Debate sobre El Secreto de sus ojos, (2009) de Juan José Campanella 
          

 Buenos Aires, 21 de marzo de 2010: Aprovechando el coletazo mediático que significó la obtención del Óscar a la mejor película extranjera por parte del film de Campanella, el staff de El Ángel Exterminador se reunió (merienda de por medio) para un intercambio de apreciaciones caótico y entusiasta. Intentamos recorrer tanto elementos ideológicos como estéticos de la película, y también echar un ojo crítico a la recepción y el debate que fue creciendo en medios gráficos y en la Web. El balance resulta positivo, encontramos exactamente lo que esperábamos: lo inesperado, lo que acontece  al organizar, fundamentar  y contrastar mi pensamiento con el de los otros, es allí donde surgen y se desarrollan ideas nuevas, fructíferas y enriquecidas. 
 

Lorena Bordigoni: De entre las críticas que revisaba mientras venía para acá, rescato la de Horacio Bernades para Página 12, en particular cuando observa que en el resto de las películas de Campanella, el pasado siempre fue mejor, un lugar idílico e irrecuperable; mientras que en esta es exactamente al revés: el pasado es un infierno (1). Si bien el personaje de Francella resulta muy atractivo y se lo extraña en cuanto desaparece, es lo único que da lugar a una cierta nostalgia.  La posibilidad de algo mejor se define en la acción presente, incluso la intriga romántica se juega en un espacio futuro que queda en suspenso al final de la película. 

Pamela Gionco: De todas formas la intriga romántica es el eje en la película, tengo entendido que en la novela no es tan así. Por otro lado, el presente sigue siendo un infierno en muchos aspectos, por ejemplo para el personaje de Pablo Rago y su prisionero.
A mí lo que me resultó  más interesante es que demuestra que la única forma de pasar por el trauma del pasado es a través de la ficcionalización y la “Puesta en obra” por decirlo de algún modo. O sea ¿cómo hace el protagonista para tratar de superar ese pasado traumático? Intenta escribir una novela. Esa poetización y ficcionalización es, al fin y al cabo la misma que lleva a cabo Campanella.
 

Jorge Medina: Yo creo que cuando se la contrasta con la novela uno descubre que, desde el punto de vista ideológico, se trata de una película mentirosa, que falsea una realidad histórica argentina para complacer a la burguesía, a la clase media que fue a verla. Voy al punto: la historia de libro comienza en el año, ’68 durante el gobierno de Lanusse, mostrando ese clic histórico como el comienzo de la “guerra sucia”. Mientras que la película lo desplaza para más adelante, en  el ’74, como si todo hubiese comenzado con la triple A. Y esto es paradójico porque los halagos y los premios vienen de un gobierno peronista que vivió la época y que la militó, nadie les dijo “no, esto no fue así”. 

Martín Badell: Yo no creo que Campanella tome partido abiertamente sobre la política actual. Sí creo que elabora una interpretación sobre esta cuestión política del pasado. 

Lorena Bordigoni: Pero, a fin y al cabo la película no se propone como un tratado científico sobre la historia de la violencia política en Argentina ¿en qué sentido decís que falsea la realidad? 

Jorge Medina: Bueno, para la gente más joven y las clases medias que van al cine a aplaudir “la película que ganó el Oscar” resulta más fácil pensar que “la guerra sucia empezó con López Rega en el ‘74”, y no fue así ¿porqué manipular todo así? Igual habría que preguntarle al propio Campanella, yo creo que esa época momento más interesante incluso desde el punto de vista del guión, definir un momento tan difuso como el ’68 ¿quién se acuerda de quién fue Lanusse? 

Lorena Bordigoni: A mí me parece que, de todas las críticas que se le pueden hacer desde lo ideológico, esa es una cosa menor, al menos no se queda con la idea de que todo empezó el 24 de marzo. Sabemos que una película de este tipo está diseñada para poder ser vista por la mayor cantidad de gente posible, y que entonces intenta no crear conflictos abiertos con ningún sector, trata de no quedar mal con nadie, ni siquiera tiene escenas de sexo. Y desde ese punto de vista el corrimiento histórico hacia una época más “pregnante” (según tu idea), es una estrategia entendible. 

