar sus páginas.

                                                                                                                 

                                                                                                              El editor.