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Debate sobre El Secreto de sus ojos, (2009) de Juan José Campanella Lorena Bordigoni: De entre las críticas que revisaba mientras venía para acá, rescato la de Horacio Bernades para Página 12,
en particular cuando observa que en el resto de las películas de
Campanella, el pasado siempre fue mejor, un lugar idílico e
irrecuperable; mientras que en esta es exactamente al revés: el
pasado es un infierno (1). Si bien el personaje de Francella resulta
muy atractivo y se lo extraña en cuanto desaparece, es lo
único que da lugar a una cierta nostalgia. La posibilidad
de algo mejor se define en la acción presente, incluso la
intriga romántica se juega en un espacio futuro que queda en
suspenso al final de la película. Pamela Gionco: De todas
formas la intriga romántica es el eje en la película,
tengo entendido que en la novela no es tan así. Por otro lado,
el presente sigue siendo un infierno en muchos aspectos, por ejemplo
para el personaje de Pablo Rago y su prisionero. Jorge Medina: Yo creo que cuando se la contrasta con la novela uno descubre que, desde el punto de vista ideológico, se trata de una película mentirosa, que falsea una realidad histórica argentina para complacer a la burguesía, a la clase media que fue a verla. Voy al punto: la historia de libro comienza en el año, ’68 durante el gobierno de Lanusse, mostrando ese clic histórico como el comienzo de la “guerra sucia”. Mientras que la película lo desplaza para más adelante, en el ’74, como si todo hubiese comenzado con la triple A. Y esto es paradójico porque los halagos y los premios vienen de un gobierno peronista que vivió la época y que la militó, nadie les dijo “no, esto no fue así”. Martín Badell: Yo no creo que Campanella tome partido abiertamente sobre la política actual. Sí creo que elabora una interpretación sobre esta cuestión política del pasado. Lorena Bordigoni: Pero,
a fin y al cabo la película no se propone como un tratado
científico sobre la historia de la violencia política en
Argentina ¿en qué sentido decís que falsea la
realidad? Jorge Medina: Bueno,
para la gente más joven y las clases medias que van al cine a
aplaudir “la película que ganó el Oscar”
resulta más fácil pensar que “la guerra sucia
empezó con López Rega en el ‘74”, y no fue
así ¿porqué manipular todo así? Igual
habría que preguntarle al propio Campanella, yo creo que esa
época momento más interesante incluso desde el punto de
vista del guión, definir un momento tan difuso como el ’68
¿quién se acuerda de quién fue Lanusse? Lorena Bordigoni: A
mí me parece que, de todas las críticas que se le pueden
hacer desde lo ideológico, esa es una cosa menor, al menos no se
queda con la idea de que todo empezó el 24 de marzo. Sabemos que
una película de este tipo está diseñada para poder
ser vista por la mayor cantidad de gente posible, y que entonces
intenta no crear conflictos abiertos con ningún sector, trata de
no quedar mal con nadie, ni siquiera tiene escenas de sexo. Y desde ese
punto de vista el corrimiento histórico hacia una época
más “pregnante” (según tu idea), es una
estrategia entendible. Pamela Gionco:
Personalmente hubo dos cosas que me chocaron de la película,
primero la secuencia final donde Pablo Rago le dice
“olvídese”. Es algo que se le dice al espectador. Jimena Trombetta: Yo
no estoy de acuerdo con eso. El personaje de Rago dice eso, es cierto,
pero inmediatamente agarra y hace justicia por mano propia. Es un acto
condenable, pero es un acto que se ejerce desde el presente, a partir
de la falta de justicia “oficial” en el país, sobre
ese pasado. No es “olvidar”, yo creo que eso es una postura
fuertemente política. Pamela Gionco: ¿Pero les parece que se elabore una verdadera crítica al poder judicial? Martín Badell: No hay que olvidar que tanto el personaje de Villamil como los otros manipulan expedientes, ocultan pruebas… Jimena Trombetta: Yo
creo que también es muy importante, políticamente, que el
personaje de Godino, el asesino, esté ubicado junto a Isabelita. Pamela Gionco: A
mí me pareció que eso fue demasiado literal, como para
que no quede ninguna duda de quiénes son “los malos”
se ubica a ese personaje junto a Isabelita. Y no en cualquier lado sino
en el balcón. Martín Badell: A
mí me parece interesante ese personaje, es el actante que
representa la dictadura militar en sí misma y está
ahí presente junto al poder desde antes. Es cierto que
Campanella no se juega demasiado, e intenta no quedar mal con nadie,
pero dentro de todo eso me parece una afirmación política
fuerte. Pamela Gionco: Sí,
es cierto que representa a la dictadura pero su crimen es meramente
pasional. Es, al fin y al cabo una acción personal y él
es una mala persona por sí mismo, no tiene nada que ver con lo
político y lo ideológico. Eso ¿no es desligar la
responsabilidad estatal reemplazándola por una individual? Lorena Bordigoni: Yo
no estoy de acuerdo. Para empezar el espacio principal de la
película, su escenario más importante es Tribunales. El
edificio mismo encarna la institución de la justicia y el
estado, con lo cual creo que esa responsabilidad institucional
está presente siempre. La crítica a los laberintos
burocráticos y corruptos de tribunales, está. El
personaje de Godino es importante pero en el fondo es un
“perejil” no es el que ejerce el poder y mueve los hilos de
la trama política. Creo que entre esta instancia meramente
individual y el estado hay otro villano, que es el de la
secretaría de al lado (el personaje de Mariano Argento).