Pamela Gionco: Personalmente hubo dos cosas que me chocaron de la película, primero la secuencia final donde Pablo Rago le dice “olvídese”. Es algo que se le dice al espectador.  

Jimena Trombetta: Yo no estoy de acuerdo con eso. El personaje de Rago dice eso, es cierto, pero inmediatamente agarra y hace justicia por mano propia. Es un acto condenable, pero es un acto que se ejerce desde el presente, a partir de la falta de justicia “oficial” en el país, sobre ese pasado. No es “olvidar”, yo creo que eso es una postura fuertemente política. 

Pamela Gionco: ¿Pero les parece que se elabore una verdadera crítica al poder judicial? 

Martín Badell: No hay que olvidar que tanto el personaje de Villamil como los otros manipulan expedientes, ocultan pruebas… 

Jimena Trombetta: Yo creo que también es muy importante, políticamente, que el personaje de Godino, el asesino, esté ubicado junto a Isabelita. 

Pamela Gionco: A mí me pareció que eso fue demasiado literal, como para que no quede ninguna duda de quiénes son “los malos” se ubica a ese personaje junto a Isabelita. Y no en cualquier lado sino en el balcón. 

Martín Badell: A mí me parece interesante ese personaje, es el actante que representa la dictadura militar en sí misma y está ahí presente junto al poder desde antes. Es cierto que Campanella no se juega demasiado, e intenta no quedar mal con nadie, pero dentro de todo eso me parece una afirmación política fuerte. 

Pamela Gionco: Sí, es cierto que representa a la dictadura pero su crimen es meramente pasional. Es, al fin y al cabo una acción personal y él es una mala persona por sí mismo, no tiene nada que ver con lo político y lo ideológico. Eso ¿no es desligar la responsabilidad estatal reemplazándola por una individual? 

Lorena Bordigoni: Yo no estoy de acuerdo. Para empezar el espacio principal de la película, su escenario más importante es Tribunales. El edificio mismo encarna la institución de la justicia y el estado, con lo cual creo que esa responsabilidad institucional está presente siempre. La crítica a los laberintos burocráticos y corruptos de tribunales, está. El personaje de Godino es importante pero en el fondo es un “perejil” no es el que ejerce el poder y mueve los hilos de la trama política. Creo que entre esta instancia meramente individual y el estado hay otro villano, que es el de la secretaría de al lado (el personaje de Mariano Argento). Éste incluso enuncia abiertamente los patrones ideológicos de la dictadura cuando los amenaza y les dice que no pueden hacer nada, “no se meta”. 

Pamela Gionco: Será un perejil pero sigue ejerciendo el poder, por ejemplo en la escena del ascensor. 

Lorena Bordigoni: Y en cuanto al tema del olvido yo creo, como dijo Jime, que la película reafirma (y lo subraya bastante) lo contrario. Pablo Rago dice “olvídese”, eso significa “no investigue más”. Pero el héroe (o antihéroe) hace exactamente lo opuesto, sostiene su posición contra todos sus miedos e inseguridades, vuelve a la casa y resuelve el caso. Enfrenta el pasado. 

Pamela Gionco: Y lo naturaliza. 

Lorena Bordigoni Se podría pensar qué lugar dentro de lo “políticamente correcto” de la Argentina actual tienen las reflexiones sobre la memoria y dónde intenta ubicarse esta película en particular. En todo caso, dos puntos ideológicos a debatir (en mi opinión) son el tema de la tortura y la justificación de la justicia por mano propia.
La película, como dijimos, apunta a un gran público, tiene una narración bastante subrayada y reiterativa que se asegura que todo el mundo la comprenda. Sin embargo creo que estos dos detalles quedan en la ambigüedad: ¿es justificable la tortura psicológica como castigo?, ¿es legítima la justicia por mano propia?
Es interesante cómo lo deja abierto, después de descubrir la verdad Darín se va y uno no sabe a dónde. Bueno, sabemos que se va a buscar a la chica y eso descomprime y hace al final feliz, pero no sabemos si condena la acción del personaje de Rago, si lo denuncia, si se hace cómplice. Podemos imaginar y deducir, pero lo cierto es que no se cierra. Y sería nefasto que cerrara afirmativamente con una apología explícita de la justicia por mano propia.
Por un lado es afortunado que haya quedado en la ambigüedad, porque deja preguntas y genera debate; y esto no queda exclusivamente en la prensa especializada, el público en general también se queda con la pregunta y lo discute.
Pero yo me pregunto, ¿hasta qué punto todo esto no coquetea peligrosamente con ciertos discursos anti institucionales, muy instalados que movilizan lugares comunes como que “la justicia no sirve para nada”, “es lenta, es corrupta y no funciona”, “los garantistas dejan salír cualquiera”, “las cárceles tienen puertas giratorias”? ¿Hasta qué punto no los divulga y multiplica?, ¿está bien dejar esto en una oscura ambigüedad?
 

