Cobertura del ciclo Bol-ar

 

                                                                                     Por Jimena C.Trombetta y Pablo Croci

    Bol-Ar, no sólo es la muestra de cine y video Boliviano, que se dictó del 11 al 14 de agosto del 2006, en el hotel Bauen (Av. Callao 360- Centro) y el cine El progreso (Av. Riestra 5651- Villa Lugano). No es meramente ir a sentarse a dichos sitios para observar técnicas filmográficas o niveles de actuaciones, sino que como bien sostienen sus organizadores, “Bol-Ar es una invitación a un espacio de encuentro. Un lugar donde distintas miradas confluyen. Un encuentro con un cine de fuerte contenido social, que nos invita a mirarnos a nosotras y nosotros mismos y a reflexionar sobre la propia existencia”.

    No queremos decir que con esto dejemos de lado las cuestiones de realización fílmica boliviana, sino que creemos que el objetivo del ciclo va más allá de invitarnos a mirar una película. Se propone hacernos tomar conciencia, a través de sus temáticas y a través de la interacción de las culturas.

    En este caso el cine es un medio en donde tiene por fin cuestionar la cultura dominante castellana (pues no es casual que el dominio se genere mediante el lenguaje) y dejar a flor de piel el desgaste que provoca en las comunidades no poder acceder a la educación a partir de su propia lengua. Entonces en los films que integran el primer programa Meterle la mano a la educación como Gente de Agua de Iván Molina Velásquez o ¿Alguien sabe leer y escribir en Aymara? de Colectivo Consejo Ohana, las comunidades luchan por reestablecer su propia lengua, por dar cuenta de la separación generacional que provoca en los jóvenes de las comunidades no saber su lengua madre y tener que resocializarse en la cultura dominante. Por eso es que específicamente la comunidad de los Urus sostiene que “la educación actual no responde a las necesidades del contexto cultural”.

    Además, las dificultades de mantener la lengua madre en la sociedad en la que están inmersas estas comunidades, no sólo surge a partir de una adaptación generacional sino que las instituciones educativas no son adecuadas ni están adaptadas a las demandas de dichas comunidades. Estas observaciones se encuentran en el cortometraje Historia de la Universidad pública de El Alto- Upea de David Ticona, donde se ven las constantes luchas de los estudiantes para que la Universidad de El Alto sea reabierta, y también vemos como las autoridades como Tito Hoz de Vila, niega la competencia de proporcionarle autonomía a la facultad. También se muestra en Los puños seguirán erguidos de Raquel Balcázar, como los estudiantes exigen mayor presupuesto y como el gobierno propone un aumento del 3% que evidentemente no proporciona grandes mejorías, de este modo los estudiantes siguen luchando por algo digno y no por migajas.

    Por otro lado en cortometrajes como Mañana será otro día de Fernando Peredo y Darse un tiempo de Liliana de la Quintana , hay una propuesta que sobrepasa los problemas institucionales y culturales, pues dan cuenta de las dificultades del acceso a la educación y de la calidad de la misma por falta de materiales.

    Entonces al hacer un recorrido general por el ciclo nos encontraremos con temáticas como la mencionada anteriormente, la educación, o temáticas como Del trabajo a la calle que propone hacer una revisión sobre las políticas de privatización, y sobre el cierre de fuentes de trabajo; Tierra y semillas que retoma la pugna que se genera entre los campesinos y los propietarios; Pariendo Miradas que bajo la mirada femenina cuestiona los conflictos genéricos, debido a la sociedad patriarcal; Wawitas y chupetines que dedicado a los niños tanto Bolivianos como Argentinos, propone retomar la visión de ellos y dar cuenta de sus propias exigencias; y Bolivia insurgente que revisa su propia historia y reflexiona en la actualidad.

    Por otro lado, y dando un breve panorama a nivel fílmico, tanto cortometrajes y mediometrajes de las distintas temáticas, si bien no se podría catalogar a todos como documentales, poseen una estética altamente documentalista. Esta característica le da mayor acercamiento al interés que ofrece el ciclo en realizar un intercambio u interacción cultural, pues de ese modo se le imprime al film mayor realidad.

    Finalmente, el ciclo también ofreció tres largometrajes: El clan de Sergio Calero, Di buen día a papá de Fernando Vargas y Dependencia sexual de Rodrigo Bellott, los cuales nos traen la estética de los realizadores Bolivianos a partir de historias individuales que retoman temas para reflexionar.