Éste incluso enuncia abiertamente los patrones
ideológicos de la dictadura cuando los amenaza y les dice que no
pueden hacer nada, “no se meta”. Pamela Gionco: Será un perejil pero sigue ejerciendo el poder, por ejemplo en la escena del ascensor. Lorena Bordigoni: Y
en cuanto al tema del olvido yo creo, como dijo Jime, que la
película reafirma (y lo subraya bastante) lo contrario. Pablo
Rago dice “olvídese”, eso significa “no
investigue más”. Pero el héroe (o antihéroe)
hace exactamente lo opuesto, sostiene su posición contra todos
sus miedos e inseguridades, vuelve a la casa y resuelve el caso.
Enfrenta el pasado. Pamela Gionco: Y lo naturaliza. Lorena Bordigoni Se
podría pensar qué lugar dentro de lo
“políticamente correcto” de la Argentina actual
tienen las reflexiones sobre la memoria y dónde intenta ubicarse
esta película en particular. En todo caso, dos
puntos ideológicos a debatir (en mi opinión) son el tema
de la tortura y la justificación de la justicia por mano propia. Martín Badell: Hoy
en día eso está muy instalado en la clase media. Incluso
temas como el gatillo fácil (el último caso del
ingeniero, por ejemplo) los medios los plantean de una manera
similar “¿qué hubiese hecho en su
lugar?”, “si entran a su casa y vienen a afanar
¿dispararía o no?” dejan esas preguntas y todo se
cierra con un “ay, la verdad yo no sé”. En la
película ¿esto no podría ser un recurso para
generar empatía con ese público de clase media? Luciana Calcagno: Hace
poco la presidenta recibió al director y al elenco en la Casa
Rosada (no sé si lo vieron) y en su discurso dijo que para ella
la película era un claro alegato contra la pena de muerte. Jorge Medina: Bueno, si vamos al caso también Mirtha Legrand hizo declaraciones: dijo que era “una historia de amor donde no hay besos” (risa general) Luciana Calcagno: Yo
cuando escuché eso pensé: entonces encerrar a un hombre
durante años en esas condiciones ¿es una opción?
¿Es un alegato contra la pena de muerte pero al mismo tiempo es
un alegato a favor de la tortura? Pamela Gionco: Encima es una tortura psicológica, lo más terrible para el prisionero es que no le habla… Lorena Bordigoni: Yo repito: ¿es realmente un alegato explícito o lo deja sin resolver? Luciana Calcagno: Bueno,
es difícil de definir. Por un lado el protagonista elige
“no olvidar” y hacer algo desde su ámbito personal
para cambiar las cosas y por otro lado deja todo esto en la
ambigüedad. Jimena Trombetta: Yo
quiero retomar algunas de las cosas que se dijeron. Estamos en un
momento histórico especial. La ambigüedad que se genera en
la película creo que se relaciona, entro otras cosas, con un
cierto estado de la política actual de gobierno frente a los
derechos humanos. El gobierno promete restablecer la justicia que no se
logró durante el gobierno de Alfonsín, y de alguna manera
se está haciendo esa justicia, pero por otro lado no se lo
está cumpliendo del todo. Pamela Gionco: Lo cierto es que hasta ahora no hubo una sola sentencia firme contra los represores (2). Luciana Calcagno: Volviendo
a otro tema ¿es realmente una película de la clase media?