Martín Badell: Hoy en día eso está muy instalado en la clase media. Incluso temas como el gatillo fácil (el último caso del ingeniero, por ejemplo) los medios los plantean de una manera similar  “¿qué hubiese hecho en su lugar?”, “si entran a su casa y vienen a afanar ¿dispararía o no?” dejan esas preguntas y todo se cierra con un “ay, la verdad yo no sé”. En la película ¿esto no podría ser un recurso para generar empatía con ese público de clase media? 

Luciana Calcagno: Hace poco la presidenta recibió al director y al elenco en la Casa Rosada (no sé si lo vieron) y en su discurso dijo que para ella la película era un claro alegato contra la pena de muerte.  

Jorge Medina: Bueno, si vamos al caso también Mirtha Legrand hizo declaraciones: dijo que era “una historia de amor donde no hay besos”

(risa general) 

Luciana Calcagno: Yo cuando escuché eso pensé: entonces encerrar a un hombre durante años en esas condiciones ¿es una opción? ¿Es un alegato contra la pena de muerte pero al mismo tiempo es un alegato a favor de la tortura? 

Pamela Gionco: Encima es una tortura psicológica, lo más terrible para el prisionero es que no le habla… 

Lorena Bordigoni: Yo repito: ¿es realmente un alegato explícito o lo deja sin resolver? 

Luciana Calcagno: Bueno, es difícil de definir. Por un lado el protagonista elige “no olvidar” y hacer algo desde su ámbito personal para cambiar las cosas y por otro lado deja todo esto en la ambigüedad. 

Jimena Trombetta: Yo quiero retomar algunas de las cosas que se dijeron. Estamos en un momento histórico especial. La ambigüedad que se genera en la película creo que se relaciona, entro otras cosas, con un cierto estado de la política actual de gobierno frente a los derechos humanos. El gobierno promete restablecer la justicia que no se logró durante el gobierno de Alfonsín, y de alguna manera se está haciendo esa justicia, pero por otro lado no se lo está cumpliendo del todo. 

Pamela Gionco: Lo cierto es que hasta ahora no hubo una sola sentencia firme contra los represores (2). 

Luciana Calcagno: Volviendo a otro tema ¿es realmente una película de la clase media? Yo creo que la está viendo mucha gente. Los dos millones en el cine no es nada comparado con la cantidad de gente que la compra en los quioscos o la piratea. 

Lorena Bordigoni: De todas formas la ideología de la clase media puede ser consumida por gente que no pertenece a ese sector, pero se identifica con esos valores. Por otro lado rescato de Campanella algo que maneja muy bien, que es el timing de los diálogos, el retruécano, el chiste y las respuestas rápidas y ácidas. Eso es muy propio de los géneros de humor popular y creo que recrea muy bien los ámbitos laborales, el clima de trabajo, la relación entre los compañeros con sus complicidades guiños y rivalidades. 

Pamela Gionco: Yo quiero destacar el personaje de la Señora Hastings: todo el tiempo se da a entender que no es nada feliz y que no se realiza como mujer porque se casa con el ingeniero y no con el hombre que ama. Esta crítica a la representación de la mujer no la vi en ningún lado. 

Luciana Calcagno: Ella está ahí apenas para amar a Darín y sufrir por él. 

Pamela Gionco: Para eso y para ser acosada por el violador, en la escena de la confesión. ¿Notaron que es de los pocos momentos en que no está usando algo rojo? Es un detalle de vestuario que me gustó.Volviendo al tema la relación termina bien porque Darín toma la decisión, no ella.  