    Intentamos entrevistar a los organizadores, de quienes recibimos el siguiente informe luego de terminado el ciclo.

    La muestra Bol-Ar movilizó a 1.500 bolivianos/as y argentinas/os

    Se realizó la primera edición de la Muestra Bol-Ar de cine y video boliviano , que tuvo lugar del 11 al 14 de agosto en la Cooperativa Bauen y en el Cine El Progreso de Villa Lugano. Fueron cuatro días de actividad maratónica, con proyecciones, charlas y debates que comenzaban a las 15 hs. En la misma se presentaron 52 audiovisuales, tanto documentales como de ficción, y tres largometrajes, que fueron vistos por 1500 bolivianas/os y argentinos/as.

    El lanzamiento se realizó el viernes 11 a las 20 hs en el cine de la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica). Ante una audiencia de 100 personas, a sala casi llena, Carolina Luzuriaga, Florencia Alloni e Iván Mantero, organizadores e integrantes del Grupo Kímica, acciones audiovisuales , presentaron la muestra. “ La muestra Bol-Ar es el primer paso en Argentina de un proyecto que se propone hacer del audiovisual una herramienta de integración entre la comunidad argentina y boliviana que convive sobre un mismo suelo ” , destacó Iván Mantero.

    La fuerte impronta documental de la muestra movilizó al público: especialmente por las realizaciones recientes, como las producciones del grupo Videourgente de Santa Cruz, (represión a los campesinos y estudiantes, campañas por las autonomías). La organización Mujeres Creando fue una de las más ovacionadas: “ Sangre ” , la acción callejera de María Galindo que denuncia al gobierno de Banzer, obtuvo aplausos acalorados. Las mujeres fueron las protagonistas de los debates de sábado y domingo en Villa Lugano: Frida, de Mujeres Tejedoras del Bajo Flores, coordinó una charla en la que participaron mujeres del MTD de la Villa 20 de Villa Lugano; las migraciones, el desarraigo, la discriminación, las mujeres de pollera, fueron algunos de los temas . “ Mi vecina de butaca se fue de Bolivia a los 12 años y nunca más volvió. Miraba las imágenes y no paraba de llorar ” , contó una joven argentina que fue espectadora de la emoción que las imágenes despertaron en la mujer boliviana sentada junto a ella.

    Para muchas/os, la muestra fue reveladora de realidades desconocidas. El lunes, en la Cooperativa Bauen , la exposición y el posterior debate del realizador boliviano Iván Molina ante 120 personas giró en torno a la función del audiovisual, las imágenes que nacen desde el sentimiento y la responsabilidad social del realizador documental. A lo largo de la muestra estuvo presente el debate sobre la realización en video y la apropiación de la herramienta audiovisual.

    La muestra, organizada en cuatro funciones diarias durante el fin de semana en El Cine El Progreso y funciones en continuado en la Cooperativa BAUEN , contó con una concurrencia media de 150 personas por función, llegando a picos de 250 personas durante el fin de semana. “ Lo asombroso fue que mucha gente hizo una verdadera maratón, concurriendo todos los días a prácticamente todas las proyecciones ” , comentó Florencia Alloni.

    Más que una muestra de cine, se trató de una experiencia de acercamiento entre las comunidades argentina y boliviana. Esto se evidenció apenas iniciada la actividad, el viernes 11 a las 15, en el BAUEN: “ Nos sorprendió que una importante parte del público haya venido desde el Bajo Flores, Villa Lugano, Flores, Parque Avellaneda. En El Progreso pasó algo similar: mucha gente llegó hasta allí desde zonas céntricas de la ciudad. Se generó un verdadero espacio de encuentro ” , destacó Carolina Luzuriaga

    Como balance de la muestra, los organizadores acordaron: “ Esta primera acción del Proyecto Bol-Ar logró sus objetivos. Se generó un espacio de encuentro, hay una fuerte intención de continuar con el proyecto y los espectadores estuvieron activos y movilizados, apropiándose de la herramienta audiovisual. Nuestra meta es continuar, durante el 2006 y 2007, con un proyecto itinerante que está en vías de desarrollo ” .

 

Contacto: bol_ar@yahoo.com / www.proyectobolar.org