Yo creo que la está viendo mucha gente. Los dos millones en el
cine no es nada comparado con la cantidad de gente que la compra en los
quioscos o la piratea. Lorena Bordigoni: De
todas formas la ideología de la clase media puede ser consumida
por gente que no pertenece a ese sector, pero se identifica con esos
valores. Por otro lado rescato de Campanella algo que maneja muy bien,
que es el timing de los diálogos, el
retruécano, el chiste y las respuestas rápidas y
ácidas. Eso es muy propio de los géneros de humor popular
y creo que recrea muy bien los ámbitos laborales, el clima de
trabajo, la relación entre los compañeros con sus
complicidades guiños y rivalidades. Pamela Gionco: Yo
quiero destacar el personaje de la Señora Hastings: todo el
tiempo se da a entender que no es nada feliz y que no se realiza como
mujer porque se casa con el ingeniero y no con el hombre que ama. Esta
crítica a la representación de la mujer no la vi en
ningún lado. Luciana Calcagno: Ella está ahí apenas para amar a Darín y sufrir por él. Pamela Gionco: Para
eso y para ser acosada por el violador, en la escena de la
confesión. ¿Notaron que es de los pocos momentos en que
no está usando algo rojo? Es un detalle de vestuario que me
gustó.Volviendo al tema la relación termina bien porque Darín toma la decisión, no ella. Lorena Bordigoni: Bueno, ella tampoco es un ama de casa que se queda con sus niños, es una profesional exitosa que llega a jueza. Luciana Calcagno: Sí,
es brillante pero no se ponen en juego sus capacidades profesionales,
no define ni decide nada. El único héroe es Darín. Lorena Bordigoni: Es cierto, lo único que define es cuando
ayuda a Darín a escapar al interior y no lo hace desde su lugar
de profesional sino por un contacto familiar, la familia y la
administración de lo hogareño es el lugar
tradicionalmente asignado a la mujer. Martín Badell: ¿Qué opinan del personaje de Francella? Jimena Trombetta: Dentro
del género del melodrama vendría a ser un bufón.
Pero como “ayudante” lo cierto es que moviliza
muchísimo la trama, y esa importancia que cobra no es tan usual
en el melodrama tradicional. Pamela Gionco: A mí me parece genial, un borracho entrañable. Lorena Bordigoni: Para
mí, en cuanto desaparece Sandoval la película se cae
muchísimo, todo se vuelve una gran explicación de lo
anterior. Luciana Calcagno: Bueno, pero en esa media hora está condensado lo más importante del film, el final. Como espectadora me habría sentido incómoda si no se hubieran cerrado todas esas líneas. Lorena Bordigoni: Sí,
es cierto que si Campanella quiere decir algo, lo dice en ese final.
Pero en la escena en que Darín está en el auto y decide
ignorar el consejo de Pablo Rago y volver para averiguar la verdad hay
largos minutos en los que se dedican a contar toda la película
de nuevo, como si no la hubieses visto. Pamela Gionco: Bueno,
pero se trata de un film clásico, tiene muchos recursos de
manual, diálogos de tipo “me estoy acordando de
algo” y corte al flash back. Jorge Medina: Y ahí llegamos al punto de por qué era obvio que iba a ganar el Oscar. Martín Badell: A mí no me parecía tan obvio. Pamela Gionco, Jorge Medina y Luciana Calcagno (a coro): Para mí sí. Pamela Gionco: Es como La historia oficial, el relato clásico más el valor agregado de la memoria reciente. Pamela Gionco: Bueno, La historia Oficial
es el producto de cierta coyuntura histórica, habría que
ver cómo reevaluamos esta película en 20 años.
Cambiando de tema ¿vieron el manejo de los colores? A mí
me pareció muy bueno: ella siempre tiene rojo, él siempre
es gris, el pasado es azul y el presente es más cálido.