Lorena Bordigoni: Bueno, ella tampoco es un ama de casa que se queda con sus niños, es una profesional exitosa que llega a jueza. 

Luciana Calcagno: Sí, es brillante pero no se ponen en juego sus capacidades profesionales, no define ni decide nada. El único héroe es Darín. 

Lorena Bordigoni: Es cierto, lo único que define es cuando ayuda a Darín a escapar al interior y no lo hace desde su lugar de profesional sino por un contacto familiar, la familia y la administración de lo hogareño es el lugar tradicionalmente asignado a la mujer. 

Martín Badell: ¿Qué opinan del personaje de Francella? 

Jimena Trombetta: Dentro del género del melodrama vendría a ser un bufón. Pero como “ayudante” lo cierto es que moviliza muchísimo la trama, y esa importancia que cobra no es tan usual en el melodrama tradicional. 

Pamela Gionco: A mí me parece genial, un borracho entrañable.  

Lorena Bordigoni: Para mí, en cuanto desaparece Sandoval la película se cae muchísimo, todo se vuelve una gran explicación de lo anterior. 

Luciana Calcagno: Bueno, pero en esa media hora está condensado lo más importante del film, el final. Como espectadora me habría sentido incómoda si no se hubieran cerrado todas esas líneas.

Lorena Bordigoni: Sí, es cierto que si Campanella quiere decir algo, lo dice en ese final. Pero en la escena en que Darín está en el auto y decide ignorar el consejo de Pablo Rago y volver para averiguar la verdad hay largos minutos en los que se dedican a contar toda la película de nuevo, como si no la hubieses visto. 

Pamela Gionco: Bueno, pero se trata de un film clásico, tiene muchos recursos de manual, diálogos de tipo  “me estoy acordando de algo” y corte al flash back. 

Jorge Medina: Y ahí llegamos al punto de por qué era obvio que iba a ganar el Oscar. 

Martín Badell: A mí no me parecía tan obvio. 

Pamela Gionco, Jorge Medina y Luciana Calcagno (a coro): Para mí sí. 

Pamela Gionco: Es como La historia oficial, el relato clásico más el valor agregado de la memoria reciente. 
Luciana Calcagno: A mí no me parece tan nefasta como La historia oficial. 

Pamela Gionco: Bueno, La historia Oficial es el producto de cierta coyuntura histórica, habría que ver cómo reevaluamos esta película en 20 años. Cambiando de tema ¿vieron el manejo de los colores? A mí me pareció muy bueno: ella siempre tiene rojo, él siempre es gris, el pasado es azul y el presente es más cálido. La casa de él es marrón y oscura, la casa de Rago también pero es más clara. Eso es un trabajo de fotografía, arte y vestuario que me pareció hermoso. 

Lorena Bordigoni: Con Jimena le hicimos una entrevista al equipo de efectos visuales y nos contaron que el trabajo fue intensísimo, en especial en la escena de la cancha.  

Pamela Gionco: Bueno toda esa escena y sus juegos de grúas es excelente. El movimiento que logran con la cámara es perfecto. 

Lorena Bordigoni: También nos contaron que la producción invirtió mucho en software de efectos, entre ellos el soft que usaron en El Señor de los Anillos para diseñar las multitudes. 

Pamela Gionco: Los cortes en ese plano-secuencia quedaron verdaderamente fluidos. 

Lorena Bordigoni: El trabajo de toda esa gente fue muy duro, al punto que uno de ellos terminó con una úlcera. Como eran los responsables de que la película quedara terminada, trabajaron bajo muchísima presión. Pero el resultado, pese a todo es realmente muy bueno. 

Pamela Gionco: Como toda película industrial crea escuela, eso es bueno. Gente que trabajó en esta tiene ahora una importante experiencia para trabajar en otras y así. Es como una inyección a la industria, por supuesto que hay que ver cómo se aprovecha eso, como se materializa. 

Luciana Calcagno: ¿Escucharon lo que dijo Campanella cuando recibió el Oscar? Dijo “vamos por el cine argentino” y, claramente con eso se refería al cine que él cree que “hay que hacer”, o sea un cine que se parezca al suyo que crezca y que funcione. Y creo que, independientemente de las intenciones de Campanella, eso disparó una especie de batalla entre cine independiente o “Nuevo Cine Argentino” (si es que se puede seguir hablando de Nuevo Cine) y estas películas que son más industriales, que son las que le gustan a “la gente”. Y yo no quiero que el Cine argentino sea una mera repetición de cientos de Campanelllitas y que no haya espacio para otras propuestas. Habría que ver igual con la nueva ley de medios qué cambia.
Está bien que existan películas como las de Campanella, son una inyección importante, pero también me parece bien que estas películas ayuden a bancar otras que quizás no tienen un caudal de público tan grande.
 

Lorena Bordigoni: El llamado “Nuevo Cine Argentino” surgió, como un yuyito, a la sombra de películas enormes que estéticamente tenían muchos problemas. Y sobrevivió, económicamente una de las crisis más importantes de la historia del país, no había plata para nadie y se filmaron muchas obras excelentes. Con lo cual yo no creo que la existencia o el éxito de las películas de Campanella se conviertan en un obstáculo creativo para el resto. El cine independiente será bueno o malo por sus propios méritos y no por culpa de otros.
Es verdad que existe un componente político económico que son los subsidios del instituto, si deciden no subsidiar ciertas líneas estéticas es lógico pensar que vayan a tener dificultades.

Pamela Gionco: Bueno, yo prefiero que haya más películas como las de Campanella y no las producciones de Telefé, esta es una película muy bien hecha. Y creo que ahí está el rol del campo intelectual y la crítica: destacar y defender directores que piensen y no meramente las películas que le gustan al público.

NOTAS

(1) “Si una idea anidaba hasta ahora en el cine de Juan José Campanella, era la de que todo tiempo pasado fue mejor. En esa Arcadia, el Alzheimer aún no había minado a la venerada mamá, el padre conocía el secreto del tiramisú y el negocito familiar, el club de barrio y los sentimientos estaban a salvo de la desalmada modernidad. En su regreso al cine, un lustro después de Luna de Avellaneda, la vuelta de Campanella al pasado se ve investida del signo contrario: no representa ya la recuperación del paraíso perdido, sino un infierno olvidado, que se hace presente otra vez. La más oscura, seca y trágica de sus películas hasta la fecha, El secreto de sus ojos es también la menos expuesta a simplonerías nostálgicas, sensiblerías balsámicas y apelaciones generalistas”. Bernades, “El pasado como un infierno”, Página 12, 13 de agosto de 2009

(2) El debate fue en marzo, antes de las recientes condenas a Bignone y otros responsables de la dictadura. 

Algunos artículos para seguir la polémica 

“El cine será industria o no será nada”, Pablo Sirvén, La Nación, 14 de marzo de 2010

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1243127 

“Los usos de los secretos”, Nicolás Prividera, en otroscines.com

http://www.otroscines.com/debates_detalle.php?idnota=4024&idsubseccion=84 

“El mismo amor, la misma lluvia”, Luciano Monteagudo, Página 12, 7 de febrero de 2010

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-16878-2010-02-07.html 

“El pasado como un infierno”, Horacio Bernades, Página 12, 13 de agosto de 2009

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-14912-2009-08-13.html 

Entrevista a Rodrigo Tomasso y Marcelo García - El secreto de sus ojos

http://www.cinecritic.biz/es/index.php?option=com_content&view=article&id=195:rodrigo-tomasso-y-marcelo-garcia-el-secreto-de-sus-ojos&catid=27:entrevistas-recientes





FICHA TÉCNICA
El secreto de sus ojos
Argentina-España, 2009, 127'
Dirección: Juan José Campanella
Guión: Eduardo Sacheri, Juan José Campanella
Producción: Juan José Campanella, Gerardo Herrero, Mariela Besuievski, Vanessa Ragone, Axel Kuschevatzky
Fotografía: Félix Monti
Montaje: Juan José Campanella
Música: Federico Jusid
Emilio Kauderer
Intérpretes: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella, Pablo Rago, Javier Godino, Mariano Argento, José Luis Gioia

Estreno en Argentina: 13 de agosto de 2009