La casa de él es marrón y oscura, la casa de Rago
también pero es más clara. Eso es un trabajo de
fotografía, arte y vestuario que me pareció hermoso. Lorena Bordigoni: Con
Jimena le hicimos una entrevista al equipo de efectos visuales y nos
contaron que el trabajo fue intensísimo, en especial en la
escena de la cancha. Pamela Gionco: Bueno toda esa escena y sus juegos de grúas es excelente. El movimiento que logran con la cámara es perfecto. Lorena Bordigoni: También nos contaron que la producción invirtió mucho en software de efectos, entre ellos el soft que usaron en El Señor de los Anillos para diseñar las multitudes. Pamela Gionco: Los cortes en ese plano-secuencia quedaron verdaderamente fluidos. Lorena Bordigoni: El
trabajo de toda esa gente fue muy duro, al punto que uno de ellos
terminó con una úlcera. Como eran los responsables de que
la película quedara terminada, trabajaron bajo muchísima
presión. Pero el resultado, pese a todo es realmente muy bueno. Pamela Gionco: Como
toda película industrial crea escuela, eso es bueno. Gente que
trabajó en esta tiene ahora una importante experiencia para
trabajar en otras y así. Es como una inyección a la
industria, por supuesto que hay que ver cómo se aprovecha eso,
como se materializa. Luciana Calcagno: ¿Escucharon
lo que dijo Campanella cuando recibió el Oscar? Dijo
“vamos por el cine argentino” y, claramente con eso se
refería al cine que él cree que “hay que
hacer”, o sea un cine que se parezca al suyo que crezca y que
funcione. Y creo que, independientemente de las intenciones de
Campanella, eso disparó una especie de batalla entre cine
independiente o “Nuevo Cine Argentino” (si es que se puede
seguir hablando de Nuevo Cine) y estas películas que son
más industriales, que son las que le gustan a “la
gente”. Y yo no quiero que el Cine argentino sea una mera
repetición de cientos de Campanelllitas y que no haya espacio
para otras propuestas. Habría que ver igual con la nueva ley de
medios qué cambia. Lorena Bordigoni:
El llamado “Nuevo Cine Argentino” surgió, como un
yuyito, a la sombra de películas enormes que
estéticamente tenían muchos problemas. Y
sobrevivió, económicamente una de las crisis más
importantes de la historia del país, no había plata para
nadie y se filmaron muchas obras excelentes. Con lo cual yo no creo que
la existencia o el éxito de las películas de Campanella
se conviertan en un obstáculo creativo para el resto. El cine
independiente será bueno o malo por sus propios méritos y
no por culpa de otros. NOTAS (1) “Si una idea anidaba hasta ahora en el cine de Juan José Campanella, era la de que todo tiempo pasado fue mejor. En esa Arcadia, el Alzheimer aún no había minado a la venerada mamá, el padre conocía el secreto del tiramisú y el negocito familiar, el club de barrio y los sentimientos estaban a salvo de la desalmada modernidad. En su regreso al cine, un lustro después de Luna de Avellaneda, la vuelta de Campanella al pasado se ve investida del signo contrario: no representa ya la recuperación del paraíso perdido, sino un infierno olvidado, que se hace presente otra vez. La más oscura, seca y trágica de sus películas hasta la fecha, El secreto de sus ojos es también la menos expuesta a simplonerías nostálgicas, sensiblerías balsámicas y apelaciones generalistas”. Bernades, “El pasado como un infierno”, Página 12, 13 de agosto de 2009 (2) El debate fue en marzo, antes de las recientes condenas a Bignone y otros responsables de la dictadura. Algunos artículos para seguir la polémica “El cine será industria o no será nada”, Pablo Sirvén, La Nación, 14 de marzo de 2010 http://www.lanacion.com.ar/ “Los usos de los secretos”, Nicolás Prividera, en otroscines.com http://www.otroscines.com/ “El mismo amor, la misma lluvia”, Luciano Monteagudo, Página 12, 7 de febrero de 2010 http://www.pagina12.com.ar/ “El pasado como un infierno”, Horacio Bernades, Página 12, 13 de agosto de 2009 http://www.pagina12.com.ar/ Entrevista a Rodrigo Tomasso y Marcelo García - El secreto de sus ojos |
![]() FICHA TÉCNICA El secreto de sus ojos Argentina-España, 2009, 127' Dirección: Juan José Campanella Guión: Eduardo Sacheri, Juan José Campanella Producción: Juan José Campanella, Gerardo Herrero, Mariela Besuievski, Vanessa Ragone, Axel Kuschevatzky Fotografía: Félix Monti Montaje: Juan José Campanella Música: Federico Jusid Emilio Kauderer Intérpretes: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella, Pablo Rago, Javier Godino, Mariano Argento, José Luis Gioia Estreno en Argentina: 13 de agosto de 2009 ![]() ![]() ![]() ![]() |